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2.3. EL GOBIERNO DE MANUEL A ODRÍA

2.5.1. PARTICIPACIÓN DEL COLEGIO INDEPENDENCIA

2.5.1.3. MIÉRCOLES 14 DE JUNIO

Madres, hermanas, familiares y estudiantes de otros colegios se apersonaron al colegio desde la mañana del día miércoles a velar por la integridad y necesidades de los

estudiantes héroes, preparaban comida en fogones y hacían chicha con una solidaridad que sólo el pueblo arequipeño tiene. Los sucesos tensos y trágicos se trasladaron a la ciudad, debido a ello los estudiantes abandonaron el colegio el jueves 15.

2.5.2.

2.5.2.1.

Intervención del pueblo arequipeño y los estudiantes universitarios

Participación de universitarios. Lunes 12 de Junio

La mañana del día 12, Arequipa fue sorprendida con dos noticias graves, una la medida anti-democrática de la dictadura de tacha al opositor de Odría a la presidencia de la República, con clara intención de ir a las justas electorales como candidato único; y otro, la huelga estudiantil del Glorioso Colegio Nacional Independencia Americana.

Mientras se producía la toma del Colegio Nacional Independencia Americana a manos de los estudiantes independientes, en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de San Agustín, los universitarios, comentaban acerca de la tacha antidemocrática y el estallido de la protesta, manifestada en una huelga estudiantil.

"Alejandro Ponce Robledo, militante conspícuo de la Acción Católica, se hizo presente e invitó a varios alumnos en especial a los egresados del colegio La Salle y San Francisco, los citó en la esquina de lo que era el diario "El Deber", cruce de las calles Jerusalén y Ugarte - Santa Marta a una reunión, en donde un estudiante universitario, alumno de los últimos años de Derecho expuso brillantemente la situación actual del país, defendió el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, y atacó a la dictadura militar, luego invocó a la Universidad para que alce su voz de protesta contra la Junta Militar de Gobierno, al término de su participación, remarcó la actitud valiente de los alumnos del Colegio de la Independencia Americana y que el agustino universitario no debía quedar silencioso."(Reynoso, 2002, p. 81).

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2.5.2.2. Participación de universitarios. Martes 13 de Junio

En la mañana del día martes 13, se realizó la Asamblea General del Primer Año de Letras de la Universidad Nacional San Agustín con asistencia de cien alumnos de ciento quince matriculados, presentaron una moción de cinco puntos.

"Primero, brindar apoyo material a los estudiantes independientes que eran reprimidos violentamente; segundo, propuestas por las disposiciones antidemocráticas que imponía la Junta Militar de Gobierno, con el claro objetivo de consolidarse constitucionalmente a través del fraude electoral; tercero, declararnos en huelga indefinida; cuarto, dirigirnos a los compañeros del segundo año de Letras para que se adhieran a nuestros acuerdos y constituyan el comité de Huelga de la Facultad de Letras; y quinto, solicitar a la directiva de la Asociación de Estudiantes Universitarios, máximo organismo del alumnado para que convoque al día siguiente una Asamblea General de Estudiantes Universitarios" ."(Reynoso, 2002, p. 83).

Varios estudiantes apristas brindaron su apoyo entusiasta, pero aclararon que su apoyo entusiasta, no significaba apoyo al candidato del comité de Acción Cívica, el General Ernesto Montagne de la Unión Revolucionaria. Y por último acordaron tener una reunión a las dos de la tarde en la Universidad para salir en manifestación de apoyo hacia el Colegio Independencia Americana.

2.5.2.3. Protesta popular del pueblo arequipeño. Martes 13 de Junio

Reunidos los universitarios salieron por las calles con lemas de libertad y democracia, de San Agustín fueron primero al mercado San Camilo luego se encaminaron rumbo al local del Colegio de la Independencia Americana.

