2.1.2. Índice socioeconómico
2.1.2.2. Mayor nivel de educación de la madre.
En los resultados, hay un efecto positivo de 15 puntos en aquellos alumnos que estuvieron en un nivel alto del índice socioeconómico y cultural. Por ejemplo, el 66 % de los estudiantes que tuvieron los resultados más altos, al menos uno de sus padres cuenta con estudios de nivel licenciatura, esta variable fue más significativa cuando es la madre quien tiene el nivel de licenciatura, elemento que seguramente está relacionado con la atención que la madre brinda a los hijos para revisar las tareas y la atención del desarrollo educativo en general. 2.1.3. La Pobreza: ¿Qué es y cómo se mide la pobreza?
con pobreza es carencia. Los pobres no pueden garantizarse aspectos esenciales para la vida y dignidad humana: alimentación, vestido, vivienda, educación.
No se trata de que los pobres no coman en absoluto, pues morirían en pocos días; ni que vaguen por las calles absolutamente desnudos, alguna vestimenta les cubre; ni que todos duerman en las esquinas. De ser así, sería muy fácil distinguir a los pobres de los que no lo son. Para determinar quién es pobre y quién no lo es, desde un punto de vista sociológico, hay que especificar la diferencia, a veces sutil, entre una alimentación adecuada para un ser humano, y la insuficiente; entre la capacidad para garantizarse ropa y vivienda, aunque modesta, pero digna de una persona, de la que no lo es, y, el nivel de educación.
Determinar en qué consiste lo suficiente, lo digno o lo normal es el problema, pues la percepción que tenemos de estos conceptos varía de una sociedad a otra, y de un momento a otro. Cocinar con leña, por ejemplo, tal vez era normal en el siglo XIX, pero a fines del siglo XX puede ser un indicio de pobreza. Una vivienda sin agua potable, ni drenajes públicos, con letrina, bien podía ser normal en otros tiempos, hoy por hoy no es así.
"El hambre es, claramente, el aspecto más notorio de la pobreza, seguramente, por esa razón, los primeros estudios sobre la pobreza se centraron en lo que se ha denominado enfoque biológico, es decir, el que definía este concepto como la incapacidad para adquirir alimentos suficientes para garantizar el mantenimiento de la eficiencia física, Sen, Amartya (1992).
El Dr. Sen, (1992,311-312), señala tres dificultades principales al enfoque biológico: “1) los requerimientos nutricionales mínimos encierran una arbitrariedad intrínseca, puesto que varían con las características físicas, el clima y el tipo de trabajo; 2) no es fácil relacionar los requerimientos nutricionales con productos del mercado cuantificables, ya que la gente
tampoco sigue hábitos de consumo completamente racionales; 3) varía mucho la proporción del ingreso gastado en comida de una familia a otra”
Pero, además, la pobreza no es reducible exclusivamente a incapacidad alimentaria, pues, como dicta el sentido común, una hambruna desatada por alguna calamidad natural, no puede ser considerada como una situación de pobreza. En la moderna sociedad capitalista, la pobreza implica inaccesibilidad total o parcial a un conjunto de mercancías indispensables para la vida, entre ellas los alimentos.
Tal vez por eso, Adam Smith definía la pobreza respecto de la incapacidad para adquirir determinadas mercancías, entendiendo por ellas "... no sólo las indispensables para el sustento de la vida, sino todas aquellas cuya carencia es, según las costumbres de un país,…”
Queda claro, entonces, que la pobreza debe ser definida como una incapacidad de los individuos o sus familias para acceder a una serie de productos indispensables para desarrollar una vida digna, de los cuales los alimentos hacen un componente esencial, pero no el único. Por supuesto, definir qué mercancías o productos, a partir de cuya posesión, acceso o carencia se define la pobreza, es el problema que deben resolver economistas y sociólogos en cada sociedad y época particular.
2.1.3.1. ¿Cómo se mide la pobreza?
Si para definir el concepto de pobreza existen perspectivas diferentes, respecto al método, también hay enfoques distintos. “De todas las posibles, dos han sido las metodologías privilegiadas para el análisis de la pobreza: el método de la línea de pobreza (LP) y el método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI).
El primero, el de la línea de pobreza, ha sido el más utilizado en América Latina. Dicho en pocas palabras, el método de la línea de pobreza consiste en la estimación del costo de una canasta básica de alimentos y servicios para una familia tipo, con relación a la cual se demarca la pobreza. Se clasifica como pobres a las familias cuyos ingresos no alcanzan para satisfacer el costo de la canasta básica, y se considera en extrema pobreza a las familias cuyos ingresos ni siquiera alcanzan para cubrir la canasta básica de alimentos, sin añadir otros gastos” Schubert, R. (1995,8)
2.1.3.2. Tipos de pobreza
Algunos especialistas internacionales como, Schubert (Opcit, 1995,8) a la pobreza la clasifica en: “pobreza relativa (secundaria) y pobreza absoluta (primaria). Refiriéndose a la primera, considera como una marginación de la vida social normal, es decir, cuando no se alcanza un mínimo existencial que responda a las convenciones sociales y culturales; entendiendo por la segunda, cuando se ve amenazada la subsistencia física (expresada en términos de alimentación indumentaria, vivienda)”
Aunque ningún método es perfecto, y al de la línea de pobreza (LP) o método indirecto, se le puede señalar como defecto que no mide el consumo o satisfacción real de las necesidades por parte del grupo familiar, sino su capacidad potencial (ingreso) para cubrir dichas necesidades. Sin embargo el método de la línea de pobreza, dada la mensurabilidad de sus resultados, ha sido el más utilizado por los gobiernos y los organismos internacionales.
