CAPÍTULO II EL AMBIENTE DEL PENSAMIENTO Y EL SENTIMIENTO
I. El mayor del territorio: el Centro Experimental Juvenil (¿Quiénes se piensan el
Recordemos el primer enunciado de este escrito, para que el árbol alcance su máximo esplendor su desarrollo humano, debió tener unas condiciones de transformación en su entorno anteriores a la semilla evocar entonces al fruto del que descendió la semilla, es necesario para comprender la evolución de su ser en pro de forjar de nuevo la vida; pues bien a este fruto se le denomina Centro Experimental Juvenil (CEJ) y en este apartado se trata un poco de su historia y conformación comunitaria para analizar las acciones sociales que dieron paso al proyecto que aquí atañe.
Se hace necesario, tener en cuenta que el CEJ, es un lugar tratado desde la estructura del macrosistema (Bronfenbrenner, 1987), que comprende las correspondencias, en forma y contenido de los sistemas de menor orden (micro-, meso- y exo-) que existen o podrían existir al nivel de la subcultura o de la cultura en su totalidad, junto con cualquier sistema de creencias o ideología que sustente estas correspondencias.
Entrando en materia, es ineludible hacer énfasis en que El CEJ, lleva haciendo procesos sociales desde hace aproximadamente diecisiete años, y comienza su historia en el año 2001 con la apropiación por parte de los habitantes de los barrios aledaños, de una edificación construida por la alcaldía de Tunjuelito con la finalidad de establecer un jardín infantil, hecho que nunca se llevó a cabo debido a su cercanía con las aguas del rio Tunjuelo. La intencionalidad de ocupar las instalaciones era en ese entonces tener un lugar para gestionar los procesos comunitarios con los jóvenes del sector, sin embargo, con el trasegar en el tiempo este objetivo se fue ampliando para centrarse en la recuperación del territorio, y la reconstrucción social a partir de recordar la historia del mismo.
Fotografía 5 Panorámica del CEJ. Minga por el reconocimiento del Humedal La Libélula, año 2013 (Escobar)
De esta manera, el CEJ, se basa en la idea la educación popular con el fin de lograr cambios sociales desde una relación horizontal todos los sujetos y ambientes que en está participan son tratados como iguales. Es por esto que la casa matriz de los Guardianes de la Libélula, fomenta una visión multicultural, y engrana los elementos contextuales de la zona para realizar acciones pedagógicas, ya sea en torno a prácticas artísticas, sociales o culturales.
Fotografía 6. Entrada al Centro Experimental Juvenil, utilizada para invitar a un encuentro cultural y ambiental. Julio de 2013 (Linamec)
Ahora bien, la semilla fueron todos aquellos personajes que sembraron el cambio de visión en relación a la Chupcua-Humedal la Libélula, transformando las relaciones con el ambiente e integrando los diferentes ambientes ecológicos para una formación integral. Se pueden identificar hasta la fecha tres grandes grupos generacionales que conformaron el CEJ, los fundadores, los reestructuradores, y la nueva generación.
En cuanto a los fundadores de este espacio cultural se encuentran vestigios de la proyección del programa ISES17 de la década de los ochentas que buscaba dotar de elementos teóricos a las comunidades de bajo recursos en la localidad de Ciudad Bolívar; para la investigación presente el CEJ toma este precepto y lleva dentro de su devenir con la sociedad, un trabajo comunitario que medie entre los saberes populares y los académicos; y aunque el impulso de la formación de líderes comunitarios ceso con el gasto de la financiación internacional, el carácter comunitario se quedó
17 Figura educativa, que se imparte en sus inicios en los años ochenta, desde proyectos de estudiantes de Universidad Pública, para formar los líderes comunitarios por medio de escuelas de educación popular, que surge a raíz de la persecución política del gobierno de Julio Cesar Turbay, y el Estatuto de Seguridad, a los estudiantes de la Universidad Nacional que hacían trabajo comunitario. Dichas escuelas, se atomizan en los cerros del país, y para el caso que nos competen en la investigación, se crea una institución de enfoque social, llamada Instituto Superior de Educación Social (ISES) la cual en sus inicios fue financiada por la fundación suiza Brucke der Bruderhilfe, lo que permitió realizar trabajo con la comunidad y abrir el programa académico de técnico de Promoción Social.
arraigado en el espacio cultural. Posteriormente en el año 2000, se retoma la intencionalidad de formación de líderes comunitarios gracias a la inversión de Unión Europea y el programa de técnico en Promoción Social se reactiva por medio de la cooperación internacional que invertía en la profesionalización de los líderes comunitarios de Ciudad Bolívar, para que estos pudieran alcanzar el grado adecuado para seguir ejerciendo dentro de sus comunidades como había pasado con la anterior generación, sin embargo, cuando se deja de invertir internacionalmente y el gobierno nacional asume el proceso por medio de la secretaria de Integración Social, se prioriza las becas para las mujeres y se excluye de los beneficios a los hombres que trabajaban como líderes comunitarios.