Al llegar eran unas 4000 personas, entre enardecidos que desesperados llegaron en busca de sus hijos y otros que se sumaron a la protesta. Pero a la cabeza estaban los universitarios que pidieron hablar con el Jefe que comandaba el Pelotón; en palabras de Reynoso (2002) relata:

"Hablé con el Jefe que comandaba el pelotón. Le dije: De ningún modo, vamos a dar un paso atrás. Estamos dispuestos a combatir. Como universitarios, nadie nos va a detener para brindar apoyo a los estudiantes secundarios. Antes de actuar consulte con sus jefes y dígales lo que significa nuestra manifestación, infórmeles sobre su volumen y entusiasmo ... El jefe del pelotón de Policías me contestó que iba poner de conocimiento a la autoridad esta situación que se presentaba. Pronto, volvió el Jefe del Pelotón y ordenó que los policías se retiraran. Pero al llegar a la avenida IV Centenario (hoy Independencia) nos encontramos con numerosos soldados, y empezaron a llover piedras por parte de los manifestantes. El oficial del Ejército se dirigió a mí para decirme: Reynoso, si dejan de tirar piedras y se calman puede pasar una comisión para que hable con los huelguistas. Extrañado le pregunte ¿me conoces? Claro que sí replicó: eres hermano de Alberto, él ha estado conmigo en el Ejército y me apellido Rodríguez Zaconet, le contesté: si eres hijo de un patriarca de Arequipa como puedes convertirte en un asesino de niños, cómo amenazas disparar contra tu pueblo ... luego él mismo ordenó el retiro de la tropa. En ese momento, no nos explicábamos la conducta del ejército y de la policía. Luego nos informaron que el mismo Prefecto Coronel Meza Cuadra que se encontraba a 100 metros de nosotros, ordenó tal retiro, al ver el volumen de personas y por evitar que se agravara la situación más de lo que estaba, al sumar un conflicto más con los universitarios" (p. 87).

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Una vez que se cumplió con el objetivo de mostrar el apoyo y entregar víveres, la multitud organizó la marcha de regreso al centro de la ciudad. La multitud invadió la Plaza de Armas, había un sentimiento de conmoción entre todos los ciudadanos, colegialas y estudiantes varones contemplaban las manifestaciones desde distintos lugares, aumentándose la aglomeración de personas en los portales y calles adyacentes, a partir de las 4:30 p.m. se organizaron grupos. Las fuerzas de la policía trataron de dispersar a la gente reunida y detener a las personas que subieron a la torre de la catedral para tocar en arrebato las campanas, motivo por el que se produjo terribles incidentes, resultando muchos heridos como Roberto Calzado y varios jóvenes. "En las alturas de la catedral, los jóvenes se movían de una a otra torre, tocando las campanas. La policía subió a los techos de la catedral para desalojarlos, los perseguía, los golpeaba y los detenía llevándolos presos. La violencia desatada por la policía asustó a la muchachada que corría por los techos de la Catedral, de un lugar a otro como palomas buscando escapar" (Reynoso, 2002, p. 94).

A las 5 de la tarde la policía montada trató de despejar a la multitud y sucedieron escenas de intenso temor para las personas que por desgracia se encontraron cerca. Belaúnde (2000) nos presenta la imagen de una resistencia contra la policía que adquiere contornos cada vez más violentos: "Como la protesta se hizo general y la ciudadanía expresó su enérgica condenación por el abuso de las autoridades, se produjeron algunos choques con la policía, la que trató de disolver por las armas a los grupos de manifestantes. Fue así como cayeron más heridos y el joven obrero Nicolás Chicata perdió la vida al recibir el impacto de un feroz sablazo que le abrió el cráneo" (p. 11 ).

Su muerte fue instantánea, y su cadáver fue arrastrado por algunos manifestantes hasta la Universidad, mientras tanto el pueblo recorría las calles de la ciudad clamando

justicia y levantando los puños en alto dispuestos a luchar hasta el final. Luego ingresaron a la Universidad a velar a los muertos, entonaron el Himno de Arequipa y continuaron con su protesta gritando en las calles en contra de la dictadura. Todo el pueblo convergió en una acción común. Belaúnde (2000) dice: "Fue una exposición popular espontánea, a la cual se sumaron todos los sectores" (p. 11 ).

