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MECANISMOS EVOLUTIVOS DEL ENVEJECIMIENTO

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Rafael de Cabo, David G Le Couteur EL IMPACTO DEL ENVEJECIMIENTO EN LA MEDICINA

MECANISMOS EVOLUTIVOS DEL ENVEJECIMIENTO

En el plano más básico, los organismos vivos sólo tienen dos opciones para mantener su existencia: la inmortalidad y la reproducción. En un ambien- te cambiante, la reproducción combinada con una vida fi nita ha sido una estrategia exitosa. Por supuesto que una vida fi nita no es lo mismo que el envejecimiento, aunque por defi nición, este último contribuye a una vida con duración determinada.

Muchas teorías evolutivas relacionadas con el envejecimiento se vincu- lan por sus intentos para explicar esta interacción entre la reproducción y

la longevidad (fi g. 94e-3). La mayoría de las principales teorías del envejeci-

miento deriva del siguiente hecho: la evolución está impulsada por el éxito reproductivo temprano, mientras que existe una presión selectiva mínima

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16000 14000 12000 10000 8000 6000 4000 2000 Muer tes (t asa por 1 00 000) 0 0-1 1-4 5-9 10-1 4 15 -19 20-24 25-29 30-34 35-39 40-44 Grupo de edad (años)

45-49 50-54 55-59 60-64 65-69 70-7

4

75-79 80-84 85+

FIGURA 94e1. La mortalidad en Estados Unidos (2010) muestra un aumento exponencial en el riesgo de morir conforme se incrementa la edad cronológica.

5000 4000 3000 2000 Mor talidad, t asa por 1 00 000 1000 0 18-24 25-44 45-54 55-64

Grupo de edad (años) Cáncer Enfermedad de Alzheimer Cardiopatía Apoplejía 65-7 4 75-84 85+

FIGURA 94e2. Las enfermedades crónicas más frecuentes y la mortalidad relacionada aumentan con la edad. (Datos de USA 2008-2010 CDC.)

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factor de riesgo para la enfermedad y discapacidad en los países en desarro- llo, y los ancianos responden de manera distinta a los tratamientos creados para adultos más jóvenes (casi siempre con menor efi

adversas). La medicina moderna y los estilos de vida más saludables han aumentado la probabilidad de que los adultos jóvenes ahora alcancen la ve- jez. Sin embargo, esto hace que la cantidad de ancianos aumente con rapi- dez, a menudo aquejados de trastornos relacionados con la edad y se espera que éstos abrumen a los sistemas de salud. Hoy día, la mejor salud durante la vejez y la prolongación de la vida humana son resultado sobre todo del incremento del conocimiento de la biología del envejecimiento, la suscepti- bilidad a la enfermedad derivada de la edad avanzada y de factores modifi cables que infl

Defi niciones de envejecimiento nir. La mayoría de las defi ma

se vincula con deterioro en la estructura y la función; alteración de los sistemas de sostén y reparación; mayor susceptibilidad a la enfermedad y la muerte, así como menor capacidad productiva. El envejecimiento tiene componentes estadísticos y fenotípicos. Como reconoció Gompertz en el siglo xix, el envejecimiento humano se relaciona con el riesgo exponencial de morir en relación con el tiempo

que esto s

componentes fenotípicos del envejecimiento incluyen transformaciones estructurales y funcionales que se dividen de manera artifi

primarios del envejecimiento (p. ej., sarcopenia, canas, tensión fi aumento de la resistencia vascular

con la edad (p. ej., demencia, osteoporosi hipertensión).

Las defi niciones de envejecimiento rara vez reconocen la posibilidad de que algunos de estos cambios biológicos

corresponder a la adaptación, incluso que sean refl

cia. Tampoco subrayan el efecto del envejecimiento en las respuestas a los tratamientos médicos. La vejez se acompaña de mayor vulnerabilidad a muchas alteraciones, incluidas las inte

aspecto crítico para los médicos; el problema del envejecimiento sería me- nor si los tratamientos para enfermedades específi cas conservaran su equi- librio entre riesgo y benefi

