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1. Objetivo General

Con la realización de este trabajo experimetal, basados en los datos teóricos recogidos a partir investigaciones precedentes, nos proponemos estudiar la repercusión que, sobre el rendimiento de algunas funciones ejecutivas asociadas al córtex prefrontal, implica el ejercicio estable y dilatado de la actividad meditativa, vinculada, en nuestro caso, a la vida religiosa contemplativa desarrollada en conventos de clausura.

2. Objetivos específicos

1) Contrastar los datos que se desprenden de varios trabajos que, utilizando metodología neurofisiológica y de neuroimagen, enfatizan en el fundamental protagonismo prefrontal que conlleva la actividad meditativa.

2) Complementar los hallazgos de aquellos estudios citados mediante una metodología de corte más neuropsicológica (escasa en la actualidad), a través de la utilización de varios tests de contrastada validez para el objeto de nuestro propósito, en la búsqueda tanto de valores que expresen el rendimiento cognitivo como datos que apoyen posibles inferencias de índole neuroanatómica.

3) Asociar, de modo operativo, el tiempo dedicado a la práctica meditativa con la supuesta potenciación y/o preservación del funcionamiento ejecutivo de nuestras participantes.

4) Analizar algunos de los resultados obtenidos desde el contexto el fenómeno de la neuroplasticidad funcional, como fenómeno subyacente y transversal de nuestro marco teórico.

3. Hipótesis

funciones a éste asociadas, cuanto más dilatada sea la práctica meditativa/contemplativa (operativizada en años), mayor será la repercusión positiva –potenciación o preservación- sobre las funciones ejecutivas (operativizada mediante la comparativa de percentiles generacionales de los resultados en tests).

2) De acuerdo con la teoría de la reserva cognitiva, la mejoría en rendimiento de las funciones ejecutivas motivada por la práctica meditativa contemplativa, podría declinar bruscamente a edades avanzadas, en contraposición al deterioro procesual más leve y lento, propio de otros procesos vinculados al envejecimiento. El solapamiento entre edad y años de meditación, tras la consideración de los beneficios que esta reportaría, podría mitigar ese probable tipo de declive.

3) Aunque la edad avanzada de una persona dada, expresada, cuando menos, en la pérdida de cognición asociada a la edad, cuando no a un deterioro cognitivo leve o demencia, produce un descenso de potencia y eficacia en las funciones ejecutivas, si la práctica meditativa/contemplativa frecuente influye positivamente en la funcionalidad de aquéllas, podríamos postular su menor declive, o, en algún caso preservación o potenciación, en términos absolutos, respecto a participantes mayores con una dilatada experiencia en dicho ejercicio.

4) Junto a la esperable influencia sobre el rendimiento en las pruebas, por parte de la experiencia de contemplación/meditación, la formación académica previa (cuantificada en años de estudio extraconventuales), también podría suponer un elemento relevante en la optimización de resultados en los citados test. Así, la variable constituida por la formación académica, junto con la relativa a la experiencia contemplativa, habrían de explicar -predecir- incrementos en los citados resultados cognitivos.

4. Sujetos experimentales

Como sujetos para nuestra investigación, se contó con 29 monjas religiosas contemplativas, pertenecientes a 5 conventos ubicados en la Comunidad Autónoma de Cantabria (España), vinculados a 4 congregaciones específicas. Concretamente, las

- Monasterio de Carmelitas Descalzas (Ruiloba). - Convento de Clarisas (Villaverde de Pontones). - Convento de Mercedarias (Noja).

- Monasterio de Carmelitas Descalzas (Maliaño). - Convento de Salesas (San Román de la Llanilla).

Se optó por religiosas de la Iglesia Católica por ser las que mayor implantación tienen en nuestro país y, por tanto, ofrecían más posibilidades de acceso y disponibilidad de muestras significativas. Se trabajó en conventos femeninos porque la

ratio contemplativa mujer/hombre es destacadamente favorable a las primeras,

existiendo, en esta citada región, 12 conventos femeninos por 1 sólo monasterio masculino.

Los criterios de inclusión fueron:

- Estar integrada en un convento de reconocido carácter contemplativo. - Poseer una significativa experiencia de meditación (>6 años).

- Aceptar participar voluntariamente en el estudio. - Obtener puntuación de corte en el MMSE (>24).

- Demostrar ausencia de posible trastorno depresivo detectado mediante aplicación del BDI.

