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MEMORÁNDUM DE CONVERSACIÓN SECRETO/SENSIBLE

Participantes:

El secretario [Henry Kissinger] El vicesecretario [Robert] Ingersoll

El subsecretario [para Asuntos Políticos Joseph Sisco El subsecretario [Carlyle] Maw

El vicesubsecretario [Lawrence] Eagleburger El secretario adjunto [Philip] Habib Monroe Leigh, asesor jurídico Jerry Bremer, dactilógrafo

Pecha: 18 de diciembre de 1975 Asunto: Política del Departamento

El secretario [Kissinger}: Quiero armar un poco de bronca por la conducta del Departamento en mi ausencia. Hasta la semana pasada creí que teníamos un grupo disciplinado; ahora se ha desmoronado totalmente. Mirad este cable sobre Timar [Oriental]. Sabéis lo que pienso y conocéis mi actitud, y cualquiera que como vosotros conozca mi postura debe saber que yo no habría aprobado esto. La única consecuencia es haberlos puesto en evidencia. Es una vergüenza tratar así al secretario de Estado ...

¿Qué explicación posible hay? Os dije que esto se parase en silencio. ¿Cuál es tu misión, Phi!, permitir que esto suceda? Es incomprensible. Es un error de

contenido y de procedimiento. Es una vergüenza. ¿Estabas tú aquí? Habib: No.

Habib: Nuestra valoración fue que si iba a haber problemas, surgirían antes de que regresaras. Y me dijeron que habían decidido que era conveniente enviar ese cable. [Kissinger]: Tonterías. Dije que lo hicieran durante unas semanas y luego volver a abrirlo.

Habib: El cable no se filtrará.

[Kissinger]: Sí, se filtrará e irá también al Congreso y luego tendremos una vista al respecto.

[Kissinger]: ¡Eso quiere decir que hay dos cables! Y significa que veinte tíos lo han visto.

Habib: No, lo recibí por conducto encubierto ... , era sólo un párrafo de

ambigüedades y críptico, así que supe de qué hablaba. Me dijeron que Leigh pensaba que no había un requisito jurídico al respecto.

Leigh: No, yo dije que se podía hacer por vía administrativa. No nos convenía hacerlo por vías jurídicas.

Siseo: Nos dijeron que tú habías decidido que debíamos parar. [Kissinger]: Un minuto, un minuto. Tod.os conocéis mi opinión al respecto. Tenéis que tener un OSE-8 [Oficial del Servicio Exterior, clase 8] que lo sabe bien. Tendrá un efecto devastador en Indonesia. Aquí hay un masoquismo extremo. Nadie se ha quejado de que fuese agresión.

Leigh: Los indonesios estaban violando un acuerdo con nosotros. [Kissinger]: Cuando los israelíes entraron en el Líbano ...

¿cuándo fue la última vez que protestamos contra eso? Leigh: Es una situación distinta.

Maw: Es defensa propia.

[Kissinger]: ¿Y no podemos interpretar como defensa propia un gobierno comunista en medio de Indonesia?

Leigh: Bueno ...

[Kissinger]: ¿Entonces estás diciendo que no se pueden usar las armas para defenderse?

Habib: No, pueden usarse para la defensa de Indonesia. [Kissinger]: Ahora examinemos el tema básico que está apareciendo en Angola. Esos OSE están filtrando todo ese asunto a Les Gelb [reportero del New York Times].

Siseo: Yo sé quién. [Kissinger]: ¿Quién?

Siseo: [El miembro del Consejo de Seguridad Nacional William] Hyland habló con él.

[Kissinger]: Espera un minuto ... Hyland dijo ... Siseo: Dijo que había informado a Gelb.

[Kissinger]: Quiero que esa gente sepa que nuestro interés en Angola no es la riqueza económica ni una base naval. Tiene que ver con el hecho de que la Unión

Soviética está operando a 8.000 millas de casa y todos los Estados circundantes nos están pidiendo ayuda. Esto afectará a los europeos, a los soviéticos y a China. Lo de Timor se filtrará dentro de tres meses, y trascenderá que Kissinger desoyó a sus burócratas intachables y violó la ley. ¿Cuánta gente de la L [oficina del asesor jurídico] sabe esto? [La cursiva es mía.]

Leigh: Tres personas.

Habib: Dos, por lo menos, en mi oficina.

