IV. ESTIMACIÓN DE LA AGREGACIÓN DE VALOR DE LAS CADENAS AGROPECUARIAS DE TRIGO, CARNE BOVINA Y UVA VINÍFERA EN LAS
IV.2. Metodología para estimar la agregación de valor en las cadenas
En una primera etapa se recopiló información secundaria desde bases de datos de estadísticas nacionales como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Ofi cina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN), Dirección de Pro- moción de Exportaciones (PROCHILE), Comercializadora de Trigo S. A. (COTRISA), Asocia- ción Latinoamericana de Industriales Molineros (ALIM) y Ferias Ganaderas, entre otros. Además de la información secundaria revisada para cada una de las cadenas (trigo, carne de vacuno y vino), así como estudios de nivel nacional y regional, el presente documento basa sus
análisis en 20 entrevistas a productores de trigo, 20 entrevistas a engorderos de carne bovina de las regiones del Maule, Biobío, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, en donde se entrevistaron a cuatro productores primarios de cada rubro por región. Además, se entrevistó a 10 productores de vid vinífera de la Región del Biobío.
En cada una de las cadenas se solicitó la colaboración de 2 agentes procesadores de la produc- ción primaria (molinos, faenadoras y bodegas) o intermediarios de las cadenas de agroindustria- les, involucradas en los tres rubros anteriormente mencionados.
El resultado de las entrevistas a nivel primario e industrial, junto con la información secunda- ria, permitió construir un diagrama con los fl ujos en volumen y en valor de los productos de la agricultura e industria, y de los requerimientos de productos y las características del proceso, en cuanto a agregación de valor.
Cabe considerar que los esquemas de cadenas de valor, fl ujos de volumen y precios, no pueden ser exactos, ya que combinan cifras de distintas fuentes de información que no siempre coinci- den en forma muy precisa en los totales, pero representan una buena visión de la realidad pro- ductiva de los rubros seleccionados, sobre todo en cuanto a sus encadenamientos.
Con la información obtenida a partir de los productores agropecuarios se trabajó con propor- ciones en cuanto a volúmenes, número y localización de proveedores. Así también se estimaron las proporciones en cuanto a destinos de la producción de volúmenes, de productos con valor agregado. Como el estudio debía estimar las cadenas de valor, no se puso énfasis en los balances físicos de productos, subproductos o residuos de bajo o nulo valor económico. Así, el balance físico entre insumos, productos, subproductos y residuos no se efectuó.
La valoración en general se realizó a precios promedio del año 2011 obtenidos por los produc- tores, y a nivel de industria procesadora se utilizaron los entregados por ODEPA a nivel de mayoristas, productor y valor de exportaciones (valor FOB), no considerándose los costos de transporte, ya que estos fueron incluidos en los costos de producción en cada eslabón corres- pondiente. Es decir, los precios se determinaron puestos en predio para el caso primario y se identifi caron los costos de transporte y qué agente o eslabón de la cadena lo pagaba. Los precios no incluían IVA.
Para obtener un desglose del valor bruto de la producción de cada componente de las cadenas a estudiar se analizó la producción primaria a partir de fi chas técnicas para cada uno de los rubros que se abordaron, las que fi guran en el Apéndice I. Adicionalmente, se estimaron los márgenes de cada uno de los agentes de la cadena, por lo que fue necesario acceder a información directa o indirecta en entrevistas a directivos de las agroindustrias consideradas.
Respecto del destino de la producción se desarrollaron coefi cientes de destino que indicaron la proporción de la producción comercializada en cada canal de venta del producto.
El análisis de las transacciones económicas permitió estudiar la agregación de valor en cada una de las cadenas no solo a través de la estructura de relaciones generada por los fl ujos de productos, sino también por el análisis de la participación de los restantes factores de producción en el valor generado por la cadena.
Con base en los análisis de las tres cadenas regionales de actividades específi cas se procedió a calcular los valores agregados ampliados de trigo, carne bovina y uva vinífera y sus encadena- mientos hacia adelante. Este procedimiento consistió en tres etapas:
4. Expansión al total de hectáreas de las zonas en estudio, o sea, extrapolar los resultados de la muestra base a las características regionales proporcionadas por el estudio. Para expandir la información a nivel regional se ajustaron los rendimientos a los resultados regionales pro- porcionados por el INE.
5. A partir de esos antecedentes se obtuvieron los excedentes de explotación en base a los már- genes de los tres distintos productos (se agregaron los resultados de los distintos variedades de vino a un solo producto). Posteriormente se ajustó el cálculo de los márgenes en cada etapa de producción, agregando los gastos dentro del sector (no comparado de otros secto- res), para obtener un valor análogo al ítem en las Cuentas Nacionales, “excedente bruto de explotación”. Los excedentes brutos y las remuneraciones componen el valor agregado en la cadena.
6. Las remuneraciones a la mano de obra en el análisis inicial incluyeron solo las de producción primaria de los distintos productos. Se derivaron las remuneraciones a la mano de obra de los otros procesos de la cadena en base a las proporciones relativas a los excedentes brutos a la explotación, tal como se reportan en las Cuentas Nacionales. En los cuatro sectores enca- denados hacia adelante la proporción de sus remuneraciones relativas al excedente bruto a la explotación son: panadería (18%), producción de carne (11%), vino (22%) y molinería (16%). Por otro lado, en el caso de la elaboración de carnes, las remuneraciones representan 45,7% del excedente bruto; para panadería, las remuneraciones representan 17,17%; para vinos se sitúan en 28,9%; y fi nalmente para molinería son de un 41,9% del excedente bruto de explotación. Cabe destacar que para la industria del vino (considerando solo la Región de Biobío) este porcentaje (estimación del valor de mano de obra en base al margen obtenido de la cadena de valor) incluye los márgenes tanto de vinifi cación como de venta del pro- ducto, y es por esto que en los cálculos ambos valores se suman y se multiplican por dicho porcentaje. Similar situación ocurre con los bovinos, donde el valor proporcionado por las Cuentas Nacionales referente al costo de mano de obra en la producción de carne incluye todos los encadenamientos productivos después de que el animal es sacrifi cado.