Tabla 11 Criterios de derivación a la atención especializada Grado de recomendación.
3.1. Medidas no farmacológicas en el tratamiento de la HTA
Preguntas para responder
Siguen sin existir estudios sobre la eficacia de las medidas no farmacológicas en el tratamiento de la HTA que evalúen los resultados en términos de morbimortalidad cardiovascular.
La totalidad de los estudios referenciados evalúa cifras de presión arterial y otras medidas intermedias como IMC, frecuencia cardiaca, necesidad de prescribir tratamiento farmacológico, etc. No obstante, es necesario recordar que pequeños descensos en las cifras de PA se han asociado con reducciones significativas en la morbimortalidad cardiovascular en estudios de cohortes. Muchos trabajos incluyen población normotensa e hipertensa. Solamente se han considerado los resultados en población hipertensa. Todas las medidas estudiadas sobre cambios en estilos de vida se apoyan en el consejo del personal sanitario, algunas de ellas dentro de un programa estructurado específico que requiere una considerable inversión de tiempo. Los equipos de atención primaria, destinatarios finales de esta guía, deberán valorar la factibilidad de las recomendaciones propuestas. En muchas ocasiones el seguimiento de las recomendaciones puede requerir cambios organizativos en la atención al paciente hipertenso. En dichos cambios el personal de enfermería tiene un papel esencial.
3.1.1 Consumo de sal
3.
Tratamiento del paciente
hipertenso
PREGUNTAS PARA RESPONDER
◗ ¿Son efectivos los cambios de estilo de vida en el control del paciente hipertenso?
◗ ¿Cuál es la magnitud en el descenso de cifras de PAS y PAD que se puede lograr cumpliendo las medidas no farmacológicas en el paciente hipertenso?
ACTUALIZACIÓN 2007
2 RS añadidas sobre consumo de sal (80;81) Sin cambios en las recomendaciones
La restricción del consumo de sal es capaz de reducir las cifras de PAS y PAD en grado modesto pero significativo en el conjunto de la población hipertensa.
Desde la publicación de la anterior GPC se han publicado dos revisiones sistemáticas Cochrane (80;81) sobre este tema, también citadas en las tres guías base consultadas. La revisión de He (80) incluye estudios de al menos cuatro semanas de duración y encuentra una reducción en las cifras de PAD de 2,74 mmHg (3,2-2,3) y de PAS de 4,97 mmHg (5,8-4,2). La revisión de Jurgens (81) confirma estos hallazgos, y muestra una reducción de PAS de 4,18 mmHg (3,3-5,1) y PAD de 2 mmHg (1,3-2,5), con la particularidad de que la reducción parece algo mayor en las personas de raza negra y asiática. No obstante, no se puede realizar una recomendación específica al respecto debido a la escasez de estudios.
Siguen vigentes las evidencias de la anterior GPC sobre el mayor efecto de la dieta hiposódica en mayores de 45 años sin tratamiento farmacológico, sobre los siguientes aspectos: la restricción de sal es efectiva a más largo plazo (6 meses-1año), incluso a 3 años en población entre 60-80 años; y la necesidad de realizar la recomendación de forma individualizada debido a las diferentes sensibilidades al efecto de la intervención.
No se han encontrado nuevas referencias sobre la aceptabilidad de la dieta hiposódica por parte de los pacientes.
El personal de enfermería es el idóneo para facilitar el cumplimiento de esta medida a los pacientes hipertensos. Los estudios evaluados utilizan estrategias educativas individuales o grupales. En nuestro medio puede realizarse de forma individual (ver anexo 9).
Resumen de la evidencia
La reducción de la ingesta de sodio en la dieta apoyada por consejo produce una modesta pero significativa disminución en las cifras de presión arterial (80;81).
Esta reducción es de mayor magnitud en el paciente mayor de 45 años que no recibe tratamiento farmacológico (3).
La reducción moderada de la ingesta de sal en el paciente de 60 a 80 años apoyada por educación sanitaria puede evitar la necesidad de tratamiento farmacológico (3).
Este beneficio se obtiene incluso en los individuos que siguen una dieta cardiosaludable (3).
1++
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3.1.2 Ejercicio físico
El ejercicio de intensidad aeróbica ha sido el más estudiado. Tal y como se comentaba en la anterior edición de la guía (3) son múltiples los ensayos clínicos recogidos en sucesivos metaanálisis que demuestran la eficacia de la práctica del ejercicio físico en el control de la PA. Sin embargo, la calidad metodológica de los estudios es variable. Las revisiones que los recogen y los evalúan de forma explícita muestran la eficacia de la medida al margen de la calidad de los trabajos originales. La evidencia disponible apunta hacia un descenso modesto de las cifras de PA. Los estudios, dada su duración entre cuatro semanas y un año, no están diseñados para demostrar reducciones en la morbimortalidad cardiovascular. El ejercicio de intensidad aeróbica debe estar adaptado a las características de los pacientes y debe ser supervisado por el profesional de atención primaria.
Una nueva RS (82) que incluye hipertensos y normotensos analiza el efecto del ejercicio de resistencia isométrico tres veces por semana al menos durante cuatro semanas. En conjunto se obtiene una reducción significativa de 6 mmHg en la PAS y 4,7 mmHg en la PAD. Los datos del subgrupo de hipertensos no son concluyentes.
Recomendación
Los pacientes con HTA esencial deben recibir consejo profesional para disminuir el contenido de sodio en la dieta. Este consejo debe mantenerse incluso en aquellos pacientes que siguen una dieta cardiosaludable. Este consejo es especialmente importante en la población mayor de 45 años.
A
ACTUALIZACIÓN 2007