4. CRITERIOS PARA LA ELABORACIÓN DE LA LISTA DE FUENTES POTENCIALES DE RIESGO
5.3 Metodología para el Mapa de Riesgos Tecnológico-Sanitarios de Cantabria.
La metodología que se va a utilizar para elaborar este trabajo es, a grandes rasgos, la propuesta en la bibliografía más reciente y completa sobre riesgos tecnológico-sanitarios encontrada, es decir, en la que se basaron en la Universidad de Alcalá para realizar los mapas de riesgos de la Comunidad de Madrid.
Esta metodología se basa en tres conceptos o principios, de los que se parte para la definición del riesgo, por un lado, pero también para su plasmación en los mapas que más adelante se verán. Estos conceptos o principios son: exposición, peligrosidad y vulnerabilidad.
En primer lugar, conforme a la legislación y a la bibliografía consultadas, se decidieron, como se ha visto en el anterior capítulo, las fuentes potenciales de riesgo, las instalaciones que pueden suponer un peligro para la salud pública, tanto por defectos de su propio funcionamiento ordinario, como es el caso de la contaminación industrial o la que emiten los transportes, como por la posibilidad de que ocurra un accidente, con graves consecuencias para las personas que se hallen más o menos cercanas al lugar del siniestro.
El establecimiento de una serie de zonas alrededor de cada instalación peligrosa, con un radio mayor o menor, en función de los efectos adversos o de la posibilidad de ocurrencia del accidente, dará lugar a la realización de mapas de zonas expuestas.
Dependiendo del tipo de instalación, de la siniestralidad, de los efectos en la salud de las personas y del alcance de las mismas se establecen también unos rangos de peligrosidad. Para cada una de las fuentes de riesgo se realizará un mapa de peligrosidad de las zonas expuestas y todos ellos se superponen para dar lugar a un mapa final de peligrosidad de toda la región.
Para establecer el alcance y los rangos de peligrosidad se formó un equipo multidiscilplinar en el que participaron Luis Viloria, epidemiólogo de la Consejería de Sanidad, Verónica Brugos, especialista en salud pública y medicina preventiva, Marián Lumbreras y Yolanda Echave, farmacéuticas especialistas en sanidad ambiental, también de la Consejería de Sanidad, Maribel Fernández Garrido, geógrafa de la Dirección General de Cartografía, Ignacio Neches, técnico ambiental de la Consejería de Medio Ambiente, y el autor de este trabajo, Sergio Gutiérrez, geógrafo de la Sección de Vigilancia Epidemiológica. Todos ellos pertenecientes al Gobierno de Cantabria y buenos conocedores de la realidad física, social y sanitaria de la región.
El equipo, en varias reuniones y teniendo en cuenta la legislación, la bibliografía consultada y sus propios conocimientos al respecto, fijó los
límites de alcance y peligrosidad para cada tipo de actividad. Se fijaron dos límites de exposición para cada establecimiento, por entender que los efectos nocivos disminuyen con la distancia, y las zonas se determinaron en forma de áreas de influencia circulares para no complicar el trabajo, aunque podría, en un futuro, tenerse en cuenta otros aspectos, como los vientos dominantes, las pendientes, la dirección de las aguas superficiales y subterráneas, etc. Instalaciones Buffer interior Peligrosidad Buffer exterior Peligrosidad Industrias AAI 1000 m. 5 2000 m. 4 Gest. de residuos 1000 m. 5 2000 m. 4 Estaciones de transferencia 250 m. 3 500 m. 2 Puntos limpios 500 m. 3 1000 m. 2 Planta de tratamiento 1000 m. 5 2000 m. 4 Gasolineras 250 m. 3 500 m. 2 Puertos 500 m. 3 1000 m. 2 Aeropuerto 500 m. 3 1000 m. 2 Autovías 100 m. 2 200 m. 1 Carreteras nac. I 75 m. 2 150 m. 1 Carreteras nac. II 50 m. 2 100 m. 1 Carreteras sec. 50 m. 2 100 m. 1 Ferrocarriles 50 m. 2 100 m. 1 Red eléctrica 500 m. 3 1000 m. 2 Polígonos ind. 250 m. 4 500 m. 3 Mataderos 500 m. 3 1000 m. 2 Torres y condens. 500 m. 3 1000 m. 1 Cuadro 1. Límites de exposición y rangos de peligrosidad para cada tipo de instalación
La peligrosidad se estableció en rangos de 1 a 5 en función de la actividad y de la distancia. Es decir, de las dos áreas de exposición que se calculan para cada instalación, en la zona interior la peligrosidad, por la mayor cercanía, es mayor que en la exterior. Estos límites de alcance y peligrosidad son los que se citan en el Cuadro 1.
Las zonas de exposición de cada instalación de un mismo tipo se pueden solapar por su cercanía en muchos casos pero, aunque podría hacerse, no se van a sumar los rangos de peligrosidad de cada una por juzgar que, si esto ocurre en los extremos, ahí no va a ser mayor el peligro que junto a la instalación, por lo que se unirán esas zonas pero la peligrosidad será la misma. De esta forma, se habrán realizado los mapas de exposición y peligrosidad para cada tipo de fuente de riesgo, teniendo ya estos dos mapas superpuestos en uno solo.
