Capítulo 1. Acercamiento teórico al reciclaje de residuos y la economía social
6. Mejorar las condiciones de vida de los recicladores: sobre la participación de
Siguiendo a Max Neef, el concepto tradicional de pobreza es limitado porque refiere a la “(…) situación de aquellas personas que pueden clasificarse por debajo de un determinado umbral de ingreso. La noción es estrictamente economicista”
Para entender a la pobreza en la actualidad, se hace referencia a la globalización como un proceso que se encuentra atravesando el mundo que tiene su base en un cambio estructural, caracterizado por el avance tecnológico a nivel productivo, lo que ha causado que los mercados se abran a nivel global con su libre funcionamiento. Este es el caso del mercado del reciclaje, que a nivel nacional presenta una demanda en constante crecimiento.
La forma en la que nuestros países participan en este cambio estructural se da a través de políticas públicas de adaptación, aprendizaje e imitación de tecnologías, ya que no somos productores de tecnología. Esto nos pone en una condición constante de desventaja, ya que en su mayor parte el mercado del reciclaje en nuestro país se enfoca en la comercialización de residuos más no en la transformación. Esta situación, sumada a las prácticas de
destrucción de la naturaleza, que lamentablemente trae consigo la globalización, causa el establecimiento marcado de sectores ricos y pobres, siendo los recicladores el vivo ejemplo de esta situación de pobreza causada por la forma en la que participan en la cadena del reciclaje de residuos.
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Si consideramos que uno de los enfoques sobre los que se asienta esta forma de desarrollo es la reproducción de estructuras como lo establece Arocena, la pobreza es bajo este paradigma una consecuencia que se reproduce constantemente y es casi una consecuencia inevitable del crecimiento económico.
Es importante ahora referirnos a las relaciones entre organismos externos y diversas formas de organización económica solidaria, a las que se hace referencia en el artículo de Razeto sobre el “Mercado de las donaciones”, que establece a las donaciones como un modo propio de la economía solidaria para captar y movilizar recursos que son escasos para la unidades populares y solidarias (Razeto, 1994)
(…) nacen con una gran precariedad de recurso, y el segundo, que adicionalmente
enfrentan dificultades especiales para operar adecuadamente en el marco de una economía y de un mercado globales organizados en base a una lógica de competencia y acumulación exacerbadas, que lejos de facilitar la inserción les plantea dificultades para su afirmación porque exige comportamientos que no corresponden a su propia racionalidad económica. (Razeto, 1994)
Desde el punto de vista del autor, la economía de la solidaridad es dependiente de la
economía de donaciones ya que considera que las unidades económicas en su mayoría, esta se puede considerar como una economicista, en donde las unidades económicas populares y solidarias, son vistas como “realidades económicas transitorias”, de las que no se espera un desarrollo autosostenido, existiendo una “ineficiencia estructural de la economía solidaria”. (Razeto, 1994)
En contraposición a este argumento, se plantea que la precariedad y dificultad son una consecuencia del sistema capitalista que genera exclusión y marginación, y en ese sentido se considera positivo y a favor de la economía solidaria, el hecho de que una unidad económica solidaria pueda operar en esta condición de precariedad, donde otras formas económicas no son posibles, esto es visto como una “especial eficiencia”.
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Los ingresos de los recicladores y el funcionamiento de su organización social, como una organización de económia popular y solidaria, será analizado en este estudio, considerando las potencialidades y debilidades que caracterizan a una asociación que funciona bajo estos parámetros. Para esto se evaluará el proyecto municipal de reciclaje, impulsado desde el año 2010, que se mantiene hasta la actualidad, pero depende en gran medida del aporte municipal para sostenerse, especialmente en términos económicos.
Sobre esto, Coraggio establece con claridad que una política pública referente a la
economía social y solidaria es efectiva si logra institucionalizarse a través de una adecuada gestión de programas públicos pertinentes, aplicando efectivamente una legislación de economía social y solidaria y distribuyendo recursos adecuadamente. En este sentido a continuación se citan algunos principios sobre Economía Social y Solidaria que debe asumir el Estado según el autor, los mismos que servirán para analizar si la intervención externa en los recicladores proveniente del sector público, se está enmarcando en estos postulados:
1. La célula organizativa de la Economía Popular es la “Unidad Doméstica”, donde están las familias y las comunidades que priorizan el trabajo para su autoconsumo y extensiones de esta unidad donde están emprendimientos familiares o asociativos. 2. El estado debe focalizar recursos en las unidades domésticas especialmente las que
están en situación de pobreza o vulnerabilidad.
3. Captar recursos de la Economía Pública para acceder a bienes públicos de calidad. 4. Establecer gradualidad en niveles de solidaridad desde la Economía Empresarial
que se sujeta a los principios del mercado.
5. Las políticas de Economía Popular y Solidaria deben ser transversales a las políticas sectoriales y en distintos niveles de gobierno.
6. Aplicar las políticas a través de diálogos y negociaciones que se den en los territorios.
7. Propiciar espacios participativos para que se genere confianza, legitimidad y sostenibilidad.
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8. Las formas institucionales de la Economía Popular y Solidaria son “..abiertas a la diversidad cultural, la reafirmación o re-significación de las formas tradicionales (como las comunidades) o la emergencia de nuevas formas (como las redes)” (Coraggio, 2011: 20).
9. Apoyo a la construcción de lazos secundarios de complementariedad y solidaridad a nivel regional, por ejemplo de manera que se avance en el reconocimiento de los otros y sus intereses.
10.Tener en consideración que el desarrollo de economías populares y solidarias ameritan procesos de mediano y largo plazo con la regulación de la economía empresarial capitalista.
11.“Avanzar en la normativa para el reconocimiento legal y administrativo de las formas” (Coraggio, 2011: 22) de Economía Popular y Solidaria.
12.Valorar la producción y el consumo responsable
13.Por último la política pública debe propender a construir actores con márgenes de libertar de iniciativa. (Coraggio, 2011: 19-22)