2. REVISIÓN DE LITERATURA
2.7 Medicina homeopática
2.7.1 Bases de la Medicina Homeopática
La homeopatía (del griego ὅμο ος homoios, ‘similar’ y πά ος pathos, ‘sufrimiento’), es un método terapéutico que consiste en dar al enfermo dosis bajas o “infinitesimales” de la sustancia (D’Huyvetter y Cohrssen, 2002), que administrada a dosis altas en sujetos sanos, provoca síntomas parecidos a los del enfermo (Ernst, 2005), se basa en el principio de la similitud, postulado por primera vez por Hipócrates (D’Huyvetter y Cohrssen, 2002) como similia similibus curentur (lo similar se cura con lo similar), la enfermedad es producida por el similar y por el similar ella puede ser curada (Briones, 2006). La teoría es que una substancia que pueda producir los mismos síntomas físicos de la enfermedad en un individuo sano, puede curar al paciente con pequeñas dosis de ésta (Landsberg et al., 2003). Los principios básicos de la homeopatía fueron desarrollados por el Médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843), a principios del siglo XIX (Silva, 2008).
2.7.2 La Homeopatía en Medicina Veterinaria
La Medicina Veterinaria nació en la segunda mitad del siglo XVIII, en una época en que las grandes epidemias animales, como la peste bovina y del equino, asolaban Europa. Samuel Hahnemann, el padre de la Homeopatía, observó su desarrollo con interés, junto con dar a conocer la medicina homeopática a principios del siglo XIX. De hecho, fue el propio Hahnemann quien primero aplicó medicamentos homeopáticos a los animales, dictando en 1815, una conferencia titulada “La ciencia Homeopática de Curar a los Animales Domésticos”, en la cual declara que “la Medicina Veterinaria, en general se practica en forma muy similar a la medicina humana”, asegurando además, “que los animales pueden ser curados por el método homeopático en forma tan segura como se puede curar a un hombre” (Briones, 2006).
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2.7.3 La Fuerza Vital
En el centro de la doctrina homeopática está el concepto de Fuerza Vital: una elocuente declaración de la importancia del papel unificador de la consciencia del individuo. La prescripción homeopática se dirige directamente a esta fuerza vital, considerada la llave de los poderes curativos del organismo. Hahnemann describió esto en su obra “Órganon de la Medicina”, donde dice: “En un hombre cuya salud está en perfectas condiciones, la Fuerza Vital espiritual es la fuente energética que anima al cuerpo material y conserva todas sus partes en una admirable armonía y vital operatividad. Mientras que el organismo sin la Fuerza Vital no es capaz de sentir, funcionar ni autopreservarse” (SAC, 2009).
2.7.4 La Dilución y Dinamización
El medicamento homeopático es preparado por diluciones repetidas de la substancia para hacerla “no tóxica”, mientras que retiene su valor biológico. En realidad, cada dilución es típicamente una parte en 100, de ahí que la potencia homeopática se mida en centesimales. Entre cada dilución, el remedio se dinamiza vigorosamente. Un remedio que ha tenido 6 diluciones (1 en 100), se conoce como 6c ó 6cH. Si las diluciones se han hecho 1 en 10, la potencia se conoce como 6x ó D6. Aunque la cantidad de la substancia puede ser indetectable después de la dilución, se dice que el remedio contiene la “energía vibracional” que coincide con la evolución de la enfermedad del paciente. La mayor diferencia entre la homeopatía y todas las formas alopáticas de terapia tiene que ver con la dosis (Landsberg et al., 2003).
2.7.5 Efecto primario y efecto secundario
En relación con las diferentes acciones de las dosis fuertes (ponderables) y las débiles (infinitesimales), Hahnemann menciona dos tipos de efectos del medicamento: el primario y el secundario. El primero, se produce al poco tiempo de la administración del medicamento y es debido a la propia acción de éste. El segundo, se produce tras un periodo de latencia y se debe a la respuesta del organismo (Silva, 2008).
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2.7.6 Alopatía y Homeopatía
En la medicina alopática, la medicina tradicional o en la terapia naturópata, los ingredientes son más concentrados y las dosis tienen proporcionalmente más efecto. En homeopatía, los remedios aunque diluidos, son más fuertes y sus ingredientes son menos activos. De esta manera, en homeopatía, un remedio 30c es considerado más fuerte que uno 6c (Landsberg et al., 2003).
La Homeopatía es una filosofía de salud, y un sistema formal de uso de drogas terapéuticas que sigue los principios establecidos por Hahnemann. La doctrina homeopática, básica y esencialmente, consiste en una serie de principios que guían al profesional en la selección de la medicina apropiada para tratar a cada enfermo en particular. Para ello, debe conocer los efectos que cada droga o remedio produce tanto en lo global como en lo individual, para estar seguro que su elección es correcta para el caso específico que está tratando.
La diferencia básica entre la homeopatía y la alopatía, es que la homeopatía no confía en los nombres de las enfermedades. No se guía solamente por un síntoma específico, ni adopta automáticamente una solución ya prescrita para un problema (SAC, 2009). 2.7.7 Diferencias entre medicamento Homeopático y Fármaco Clásico
El remedio homeopático se administra bajo diversas presentaciones: gránulos, glóbulos, supositorios, gotas, etc. Las diferencias entre ambos, se sitúan en varios planos (Cuadro 7, Silva, 2008).
