• No se han encontrado resultados

Por definición, la PS es una técnica invasiva utilizada por los fisioterapeutas para tratar el dolor miofascial. Esa técnica utiliza una aguja seca, sin medicamento o inyección, que se inserta en área del músculo conocida como PGM [63]. Los PGM son puntos sensibles que tienen una localización cada vez diferente y una profundidad al nivel de las fibras musculares que puede variar. En caso de un dolor cervical las quejas principales se sitúan en la región posterior del cuello y puede bajar hasta los hombros. Muchos músculos constituyen esa parte del cuerpo y en función de sus localizaciones y profundidades, la técnica de PS usada cambiará.

La metodología de intervención no está expuesta sistemáticamente en los estudios, y la literatura sobre el tema de la profundidad de inserción de la aguja no es tan clara. Existen dos técnicas de tratamiento para la PS, la PS superficial y la profunda. La PS superficial pretende insertar la aguja al nivel cutáneo y subcutáneo sin llegar hasta un PGM, pero desde un punto de vista descriptivo la aguja tiene que llegar hasta el PGM para proporcionar efectos deseables.

Como lo mencionaron Pecos-Martín D et al. (2015) [51], la PS produce mayores efectos al nivel de la intensidad del dolor, del PPT, así como el grado de discapacidad cuando la técnica se realizó directamente en el sitio del PGM. Por lo tanto, la profundidad de inserción debe ser suficiente para llegar hasta el PGM. También se puede plantear el problema del tiempo de aplicación que varía mucho de un estudio a otro, o que no está especificado.

Aunque que se describe como una técnica bastante agresiva y dolorosa [36], se puede observar en esta revision bibliografica que todos los investigadores usan una tecnica de PS profunda con aglunas variaciones (estática o dinámica). Se puede pensar que la PS superficial como la descrita por Baldry et al. [37] no tiene los efectos esperados para una cervicalgia crónica en un

combinándola con un estiramiento activo sobre el PPT y la intensidad del dolor. La región del cuerpo donde se aplica la PS no está especificada, pero resulta que después de 6 semanas después de la primera intervención el PPT y la intensidad del dolor han mejorado de manera significativa.

Mientras la metodología de PS queda discutible, la elección de la PS profunda para un tratamiento de un SDM y principalmente en una cervicalgia crónica es indiscutible para obtener mayores resultados.

CONCLUSIÓN

En conclusión, la punción seca supone ser un método de tratamiento efectivo para tratar el síndrome del dolor miofascial en pacientes adultos con cervicalgia común no específica pero faltan todavía estudios sobre el tema ya que la literatura de momento no logra la unanimidad con respecto a otras técnicas miofasciales. Mientras que existen otras técnicas de tratamiento efectivas para tratar a los puntos gatillos como por ejemplo la presión isquémica, la PS tiene resultados significativos sobre la disminución de la intensidad del dolor tanto a corto como a medio plazo. Además de poder utilizarse como un tratamiento local propiamente dicho para desactivar PGM en los músculos de la región cervical, se puede utilizar como un tratamiento a distancia en PGM aislados, como en el músculo extensor radial largo del carpo, aunque esta última debe de ser corroborada con más estudios. En lo que se refiere a las medidas que son el umbral del dolor por presión, la discapacidad y el rango de movimiento cervical se nota una mejora del estado de los pacientes pero los resultados no están siempre significativos. La mejora de estas variables se compara a veces con otras técnicas miofaciales, pero pocos artículos la comparan con un tratamiento placebo. Este último no es siempre representativo ya que las sensaciones que notan los pacientes son totalmente diferentes, tan al nivel doloroso como perceptivo.

