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B) Tratamiento quirúrgico:

2) MATERIALES Y MÉTODOS:

El presente trabajo se llevó a cabo en el Haras “La Numancia”, destinado a la cría de caballos Sangre Pura de Carrera (SPC) ubicado en la Ruta 8, km 135, en el partido de San Antonio de Areco; durante la temporada reproductiva del año 2014.

Descripción del caso clínico:

Se notifica que uno de los potrillos en cuida de 3 años de edad (figura 10) comenzó a sangrar por la nariz, manchando de sangre todas las paredes del box.

Reseña:

 Especie: Equino.

 Raza: Sangre Pura de Carrera.

 Sexo: Macho.

 Edad: 3 años.

 Pelaje: Zaino.

 Peso: 500 kg.

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Anamnesis: La consulta se realizó en la mañana del 30 de septiembre de 2014, inmediatamente luego de que empleados del haras observaran el potrillo en esas condiciones. El motivo de la misma fue la necesidad del diagnóstico de la epistaxis y la solución del problema.

Se realizaron una serie de preguntas a partir de las cuales se determinó que:

 La hemorragia comenzó esa noche, ya que la tarde anterior no presentaba ninguna alteración.

 Se había observado que el potrillo estaba decaído, puesto que había dejado parte de la ración el día anterior.

 No se observó ninguna otra alteración evidente.

 El tiempo transcurrido desde que comenzó la hemorragia hasta que el potrillo fue encontrado en ese estado, fue menor a 12 horas. Se había limpiado el box y racionado a las siete de la tarde del día anterior y no se habían observado alteraciones evidentes.

 El potrillo contaba con la vacunación contra influenza equina, tétanos y encefalomielitis equina.

 Contaba con un análisis de anemia infecciosa equina negativo con un mes de antigüedad.

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RESULTADOS:

Una vez recibido el caso a partir de la consulta realizada, teniendo en cuenta la reseña y anamnesis recabada, se procedió a examinar al animal. Primero se efectuó un examen objetivo general y a continuación un examen particular del aparato respiratorio.

Examen objetivo general:

 Temperatura: 38 ºC (parámetros normales: 37,5 – 38,5 °C).

 Frecuencia cardíaca: 40 lat/min (parámetros normales: 36-40 lat./min).

 Frecuencia respiratoria: 18mov./min (parámetros normales: 8 – 20 mov./min.)

 Mucosas: Color rosa/blanca (pálida).

 Sensorio: Alerta (normal).

 Linfonódulos: inspección y palpación de apariencia normal.

 Otros órganos y sistemas: sin alteraciones evidentes.

Examen particular de las fosas nasal y vías respiratorias altas

En la inspección se encontró epistaxis en ambos ollares de forma constante, la cual aumentaba al exigir la respiración del mismo (Figura 11). No se observó ninguna lesión ni en las fosas nasales ni en los senos paranasales que se pudiera evidenciar desde el exterior, las bolsas guturales no se observaban inflamadas.

31 Figura 1: Epistaxis observada en el equino

Examen del árbol bronquial y pulmones:

No hubo datos significativos al momento de realizar el examen del árbol bronquial y los pulmones, lo que permitió direccionar el diagnóstico hacia la micosis de bolsas guturales.

Diagnóstico:

El diagnóstico presuntivo fue micosis de las bolsas guturales debido a que se observó epixtasis sin afección de los senos paranasales y ninguna otra alteración evidente.

Se decide derivar el caso para que se le realice una endoscopía y así tratar de confirmar el diagnóstico (el animal fue derivado porque no se contaba con un fibroscopio en el haras).

Al realizar la endoscopía se observó que la pared de la bolsa gutural, a la altura de la arteria carótida, se encontraba afectada por una estructura compatible con una colonia fúngica, la cual había erosionado al vaso sanguíneo, produciendo la hemorragia (Figura 12).

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Se dice que es una estructura compatible con una colonia fúngica ya que no se realizó la toma de muestras para definir el agente.

Tratamiento

Al tener el diagnóstico confirmado de la lesión de la arteria carótida se decide realizar la cirugía con consentimiento del dueño.

Tanto la endoscopía como la cirugía estuvieron a cargo de Mauro Verna, MedVet, Cirujano Diplomado ACVS (Colegio Americano de Cirujanos Veterinarios).

La cirugía que se realizó fue la colocación de tapones vasculares en la rama de la arteria carótida afectada, con el fin de frenar la hemorragia y de esta forma impedir el desarrollo de la colonia fúngica y la posible muerte del paciente (Figuras 13a y b).La cirugía se realizó con la técnica antes descripta.

33 Figura 13b: Intervención quirúrgica de la bolsa gutural afectada

Evolución

La evolución del caso fue muy buena ya que después de la cirugía cuando el caballo volvió de la anestesia se pudo observar que la hemorragia había parado.