Cuadro 7. Diferencia entre fármacos clásicos (alópata) y medicamento homeopático, considerando su mecanismo de acción, características del efecto terapéutico, tipo de efectos secundarios y modo de prescripción.
FÁRMACO CLÁSICO MEDICAMENTO HOMEOPÁTICO
Sustancia empleada para combatir los efectos de una enfermedad o restaurar
las funciones normales en tejidos alterados
Sustancia cuya propiedad terapéutica es conocida a través de la toxicología
y la experimentación pura Se prescribe de acuerdo con la filosofía
Galénica filosofía hipocrática-hahnemanniana Se prescribe de acuerdo con la Contraria contrarûs curentur Similia similibus curentur
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Cuadro ι. Continuación…
FÁRMACO CLÁSICO MEDICAMENTO HOMEOPÁTICO
Diferencias en Mecanismo de Acción Fármaco-receptor
Naturaleza química Accional
Estimula todo el organismo Naturaleza física
Reaccional Características del Efecto
Curva dosis-respuesta
Efecto en órgano aislado No efecto en órgano aislado Efecto Todo-Nada Posología
Según cinética
Dosis ponderal Según evolución del cuadro Dosis infinitesimal Efectos secundarios
Efectos colaterales tóxicos Agravación inicial Prescripción
Con criterio etiológico, sintomático o
fisiopatológico Con base en el conjunto sintomático: físico y psíquico (Modificado de Silva, 2008) 2.7.8 Conocer el todo
Para saber qué es curable en cada enfermedad, es necesario conocerla tanto en sus manifestaciones individuales como generales. En cada caso individual el profesional puede ver un grupo de síntomas diferenciados que presenta el paciente y, comparando la totalidad de los síntomas individuales de este paciente con la sintomatología global que caracteriza a esa enfermedad, el homeópata puede guiarse para la elección del remedio para ese caso específico. Este conocimiento más global de las enfermedades requiere de un gran entrenamiento médico y una extensa experiencia clínica (SAC, 2009).
2.7.9 Las Materias Primas
Existen alrededor de 2,500 medicamentos considerados homeopáticos, obtenidos de los tres reinos de la naturaleza: el mineral, el vegetal y el animal, además de otros de origen químico o biológico (Briones, 2006; SAC, 2009) siendo de importancia crítica para la eficiencia de la homeopatía la calidad de las materias primas, tales como la pureza de los productos y la perfecta identificación de las especies vegetales y animales.
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2.7.10 Los Tipos Constitutivos
Concretamente, se trata de una teoría que divide a las personas o animales en determinados grupos según su constitución desde el punto de vista homeopático. ¿Qué es lo que la homeopatía considera la “constitución” de una persona?: su estructura física, intelectual y emocional, tanto en los aspectos heredados como adquiridos. Analizando muy diversos factores, el profesional determina a qué tipo pertenece una persona o animal y a partir de allí puede tratarla con mayor certeza en cuanto a los remedios que dará.
Por supuesto hay una correspondencia entre los remedios y los tipos: una persona Lycopodium responderá en forma excelente al remedio Lycopodium, incluso al margen de la enfermedad que padezca.
Para obtener la información sobre el tipo constitutivo del paciente, el homeópata realiza un extenso cuestionario acerca de todos los aspectos de la vida de éste, desde los emocionales hasta los alimenticios. Cuando ha establecido el tipo, el homeópata puede empezar a trabajar en un Remedio Constitucional.
En los casos de enfermedades agudas (es decir, las que se presentan de pronto y tienen corta duración), el profesional puede llegar a recetar aún sin conocer el tipo constitutivo del paciente, porque los remedios homeopáticos en general son de rápida acción. Pero cuando se trata de una enfermedad crónica, el homeópata debe llegar más profundo en la historia personal y clínica de su paciente, para lo cual conocer el Tipo Constitutivo resulta imprescindible.
Tratar una enfermedad con un remedio constitucional ayuda a descifrar los motivos subyacentes que la causaron (SAC, 2009).
2.7.11 Campo de acción de la Homeopatía y sus limitantes
“La medicina homeopática cura lo curable”
La medicina homeopática puede curar a todos aquellos individuos que disponen de capacidades vitales (defensivas, inmunitarias, hormonales, neurológicas, psíquicas,
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etc.) y que no curan espontáneamente porque requieren de un estímulo reactivo, el cual lo proporciona un medicamento homeopático bien seleccionado. La Homeopatía sería inútil o menos efectiva en:
Afecciones de indicación quirúrgica impostergable
Pacientes de cuidados intensivos (shock, deshidratación, sepsis) Enfoque psiquiátrico (psicóticos o neuróticos graves)
Inmunodeprimidos graves (tumorales o por tratamientos inmunosupresores) Lesión irreversible orgánica o funcional
(Silva, 2008) La homeopatía y otras terapias complementarias cada vez son más usadas por miles de personas que no encuentran solución a sus problemas con la medicina tradicional. Sin embargo, “natural” no significa necesariamente “seguro”, por eso la OMS promueve el buen uso de las medicinas complementarias a través de manuales públicos.
La OMS reconoce que muchos tipos de medicina natural y complementaria han demostrado su utilidad en el tratamiento de ciertas patologías con mínimos riesgos. Sin embargo, su creciente popularidad y la falta de control médico hacen temer que muchos consumidores no consulten el uso de estos productos con sus médicos, provocando situaciones de peligro para su salud (SAC, 2009).