- Dominio del idioma castellano.

- Estar exenta de actual o reciente tratamiento farmacológico con potencialidad para alterar el funcionamiento cognitivo.

- Ausencia de disfunciones sensoriales y/o motoras que pudieran interferir en la ejecución y rendimiento en las pruebas aplicadas.

El incumplimiento de una sóla de las citadas condiciones, eliminaba a las participantes de nuestro estudio (criterio de exclusión).

Cada participante se ejercitaba, diariamente, con 2 horas de oración comunitaria (meditación activa) y 2 horas de contemplación personal (meditación pasiva).

4.1 Descripción de la muestra

Los datos demográficos diferenciales más relevantes para nuestro estudio (Experiencia Contemplativa, Formación Académica y Edad), aparecen expresados en la tabla 4.

Edad Form. Acad Exp.Contemp

Válidos 29 29 29 N Perdidos 0 0 0 Media 53.1724 11.2414 29.4138 Error típ. de la media 3.65544 .56293 3.49719 Mediana 47.0000 11.0000 25.0000 Moda 35.00 10.00 15.00 Desv. típ. 19.68514 3.03144 18.83294 Varianza 387.505 9.190 354.680 Asimetría .286 .290 .605 Error típ. de asimetría .434 .434 .434 Curtosis -1.341 -.305 -.889 Error típ. de curtosis .845 .845 .845 Rango 63.00 12.00 62.00 Mínimo 27.00 6.00 6.00 Máximo 90.00 18.00 68.00 Suma 1542.00 326.00 853.00 10 31.0000 8.0000 10.0000 25 35.0000 9.0000 13.5000 50 47.0000 11.0000 25.0000 75 70.0000 13.0000 45.5000 Percentiles 90 84.0000 16.0000 63.0000

La variable Experiencia Contemplativa (EC) muestra normalidad en su distribución de contraste, tras aplicar el estadístico Z de Kolmogorov-Smirnov (1.123), con una significación asintótica bilateral de .154. Gráficamente, se expresa mediante la figura 3. 0 1 2 3 4 5 6 7 8 5 15 25 35 45 55 65 F R EC . AB S . P OBLACIO N

EXPERIENCIA CONTEMPLATIVA (años)

La variable Formación Académica (FA) muestra normalidad en su distribución de contraste, tras aplicar el estadístico Z de Kolmogorov-Smirnov (.763), con una significación asintótica bilateral de .605. Gráficamente, se expresa mediante la figura 4.

0 1 2 3 4 5 6 7 8 7 9 11 13 1 5 1 7 FRE C . AB S . POBL ACI O N FO R M AC IO N A C AD EM IC A (años)

La variable Edad (E) muestra normal en su distribución de contraste, tras aplicar el estadístico Z de Kolmogorov-Smirnov (.852), con una significación asintótica bilateral de .463. Gráficamente, se expresa mediante la figura 5.

0 1 2 3 4 5 6 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 FR E C . AB S. PO B L A C ION EDAD (años)

4.2 Contexto ambiental

En este apartado hacemos referencia a los cincos conventos que se han convertido en centro de investigación de nuestro trabajado de campo, aportando un informe de su respectivo contexto geográfico, histórico y ocupacional, intentando caracterizar su identidad ambiental específica.

4.2.1 Monasterio “Nuestra Señora Virgen del Carmen”. Maliaño

Situado en una actual ciudad dormitorio de unos 15.000 habitantes, en las proximidades de la capital cántabra, este monasterio pertenece a la Orden religiosa católica de las Carmelitas Descalzas. La Orden carmelita, de la cual aquélla es una sección integrante, parece haber surgido alrededor del siglo XII. Así, los primeros datos históricos se remontan al año 1163, momento en el cual, según atestigua el peregrino judío español, Simón de Tudela, existía en el Carmelo una capilla junto a la “gruta de san Elías”. Un grupo de diez personas, bajo la dirección del cruzado Bertdo de Calabria, había establecido allí su eremitorio (Álvarez-Gómez, 1987). Estaría ubicado en el Monte Carmelo, lugar considerado como el jardín de Palestina (“Karmel” se traduciría por “Jardín”).

Su fundación se produce bajo la inspiración del profeta Elías, como aparece atestiguado a través de su lema: “Zelo Zelatus Sum Pro Domino Deo Exercituum”, que se podría traducir por “Me consume el celo por el Señor, Dios de los Ejércitos” (1 Re 19, 14).