Los que sí se van a sumar son todos los mapas de peligrosidad de cada tipo de establecimiento, de modo que se obtenga un solo mapa de peligrosidad para toda la región que registre todos los riesgos. En este mapa los rangos pueden ir desde 1 a 53, en el caso de que en un mismo punto se solaparan los mayores índices de todas las instalaciones, por lo que se realizará una reclasificación para conseguir que el mapa definitivo de peligrosidad se encuentre de nuevo en unos límites de entre 1 y 5 grados.
Paralelamente se realizará el mapa de vulnerabilidad para toda la región. Para calcular la vulnerabilidad se pueden tener en cuenta multitud de aspectos, tal y como se ha comentado en el capítulo de conceptos, como la población afectada, los equipamientos colectivos, equipamientos vulnerables por acoger población más débil y dependiente, como niños y personas mayores, como colegios, residencias, centros de día, etc. En estos casos son factores que aumentan la vulnerabilidad del espacio, por cuanto la afectación puede verse aumentada por la mayor debilidad de las personas concernidas.
Sin embargo, también existen equipamientos y dotaciones que pueden disminuir esa vulnerabilidad, puesto que su cercanía facilita la gestión de la emergencia y/o la minimización del riesgo. Son equipamientos de tipo sanitario, como los hospitales o los centros de salud, y los que pueden ayudar en la gestión de desastres, como los parques de emergencias, las centrales de policía y bomberos, las agrupaciones municipales de Protección Civil y las autobombas de Protección Civil, así como recursos de empresas especializadas y de Transformación Agraria Sociedad Anónima (TRAGSA), empresa pública dedicada a la protección de la naturaleza, el desarrollo rural y los servicios de emergencias en áreas rurales, con la que se ha firmado un convenio para tales circunstancias.
Los equipamientos sanitarios pueden, en unos casos, ayudar a mitigar los efectos ante cualquier evento pero también, por otro lado, pueden verse afectados en mayor grado por la concentración de personas y por tratarse, además, de personas con un mayor riesgo de enfermar. Esto, unido a la imposibilidad de objetivizar completamente el alcance y la ayuda que pueden prestar todos estos servicios en muchos casos, hicieron que, finalmente, solo se tuviera en cuenta para el cálculo de la vulnerabilidad a la población.
Densidad Vulnerabilidad 0 – 100 km2 1 100 – 500 km2 2 500 – 1000 km2 3 1000 – 5000 km2 4 > 5000 km2 5
Cuadro 2. Vulnerabilidad según la densidad de población de las zonas pobladas.
Cuadro 3. Metodología para la realización del Mapa de Riesgos Tecnológico-Sanitarios de Cantabria.
Dadas las características y la homogeneidad de la población en toda la región, se dispuso que el principal criterio para determinar la vulnerabilidad fuera el de la densidad, de forma que se realizó un mapa de todas las zonas pobladas de la región con la especificación de la densidad de cada una y, posteriormente, se le otorga a cada una un rango de vulnerabilidad, también de 1 a 5, como en el caso de la peligrosidad, de acuerdo con el Cuadro 2.
Finalmente, se superponen el mapa final de peligrosidad, que contiene implícito el de exposición, y el de vulnerabilidad para dar lugar al mapa definitivo de riesgos tecnológico-sanitarios de Cantabria.
En primer lugar para ello se realiza un recorte entre el mapa de peligrosidad y el de zonas pobladas, al estimar que no existe riesgo si no hay una instalación peligrosa cercana. De esta forma se obtiene un mapa de peligrosidad solo para las áreas vulnerables o, al revés, un mapa de vulnerabilidad solo para las zonas que pueden estar en peligro.
La superposición de estos dos mapas da lugar a un mapa que debe ser nuevamente reclasificado, esta vez multiplicando los rangos, que pueden estar entre 0 y 25. Así, se consigue el mapa de riesgos tecnológico- sanitarios de Cantabria, que es el objetivo fijado. Un resumen simplificado y más gráfico de todos los pasos que se van a seguir se puede ver en el Cuadro 3.
5.4 Conclusiones
En este capítulo se ha explicado la metodología que se va a utilizar para la realización del Mapa de Riesgos Tecnológico-Sanitarios de Cantabria.
Es una metodología sencilla que tiene una larga tradición, puesto que ya en el s. XIX Jhon Snow puso sus bases. Posteriormente se ha desarrollado y, actualmente, la tecnología y los Sistemas de Información Geográfica facilitan
en gran medida la tarea y, por otro lado, proporcionan nuevas herramientas de cálculo para afinar los resultados y poder introducir otras variables, que completen todo el abanico de elementos que juegan uno u otro papel en la ponderación del riesgo.
Para calcular este riesgo, primero se debe pasar por definir el peligro, las zonas expuestas al mismo y su grado de vulnerabilidad, aspectos que se delimitaron mediante la discusión, que, entre el grupo de personas que formaron el equipo multidisciplinar para tal asunto, fue muy fructífera, siempre teniendo en cuenta la legislación y la opinión de otros autores.
En el siguiente bloque se verá la aplicación práctica de esta metodología propuesta y cómo se van a ir desarrollando y elaborando los diferentes mapas para llegar a representar el mapa final de riesgos tecnológico- sanitarios de Cantabria.