El mecanismo de formación de la cuenca de Colorado, la cual fue interpretada en el presente trabajo como compuesta por cuatro depocentros claramente diferenciables, ha sido materia de análisis de diferentes interpretaciones, especialmente por tratarse de un área en la que no se contaba hasta el presente trabajo con información sólida de la geología pre-mesozoica y por estar emplazada en el área donde se interpreta una sutura entre el terreno Patagonia y el Gondwana sudoccidental (Ramos 1984). Modelos anteriores postulaban la acción combinada de extensión y deformación de rumbo con un desplazamiento lateral de unos 20 a 30 km (Nürnberg y Müller 1991). Un modelo similar fue luego adoptado por Fryklund et al. (1996) y Franke et al. (2006). Estos autores interpretaron un evento de rift abortado previo a la ruptura atlántica que habría interferido con, o cortado estructuras paleozoicas preexistentes. Como parte de su análisis regional de la plataforma continental Argentina, Ramos (1996) mediante el análisis de información gravimétrica interpretó la existencia de una zona de cizalla maestra con inclinación al sur que podría coincidir con la zona propuesta de sutura entre la Patagonia y el cratón del Río de la Plata.
Recientemente Pángaro y Ramos (2011) mediante la interpretación de líneas sísmicas profundas convertidas a profundidad, analizaron el mecanismo de formación del depocentro oriental de la cuenca de Colorado. Los resultados son presentados en la figura 1.8 en la que la línea sísmica compuesta, la interpretación estructura y el perfil de anomalía de Bouguer permiten una interpretación clara del Moho de reflexión a una profundidad de unos 30 km y un prominente alto del moho de unos 4 km de relieve el cual coincide geográficamente con el depocentro de la cuenca y con el máximo de Bouguer tanto en el mapa de residuo como en el de residuo compensado. Una zona de cizalla maestra de inclinación al sur es interpretada en la cuenca de Colorado e inferida hacia el norte mediante la reconstrucción estructural de la cuenca; se destaca en esta zona de cizalla una prominente rampa que coincide con el límite norte del depocentro principal (Pángaro y Ramos 2011). Al norte de dicha rampa ha sido interpretada una zona de unos 150 km caracterizada por una fuerte rotación de bloques asociados al fallamiento normal. Queda entonces definida una cuenca de rift fuertemente asimétrica con un claro depocentro con una importante subsidencia termal, y una vasta rampa caracterizada por subsidencia mecánica debido a la rotación de bloques. De la combinación de la interpretación del mapa gravimétrico regional y del corte dela figura 1.8 surge que la cizalla maestra del depocentro Colorado Oriental
tiene un rumbo perpendicular a los lineamientos característicos del cinturón Dom Feliciano; esto se debe a que, tal como será analizado en capítulos subsiguientes, la extensión en la cuenca del Colorado reactivó preferencialmente rasgos compresivos asociados a la orogenia de los Gondwánides, de orientación preferencial NO a ONO.
El estiramiento fue interpretado mediante la restauración estructural de la sección utilizando el algoritmo de cizalla inclinada del software 2D Move (www.mve.com); el resultado es un estiramiento mínimo de 45 km, equivalente a un factor de estiramiento del 20% . Un domamiento regional y denudación de al menos 6 km fue documentado mediante la interpretación detallada de los sedimentos paleozoicos en el bloque bajo de half-grabens tanto al norte como al sur del depocentro principal; este punto será abordado en detalle en la Tercera Parte de esta tesis. Este evento de denudación es interpretado como de alcance regional ya que fue identificado en numerosas localidades de las cuencas de Colorado y Salado. Debe tenerse en consideración que el factor de estiramiento calculado contempla solamente las fallas relacionadas al rifting de la cuenca de Colorado, dejando fuera la influencia de las fallas asociadas al rifting atlántico.
La aplicación de los lineamientos propuestos por Pángaro et al. (2006) para la interpretación de facies volcánicas basada en sísmica de reflexión, han permitido analizar el depocentro oriental de la cuenca de Colorado aprovechando la densa cobertura sísmica existente. El resultado fue la identificación de un espesor de más de 1 km de sismofacies que corresponderían a rocas volcánicas estratificadas, así como un prominente aparato volcánico de 1,5 km de relieve. Estos rasgos han sido observados en coincidencia geográfica con el máximo de anomalía de Bouguer en la parte más profunda del depocentro. Se interpreta que estas rocas corresponderían al típico volcanismo bimodal que caracteriza a las cuencas de rift, con un predominio inicial de rocas básicas y uno posterior de volcanismo ácido más explosivo y formador de estrato-volcanes. En contraste en el depocentro central, a pesar de presentar una fuerte anomalía de Bouguer positiva, no fueron identificadas sismofacies de afinidad volcánica; sin embargo, esto puede deberse a la poca densidad de la cobertura sísmica disponible por lo que no se descarta la presencia de rocas volcánicas en las etapas iniciales del rift.
En conjunto, todas las interpretaciones hechas hasta el momento permiten interpretar con un alto grado de certeza que los depocentros oriental y central de la cuenca de Colorado
evolucionaron como cuencas de rift fuertemente asimétricas con una zona de cizalla maestra inclinando al sur, un estiramiento mínimo de entre 40 y 45 km y con una relación directa entre las anomalías de espesor cortical y el espesor de sedimentos. No se detectó durante la interpretación sísmica la existencia en el área de estructuras en flor o sistemas de fallas en
echelón que pudieran sugerir la existencia de deformación de rumbo, en particular en el
depocentro oriental que presenta una vasta zona de bloques rotados generados por un sistema de fallas normales claramente paralelo al eje de la cuenca. Hacia el margen continental el evento de rifting atlántico agregó complejidad estructural al sistema de fallas, pero aún en esa zona no fue posible identificar rasgos estructurales dominados por deformación de rumbo, por lo que no se contempla a este mecanismo como un proceso importante en la evolución de las cuencas de
rift abortadas del área.
El desplazamiento de los depocentros de la cuenca de Colorado es interpretado como el reflejo de la influencia de rasgos estructurales heredados del cinturón Dom Feliciano debido a que las áreas de dislocamiento coinciden con zonas de cizalla de orientación NE e inclinación al O; éstas fueron interpretadas en líneas sísmicas de reflexión profunda en las que se identificaron sets de reflectores con esta orientación que se extienden desde el tope del basamento, a unos 5 km de profundidad, hasta decenas de kilómetros de profundidad (figuras 1.2, 1.6b y 1.7). Se interpreta que estos rasgos podrían representar elementos estructurales de primer orden asociados a la amalgamación de terrenos durante la evolución del cinturón Dom Feliciano.
El control estructural de rasgos preexistentes sobre la distribución de los depocentros de la cuenca del Colorado resulta en un hecho casi innegable a la luz de las evidencias presentadas; el hecho de presentar una geometría fuertemente asimétrica con inclinación de la cizalla maestra al sur, el desplazamiento asociado a rasgos estructurales acotados, y la posible relación del depocentro occidental con la zona de sutura entre la Patagonia y el cratón del Rio de la Plata, son todos elementos que llevan a esta interpretación. La principal incógnita hasta ahora fue el factor que controló el lugar de emplazamiento de las anomalías de espesor cortical que dieron origen a la cuenca.