Los estudios de esta revisión poseen para la mayoría una muestra y grupos de intervención reducidos, lo que puede influenciar los resultados. En cuanto a la técnica de PS, en varios estudios, los autores no precisan específicamente el protocolo de punción que usan. Tampoco existe un consenso de tiempo de aplicación para la PS y el diámetro de la agujas puede variar. Se demostró en esta revisión bibliográfica que la PS suele ser tan o más efectiva que otros tratamientos miofaciales pero no tiene suficiente evidencia clínica. Faltan estudios que la comparen con un tratamiento placebo más clínicamente relevante para que se acepte como efectiva y para conseguir resultados más

LIMITACIONES

Desde un punto de vista analítico, esta búsqueda bibliográfica presenta algunas limitaciones al nivel del estudio que serían interesantes mencionar. Primero, los artículos escogidos son estudios realizados durante los 10 últimos años, lo que restringe bastante toda la información. Además, la literatura sobre el tema es demasiada nueva y faltan algunas precisiones que puedan tener una importancia primordial para la aplicación de la PS. En efecto, no existe una pauta de tratamiento general para la PS, igual que un consenso al nivel de los tiempos de aplicación de la técnica. La metodología de la intervención es amplia en los estudios, lo que dificulta establecer un protocolo bien definido para relacionarla o compararla entre ellos. Varios autores hablan de PS de forma general sin necesariamente describirla más precisamente. Los niveles de las evidencias científicas también pueden ser un criterio mejorable para las próximas investigaciones. Aunque no es posible cegar a los fisioterapeutas, la asignación de los pacientes en los grupos de intervención por ejemplo no está realizada siempre de manera oculta y podría ser más perfectible. En cuanto al número de pacientes en los estudios, éste puede variar mucho y entonces habría que plantear un límite mínimo de pacientes para que los resultados sean más significativos. El sexo también puede influenciar en los resultados, y se puede observar que en algunos artículos solo se trata a mujeres. Todas estas limitaciones pueden desempeñar un papel importante en los resultados, pero de forma general estos resultados son más o menos uniformes en cuanto a la efectividad de la PS.

BIBLIOGRAFÍA

1. Bouchet A, Cuilleret J. Anatomie topographique, descriptive et fonctionnelle. 2, Le cou, le thorax. Simep; 1991.

2. Simons DG, Travell J SL. Myofascial pain and dysfunction. The trigger point manual, Vol. 1. 2nd ed. Baltimore: Williams & Wilkins; 1999.

3. Dufour M, Netter FH. Anatomie de l’appareil locomoteur : ostéologie, arthrologie, myologie, neurologie, angiologie, morpho-topographie. Tome 3, Tête et tronc. Elsevier, Masson; 2007.

4. Chronic Pain - MeSH - NCBI. 2012. [Internet]. [cité 9 mai 2017]. Disponible sur: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh/?term=chronic+pain 5. Jull GA. Latigazo cervical, cefalea y dolor en el cuello : orientaciones para

las terapias físicas basadas en la investigación. Elsevier; 2009.

6. Serrano Bravo JM. Estudio descriptivo de patología, síntomas y hallazgos relacionados con la cervicalgia de origen inespecífico. Rev la Fac Ciencias la Salud. 2004;2:4p

7. Cerezo-Téllez E, Torres-Lacomba M, Mayoral-del Moral O, Sánchez- Sánchez B, Dommerholt J, Gutiérrez-Ortega C. Prevalence of Myofascial Pain Syndrome in Chronic Non-Specific Neck Pain: A Population-Based Cross-Sectional Descriptive Study. Pain Med. 20 de junio de 2016;pnw114.

8. Bogduk N, McGuirk B, Guierre A. Prise en charge des cervicalgies aiguës et chroniques: Une approche fondée sur les preuves. Elsevier Masson; 2007. 236 p.

9. Gerwin RD. Classification, Epidemiology, and Natural History of Myofascial Pain Syndrome. Curr Pain Headache Rep. 2001;5:412-20. 10. Cohen SP. Epidemiology, Diagnosis, and Treatment of Neck Pain. Mayo

Clin Proc. febrero de 2015;90(2):284-99.

11. Hoy DG, Protani M, De R, Buchbinder R. The epidemiology of neck pain. Best Pract Res Clin Rheumatol. diciembre de 2010;24(6):783-92.

12. Fejer R, Kyvik KO, Hartvigsen J. The prevalence of neck pain in the world population: a systematic critical review of the literature. Eur Spine J. 6 de junio de 2006;15(6):834-48.