El método (LP) se construye a partir de un estudio de campo en que se establecen los hábitos de consumo acordes a las tradiciones culturales del país o región, y al estrato social, el tamaño promedio de las familias, y la cantidad de adultos promedio.
El otro método, el de las necesidades básicas insatisfechas (NBI), define una serie de necesidades elementales, y una norma para medir el grado en que las
familias las alcanzan o no. Si la familia no logra satisfacer alguna de las necesidades señaladas se la clasifica como pobre.
Las necesidades básicas establecidas por esta metodología como variables a medir son cuatro: las referentes a las condiciones de la vivienda familiar (tipo de vivienda, estado, grado de hacinamiento); las referidas a la estructura físico sanitaria (agua potable, drenajes de aguas negras); el acceso al sistema educativo (escolaridad); y, por último, los ingresos familiares, para conocer la capacidad de satisfacer el resto de las necesidades, especialmente alimentación.
En la medida en que estos dos métodos, “el de la línea de pobreza (LP) y el de las necesidades básicas insatisfechas (NBI), centran su concepción de pobreza en problemas distintos, se produce el hecho curioso de que tienden a no coincidir la cantidad de pobres, y quiénes deben ser considerados como tales, si se comparan los resultados de ambos métodos entre sí. La intersección entre el conjunto de pobres estimado por la LP y el conjunto calculado por el método NBI es muy pequeña” PREALC. (1992)
Con el método NBI se identifica la satisfacción o no de necesidades referentes a: servicios de agua y drenaje, nivel educativo de los adultos y asistencia escolar de los infantes, electricidad, vivienda, mobiliario hogareño, tiempo libre, recreación y cultura. “Mediante el método LP se estimaría el grado de satisfacción de necesidades como: alimentación, vestido, calzado y cuidado personal, higiene personal y hogareña, transporte, comunicaciones básicas y otros gastos corrientes del hogar” Boltvinik, Julio (1992)
Para determinar la línea de pobreza se calcula una canasta básica sobre las base de las necesidades consideradas en el método de LP (alimentación, vestido, transporte, etc.); y se comparan los ingresos familiares con dicha canasta, las NBI (especialmente relacionada con vivienda y servicios públicos), debe restarse de los ingresos las erogaciones dedicadas a estos rubros (pago de vivienda, educación, etc.).
La utilización de la Medición Integrada de la Pobreza (MIP) hace posible la elaboración del concepto de pobreza crónica, compuesto por "aquellos cuyos ingresos son insuficientes para satisfacer necesidades esenciales de consumo corriente (línea de pobreza, LP) y de manera simultánea sufren carencias de tipo estructural (necesidades básicas insatisfechas, NBI)" Revista Comercio Exterior (1992).
Finalmente conviene señalar que, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 1995), ha elaborado el llamado “Índice de Desarrollo Humano (IDH), metodología que pretende integrar y superar a las anteriores. A partir de sus conceptos definitorios (productividad, equidad, sostenibilidad y potenciación), el IDH pretende medir, desde la perspectiva del ser humano, factores económicos, sociales, políticos y culturales que determinan su desarrollo”.
2.1.3.3. ¿Por qué se produce la pobreza?
“La sociedad capitalista genera la pobreza por dos vías, distintas pero relacionadas: por un lado, la tendencia permanente a pagar la fuerza de trabajo con un salario igual o ligeramente inferior al costo de su reproducción; por otro lado, la existencia de un permanente ejército de reserva desempleado que, a su vez, sirve para presionar la caída de los salarios al mínimo posible, aumentando así la parte de la ganancia empresarial.
El presupuesto básico con que funciona el capitalismo es la separación completa entre los productores (obreros) y los medios de producción. Que los trabajadores se encuentren desposeídos de los medios de producción, lo que nunca se había producido de manera tan absoluta en las sociedades pre- capitalistas, es lo que los obliga a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario para poder vivir.
Para el sistema económico capitalista la fuerza de trabajo del obrero es una mercancía como otra cualquiera. Por lo cual, su precio o salario depende de su
costo de producción, correspondiendo este último a la suma de todos los medios indispensables para la vida del obrero: alimentación, vestido, vivienda, etc.
