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CAPÍTULO 2

METODOLOGÍA DE DISEÑO CURRICULAR BASADA EN LA COMPLEJIDAD

Introducción:

El capítulo 2 trata sobre la dimensión metodológica de nuestro propuesta de un modelo curricular para el desarrollo de competencias en el área de las energías alternativas; para ello nos adentramos en el método problematizador heurístico, a través de estrategias educativas que observen el devenir de la revolución científico-técnica, y la necesidad imperativa de moldear nuestros modelos educativos a la dialéctica de la ciencia, la complejidad, el caos y la entropía.

Se partirá desentrañando una línea de pensamiento compleja para a través de su cristal, descubrir, observar, argumentar, interpretar y explicar la novedad del quehacer científico educativo, sus regularidades, interacciones, leyes y elaborar una plataforma metodológica donde el norte sea aprender a aprender haciendo y rehaciendo la realidad que nos circunda.

El autor puntualiza el que esta investigación conduce a la concepción de un modelo curricular novedoso, ya definidos los problemas a la luz de la metodología curricular, como metodología que facilitará alcanzar las habilidades generalizadoras, y las competencias profesionales.

Se pretende desde un currículo con tronco común en la ingeniería eléctrica lograr ramificaciones o especialidades en potencia, controles y en energías alternativas (esta última a implantarse como fruto de esta propuesta curricular ).

Se pretende determinar las enmiendas al campo disciplinar de la carrera de ingeniería eléctrica en la Universidad UNAPEC, al reconocer el norte que queremos alcanzar en el área de las energías no convencionales, tal como la eólica, la solar, la de la biomasa y la del hidrógeno.

2. 1- Dinámica curricular y Teoría de la complejidad.

La teoría de la complejidad de Ilya Prigogine ha constituido el derrotero de muchas investigaciones en los últimos años, ya que ha develado la existencia de la incertidumbre en los procesos ingenieriles. Esta teoría muestra que ciertos sistemas presentan la capacidad de autoorganizarse: las estructuras biológicas, sociales y psicológicas (y dentro de ellas las organizaciones). Esto es posible porque dichas estructuras no son aisladas, sino que se trata de sistemas abiertos, que son aquellos que intercambian con el medio sustancia y energía.

Prigogine (1997) explica que los sistemas abiertos pueden existir en tres regímenes: En

equilibrio termodinámico: La entropía ha alcanzado su máximo, se ha alcanzado la

uniformidad (La uniformidad en los seres vivos es la muerte); Cercano al equilibrio: Bajo un ligero desequilibrio, el sistema se mueve cerca del estado de máximo desorden, los cambios cuantitativos no llegan a traducirse en saltos cualitativos. El sistema se mueve

linealmente. En este régimen el sistema bajo influencias externas se aleja algo del

equilibrio, pero pasado un tiempo breve retornan a su estado anterior, que las conduce a tender de nuevo a la máxima entropía; Lejos del equilibrio: El sistema recibe aportes de energía y materia que lo mantiene en condiciones lejanas al equilibrio

termodinámico. En estos sistemas, el comportamiento es no lineal, esto quiere decir que, al contrario de lo que sucede en los procesos lineales, una mínima diferencia en el comienzo de una trayectoria puede traer enormes cambios posteriores, a esto se lo denomina “sensibilidad a condiciones iniciales”.

Se ha precisado que entre la infinidad de soluciones virtualmente posibles, el sistema muestra predilección por un grupo reducido de ellas, es atraído por ellas: los atractores. El sistema abierto llega a la autoorganización en puntos tales que son llamados

atractores extraños, que tienen una forma geométrica extremadamente compleja,

normalmente fractal1.