13. Guez M, Hildingsson C, Nilsson M, Toolanen G. The prevalence of neck pain A population-based study from northern Sweden. Acta Orthop Scand. 2002;73(4):455-9.

14. Fernández-de-las-Peñas C, Alonso-Blanco C, Miangolarra JC. Myofascial trigger points in subjects presenting with mechanical neck pain: A blinded, controlled study. Man Ther. febrero de 2007;12(1):29-33.

15. Kuan T-S. Current Studies on Myofascial Pain Syndrome. Curr Pain Headache Reports. 2009;13:365-9.

16. Fricton J. Myofascial Pain: Mechanisms to Management. Oral Maxillofac Surg Clin North Am. agosto de 2016;28(3):289-311.

17. Shah JP, Thaker N, Heimur J, Aredo J V., Sikdar S, Gerber L. Myofascial Trigger Points Then and Now: A Historical and Scientific Perspective. PM&R. julio de 2015;7(7):746-61.

18. Fernández-de-las-Peñas C, Dommerholt J. Myofascial Trigger Points: Peripheral or Central Phenomenon? Curr Rheumatol Rep. 22 de enero de 2014;16(1):395.

19. Chou L-W, Hsieh Y-L, Kuan T-S, Hong C-Z. Needling therapy for myofascial pain: recommended technique with multiple rapid needle insertion. BioMedicine. 2014;4(2):13.

20. Evans G. Identifying and Treating the Causes of Neck Pain. Med Clin North Am. mayo de 2014;98(3):645-61.

21. Price DD, Mcgrath PA, Rafii A, Buckingham B. The Validation of Visual Analogue Scales as Ratio Scale Measures for Chronic and Experimental Pain. Pain. 1983;17:45-56.

22. Pagé MG, Katz J, Stinson J, Isaac L, Martin-Pichora AL, Campbell F. Validation of the numerical rating scale for pain intensity and unpleasantness in pediatric acute postoperative pain: sensitivity to change over time. J Pain. abril de 2012;13(4):359-69.

23. Andrade Ortega JA, Delgado Martínez AD, Ruiz RA. Validation of the Spanish Version of the Neck Disability Index. Spine (Phila Pa 1976). febrero de 2010;35(4):E114-8.

24. González T, Balsa A, Sáinz de Murieta J, Zamorano E, González I, Martin-Mola E. Spanish version of the Northwick Park Neck Pain Questionnaire: reliability and validity. Clin Exp Rheumatol. févr 2001;19(1):41-6

25. Haldorsen B, Svege I, Roe Y, Bergland A. Reliability and validity of the Norwegian version of the Disabilities of the Arm, Shoulder and Hand questionnaire in patients with shoulder impingement syndrome. BMC Musculoskelet Disord. 12 de diciembre de 2014;15(1):78.

26. Fischer AA. Algometry in Diagnosis of Musculoskeletal Pain and Evaluation of Treatment Outcome: An Update. J Musculoskelet Pain. 16 de enero de 1998;6(1):5-32.

27. Audette I, Dumas J-P, Côté JN, De Serres SJ. Validity and Between-Day Reliability of the Cervical Range of Motion (CROM) Device. J Orthop Sport Phys Ther. mayo de 2010;40(5):318-23.

28. Fascia - MeSH - NCBI [Internet]. [cité 9 mai 2017]. Disponible sur: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh/68005205

29. Pavan PG, Stecco A, Stern R, Stecco C. Painful Connections: Densification Versus Fibrosis of Fascia. Curr Pain Headache Rep. 26 de agosto de 2014;18(8):441.

30. Travell J, Rinzler S, Herman M, Kellgren JH, Edeiken, J., and Wolferth CC, Steindler, Arthur, and Luck J V., Steindler A, Steinbrocker O, Steindler A, et al. Pain and disability of the shoulder and arm. J Am Med Assoc. 10 de octubre de 1942;120(6):417.

31. Lewit K. The needle effect in the relief of myofascial pain. Pain. febrero de 1979;6(1):83-90.

32. Fogelman Y, Kent J. Efficacy of dry needling for treatment of myofascial pain syndrome. J Back Musculoskelet Rehabil. 26 de enero de 2015;28(1):173-9.