El patriarca Alberto Avogadro les otrogó a estos eremitas una Regla (1208), que fue aprobada por el Papa Inocencio IV (1247); si bien, otras fuentes, sitúan esta aprobación, en 1226, bajo la decisión del Papa Honorio III (Álvarez, 1987). Con esta Regla, el ideal del Carmelo se podría sintetizar en el desarrollo de la dimensión contemplativa del ser humano, enfatizando en la oración personal, la meditación de la Sagrada Escritura y la participación en la Eucaristía diaria. Junto a esto, se fomentará la vida comunitaria y la práctica del trabajo manual.

Ante la creciente opresión de los musulmanes, estos eremitas se trasladaron a Chipre (1238), y más tarde a Mesina (1247), para acabar extendiéndose por toda Europa. El Papa Inocencio IV, en atención a las asperezas del clima que los eremitas del Carmelo encontraron en Occidente, les mitigó parcialmente la Regla, equiparándoles a las Órdenes mendicantes (1247). En este mismo año, el primer capítulo general de la Orden, eligió como primer prior a san Simón Stock (Álvarez, 1987).

En 1452 se creó la rama femenina de las Carmelitas. Con el paso de los años, tras producirse una visible decadencia en los conventos españoles vinculada al abandono de la ascética, motivada por las dispensas pontificias que eliminan la clausura o la llevaban a la excepcionalidad, surgirá la figura de Teresa de Jesús. Ésta, con el destacado apoyo de Juan de la Cruz, intentó devolver a la Orden su rigor primitivo. En 1562, con esta intención, crearía en Ávila el primer convento reformado (Lortz, 1982).

El Carmelo Descalzo se divide en tres ramas: frailes (Primera Orden), monjas contemplativas (Segunda Orden) y seglares (antigua Venerable Orden Tercera, hoy denominada como Carmelo Seglar).

La crisis que la Iglesia Católica viene experimentando desde 1965 ha afectado a numerosas órdenes y congregaciones religiosas. A pesar la de promoción de órdenes de vida activa, impulsada por la curia romana y el episcopado, han sido las órdenes más marcadamente contemplativas, como las carmelitas y las clarisas, las que han demostrado mayor resistencia ante dicha crisis (Lenzenweger et al, 1989).

En cuanto a la historia de este convento concreto, habría que remontarse al año 1877. Entonces, la madre Juliana del Santísimo Sacramento, religiosa profesa de la Orden Carmelitana de Medina del Campo, deseando llevar a cabo la fundación de un nuevo monasterio, se acercó al que su padre, Felipe Mazarrasa, había comenzado a construir en el barrio de Miranda de Santander. Con el fin de habitarlo, esta religiosa solicitó a la pariente y carmelita Hmna. Josefa del Patrocinio de San José, su presencia junto a la de otras religiosas procedentes del convento de carmelitas de San Sebastián. La llegada se produjo el 12 de septiembre de aquel mismo año, siendo el comienzo de una intensa serie de penurias de índole material. El obispo de Santander, Vicente Calvo

disfrutaban como casa de veraneo, situada en el pueblo de Maliaño. Esta donación se produjo, cuando los acuciantes problemas de economía y habitabilidad en su anterior ubicación de Santander, llegaron a comprometer su propia supervivencia.

Es de reseñar que, a pesar de las mencionadas condiciones, comenzaron a llegar nuevas incorporaciones; entre ellas, destacaría la Hmna. Concepción del Corazón de Jesús y Transverberación, de quien se llegaron a narrar destacas experiencias místicas.

El nuevo período en la fundación de Maliaño, de manos entonces de la Madre Eustasia, una de las religiosas que habían llegado desde San Sebastián, se inicia con el traslado y llegada a esta población el 16 de marzo 1884. La comunidad estaba compuesta por 17 religiosas. Este lugar resultaba insuficiente para este número de monjas, considerándose la necesidad de realizar obras de ampliación, entre las cuales, se contempló la construcción de una celda individual, tal y como obligan las leyes de la Orden. Junto a esto, se apreció la necesidad de construir otras dependencias necesarias, como la propia iglesia, cuyas obras se iniciarían el 24 de agosto de 1885. Tras la suspensión de la misma por carencias económicas, la obra pudo finalizarse en julio de 1892, tanto por facilidades en el cobro por parte de los oficiales como por la retirada de escombros y acercamiento de materiales llevado a cabo por las religiosas. Durante este intervalo temporal, las penurias y la carencia de recursos hizo plantearse a la fundadora el abandono y traslado de esta fundación, siendo persuadida de lo contrario por motivo de lo experimentado en una intensa experiencia mística.