[Kissinger]: Además de todos en esta reunión, o sea que estamos hablando de no menos de 15 o 20 personas. Tenéis la responsabilidad de reconocer que estamos viviendo una situación revolucionaria. Todo lo que esté por escrito será utilizado contra mí.

Habib: Lo sabemos y lo tenemos en cuenta continuamente.

[Kissinger]: Todos los días, algún OSE del Departamento sigue hablando de Angola pero nadie la está defendiendo. Encontradme una cita en el artículo de Gelb que defienda nuestra política en Angola.

Habib: Creo que las filtraciones y los discrepantes son el fardo que hay que sobrellevar.

[Kissinger]: Pero la gente a cargo de este Departamento podría haber amonestado a la AF [Oficina de Asuntos Africanos]. Ingerso!!: Me han dicho que procede de la cárcel.

Eagleburger: Imposible.

[Kissinger]: No seas ridículo. Está aquí citado. Lee a Gelb. ¿Fue convocado [el secretario de Estado adjunto para Asuntos Africanos William] Schaufele para decirle que controlara a su departamento? Esto no es una cosa de poca monta. Tenemos mucho que perder. El presidente dice a los chinos que vamos a resistir firmemente en Angola y al cabo de dos semanas nos marchamos. Vaya una reunión de la OTAN y entretanto el Departamento filtra que estamos preocupados por una base naval y dice que es una exageración o una aberración de Kissinger. Me tienen sin cuidádo el petróleo o la base, pero me importa la reacción africana cuando vean que los soviéticos se salen con la suya y que nosotros no hacemos nada. Si los europeos luego se dicen a sí mismos que no pueden mantener Luanda, ¿cómo van a defender a Europa? Los chinos dirán que somos un país que ha sido expulsado de Indochina por 50.000 hombres y que ahora es expulsado de Angola por menos de cincuenta millones de dólares. ¿Dónde están las reuniones que hubo aquí ayer? ¿Hubo alguna?

[Kissinger]: No puede ser que nuestro acuerdo con Indonesia diga que las armas son únicamente para propósitos internos. Creo que descubriréis que dice que son utilizadas legítimamente para la autodefensa.

tro deber exponerme. El. segundo es cómo exponérmelos. Pero exponerlos en un telegr.ama treinta horas antes de que yo vuelva, sabiendo lo que hacen con los telegramas en este edificio, es garantizar que habrá un desastre nacional y que trascenderá a cualquier sitio en que [asesor jurídico adjunto Georgel Aldrich piense con su cabeza de chorlito.

Me ocupé del asunto en el plano administrativo encargándole a Carlyle [Maw] que no hiciera más ventas. ¿Cómo puede mejorar la situación en seis semanas? Habib: Puede haberse despejado para entonces.

[Kissinger]: El Departamento se está viniendo abajo y ha llegado al punto de que desobedece órdenes claras.

Habib: Enviamos el telegrama porque pensamos que era necesario y porque pensamos que tenías que verlo. Eso fue hace diez días.

[Kissinger]: Tonterías. ¿Cuándo lo recibí, Jerry?

Bremer: No antes del fin de semana. Creo que quizá el dommgo.

[Kissinger]: Teníais que saber qué pensaba yo al respecto. Nadie que haya trabajado conmigo en los dos últimos años podía no saber cudl era mi opinión sobre Timor. [La cursiva es mía]. Habib: Bueno, vamos a examinarlo ... , habla con Leigh. Hay todavía algunos requisitos jurídicos. No entiendo por qué lo cursaron si no era jurídicamente necesario.

[Kissinger]: ¿Me equivoco si supongo que los indonesios se subirán por las paredes si se enteran de esra?

Habib: Es mejor que interrumpir los envíos. Podríamos hacerlo a un nivel bajo. [Kissinger]: Tenemos cuatro semanas antes de que vuelva el Congreso. Hay cantidad de tiempo.

Leigh: El modo de explicar la interrupción administrativa sería que estamos estudiando la situación.

[Kissinger]: ¿Y treinta y seis horas supondrían un problema .

Leigh: Tuvimos una reunión en el despacho de Siseo y decidimos enviar el mensaje.