33. Kalichman L, Vulfsons S. Dry Needling in the Management of Musculoskeletal Pain. J Am Board Fam Med. 1 de septiembre de 2010;23(5):640-6.

34. Unverzagt C, Berglund K, Thomas JJ. Dry needling for myofascial trigger point pain: a clinical commentary. Int J Sports Phys Ther. junio de 2015;10(3):402-18.

35. Huang Y-T, Lin S-Y, Neoh C-A, Wang K-Y, Jean Y-H, Shi H-Y. Dry Needling for Myofascial Pain: Prognostic Factors. J Altern Complement Med. agosto de 2011;17(8):755-62.

36. Mayoral del Moral O. Fisioterapia invasiva del síndrome de dolor miofascial. Fisioterapia. abril de 2005;27(2):69-75.

37. Baldry P. Superficial Dry Needling at Myofascial Trigger Point Sites. J Musculoskelet Pain. 16 de enero de 1995;3(3):117-26.

38. Hong CZ. Lidocaine injection versus dry needling to myofascial trigger point. The importance of the local twitch response. Am J Phys Med Rehabil. octubre de 1994;73(4):256-63.

39. Ceccherelli F, Rigoni MT, Gagliardi G, Ruzzante L. Comparison of superficial and deep acupuncture in the treatment of lumbar myofascial pain: a double-blind randomized controlled study. Clin J Pain. junio de 2002;18(3):149-53.

40. Fernández-de-las-Peñas C, Cleland J, Dommerholt J. Manual therapy for musculoskeletal pain syndromes : an evidence- and clinical-informed approach. 1re éd. s.l.: Churchill Livingstone; 2015. 678 p.

41. Dommerholt J. Dry needling - peripheral and central considerations. J Man Manip Ther. noviembre de 2011;19(4):223-7.

42. Wang G, Gao Q, Hou J, Li J. Effects of Temperature on Chronic Trapezius Myofascial Pain Syndrome during Dry Needling Therapy. Evid Based Complement Alternat Med. 2014;2014:638268.

43. Sterling M, Vicenzino B, Souvlis T, Connelly LB. Dry-needling and exercise for chronic whiplash-associated disorders: a randomized single- blind placebo-controlled trial. Pain. abril de 2015;156(4):635-43.

44. Zhou K, Ma Y, Brogan MS. Dry needling versus acupuncture: the ongoing debate. Acupunct Med. diciembre de 2015;33(6):485-90.

45. Melzack R, Stillwell DM, Fox EJ. Trigger points and acupuncture points for pain: Correlations and implications. Pain. febrero de 1977;3(1):3-23. 46. De Meulemeester KE, Castelein B, Coppieters I, Barbe T, Cools A,

Cagnie B. Comparing Trigger Point Dry Needling and Manual Pressure Technique for the Management of Myofascial Neck/Shoulder Pain: A Randomized Clinical Trial. J Manipulative Physiol Ther. enero de 2017;40(1):11-20.

47. Cerezo-Téllez E, Torres-Lacomba M, Fuentes-Gallardo I, Perez-Muñoz M, Mayoral-del-Moral O, Lluch-Girbés E, et al. Effectiveness of dry needling for chronic nonspecific neck pain. Pain. septiembre de 2016;157(9):1905-17.

48. Ziaeifar M, Arab AM, Nourbakhsh MR. Clinical Effectiveness of Dry Needling Immediately After Application on Myofascial Trigger Point in Upper Trapezius Muscle. J Chiropr Med. 2016;15(4):252-8.

49. Llamas-Ramos R, Pecos-Martín D, Gallego-Izquierdo T, Llamas-Ramos I, Plaza-Manzano G, Ortega-Santiago R, et al. Comparison of the Short- Term Outcomes Between Trigger Point Dry Needling and Trigger Point Manual Therapy for the Management of Chronic Mechanical Neck Pain: A Randomized Clinical Trial. J Orthop Sport Phys Ther. noviembre de 2014;44(11):852-61.