De esta época es la curiosa anécdota que les sucedió con los criados que atendían la huerta. En prácticamente todos los casos, todo aquél que ejercía esta función en la casa, terminaba marchándose de la misma para abrazar la vida religiosa masculina. El 15 de agosto de 1936, las religiosas tuvieron que abandonar la casa; ese mismo día, el convento sería incautado. Con dificultades hasta para llevarse sus escasas pertenencias personales, las cuales eran registradas en todo caso, fueron colocadas en un tren, con dirección a Bilbao, sin destino concreto previsto.

buen estado, constataron la desaparición de la integridad de los libros y objetos sagrados, así como las consecuencias de haber convertido el recinto en un lugar destinado a la fabricación de armamento. Se cuenta que, el día 25 de ese mes, pudo celebrarse la primera misa en un altar colateral, ante un pequeño cuadro de la Virgen del Carmen y un crucifijo prestado. La clausura se reinstauraría el día 28 de noviembre, con la asistencia del Visitador del obispado, Francisco Pajares.

Paulatinamente, seguirían llegando novicias al convento que, siendo en ocasiones de número destacado, debían incorporarse tras el fallecimiento de las que allí residían o proceder a la solicitud en otros conventos. A fecha del primer centenario, en marzo de 1984, la casa contaba con 16 religiosas. Actualmente, el monasterio cuenta 8 religiosas, dos de las cuales sufren enfermedades invalidantes, habiendo participado voluntariamente 4 de las religiosas en nuestro estudio.

4.2.2 Convento de la Santa Cruz. Villaverde de Pontones.

La Orden de las Clarisas, a la cual pertenece este convento, fue fundada a partir de la Orden Franciscana. Cuando el movimiento suscitado por Francisco de Asís, en el siglo XIII, fue adquiriendo dimensiones insospechadas, no sólo aumentaron los discípulos masculinos; así, en 1212, se vió obligado a fundar una nueva Orden para mujeres, que, con la ayuda de Clara de Asís, adquirió el nombre de”Clarisas” (Álvarez-Gómez, 1987). Los inicios se remontan a la ermita de san Damián, en la cual vivirían santa Clara y el resto de hermanas, con una vida dedicada a la oración, el trabajo manual y la asistencia a los pobres. Clara, siempre fiel al ideal de pobreza de san Francisco, consiguió la aprobación papal que permitiría al monasterio vivir sin la recepción de rentas. Paulatinamente, los monasterios se fueron acomodando hasta quedar sin vigencia el privilegio de la pobreza, y, tras la muerte de la santa fundadora, aquellos solicitaron una regla más suave y adaptada a la realidad. De este modo, surgiría una nueva Regla, abarcando a todas las clarisas, que daria origen a las denominadas “Clarisas Urbanitas”.

Actualmente, numerosos monasterios han regresado a la profesión de la Regla de santa Clara, existiendo en torno a veinte mil hermanas en todo el mundo. Los monasterios están agrupados en federaciones.

La historia propia del convento de la Santa Cruz se conserva a través de diversos documentos, testigos de sus trámites fundacionales, de los cuales haremos una breve síntesis. Dicho convento, en su origen, se ubicó en la ciudad de Santander para, más tarde, ser definitivamente situado en la población de Villaverde de Pontones (Guerin, 1986).

La fundadora del convento fue María de Oquendo, hija del almirante D. Miguel y de Dª María de Zandategui, pertenecientes a uno de los más antiguos linajes de San Sebastián (Donosty, 1968). Después de una vida como mujer casada y sin hijos, en 1631, habiendo quedado viuda tras segundas nupcias, parece que María de Oquendo piensa en crear una fundación franciscana. El primer documento referente a la fundación data del año 1634. En él declara su intención de hacer un monasterio y retirarse en compañía de Isabel de la Riva Agüero y de Francisca de las Casas; éstas, serían monja, mientras que, María, pasó a ser la histórica fundadora.

Desde un principio, se determina el número adecuado de monjas que debe acoger, siendo este de veinticuatro; como máximo, se podría contemplar la cifra de treinta y tres, en alusión a los años de Cristo y en correspondencia con la primera Regla de santa Clara. Aunque la dote se fijó en mil ducados, siempre se ofrecería una plaza gratuita.