Las organizaciones presentan un comportamiento autopoiético. Los sistemas autopoiéticos son organizaciones cerradas (se construyen y producen a sí mismos en lugar de ser programados desde fuera), pero con relación al entorno son informacionalmente abiertos (captan y producen continuamente información) (Luhmann, N., 1982). Estas interacciones con el entorno fueron precisadas por Maturana (1997), que explica, que los organismos vivos son sistemas determinados en su estructura: cuando un fenómeno procedente del entorno incide sobre el sistema, el comportamiento resultante no está especificado por el entorno sino por la configuración estructural que el sistema presenta en ese momento; esto es, los agentes externos únicamente activan cambios estructurales determinados por el sistema.

Maturana (1992) establece una distinción importante entre los conceptos de organización y estructura. El término estructura alude a algo diferente, al conjunto de elementos y relaciones concretas entre éstos que conforman al sistema como

1

Los «fractales» (ver figura No. 1), descubiertos por el matemático B. Mandelbrot, son objetos de forma irregular, interrumpida o fragmentada, que, no obstante, presentan la misma morfología cualquiera que sea el nivel de análisis con que lo observemos (Mandelbrot, 1987: 168).

determinada entidad individualizada. Mientras la estructura es individual, la organización es común a todas las unidades pertenecientes a la misma clase (identidad). La organización es invariable, toda la vida del sistema tiene lugar bajo esa misma organización, cuando ésta deja de verificarse el organismo muere.

En consecuencia, la disciplina de ejercicio de la profesión estará definida por ser aquella que atiende cierta o ciertas habilidades profesionales generalizadas y por lo tanto existe una perfecta integración de lo académico, laboral e investigativo. Esta integración está dada por la interrelación que existe entre esos componentes en la actividad del profesional. De carecer alguna de estas componentes no será una verdadera disciplina de ejercicio de la profesión, o sea, no será un reflejo de la actividad del profesional, por lo que su organización es la presencia e interrelación de estos componentes (su identidad) y su estructura será la forma en que se interrelacionan. Un sistema complejo adaptativo adquiere información acerca tanto de su entorno como de la interacción entre el propio sistema y dicho entorno, identificando regularidades, condensándolas en una especie de esquema o modelo y actuando en el mundo real sobre la base de dicho esquema.

Dos sistemas con estructuras diferentes, que interactúan en el tiempo, cada uno selecciona una secuencia concreta de cambios estructurales en el otro. Si la interacción es suficientemente mantenida, ambos sistemas tendrán estructuras coherentes entre sí. Como resultado de una historia de interacciones recurrentes, el sistema se desarrolla, pues, de forma congruente con su entorno (Maturana, 1992), fenómeno al que Maturana y Varela denominan «acoplamiento estructural» (Maturana y Varela, 1990). Las disciplinas básicas y básicas específicas están acopladas estructuralmente, al igual que las disciplinas básicas específicas y de ejercicio de la profesión. Este acoplamiento

puede perderse en función del desarrollo social que implica nuevas exigencias y nuevos conocimientos.

Por lo general la dislocación se produce en el cambio de tecnología, que implica un cambio en los conocimientos básicos y ellos al permanecer constante, no pueden explicar el ejercicio profesional. Así, por ejemplo, las memorias externas tan popularmente conocidas están basadas en el efecto “Tunel”, que no se explica en las ciencias básicas (Física) actuales. Si se quiere que el alumno domine esta tecnología ha de perfeccionarse el ciclo básico.

Pero solamente esto ocurrirá si existe un acoplamiento estructural del ejercicio de la profesión con el mundo fuera de la universidad, que lo obliga a adquirir el nuevo conocimiento y solucionar las crecientes demendas sociales.

En consecuencia se hace imprescindible el intercambio de información, el más informado evoluciona más. La supervivencia tiene que ver con la captación de información acerca del entorno y con responder de forma apropiada: con su comunicación.

La disciplina de ejercicio de la profesión debe ser un elemento mediatizador entre la universidad y su entorno, o sea, se plantea que a la vez sea parte de la universidad y parte de su entorno y esto es posible si se organizan como verdaderos centros de innovación y desarrollo.