50. Campa-Moran I, Rey-Gudin E, Fernández-Carnero J, Paris-Alemany A, Gil-Martinez A, Lerma Lara S, et al. Comparison of Dry Needling versus Orthopedic Manual Therapy in Patients with Myofascial Chronic Neck Pain: A Single-Blind, Randomized Pilot Study. Pain Res Treat. 2015;2015:1-15.

51. Pecos-Martín D, Montañez-Aguilera FJ, Gallego-Izquierdo T, Urraca- Gesto A, Gómez-Conesa A, Romero-Franco N, et al. Effectiveness of dry needling on the lower trapezius in patients with mechanical neck pain: a randomized controlled trial. Arch Phys Med Rehabil. mayo de 2015;96(5):775-81.

52. Cerezo-Téllez E, Lacomba MT, Fuentes-Gallardo I, Mayoral Del Moral O, Rodrigo-Medina B, Gutiérrez Ortega C. Dry needling of the trapezius muscle in office workers with neck pain: a randomized clinical trial. J Man Manip Ther. septiembre de 2016;24(4):223-32.

53. Ziaeifar M, Arab AM, Karimi N, Nourbakhsh MR. The effect of dry needling on pain, pressure pain threshold and disability in patients with a myofascial trigger point in the upper trapezius muscle. J Bodyw Mov Ther. abril de 2014;18(2):298-305.

54. Tekin L, Akarsu S, Durmuş O, Çakar E, Dinçer Ü, Kıralp MZ. The effect of dry needling in the treatment of myofascial pain syndrome: a randomized double-blinded placebo-controlled trial. Clin Rheumatol. 9 de marzo de 2013;32(3):309-15.

55. Tsai C-T, Hsieh L-F, Kuan T-S, Kao M-J, Chou L-W, Hong C-Z. Remote Effects of Dry Needling on the Irritability of the Myofascial Trigger Point in the Upper Trapezius Muscle. Am J Phys Med Rehabil. febrero de 2010;89(2):133-40.

56. Itoh K, Katsumi Y, Hirota S, Kitakoji H. Randomised trial of trigger point acupuncture compared with other acupuncture for treatment of chronic neck pain. Complement Ther Med. septiembre de 2007;15(3):172-9. 57. Srbely J, Dickey J, Lee D, Lowerison M. Dry needle stimulation of

58. Santos RB da C, Carneiro MIS, Oliveira DM de, Maciel AB do R, Monte- Silva KK do, Araújo M das GR, et al. Impact of dry needling and ischemic pressure in the myofascial syndrome: controlled clinical trial. Fisioter em Mov. diciembre de 2014;27(4):515-22.

59. Muñoz-Muñoz S, Muñoz-García MT, Alburquerque-Sendín F, Arroyo- Morales M, Fernández-de-las-Peñas C. Myofascial Trigger Points, Pain, Disability, and Sleep Quality in Individuals With Mechanical Neck Pain. J Manipulative Physiol Ther. octubre de 2012;35(8):608-13.

60. Hong C-Z. Myofascial Pain Therapy. J Musculoskelet Pain. 16 de enero de 2004;12(3-4):37-43.

61. Goode AP, Freburger J, Carey T. Prevalence, practice patterns, and evidence for chronic neck pain. Arthritis Care Res (Hoboken). noviembre de 2010;62(11):1594-601.

62. Hsieh Y-L, Kao M-J, Kuan T-S, Chen S-M, Chen J-T, Hong C-Z. Dry Needling to a Key Myofascial Trigger Point May Reduce the Irritability of Satellite MTrPs. Am J Phys Med Rehabil. mayo de 2007;86(5):397-403. 63. Dunning J, Butts R, Mourad F, Young I, Flannagan S, Perreault T. Dry

needling: a literature review with implications for clinical practice guidelines. Phys Ther Rev. 6 de agosto de 2014;19(4):252-65.

64. Edwards J, Knowles N. Superficial dry needling and active stretching in the treatment of myofascial pain--a randomised controlled trial. Acupunct Med. septiembre de 2003;21(3):80-6.

Documento similar