3. La Verticilosis del Olivo
3.11. Control integrado de la Verticilosis
3.11.1. Medidas antes de la plantación
Este tipo de medidas de lucha son las más eficaces y económicas en el cultivo del olivo. Las dos más importantes son plantar en suelos no infestados y utilizar material vegetal libre de patógeno (López-Escudero y Mercado-Blanco, 2011).
En relación al empleo de material libre de patógeno, actualmente existe un programa de certificación de material vegetal para la producción de plantas de olivo libres de V.
Capítulo 1
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Ministerio de Agricultura (Anónimo, 1999). Esta medida está justificada por la existencia de infecciones asintomáticas en olivo, cuya detección es primordial.
Para la elección de suelos no infectados es esencial tener una información sobre los cultivos previos que se han sembrado con anterioridad en la parcela (Blanco-López y Jimenez-Díaz, 1995; Blanco-López et al., 2002; López-Escudero et al., 2003) y en el caso de que se hayan empleado cultivos susceptibles a V. dahliae se deberá estimar la existencia de ME en el suelo. El método de detección y cuantificación más manejado y más convencional es el que utiliza placas con medio de cultivo semi-selectivo APSM (Agar Polipectato Sódico Modificado) (Butterflied y Debay, 1997; Harris et al., 1993; Termorshuizen, 2000). En la actualidad han surgido diferentes técnicas derivadas de la metodología PCR que muestran resultados satisfactorios en la detección y cuantificación de Verticillium spp. donde se incluye V. dahliae, en suelos naturalmente infestados (Debode et al., 2011; Moradi et al., 2014). Si el resultado es positivo, se debe proceder a la desinfestación del suelo para reducir la población del patógeno. La solarización es uno de los métodos de control físico más efectivo (Katan, 1987, 2000; López-Escudero y Blanco- López, 2001; Tjamos et al., 1991). La solarización suele emplearse para tratamientos puntuales, y consiste en cubrir el suelo con film de polietileno transparente y aplicar abundante agua, produciéndose el calentamiento húmedo progresivo del suelo con el calor procedente de la radiación solar hasta llegar a alcanzar temperaturas entre 35 y 60ºC, suficientemente altas como para matar a los ME del patógeno (Katan, 1987).
3.11.1.1. Uso de cultivares resistentes
La opción más eficiente en la lucha contra la VO es el empleo de genotipos resistentes, ya sea por la evaluación de los cultivares de olivo existentes o por la obtención de nuevos genotipos de olivo resistentes al patógeno mediante la mejora genética.
La resistencia de genotipos de olivo a la VO en inoculaciones controladas o en campos naturalmente infestados por el patógeno ha sido investigada por diferentes autores. (Abo Shkeer, 2010; Blanco-López 1984; Birem, 2010; Bubici y Cirulli, 2012; Caballero et al., 1980; García-Ruiz, 2014; García-Ruíz et al., 2014a; 2014b; 2014c; 2015: López-Escudero et al., 2004; 2007b; Martos-Moreno, 2003; Martos-Moreno et al, 2006; Trapero et al., 2013; 2015).
Martos-Moreno et al. (2006) observaron que ‘Cornicabra’, ‘Picual’ y ‘Picudo’ eran cultivares extremadamente susceptibles a VO mientras que ‘Arbequina’ mostraba mayor resistencia, a pesar que anteriormente en inoculaciones artificiales se había incluido en el grupo de cultivares altamente susceptible al patotipo D de V. dahliae (López-Escudero et al., 2004). Estos resultados coinciden con las observaciones realizadas por Trapero et al. (2013) y Roca et al. (2015) en los que ‘Arbequina’ se mostró como un cultivar moderadamente resistente a la enfermedad. Trapero et al. (2013) en sus estudios observaron que los cultivares Bodoquera, Picual y Manzanilla de Sevilla eran altamente susceptibles a VO. Estos resultados a excepción de ‘Bodoquera’, coinciden con los
Introducción y Objetivos
23 obtenidos en condiciones controladas por otros autores (García-Ruíz, et al., 2014a, 2014b, 2014c; López-Escudero et al., 2004, 2007b; Martos-Moreno et al. 2006).
‘Picual’, tal como se ha dicho en los párrafos anteriores, es altamente susceptible a VO. De hecho se suele usar rutinariamente en los experimentos como control susceptible y este puede ser severamente dañado incluso por muy bajas cantidades de inóculo en el suelo (López-Escudero y Blanco-López, 2007a).
El cultivar Hojiblanca en campos altamente infestados por aislados altamente virulentos (patotipo D) se muestra altamente susceptible a esta enfermedad (Trapero et al., 2013). Este hecho coincide con los resultados obtenidos en condiciones controladas por otros autores (López-Escudero et al., 2004) y de campo (López-Escudero y Blanco-López, 2001). Sin embargo, se ha podido comprobar que este cultivar, en algunos campos comerciales donde los suelos están moderadamente infestados por V. dahliae, no es tan sensible a VO (López-Escudero y Mercado-Blanco, 2011).
De forma similar a ‘Arbequina’, el cultivar griego Koroneiqui y el cultivar español Sevillenca muestran un nivel de resistencia mayor que los cultivares susceptibles en condiciones de campo (Trapero et al., 2011b, 2013)
Por otra parte, los cultivares Changlot Real, Empeltre y Frantoio según diversos estudios muestran, en condiciones de campo, una reacción de resistencia a V. dahliae (López-Escudero et al., 2004; Martos-Moreno 2003; Trapero et al., 2013). El cultivar italiano Frantoio seguramente sea en España, el más conocido de los tres (Barranco et al., 2008). La respuesta de ‘Frantoio’ a VO ha sido bien documentada bajo condiciones controladas y de campo (Bubici y Cirulli, 2012; García-Ruíz et al. 2014a; 2014b, 2014c, 2015; López-Escudero et al., 2004, 2007b, Trapero et al., 2013, 2015). Sin embargo, este cultivar al igual que ‘Empeltre’ y ‘Changlot Real’, no exhiben una resistencia completa cuando éstos son plantados en suelos altamente infestados por V. dahliae (Trapero et al., 2013).
En este sentido, se ha de comentar que hasta el momento el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba llevan realizando numerosos experimentos de evaluación de resistencia a VO en ambiente controlado y en condiciones de campo donde se ha estudiado el nivel de resistencia relativo alrededor de 250 cultivares nacionales y extranjeros y de más de 11000 genotipos (Abo Shkeer, 2010; Birem, 2010; García-Ruiz et al. 2014a, 2014b, 2014c; López-Escudero et al., 2004; 2007b; Martos-Moreno et al., 2006; Trapero et al. 2013, 2015; Valverde-Caballero, 2014).