Envejecimiento y susceptibilidad a la enfermedad tor de riesg

dad relacionada) que es más prevalente en países desarrollados, como la

16000 14000 12000 10000 8000 6000 4000 2000 Muer tes (t asa por 1 00 000) 0

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para la reproducción tardía o la supervivencia posterior a la reproducción. El envejecimiento se considera una degeneración al azar derivada de la incapacidad de la evolución para prevenirlo; o sea, es la consecuencia no adaptadora de una “negligencia” evolutiva. Esta conclusión se sustenta en estudios que limitaron la reproducción a una etapa avanzada de la vida en la mosca de la fruta Drosophila melanogaster, lo cual permitió que la selec- ción natural operara en los rasgos de la vida avanzada y derivó en un au- mento en la longevidad. Hay algunas especies de plantas y animales que parecen no envejecer, o al menos experimentan un proceso de envejeci- miento en extremo lento llamado “senectud insignifi cante”. La mortalidad de estas especies se mantiene constante en el tiempo y no muestra cambios fenotípicos evidentes de envejecimiento. Por el contrario, hay algunos or- ganismos vivos que experimentan una muerte programada justo después de la reproducción, como las plantas anuales y los animales semélparos

(fi g. 94e-4). Sin embargo, muchos otros seres vivos, desde levaduras hasta

los seres humanos, experimentan un proceso gradual de envejecimiento que los conduce a la muerte; un hecho sorprendente es que en el plano

celular y bioquímico, el proceso es muy similar entre los distintos grupos taxonómicos. Algunas de las teorías evolutivas clásicas principales del en- vejecimiento incluyen las siguientes:

• Muerte programada. En 1882, Weissman propuso la primera teoría evo-

lutiva del envejecimiento, la cual señala que este último y la muerte están programados y evolucionaron para eliminar animales viejos de la pobla- ción para que los recursos ambientales, como el alimento y el agua, se conservaran para los miembros más jóvenes de la especie.

• Acumulación de mutaciones. Medawar, en 1952, planteó esta teoría. La

selección natural es más poderosa para los rasgos que infl uyen en la repro- ducción en la vida temprana; por tanto, la capacidad de la evolución para delinear la biología de la especie disminuye con la edad. Las muta- ciones en la línea germinal que son nocivas en una etapa más avanzada de la vida pueden acumularse simplemente porque la selección natural no puede impedirlas.

• Pleiotropismo antagonista. George C. Williams amplió la teoría de Medawar

cuando propuso que la evolución puede permitir la selección de genes pleiotrópicos; o sea, benéfi cos para la supervivencia y la reproducción en la vida incipiente, pero dañinos en la avanzada. Por ejemplo, los genes para las hormonas sexuales son necesarios para la reproducción en la juventud, pero contribuyen al riesgo de cáncer en la vejez.

• Teoría de la historia de vida. La evolución es infl uida por la manera en

que los recursos limitados se asignan a todos los aspectos de la vida, como el desarrollo, la maduración sexual, la reproducción, el número de hijos, la senectud y la muerte. Por consiguiente, hay “intercambios” entre estas fases de la vida. Por ejemplo, en un ambiente hostil, la superviven- cia es mayor para las especies con numerosos descendientes y vida cor- ta, mientras que en un ámbito seguro y con abundancia, la supervivencia es mayor para las especies que invierten recursos en menos hijos y una vida más prolongada.

• Teoría del cuerpo desechable. En 1979, Kirkwood y Holliday combina-

ron muchas de estas ideas en la teoría del envejecimiento por el cuerpo desechable. Hay una cantidad limitada de recursos disponibles para el mantenimiento y la reparación de las células germinales y las somáticas, por lo cual debe haber un intercambio entre las primeras (reproducti- vas) y las segundas (longevidad y envejecimiento). Desde la perspectiva evolutiva, las células somáticas son desechables; por ello, éstas acumulan daño que causa el envejecimiento, mientras que los recursos se desvían de manera preferente al sostén y la reparación de las células germinales. Por ejemplo, la longevidad del nematodo Caenorhabditis elegans aumenta cuando sus células germinales se eliminan en una etapa temprana de su vida.

Fenotipo de la vejez y enfermedades relacionadas

Mayor riesgo de muerte Mayor susceptibilidad a la enfermedad

Menor capacidad reproductiva

Cambios celulares degenerativos al azar

Tensión fisiológica Disfunción mitocondrial

Autofagia alterada Mantenimiento alterado del genoma

Acortamiento del telómero Expresión génica anómala

Capacidad limitada de la evolución para actuar en los rasgos tardíos o posteriores a la reproducción

Acumulación de mutaciones Pleiotropismo antagonista

Cuerpo desechable

Vías de respuesta nutricional

mTOR Sirtuina AMPK Insulina/IGF-1/GH

Cambios hísticos que predisponen a la enfermedad

Inmunosenectud, inflamación Desintoxicación Sistema endocrino Sistema vascular ¿Envejecimiento adaptador? Efecto de la abuela Senectud adaptadora

FIGURA 94e3. Esquema que vincula la evolución y los cambios celulares e hísticos del envejecimiento. Los recuadros azules con comentarios indican factores que pueden retrasar el proceso de envejecimiento, incluidas las vías de respuesta a nutrientes y, quizá, los efectos evolutivos de adaptación. AMPK, proteína cinasa activada por 5’-monofosfato de adenosina; IGF-1, factor de crecimiento 1 similar a insulina; GH, hormona del crecimiento.