El sistema autopoiético es un sistema cuya característica fundamental y necesaria es que se produce continuamente a sí mismo, constituyéndose por esto la teoría de los sistemas autopoiéticos como una teoría de la organización de lo vivo, por cuanto la organización de un sistema vivo es lo que le permite esta peculiaridad que constituye la capacidad de autorreproducción. Y con ello se forman diferentes a su medio circundante, preservando su autonomía. Maturana y Varela lo expresan muy bien: “la

característica más peculiar de un sistema autopoiético es que se levanta por sus propio límites, constituyéndose como distinto del medio circundante por medio de su propia dinámica, de tal manera que ambas cosas son inseparables” (Maturana y Varela,1990, págs. 38-40).

Aquí es preciso señalar que no solo se necesita que las disciplinas de ejercicio de la profesión intercambien información con el entorno, es necesario buscar cual es la cualidad que se toma de base para construir el sistema autopoiético, o sea, que cualidad se produce y se reproduce constantemente. El autor precisa que deben ser los saberes, lo que implica que las disciplinas de ejercicio de la profesión se deben renovar constantemente en ese acoplamiento estructural con el medio.

El intercambio de información con el entorno es el mecanismo por el cual el sistema recibe las señales desfavorables del entorno. Al adquirir información acerca tanto de su entorno como de la interacción entre el propio sistema y dicho entorno identifica regularidades y las transforma en un modelo de actuación sobre el mundo real para lograr su adaptación, lo que lo convierte en un sistema complejo adaptativo. En cada caso hay diversos esquemas en competencia, y los resultados de la acción en el mundo real influyen de modo retroactivo en dicha competencia (Sanz B, 2002).

Para realizar este intercambio de información con el entorno, el sistema debe identificarse ante este, o sea, diferenciarse y para ello se envuelve en una coraza virtual (dado que el sistema es abierto) para funcionar como un sistema cerrado. Ha este fenómeno se le conoce como clausura operacional. Es por ello que los grupos de innovación y desarrollo deben tener una personalidad propia, distinguiendose de la universidad y a la vez de su entorno y aunque estén dirigidos por un centro asociado, funcionan como una entidad autónoma en su clausura operacional.

Maturana (1981, pág. 22) hace una salvedad importante al destacar que “los sistemas autopoiéticos pueden satisfacer las imposiciones de la termodinámica en el espacio físico e intercambiar sustancia y energía, son necesariamente cerrados en las dinámicas de sus estados”. La aparente contradicción será recogida desde entonces en una frase muy repetida: Los sistemas vivos son organizacionalmente cerrados e informacionalmente abiertos.

El Dr. José Navarro (2001) explica que la teoría de los sistemas autopoiéticos pone el énfasis en que lo verdaderamente esencial de lo vivo es lo primero, su carácter cerrado en tanto a la organización de sus procesos, obviando la apertura hacia el exterior como rasgo definitorio de dichos sistemas. Y continua diciendo este autor, que los autores de la teoría de los sistemas autopoiéticos parecen olvidar que la clausura operacional sólo se hace posible precisamente por ser abiertos al entorno. En efecto, si entendemos por autopoiesis una tendencia a mantenerse igual a sí mismo, entonces un sistema autopoiético, un grupo de innovación y desarrollo, debe mantener una tensión crítica con el entorno escapando a sus caprichos y diferenciándose de él (Wagensberg, 1998, pág. 57). Y para ello ha de mantener unas ligaduras necesarias para el intercambio de energía, sustancia e información.

Wagensberg (2002) nos dice que “la independencia no equivale a aislamiento, sino que es una independencia activa, para cuyo mantenimiento se requiere una gran sensibilidad al entorno y una gran capacidad de modificarlo”. Edgar Morin lo expresar de una forma más exacta: “es su apertura lo que permite su clausura” (1990, pág. 44). El entorno juega un papel decisivo en las transformaciones del sistema, aunque éste sea el que decida dicha transformación.