El 19 de septiembre de1635, obtuvo la fundadora la licencia de las Cortes, siendo formuladas en 1640 las diez condiciones que presentaría al definitorio de la provincia franciscana de Cantabria. Tras su aprobación en enero de1641, se pudo proceder a la construcción del edificio, ejecución que se dilataría en varios años por diferentes pleitos legales.

La fecha oficial de Fundación es el 6 de noviembre de1656, doce años más tarde respecto del fallecimiento de María de Oquendo, tomando posesión del edificio seis

monjas, de las cuales, excepto la madre abadesa, Sor Catalina del Espíritu Santo, procedían del convento de clarisas de Escalante.

La Comunidad permaneció en el Convento en torno a ciento ochenta años (1656-1835), para, finalmente, ser expulsadas. A partir de 1835, los destinos de la Comunidad y del Convento de Santa Cruz siguen derroteros separados. Los documentos del Real Consulado (actual Archivo Histórico Provincial) y las actas del Ayuntamiento, nos ofrecen la prehistoria e historia de la instalación de una fábrica de tabacos en el exconvento de la Santa Cruz.

Existe un registro, recopilado en una obra que narra la historia del convento, mediante el que se menciona la existencia de 115 religiosas entre 1657 y 1830. Actualmente, el convento se encuentra situado en Villaverde de Pontones, en la zona oriental de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Lo habitan 15 religiosas, las cuales se dedican, en el plano laboral, a la elaboración de productos de repostería que luego serán comercializados.

4.2.3 Convento de Mercedarias. Noja.

La Orden de la Merced, originariamente masculina, fue fundada por San Pedro Nolasco y San Raimundo de Peñafort como asociación piadosa de laicos, dedicados a liberar a los cautivos cristianos (1222). Eran numerosos, por aquel entonces, los cristianos vendidos y capturados como esclavos a los musulmanes de África, hasta que desapareció el fenómeno de la piratería.

Recibieron la institución canónica del obispo de Barcelona. Jaime I de Aragón la transformó en orden militar y, como tal, fue aprobada por el Papa Gregorio IX (1235); éste les impondría la regla de San Agustín. Tras una disposición de Juan XXII (1318), según la cual sólo los sacerdotes podían ser maestres generales de la Orden, los caballeros se separaron; a partir de entonces, la Orden de la Merced adquirió un carácter estrictamente religioso, asimilándose, canónicamente, a una orden mendicante.

Los mercedarios prometían cuatro votos: pobreza, castidad, obediencia y disposición a dar la vida por el cautivo en peligro de perder su fe. Esta atestiguado el cumplimiento fiel de este cuarto voto; así, en su historia constan, perfectamente documentadas, 344 redenciones, con más de 80000 redimidos, y más de 300 mártires.

En el siglo XVI, se creó la rama de las mercedarias, que sería aprobada por Pío V en 1568 (Álvarez-Gómez, 1987). Con el transcurso del tiempo, ya en referencia a nuestro país, se constata que todos los monasterios contemplativos mercedarios compaginaban su labor específica con la docencia; así, en 1922, todos poseían su propio colegio. Posteriormente, se percatarían del perjuicio que, sobre la vida contemplativa, conllevaba la simultánea práctica de la enseñaza. Tras el Concilio Vaticano II, se renovaron las Constituciones de cada Orden o Congregación, con la propuesta de optar entre la vidacontemplativa y la activa.

En el Monasterio bilbaíno de Lañomendi la mitad de las religiosas optaron por la vida reclausura. Esta casa, mediante la herencia de bienes materiales recibida de su religiosa Pilar Subiñas, será el germen de la fundación mercedaria en Noja. Esta villa está situada en la costa oriental de Cantabria, cercana ya a la provincia deVizcaya.

El Monasterio de Santa María de la Merced de Noja está ubicado en una pequeña parcela, donde antes existía una casa de labranza de estilo cántabro, al cual accedieron en sus inicios cuatro monjas de avanzada edad. Actualmente, cuenta 9 religiosas, dedicándose, para su sustento, a la elaboración de dulces que son comercializados a través de visitas al convento.

4.2.4 Convento de La Visitación. San Román de la Llanilla.

La Orden de Visitación de Santa María o Congregación de las Salesas, fuen

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