[Kissinger]: Sé lo que dice la ley, pero ¿cómo puede ser nuestro interés nacional volvernos atrás en la cuestión de Angola y dar a los indonesios una patada en los dientes? Una vez que conste por escrito, habrá un montón de OSE-6 que se sientan satisfechos y que puedan escribir sobre el asunto al Open Forum Panel, aunque al final resultará que tengo razón yo. Habib: El segundo problema de filtración de telegramas es distinto.

Eagleburger: Phil, es un hecho. No puedes decir que vaya a filtrarse cualquier NODIS [“No difundir”: el nivel de clasificación más restringido], pero puedes contar con que tres o seis meses más tarde alguien lo pida [sic] en el Congreso. Forma parte del expediente escrito, saldrá a relucir a la larga. [Kissinger]: Estáis obligados por el interés nacional. Me da igual si vendemos o no equipo a Indonesia. Yo no gano nada con eso, no saco tajada. Pero tenéis la obligación de conocer el modo de servir a vuestro país. El Servicio Exterior no es para servirse a sí mismo. El Servicio significa servir a Estados Unidos y no al Servicio Exterior.

Habib: Tengo entendido que eso es lo que haría este telegrama. [Kissinger]: Desde el mistno momento en que lo introduces en el sistema no puedes resolverlo sin que te descubran.

Leigh: Sólo hay una pregunta. ¿Qué decimos al Congreso si nos pregunta? [Kissinger]: Lo interrumpimos mientras lo estudiamos. Nues-

tra intención es volver a empezar en enero.

La entrega de armas pesadas para su utilización contra objetivos civiles se

reanudó, en efecto, en enero de 1976, tras un breve intervalo en el cual se engallÓ al Congreso como fue revelado. Hay que decir que nadie sale especialmente bien parado de la reunión transcrita: los funcionarios del secretario eran cualquier cosa menos «intachables». No obstante, debemos señalar que Kissinger, en total

discrepancia con sus declaraciones públicas: 1. Se abstuvo de mencionar Goa.

2. No se tomó la molestia de ocultar sus viejas opiniones sobre la cuestión, amonestando a sus subordinados por ser tan obtusos como para no conocerlas. 3. No fingió que le pillaran por sorpresa los acontecimientos en Timar Oriental. 4. Admitió que estaba violando la ley.

5. Creyó necesario negar que pudiese estar beneficiándose personalmente de los envíos de armas, una negación que nadie le había pedido que hiciera.

Es evidente que había una dialéctica en la mente de Kissinger entre Angola y Timar Oriental, ambos países a muchas millas de las fronteras rusa o norteamericana, pero que él consideraba como pruebas de su propia dignidad. (Los «Estados circundantes» a los que alude en el caso de Angola eran la Sudáfrica del apartheid y el Zaire del general Mobutu: hay constancia de que la mayoría de los Estados africanos se oponían a que Kissinger interviniera en favor de las milicias tribalistas y prosudafricanas en Angola. Los regímenes que merecieron su favor hace mucho tiempo que han caído en la ignominia; Estados Unidos reconoce ahora al MPLA, con todas sus deformidades, como el gobierno legítimo de Angola. Y, por supuesto, ningún europeo ha pensado nunca que la suerte de Occidente dependiese de la apuesta que Kissinger hizo en Luanda.)

Que Kissinger comprendía que la soberanía legítima de Portugal sobre Timar Oriental seguía vigente lo demuestra un memorándum NODIS de una reunión en Camp David entre él, el general Suharto y el presidente Ford el 5 de julio de 1975. Casi cada línea del texto ha sido tachada por la redacción oficial, y gran parte de la conversación es poco esclarecedora, salvo en lo que respecta al afán de la

administración en suministrar equipamiento naval, aéreo y militar a la junta, pero en un momento dado, justo antes de que Kissinger hiciera su entrada, el presidente Ford pregunta a su invitado: «¿Han fijado los portugueses una fecha para permitir que el pueblo de Timor elija?» Toda la respuesta ha sido eliminada, pero que nunca se diga que el Departamento de Estado de Kissinger no sabía que Portugal estaba facultado, de hecho obligado, a celebrar elecciones libres en la isla. Es improbable que Suharto, en su respuesta expurgada, asegurase a sus anfitriones que

semejantes elecciones abiertas las ganarían candidatos partidarios de la anexión por parte de Indonesia.

El 9 de noviembre de 1979, Jack Anderson, en su columna del Washington Post,