Envejecimiento insignificante

Muerte pronta posterior a la reproducción (animales semélparos, plantas anuales)

Pez de las rocas (Sebastes aleutianus)

Pino longevo

Salmón del Pacífico

Girasol

FIGURA 94e4. Las características típicas del envejecimiento (fenotipo de la vejez y aumento exponencial en el riesgo de morir) no son datos universales en los seres vivos. Algunos organismos (p. ej., el pez de roca y el pino longevo (Pinus

longaeva) experimentan un envejecimiento insignificante, mientras que otros mue-

ren casi de inmediato después de completar la reproducción (p. ej., animales se- mélparos y plantas anuales).

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para la reproducción tardía o la supervivencia posterior a la reproducción. El envejecimiento se considera una degeneración al azar derivada de la incapacidad de la evolución para prevenirlo; o sea, es la consecuencia no adaptadora de una “negligencia” evolutiva. Esta conclusión se sustenta en estudios que limitaron la reproducción a una etapa avanzada de la vida en la mosca de la fruta

ción natural operara en los rasgos de la vida avanzada y derivó en un au- mento en la longevidad. Hay algunas especies de plantas y animales que parecen no envejecer, o al menos experimentan un proceso de envejeci- miento en extremo lento llamado “senectud insignifi

de estas especies se mantiene constante en el tiempo y no muestra cambios fenotípicos evidentes de envejecimiento. Por el contrario, hay algunos or- ganismos vivos que experimentan una muerte programada justo después de la reproducción, como las plantas anuales y los animales semélparos

(fi g. (fi 94e-4)

los seres h

que los conduce a la muerte; un hecho sorprendente es que en el plano

FIGURA 94e3.

que pueden retrasar el proceso de envejecimiento, incluidas las vías de respuesta a nutrientes y, quizá, los efectos evolutivos activada por 5’-monofosfato de adenosina; IGF-1, factor de crecimiento 1 similar a insulina; GH, hormona del crecimiento.

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Todas estas teorías asumen que la selección natural tiene infl uencias in- signifi cantes o negativas en el envejecimiento. Algunas ideas posmodernas proponen que algunos aspectos de este último pueden ser formas de adap- tación y generan la posibilidad de que la evolución pueda actuar de manera positiva en el proceso de envejecimiento. Estas ideas incluyen las siguientes:

• Hipótesis de la abuela. Esta hipótesis que propuso Hamilton en 1966

describe cómo la evolución puede intensifi car la vejez. En algunos ani- males, incluidos los seres humanos, la supervivencia de múltiples des- cendientes dependientes rebasa la capacidad y los recursos de un solo progenitor. En esta situación, la presencia de una abuela de edad avan- zada que comparte el cuidado de sus nietos puede tener un efecto sus- tancial en la supervivencia de éstos. Estos hijos comparten algunos de los genes de su abuela, incluidos los que favorecieron su longevidad.

• Maldición de la madre. La disfunción mitocondrial es un componente

clave del proceso de envejecimiento. Las mitocondrias contienen su pro- pio DNA y sólo se transmiten de madre a hijo, porque los espermatozoi- des casi no contienen mitocondrias. Por tanto, la selección natural sólo puede actuar en la evolución del DNA mitocondrial en las hembras. La “maldición de la madre” de la herencia materna del DNA mitocondrial podría explicar por qué las mujeres viven más y envejecen con más len- titud que los machos.

• Senectud adaptadora. Muchos rasgos que son dañinos en los seres huma-

nos más jóvenes, como obesidad, hipertensión y tensión fi siológica, parecen relacionarse con mejor supervivencia y función en las personas de edad muy avanzada, lo cual resulta paradójico. Quizás impulsado por “el efecto de la abuela”, esto tal vez represente la “senectud adaptado- ra” o “pleiotropismo antagonista inverso”, en el cual algunos rasgos que son nocivos en personas jóvenes se vuelven provechosos en las de edad avanzada.

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