En principio, pues, los salarios debieran corresponder al costo de las mercancías indispensables para la vida del obrero y su familia. Si esta regla se cumpliera, no habría pobreza en el sentido estricto. Pero el precio de la fuerza de trabajo, el salario, está regulado en el mercado capitalista por la oferta y la demanda. De manera que una mayor oferta de fuerza de trabajo, por encima de la ocupada en la producción, conlleva una tendencia a la baja de los salarios, incluso por debajo de su costo de producción.
Los salarios caen por debajo del costo de las mercancías indispensables para la vida del obrero y su familia, generándose una incapacidad permanente para satisfacer las necesidades elementales que garantizan una vida digna.
El sistema produce una situación permanente de pobreza entre los trabajadores: una gran masa de obreros, que poseen empleo, ven sus salarios disminuidos por la competencia que ejerce otra masa de desempleados, dispuestos a trabajar por cualquier salario para poder obtener algún ingreso que ayude a su supervivencia…” Marx (1983,583)
2.1.3.4. Promedio ecuatoriano de personas de hogares pobres e indigentes. “El hogar promedio ecuatoriano está conformado por 4.2 personas, un hogar pobre lo está por 5.1 personas, pero los hogares indigentes están constituidos por 5.6 personas, lo cual agrava las condiciones de supervivencia, pero de ninguna manera explica las condiciones infrahumanas de vida. En esas condiciones, el ingreso total de un hogar indigente no supera los $255 al mes. Solamente el 54% de los hogares indigentes y el 41% de los hogares pobres reciben el Bono de Desarrollo Humano (BDH).
Las remesas casi no llegan a los indigentes, apenas el 5.4% de ellos reciben recursos del exterior. En el caso de los hogares pobres la situación no es diferente, solo el 8% de ellos reciben dinero de sus familiares que trabajan en otros países.
Por último, en este estudio la pobreza objetiva es definida como “la ausencia de recursos monetarios para adquirir una canasta de consumo mínimo aceptada socialmente.”, lo cual relega a segundo plano las necesidades biológicas que son fundamentales en el caso de la alimentación, principal rubro en el cual se gastan los recursos de los hogares pobres e indigentes. Esto tendría como objetivo político reducir la calidad de la canasta básica y de la miseria y consecuentemente el precio de las mismas y, de esa manera, justificar los bajos salarios” Fuente: Diario HOY de Quito , (2007)
2.1.3.5. La pobreza y el comportamiento
“La pobreza tiene implicaciones psicológicas que no siempre se toman en cuenta en los análisis socioeconómicos.
En Latinoamérica la pobreza es común y mayoritaria. Tenemos definiciones de todos los gustos para definir pobreza desde diferentes puntos de vista como el económico, el social o el nutricional. Pero la pobreza tiene implicaciones psicológicas que no siempre se toman en cuenta en los análisis socioeconómicos.
Ser pobre representa no solo la tragedia del hambre y la desnutrición, o la falta de bienes y servicios primarios o la carencia de sustento. Ser pobres conlleva alteraciones importantes en la conducta humana que privan a buena parte de las personas que la padecen de un desarrollo psicológico adecuado.
Los seres humanos conformamos nuestra forma de ser, nuestras actitudes ante la vida, nuestro comportamiento y nuestra personalidad en base a parámetros biológicos, genéticos, sociales y psicológicos.
Una alimentación escasa provocará desnutrición y el subsiguiente daño fisiológico, incluido el cerebral. La miseria sostenida durante generaciones por familias que la hayan soportado, comporta patrones genéticos disminuidos como puede ser el peso y la estatura, entre otras características fisiológicas. Los factores psicológicos y sociales que se derivan de la pobreza son igualmente determinantes en la formación de actitudes y formas de comportamiento diferentes. El investigador Reynaldo Alarcón señala que la pobreza genera rasgos culturales propios como "pocos deseos de planear el futuro", "sentimientos de inferioridad y marginalidad", creando conductas de auto segregación, machismo en los hombres y conductas de mártires en las mujeres, "sentimientos de fatalismo", "desconfianza social" y una tendencia a vivir en el presente. Es decir, comportamientos sin objetivos y metas en la vida tipo: Como vaya viniendo vamos viendo.
Entre los rasgos sociales que encuentra Alarcón, indica situaciones de vida que marcan patrones de conducta tales como el hacinamiento y la ausencia de vida privada, alcoholismo, abandono de hogar, violencia social e intrafamiliar, autoritarismo en las relaciones de pareja y familia, ausencia de infancia como etapa de formación y de vida, bajo nivel educativo y analfabetismo funcional. Todo esto trae como consecuencia un bajo rendimiento físico, así como igualmente intelectual. El lenguaje, los conocimientos científicos, el aprendizaje cultural, social y escolástico serán limitados y aunque el trabajo, las habilidades y el esfuerzo existan, la pobreza no forma a las personas que la resisten para poder controlar su propio destino, surgiendo cuadros crónicos de desesperanza, frustración y depresión”. Artículo, psicólogos Vladimir y María Mercedes de Gessen (www.psicologiaparatodos.com/psicologianuevo)