Luhmann apunta la necesidad de entender que la teoría de los sistemas autopoiéticos no contradice la idea que los sistemas abiertos mantienen intercambios con su entorno,

sino que entiende esta apertura desde otra perspectiva (Luhmann. 1995). Es por ello que Varela (1994) recientemente argumentó, que el principio de clausura operacional ha de ser entendido como una operación hacia el interior y no como sinónimo de ausencia de interacción.

El entorno es percibido como una proyección de la propia identidad organizativa. Luego las transacciones con el ambiente no son más que autorreferencias (Morgan, 1986; Luhmann, 1995). El interactuar con el entorno como si éste fuera un espejo al que el sistema autopoiético se asoma y sólo se ve a sí mismo sería una buena ilustración gráfica de esta idea de autorreferencia. Maturana introdujo éste planteamiento; que además de autoorganizado los sistemas autopoiéticos son autorreferentes. Este fenómeno demuestra que la percepción del sistema nervioso no es una representación de la realidad externa o, en otras palabras, que no es posible la construcción del mundo independiente del organismo que lo observa y percibe.

En la interacción entre el sistema y el entorno, el primero va realizando cambios en su interior de acuerdo al último, cambios que decide y especifica el propio sistema. De donde se deduce que es el sistema el que decide en última estancia el cambio y no el entorno, los cambios no provienen del entorno, no son exógenos, si no todo lo contrario, son endógenos.

Los sistemas autopoiéticos están continuamente renovándose y se mantienen como autónomos mediante el reciclaje de sus componentes, que son autorreferentemente producidos y consumidos. Estos sistemas evolucionan por sí mismos, por lo que son autogobernados, lo que implica que tanto estudiantes como profesores trabajan en función de la producción de saberes, con responsabilidades compartidas lo que rompe el esquema de una enseñanza centrada en el profesor.

Como bien la Dra. Samantha Diegoli (2003) explica en su tesis de doctorado, el concepto de autopoiesis contempla una aparente paradoja. Por un lado, la capacidad de autoproducción y autorrenovación implica tener autonomía. Los sistemas autopoiéticos poseen una identidad propia que se mantiene por los propios procesos dinámicos de autoproducción, que son en su naturaleza procesos de cambio y renovación. La única manera de preservar esta identidad es cambiando constantemente. Y el cambio está relacionado con su inserción en un ambiente, desde donde recibe la energía necesaria para los procesos internos. Es decir, es autónomo pero a la vez depende del entorno.

Los grupos, organizaciones e instituciones sociales se comportan como sistemas con propiedades autopoiéticas. Por lo que es posible el empleo del modelo autopoiético para estudiar la dinámica de comportamiento.

La esencia del desarrollo curricular está precisamente en buscar cual es el ciclo del plan de estudio que actuará para el autoperfeccionamiento del currículo. En tal sentido este ciclo fungirá como un ciclo generador, que debe atraer el currículo hacia su propia perfección.

El plan de estudio de la carrera de ingeniería eléctrica actual, como se evidenció en el primer capítulo es fraccionado y por asignaturas. Las asignaturas de formación general están asentadas en otros departamento que se salen del ámbito de la carrera, inclusive, existen asignaturas asentadas también en otros decanatos, lo que implica que la dirección académica este centrada en la dirección, solamente, del ejercicio profesional y básicas específicas.

Esta situación, antes planteada, conduce a tomar el núcleo del ejercicio de la profesión como un ciclo que debe conducir al desarrollo de la carrera.

En este ciclo del ejercicio de la profesión deben de integrarse las componentes de la actividad (académica, laboral e investigativa) como reflejo de la acctividad del profesional, ya que para el logro de la perfección de los restantes ciclos debe de perfeccionarse el mismo de forma continua, de forma tal que el se constituya en fractal del propio plan de estudio, al funcionar como un sistema cuya función es desarrollarse continuamente a través de la producción de saberes.