El programa de formación, técnico de Promoción Social integró a personas con la vocación de comunidad: John Fredy González quien actualmente sigue como líder del CEJ, Paola Franco actual profesora del distrito, y los líderes comunitarios Lucero Núñez y Alberto Rojas. Por su parte al grupo primario se unieron los estudiantes universitarios Sandra Milena Rodríguez, Wilmer Albornos y Norman Correa, quienes compartían lugar de trabajo con John Fredy González en la ONG movimiento por la vida, de la cual se retiraron debido al cuestionamiento de que el trabajo comunitario con jóvenes de la localidad de Cuidad Bolívar debía tener una sede cercana a la vivienda de la población a que se quería intervenir, pues era necesario tener una inmersión de tiempo y forma en el territorio para comprender y ayudar a solucionar sus problemáticas. Hay que nombrar también, que dentro de este primer esfuerzo colaboraron los teatreros Elver y Caroline, y la vecina del barrio Tejar de Ontario, Yamile Sánchez.
Se inicia entonces con diez personas la apropiación de la estructura cercana la Chupcua- Humedal la Libélula de la que se había hablado anteriormente, con la finalidad de crear un punto de encuentro para el pensamiento de la reivindicación cultural para la población de Cuidad Bolívar la idea de guardar el saber popular de los campesinos de la zona, ya que sus hijos no deseaban -por las relaciones diferentes con su entorno- continuar con la tradición de la siembra, por lo cual se buscaba llevar la academia –los saberes teóricos de los integrantes con formación- al servicio de los campesinos para que no perdieran como continuidad de la sociedad.
De esta forma se enmarco el trabajo del CEJ dentro de la casa cultural por los primeros años, para posteriormente dar paso a la necesidad de la personería jurídica para administrar el espacio; con la ayuda de Mauricio Suarez de formación base en psicología comunitaria y encargado de planeación en ese entonces en el Departamento Administrativo del Medio Ambiente (DAMA). Suarez es quién brinda el apoyo para la constitución de la personería jurídica como Corporación Centro Experimental Juvenil, en el año 2006, y fundada desde un marco de acción amplio como una entidad sin ánimo de lucro que trabaja con niños, niñas y jóvenes de la cuenca del rio Tunjuelo para aportar en la construcción de proyectos de vida a través del arte, la cultura y el fomento patrimonial.
La segunda generación, deviene a partir de la constitución de dicha personería jurídica, pues debido a que por presión institucional para la conservación del espacio solo se mantuvieron presentes en el desarrollo del centro cultural, John Fredy, Wilmer, Sandra y Norman, y por efecto de presencia frecuente se asumen como parte del grupo de trabajo, los reestructuradores de la propuesta social Don Luis Luna y esposa Doña Paulina Ducuara, quienes se incorporan al proyecto gracias a su hijo Duvan Luna Ducuara, quien llego a hacer el servicio social en el CEJ, Maritza Luna, Mary Luz Sepulveda, Yamile Sanchez, Yurany Castro, Edwin Tabares, Esteban González, Ángela Muñoz, Katherin Callejas, Viviana Robles, Giselle Castillo, Juan Pablo Pinzón, y los otros integrantes de la comunidad de los cuales solamente se pudieron indagar los nombres propios y/o los apodos Daniel, Dago, Nicol, Alberto, Luis Eduardo, Roberto, Andrés, Paula.
En esta época al comenzar a extender los alcances del CEJ, por medio de la personería jurídica y con ello el liderazgo de equipo lo asume la segunda generación, estos líderes son los gestores propios de los Guardianes de la Libélula, en especial Ángela Muñoz quien desde su formación como Tecnóloga en Gestión Ambiental, crea un aula ambiental-social para la apropiación y cambio de la percepción del ambiente18.
Por último en la tercera generación podemos encontrar a los hijos y hermanos menores de las generaciones anteriores, o quienes por el proceso de adscripción en los diferentes proyectos del
18 Para más información acerca de los integrantes del proyecto dirigirse al Capítulo IV La germinación de la semilla, b. La Plántula: el comienzo de lo material. Pág. 81
CEJ, han seguido frecuentando el proceso y se han trasformado en gestores sociales de la Chupcua- Humedal la Libélula.
Fotografía 7. Algunos de los líderes del Centro Experimental Juvenil, participando en el tercer Festival del Fenix. 2014. (Chávez Bustos)