El hombre, siendo un microcosmos del universo, tendrá que darse cuenta de la posición que ocupa en éste. Como habitante de la tierra es sabedor de su interdependencia con la Naturaleza. Es por su procedencia y su retorno después de la muerte, por lo que ha de retomar el sentido de integración con ella y, también, de su naturaleza interior; porque sólo así, podrá contemplar los “milagros” que día a día suceden a su alrededor. La vida no es sólo un gran milagro que debemos valorar, sino que tenemos que hacernos con el suficiente coraje para saber vivirla con plenitud.
Carlos Velasco Montes
Es difícil separar la religión de la medicina tradicional bantú. Hay dos razones principales para esto. Primeramente, la teoría general africana sobre la enfermedad suele incluir la teología africana; o sea, la teoría intenta no sólo explicar la enfermedad sino la relación entre la enfermedad y las fuerzas espirituales. La segunda razón, relacionada con la anterior, es que los sanadores tradicionales o Banganga Bilongo suelen ser líderes religiosos. Generalmente un adivino (Nganga Tesya) es igualmente un médico tradicional (Nganga Bilongo).
El sistema de medicina holística Bantú (BILONGO) no es mas que una comprensión del movimiento dinámico de la energía vital (BUMI) del cuerpo humano. Como las religiones tradicionales más esotéricas, ésta muestra que el universo contiene dos mundos: el mundo visible o físico y el mundo invisible o espiritual. Dichos mundos no son distintos ni están en forma alguna separados. La condición humana en el mundo físico es grandemente un producto, no sólo de relaciones temporales, sino también de interrelaciones de éste con el mundo espiritual que incluye a los Nvumbi, antepasados del clan, y otros espíritus.
El Nganga Bilongo (o médico religioso) por medio de la comunicación directa con los Zimpungu (dioses de la naturaleza) y con los Nwiri (espíritus), ya sea utilizando la clarividencia, la posesión o algún oráculo tradicional, es capaz de asociar los síntomas del paciente con las enfermedades y prescribe así los tratamientos que sean necesarios. Igualmente, el Nganga Bilongo considera la prevención de las enfermedades, por tanto el Nganga ayuda al paciente a equilibrar su salud física y espiritual.
El hombre en la religión de los congos es considerado un ser dual; comuesto por una entidad exterior, el cuerpo físico o Nkombo, que se entierra y se descompone, y una entidad interna, la esencia misma del hombre; ésta a su vez se divide en dos entidades separadas: Nsala y Mwela. Nsala es la parte del hombre no visible, su sombra, es su alma, o mejor dicho, el principio de la vida. Mwela es el aliento del hombre, el órgano a través del cual el hombre vive y respira. El trabajo del Nganga es mantener el equilibrio entre NSALA, MWELA y NKOMBO, o sea, entre el cuerpo esterior del hombre y su interior, entre su salud física y espiritual a través de BUMI, su energía vital.
BUMI es la energía vital, la fuerza energética que nutre y alimenta todo lo creado en el universo. BUMi fluye a través de los canales del cuerpo
electromagnético proporcionandole la energía necesaria para vivir. Cuendo BUMI no fluye correctamente, crea problemas tanto físicos como psíquicos o espirituales en la persona.
El Nganga es, por lo tanto, el encargado de ayudar al paciente a superar esas energías o fuerzas contrarias que afectan su salud. Los Zimpungu y los Minwiri son los encargados de la purificación de la naturaleza humana, y luchan constantemente contra los Ndoki (seres endemoniados) fuerzas destructivas de la naturaleza que tratan de corromper y destruir al ser humano.
Ciertos estudiosos han establecido paralelismos entre la curación chamanística del Nganga Nkisi y las curaciones psicoanalíticas y han concluido que en ambos casos se crean eficaces símbolos terapéuticos que conducen a la liberación de la conciencia y a la sanación fisiológica.
El Nganga Bilongo que practica la medicina bantú (bilongo), además de analizar los síntomas del enfermo, busca las causas emocionales y espirituales de la enfermedad para aplacar sus fuerzas negativas, sólo después, pondra el tratamiento que considere necesario, que puede incluir hierbas en sus distintas formas de utilización, baños espirituales, exorcismos o limpiezas espirituales, sacrificios simbólicos, canciones, bailes, oraciones, consagraciones, etc.
El Nganga Bilongo se apoya en la fuerza y poder de los Zimpungu para eliminar las fuerzas negativas de la naturaleza que afectan el bienestar y la salud del ser humano. Cada uno de estos Zimpungu estimula y ayuda al otro en la curación de las enfermedades, cada uno actúa en una parte del cuerpo determinada, por lo tanto es necesario utilizar la medicina herbaria determinada para eliminar la enfermedad de raiz. Los Zimpungu que más se utilizan en la medicina holística bantú son los siguientes.
• Lembaranganga – Tata Kingonge ( Tiembla Tierra): Mpungu de la
creación, se presenta a veces como un jóven guerrero y otras veces como un viejo encorvado. Está ligado a la creación del mundo. Rige los problemas de la cabeza, huesos, fluidos blancos del cuerpo,
• Aluvaya – Tata Usumba (Nkuyu / Lucero): Mpungu responsable de
la comunicación entre las divinidades y los hombres. Se encuentra en los cruces de los caminos (“budibidaka zinzila”). Rige el sistema nervioso
• Nkosi Mukumbe – Tata Nyango (Sarabanda): Mpungu de la guerra,
las armas y herramientas, de las entradas. Rige el corazón, riñón (glándulas suprarrenales), tendones, y nervios
• Dandalunda – Mameto Ngiyi (Mama Ngwenge / Chola Wenge):
Mpungu femenino que representa la fertilidad. Domina las aguas dulces. Rige el sistema circulatorio, órganos digestivos, sistema de eliminación, zona púbica (hembra)
• Nzazi Kambarangwanye – Tata Nzazi (Nzazi / 7 Rayo): Mpungu
responsable de la distribución de la justicia entre los hombres. Guerrero dueño del rayo. Rige el sistema reproductor (varón), médula osea, fuerza vital
• Kaitumba – Mameto Kisanga ( Mama Kalunga / Madre Agua):
Mpungu femenino dueña de las aguas saladas (“kalunga”). Rige el útero, hígado, pechos y las nalgas
• Matamba – Mameto Mulenge (Centella Ndoki): Mpungu femenino,
guerrera, dueña de las centellas y las tempestades. Intimamente ligada con la muerte (“mvumbe”). Rige los pulmones, sistema respirtorio, membranas mucosas.