ORGANIZACIONES POPULARES EN BOGOTA Alfonso Torres Carrillo
3. Memoria colectiva: presupuestos teóricos.
Siguiendo a Maurice Halbwachs (2004), en La memoria colectiva, tomamos como componentes de la memoria los por él llamados recuerdos reales (acciones vividas) y los recuerdos ficticios (imágenes que nos impone nuestro entorno como testimonios o razonamientos, recuerdos ajenos a
11 grupo, igualmente limitado en el espacio y en el tiempo, ambas memorias, la individual y la colectiva con recuerdos reales y “ficticios”.
Los términos por él propuestos podrían resultar controvertibles, podría preguntarse que tan real es un recuerdo, o al revés en alusión a las imágenes y razonamientos que nos impone el entorno podría decirse que las hay falsas (ficticias) y verdaderas, pero por encima de estos cuestionamientos semánticos está su aporte en indicar dos componentes: el de las acciones vividas y las impuestas. Podríamos precisar aún mas, y proponer una redefinición del segundo concepto, hoy cuando está en crisis el paradigma basado en la idea que se puede trasmitir un mensaje o imagen en su totalidad, e imponerla sin resistencias, selecciones, decodificaciones desde el bagaje cultural, intereses y negociaciones de parte del “receptor”. Y decir que lo llega del entorno es aceptado o apropiado desde lo anteriormente adquirido. Y en consecuencia podríamos hablar de lo vivido y lo adquirido, como los dos componentes de la memoria individual y colectiva, reconociendo la deuda con Halbwachs.
Pero aún más, si aceptamos el presupuesto sugerido por Halbwachs podríamos deducir que lo adquirido se obtiene a través de los sentidos y su interpretación y valoración desde lo anteriormente adquirido. Así los actos de ver, de oír, leer, etc. son vivencias, interpretadas desde lo anteriormente adquirido. No estamos pues frente a dos esferas componentes de la memoria separadas sino entrelazadas, en intersección, en interacción y en permanente modificación.
En lo vivido está la semilla de la rememoración, sin ello no hay recuerdos. La memoria colectiva, o la individual, no son posibles sin ideas, símbolos, palabras que vienen del entorno, que son
12 cargadas de significados, consensuados y compartidos por amplios grupos humanos, que nos son “trasmitidos”, por hermanos, padres, coetáneos, o mayores, hoy necesariamente por los medios de comunicación etc., que pone al individuo a través de sus recuerdos reales desde la infancia en contacto con valores, representaciones, mediante los cuales juzga los objetos exteriores y su interacciones con ellos. En esta reflexión hay más de un punto en común con la misma caracterización que Halbwachs hace sobre el recuerdo infantil y el recuerdo adulto, y lo aprendido mediante nociones, que trasmiten un acerbo históricamente construido y consensuado colectivamente.
En los marcos colectivos de la memoria, termino acuñado también por Halbwachs, podemos incluir corrientes de pensamiento, experiencias, entendidas como bagaje de saberes y vivencias, tradiciones, acontecimientos referenciados por colectivos.
Y vale la pena notar su relación directa con la historización de la experiencia vivida, por los individuos, grupos sociales y las generaciones sobre lo cual llama la atención Julio Aróstegui (2004). En esta puesta temática hay una apertura que vale no dejar pasar inadvertida: aquí ya no estamos hablando de un individuo con recuerdos vividos, y adquiridos, interrelacionando con otros actores de su entorno. Sino que se explicita el plano de actores colectivos, grupos sociales, generaciones, con vivencias, y recuerdos adquiridos, interrelacionando con otros actores de su entorno. En este sentido podemos afirmar que la memoria misma, en su dimensión individual y colectiva, es fundamental en la praxis histórica y en la reflexión disciplinar sobre la misma, como
resultado de la acción. Y su reconstrucción, en función de historiarla, debe realizarse a partir de datos o nociones comunes que se encuentran en nuestra mente y en las de los demás, por formar o haber formado parte de una comunidad.
13 uno de nosotros es miembro a la vez de varios grupos, lo cual implica marcos de interrelaciones muy variadas entre la memoria individual y colectiva en cada caso; mas aún si tenemos en cuenta que la característica principal de los grupos es la de ser efímeros, con integrantes involucrados con diferente intensidad, diferentes grados de interés; grupos cimentados en la necesidad de una comunidad afectiva, donde la imaginación desempeña una función muy importante, así como la capacidad de atención para mantener la relación, en un ámbito de motivaciones en mayor o menor medida cambiantes. Todo esto supone un esfuerzo importante en la delimitación de los ámbitos de la memoria colectiva a investigar, en sus interrelaciones y transformaciones, y de los ejes de indagación.
Pero no debemos pensar que por lo efímeros, y en procesos de trasformación en varios sentidos, se vuelven inaprensibles. No debemos dejar pasar por alto el hecho de hay grupos reiterativos, que en todo grupo se comparte un interés o grupo de intereses, un tipo de ideas y preocupaciones, un pensamiento común impersonal, y si bien en su interacción esas personalidades cambian se transforman, y además pueden ser sustituidas por otras parecidas pero al fin al cabo diferentes, lo llamativo es que en la memoria colectiva las similitudes pasan a primer plano, lo compartido, lo común, lo que construye identidad. Este conjunto de características permite delimitarla, y a la vez comprender que la memoria colectiva es diferente de la suma de las memorias individuales.
Así que es posible identificarlas y delimitarlas y verlas en su proceso de transformación. Cada grupo tiene una historia en ella distinguimos personajes, simbolos y hechos. Y podemos afirmar también que existen tantas memorias colectivas como grupos, pero además no están totalmente
aisladas, por las interrelaciones que construyen sus integrantes porque cada uno necesita de los recuerdos de los demás, y se remiten a puntos de referencia comunes que existen fuera del grupo,
14 metodológicos con los que trabajamos en el grupo de investigación sobre Movimientos sociales
Memoria Colectiva, y pasar e exponer brevemente algunos rasgos característicos de nuestra
actividad, habría que señalar que así como todo grupo tiene una temporalidad referida a los términos de su existencia, todo lo que hace un grupo puede traducirse en términos espaciales, cada detalle de este lugar tiene un sentido para los miembros del grupo. El espacio es una realidad que dura, pero en proceso de resignificación permanente por parte de actores individuales y colectivos. Sobre estos presupuestos y sobre la experiencia acumulada hemos desarrollado desde la historia una metodología que denominamos de auto indagación en la memoria colectiva, AIMC, y que resume en buena parte nuestra propuesta para indagar en la memoria colectiva.