Como tratamiento post operatorio se aplicó, durante tres días 1,1 mg/kg de Meglumina de flunixin (Flunixin®) por vía IV como antiinflamatorio y se realizó un tratamiento durante siete días de penicilina-estreptomicina (EstreptoPendiben®) a razón de 10M UI/día por vía IM.

A los 10 días de realizada la cirugía se practicó una nueva endoscopia de control observándose como disminuía de tamaño la estructura compatible con una colonia fúngica y como, de a poco, se reorganizaba la pared de la bolsa gutural (Figura 14).

34 Figura 14: Endoscopía de control a 10 días de la intervención quirúrgica

DISCUSIÓN

Para el anatomista, las bolsas guturales del caballo son dos evaginaciones de la trompa de Eustaquio, se encuentran en la región parotídea debajo de la base del cráneo y el hueso atlas (Barone y Tagand, 1964).

Algunos avances en la comprensión de la anatomía funcional y el papel fisiológico de la bolsa gutural se han hecho, sin embargo, su implicación en una serie de condiciones patológicas, incluyendo al desarrollo micótico y bacteriano sigue planteando más preguntas que respuestas (Lepage et al., 2004).

Se sugiere que las bolsas guturales contribuyen a la regulación de la temperatura de la sangre arterial. Las bolsas guturales actúan en conjunto con los senos venosos cavernosos intracraneales para enfriar la sangre suministrar al cerebro, en particular durante el ejercicio (Baptiste et al, 2000).

Aunque las enfermedades de las bolsas guturales son relativamente raras, es importante ser capaz de diagnosticar con precisión y tratarlos para evitar secuelas, tales como disfagia o incluso hemorragia fatal, como puede ocurrir con infecciones micóticas (Perkins, et al., 2003).

La micosis de las bolsas guturales es la enfermedad de las bolsas guturales que más pone en riesgo la vida, debido a las hemorragias que se pueden producir por la erosión de la arteria carótida (Stephen, 2010).

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Una variedad de técnicas de diagnóstico por imágenes están disponibles para la investigación de casos de sospecha de enfermedad de las bolsas guturales. La endoscopía es la más comúnmente utilizada y es una invaluable herramienta para el diagnóstico de las vías aéreas superiores y en enfermedades de las bolsas guturales (Perkins, et al., 2003).

El diagnóstico diferencial de la micosis de los sacos guturales incluye otras alteraciones que podrían provocar una hemorragia en los sacos guturales, siendo la más común la avulsión del músculo Omohyoideus desde el hueso basiesfenoides o un trauma (Sweeney and Freeman, 1993).

El tratamiento médico de la micosis de los sacos guturales incluye la aplicación tópica de agentes antifúngicos no irritantes que son efectivos contra Aspergillus spp, tales como eniconazol (Davis and Legendre, 1994).

El tratamiento médico puede iniciarse si la hemorragia no ha ocurrido y las placas fúngicas no involucran ningún vaso sanguíneo. Cuando las estructuras vasculares están involucradas, que es lo más frecuente, el objetivo del tratamiento quirúrgico es la oclusión de la arteria afectada (Greet, 1987).

Los tapones vasculares se utilizan en lugar de las bobinas de embolización por las siguiente razones: hace falta un único enlace en cada lado del vaso sangrante para ocluir el vaso afectado, mientras que se requieren múltiples bobinas de embolización para el mismo propósito; los tapones vasculares pueden ser recuperados después del despliegue, mientras que las bobinas de embolización no; finalmente, el tamaño apropiado de los tapones vasculares hace que sea poco probable que se desprendan debido a la tensión radial que ejercen sobre la pared del vaso. El costo de los tapones vasculares es similar al costo asociado cuando se requieren múltiples bobinas de embolización. Al igual que otras técnicas endovasculares, la desventaja de utilizar tapones vasculares es que se requiere de un equipo especializado y la experiencia de un cardiólogo o cirujano para realizar este procedimiento (Hawkins and Hogan, 2012).

Cerca del 50 % de los caballos que sufren un sangrado grave muere por hemorragia fatal. Si la oclusión vascular apropiada es exitosa, el pronóstico de

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vida es excelente. En general, las placas fúngicas involucionan sin medicación antifúngica, en unos 30 a 60 días después de la oclusión vascular. La disfagia, la hemiplejia laríngea unilateral y el síndrome de Horner pueden resolverse en 6 a 8 meses, o pueden ser permanentes. Las posibles complicaciones relacionadas con la cirugía incluyen ceguera unilateral, isquemia cerebral y hemorragia recurrente (Freeman, et al., 1989).

CONCLUSIONES

La micosis de las bolsas guturales es una patología propia del equino, poco común, que puede poner en riesgo la vida del animal.

La colocación de tapones vasculares por medio de una intervención quirúrgica es el método más eficaz para la resolución de la micosis de bolsas guturales con hemorragia persistente, disminuyendo al mínimo el riesgo de muerte en el paciente.

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