Entre tanto continuaba el horror en la Plaza de Armas, la policía comenzó a dar disparos al aire y muchas personas empezaron a buscar refugios, mientras tanto la avalancha atacó a la Prefectura. "Después de la manifestación en la Plaza varios grupos de gente se dirigieron a la Prefectura a exteriorizar su protesta por los hechos ocurridos. Fueron dispersados por la fuerza de la policía montada que empleo sables" (El Pueblo,

1950).

Los "alfeñiques" retornaron al colegio y se orgamzaron en grupos para poder recaudar lo que les faltaba, mientras tanto un grupo de trabajadores del Mercado San Camilo, se acercaron en solidaridad para darles una colecta recaudada por ellos.

Hubo heridos entre las fuerzas policiales y civiles, pero la población civil llevó la peor parte. La policía de Investigaciones intensificó la captura de dirigentes políticos considerados como sospechosos de ser "agitadores y agentes de fuerzas opositoras", peligrosos para la dictadura. Esa misma tarde Arturo Villegas y Enrique Chirinos Soto fueron capturados, considerándolos como agitadores y llevándolos a la cárcel. (Belaúnde,

1982, p. 18).

2.5.2.4. Restablecimiento del "orden" en Arequipa

Desde Lima la dictadura militar comprobó con hechos que la Guardia Civil no pudo contener la rebeldía de un pueblo decidido a conquistar su democracia y libertad. En

consecuencia ordenaron al Coronel Meza Cuadra, Jefe Político y Militar del Departamento de Arequipa que aplique todos los medios posibles de fuerza que estén a su alcance para mantener el orden. Se declara el Estado de Sitio; por ende, el toque de queda, que prohibía todo movimiento civil en especial de peatones a partir de las doce de la noche. Y para evitar que continúe la manifestación en la Plaza de Armas se suspendió el servicio eléctrico tanto en la Plaza como en algunas calles aledañas, al caer la noche se velaron los cadáveres en el antiguo Paraninfo de la Universidad completamente lleno de empleados, obreros y universitarios.

Todos pedían la muerte de Odría y que la Universidad debería de combatir hasta derrotar la dictadura militar.

2.5.2.5. Medidas de defensa tomadas por los trabajadores

Esa misma noche se acordó el Paro General Indefinido con la participación de las Centrales de obreros y de empleados, La Federación Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), La Unión Sindical Obrera de Arequipa (USOA), La Central de los Choferes de Arequipa y Anexos, La Confederación Ferrocarrilera del Sur y la Federación de Empleados de Comercio e Industria de Arequipa (FECIA).

Constituyendo el COMITÉ POPULAR, encargado de dirigir la huelga de los trabajadores a nivel político, y un Comité de Acción, que debía dirigir la resistencia y el rechazo a la represión de la dictadura.

Luego se acordó formar la Columna de Licenciados Patrióticos que desde el día siguiente, debía desarmar a los pelotones de soldados, para proveerse de armas con las que se defendería al pueblo de la represión de la dictadura militar.

Se afirmó la necesidad de la concurrencia al Parque Duhamel para el día siguiente a las diez de la mañana, a fin de marchar luego a la Plaza de Armas para recuperarla de su cautiverio, pues había caído bajo el control del Ejército.

2.5.2.6. Hechos del 14 de junio de 1950

"El día 14 de junio de 1950, la ciudad amaneció embanderada a media asta con cintas negras en señal de duelo y patrullada por el Ejército. Así mismo, la población despertó en un ambiente de gran tensión, numerosos grupos de ciudadanos desde las primeras horas de la mañana se dirigieron al centro de la cuidad desde los distritos cercanos, congregándose en sus trabajos, otros en calles y plazas" (Diario Noticias, 1950, p. 3).

Muchos ciudadanos utilizando palas, picos y otras herramientas, comenzaron a desempedrar los adoquines de las boca calles principales para levantar las tradicionales "Barricadas". En los Puentes Grau y Bolognesi para impedir el paso de vehículos motorizados.