Este ciclo de ejercuicio de la profesión se identifica en su organización como aquel ciclo que posibilita las competencias profesionales para el egresado, en consecuencia y como se expreso anteriormente, debe favorecer el contexto donde se formen las componentes de la actividad del profesional (académica, laboral e investigativa).

Para comprender mejor como las disciplinas de ejercicio de la profesión se erigen como organizaciones autopoiéticas en necesario explicar su funcionamiento.

La esencia del fenómeno estudiado está en que los grupos de innovación y desarrollo. Estos grupos en su dinámica exhiben una mejora continua, una autoorganización, o sea, ellos mismos son los gestores de su propia calidad, lo que les da carácter de sostenibilidad, dado que nunca llegan a satisfacer la creciente necesidad social, al resolver una, aparece otra nueva y así sucesivamente va acompañando al desarrollo de la sociedad.

En consecuencia los grupos de innovación y desarrollo son una imagen, una proyección de la universidad hacia su entorno, lo que implica que deben acoplarse a este estructuralmente, de lo contrario mueren.

Figura No. 2.- Dinámica del grupo de innovación y desarrollo vinculado al centro asociado.

Como se muestra en la figura No. 2, el grupo de innovación y desarrollo está tanto en la universidad como en su entorno, es parte de ambos, por lo que el desarrollo social modifica la parte que se haya en el entorno e introduce contradicciones a la parte que está en la universidad donde se evidencia la necesidad de un cambio para desarrollar el currículo, pero como este está también interconectado con el ciclo básico específico y básico, al perfeccionarse exige la perfección de estos ciclos dado que le transfiere estas contradicciones. Desde luego llegará el momento en que los ciclos básico específico y básico se perfeccionen a partir de resolver ellos diferentes necesidades sociales, lo que provocará una contradicción de estos hacia el ciclo de ejercicio de la profesión. Esta

BÁSICA BÁSICA ESPECÍFICA SOCIEDAD UNIVERSIDAD NECESIDAD SOCIAL DISCIPLINA PROFESIONAL EMPRESA

dinámica se cumplee siempre y cuando cada ciclo del plan de estudio tengan responsabilidades en solucionar necesidades de la sociedad.

En un futuro, los ciclos básico específico y básico al perfeccionarse se irán costituyendo en grupos de innovación y desarrollo, lo que exigirá la ampliación o definición de nuevos centros asociados.

Al interior de los ciclos se producirá un movimiento tendiente a la creación de ciclos comunes a las carreras de ingenierías, que al perfeccionarse la carrera ira exigendo ciclos básico específico y básico particulares para cada carrera, dandose un movimiento de lo general a lo particular y viceversa.

La sociedad le exigirá, por su parte, calidad al centro asociado, que al tratar de alcanzarla arrastra a los grupos de innovación y desarrollo, aumentando la producción de saberes, las competencias profesionales y en definitiva, aumentando la calidad de la formación en general del profesional.

2. 2.- La producción de saberes en los grupos de innovación y desarrollo.

Luego de estudiado en el capítulo anterior las características del proceso de desarrollo de las disciplinas de ejercicio de la profesión a través de los grupos de innovación y desarrollo y su producción de saberes, es preciso determinar las caracteristicas que deberá tener el currículo diseñado a tales efectos, lo que nos permitirá obtener una metodología para el diseño curricular en tales condiciones.

Como se explicó en el capítulo anterior el principio de la ZDP de Vigotsky es el medio que el autor precisa emplear como fundamento de su propuesta. En la actualidad se han hecho innumerables extensiones y desarrollos sobre este principio vigotskiano. Dentro de estas líneas de investigaciones, emergió una de las ideas más fuertemente asociadas al concepto vigotskiano. Dicha noción, propuesta por Bruner, se refiere a la

creación de situaciones de "andamiaje" para el traspaso de lo interpsicológico a lo intra-

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