El fenómeno de la memoria ocupa un lugar central en los debates sobre la política y la cultura en el mundo actual, aludiendo casi siempre a sus diferentes formas tales como la memoria social, la memoria colectiva, la memoria individual o la memoria cultural. Maurice Halbwauchs, fue el historiador que creó e introdujo en el debate académico el concepto de “Memoria Colectiva”, identificada como una corriente de pensamiento continua, dado que retiene el pasado que aún está vivo y que solo es capaz de vivir en la conciencia del grupo.
Este tipo de memoria colectiva no son más que percepciones fundamentales que las personas producen cuando comparten un espacio y se interrelacionan, que crean redes de cooperación con otras personas en otros lugares y comparten ideas provocando recuerdos que a su vez son compartidos por los miembros de la colectividad.
Halbwachs también introduce el término de Memoria Histórica diferenciándolo de la categoría que se explicó anteriormente, puesto que es una memoria prestada, escrita, pragmática y unificada, en cambio la Memoria Colectiva es producida, es viva, es oral, normativa, corta y plural; además dentro de las dinámicas sociales o marcos que construyen los hombres en una comunidad también se encuentra el lugar de la memoria en donde se posibilitan los recuerdos. Por lo tanto Halbwachs (1968: 214) define Marcos Sociales de la memoria como un sistema de interrelaciones de memorias individuales, en donde yo y el otro nos sumergimos en el mismo pensamiento social y el grupo no conserva más que la estructura de las conexiones entre las diversas memorias individuales, sin embargo según el autor no existe memoria estrictamente individual y memoria estrictamente colectiva sino marcos sociales de la memoria.
En un primer momento Todorov aclara que la memoria no se opone de ninguna manera al olvido; sería plausible hablar de supresión (el olvido) y la conservación; (la memoria) entre estos dos conceptos hay una constante interacción. “La memoria como tal, es forzosamente una selección: algunos rasgos del suceso serán conservados, otros inmediata o progresivamente marginados, y luego olvidados. (Todorov, 2008:22)
Hablábamos de que para Todorov (1995) la memoria es una selección y que algunos eventos son conservados y otros de momento o gradualmente son marginados hasta llevarlos al olvido; el autor maneja los términos de supresión (olvido) y conservación, y que de esta manera la memoria es una interacción de ambos; ahora bien, según la propuesta de Todorov la recuperación de la memoria en un contexto social y político será de suma importancia dado que permitirá que el pasado funcione como eje inicial en los procesos de análisis de los
acontecimientos del mundo actual, en otras palabras es la utilización del pasado para comprender el presente.
En este sentido se debe aclarar que hay una distinción entre la recuperación del pasado y su posterior utilización, es decir cuál es el uso que se le dará a los recuerdos, al pasado que regresa en las mentes de los sujetos, como la memoria es una selección se debe reconocer que existen criterios ya sean conscientes o inconscientes de elección y así mismo dichos criterios son los que orientarán el uso que hacemos del pasado. (Todorov, 1995).
El individuo posee la capacidad de recuperar los recuerdos traumáticos y frustrantes para otorgarles el lugar en la memoria donde no causen daño. “Nada debe impedir la recuperación de la memoria”, con esta premisa el autor nos indica la necesidad moral de recordar que tienen los individuos que han sido participes en acontecimientos catastróficos o víctimas de masacres. Cuando los acontecimientos vividos por el individuo o por el grupo son de naturaleza excepcional o trágica, tal derecho se convierte en un deber: el de acordarse, el de testimoniar: la vida ha sucumbido ante la muerte, pero la memoria sale victoriosa en su combate contra la nada. (Todorov, 2008:26).
Los recuerdos son reprimidos en la mente de las personas cuando éstos le son intolerables, el sujeto deja atrás su memoria viva, aquella que necesita de una conciencia para traer sus vivencias y recuerdos de su infancia, solo porque estos recuerdos están cargados de acontecimientos dolorosos y traumáticos; la cura que propone el psicoanálisis pasa primero por la recuperación de esos recuerdos reprimidos. Sin embargo los recuerdos reprimidos están en constante actividad y, no permiten que el sujeto viva con tranquilidad; luego de haber sido recuperados los recuerdos pueden ser puestos en un lugar donde sean conscientes y no hagan daño. “Así, al volverse parte de la memoria viva, el pasado antes reprimido o rechazado cesa de ordenar el presente de manera subyacente. La memoria colectiva podría seguir el mismo camino.” (Todorov 2008: 26).
En el momento en que las personas deciden hablar acerca lo acontecido en sus vidas y cuando recuerdan en medio del diálogo con el otro se empieza a recuperar el pasado, sin embargo, no sólo es el pasado el que aflora mecánicamente sino que siempre es su representación; en este ejercicio de memoria se logran algunos trazos de recuerdos o de hechos pasados, entre los hechos en sí y los vestigios que dejan se tiene lugar un proceso de selección que los individuos no pueden controlar a voluntad.
Además de este se lleva a cabo otro proceso de selección ahora ya consciente y voluntario: de todos los vestigios del pasado la persona elige retener y consignar solamente algunos recuerdos que son dignos de perpetuarse. Sin embargo este trabajo de selección va seguido por un trabajo en el que se privilegia la información que verá la luz y otra que será relegada a la periferia de la mente. Un hecho es necesariamente el resultado de la combinación de algunas trazas materiales con un sentido dado; y el sentido (atribuido a las cosas) es producido exclusivamente por los seres humanos. (Todorov 2013)
Una vez se establecen los hechos se deben interpretar, o sea ponerlos en relación los unos con los otros señalando las causas, los efectos, las similitudes y las oposiciones; se encuentran así una vez más los procesos de selección y combinación. El término de «verdad» puede ser útil aquí pero a condición de darle un sentido nuevo: no una verdad de adecuación, de correspondencia exacta entre los discursos del presente y los hechos del pasado, sino una verdad de revelación que permite comprender el sentido de un hecho. Un gran libro de historia no contiene solamente informaciones exactas, sino que nos enseña también cuáles son los fundamentos de la sicología individual, o aquellos de la vida social y política. (Todoróv 2013:35).