"La Arequipeñízima Plaza de Armas de entonces tuvo que ser resguardada, los portales fueron cercados por altas barricadas de más de un metro cincuenta de alto. En todos los rincones de sillar se desempedraron las calles hasta con las uñas, para la resistencia del pueblo arequipeño" (Guillén, 2000, p. 26).

Se produjeron también esa mañana algunos incidentes conflictivos entre soldados y muchas madres de familia preocupadas por ver a sus hijos que se encontraban en el

Colegio Independencia Americana. Así mismo, las labores escolares en otros planteles educativos fueron suspendidas. Al igual que en la Universidad Nacional San Agustín, y de inmediato los estudiantes universitarios formaron un comité de huelga formulando un pliego de reclamos que fue entregado al Rector de la Casa Agustina, y la primera medida que se tomó fue cerrar los locales universitarios.

2.5.2.7. Participación de los universitarios en la mañana del miércoles 14 de Junio

A las 9 de la mañana aproximadamente se congregaron en el Parque Duhamel una gran cantidad de gente entre vecinos de los barrios adyacentes, empresarios y universitarios, "algunos de ellos, eran Apristas o Comunistas pero la mayoría no tenía filiación política partidaria" (Reynoso, 2002, p. 11 O).

En el parque, los oradores denunciaban que camiones de soldados, recorrían la ciudad desde muy temprano disparando en contra del pueblo. Había pues, que seguir levantando barricadas y quitar las armas a los soldados, también se decía que desde la noche anterior el pueblo había desarmado varios grupos de soldados y que en muchos de los casos estos entregaron sus armas sin resistencia alguna, ante los insultos del pueblo.

"El mando político militar de Arequipa, sufrió un tremendo fracaso, al creer que podía dominar a la población arequipeña, asustándola con pequeños grupos de soldados colocándolos por toda la Ciudad. Esa acción resultó un "tiro por la culata", pues ello, había servido más bien, para armar al pueblo. En vista de ello el Ejército determinó el retiro inmediato de los soldados. Sólo se dejó a los pelotones que cuidaban los locales de las Instituciones importantes de la Ciudad como los Bancos, El Correo, La Telefónica, El Cable, La Empresa Eléctrica, Las Radiodifusoras, Periódicos, etc. Luego se ordenó el acuartelamiento de la policía y

del ejército y se dispuso la salida de camiones cargados de soldados armados, a fin de que recorrieran la ciudad imponiendo el orden y que si fuera necesario se disparara a matar a los revoltosos que ponían en peligro la seguridad del ejército. El mando político militar volvió a equivocarse; pues no se imaginaron nunca que el pueblo iba abordar los camiones para desarmar a los soldados y armarse para rechazar la agresión" (Reynoso, 2002, p. 112).

Los manifestantes se dirigieron a la Empresa Eléctrica, que quedaba en la calle Consuelo, luego de una conversación con el oficial, los manifestantes pidieron ingresar empujándose unos a otros, los soldados se quedaron inmovilizados, sin hacer ningún movimiento, un manifestante les habló haciendo inca pie que todos son humanos, el pueblo exigió a los soldados entregar sus armas, cascos y polacas, así lo hicieron sin protestar. Varios obreros se unieron al grupo y "se les pidió que reestablezcan la corriente eléctrica a toda Arequipa para que se enterasen por las radiodifusoras lo que acontecía y como iba triunfando la revolución contra la dictadura" (Reynoso, 2002, p. 119).

Antes que los manifestantes se retiraran llegó una comisión enviada por Mostajo creyendo que la Empresa Eléctrica había sido tomada por manifestantes armados y se le informó que la central estaba en manos del pueblo y que seguiría así. Luego los militares prisioneros fueron dirigidos rumbo a la Universidad. Y fueron encerrados en un aula y ahí permanecieron hasta que el ejército los liberó.

La radiodifusora Landa fue tomada por el pueblo pero sin emplear la fuerza, ya que el mismo dueño abrió las puertas a los jóvenes y les indicó que podían transmitir sólo la verdad, para bien de la ciudadanía, les recomendó nunca decir cosas falsas y que no dañen ningún equipo de la radio, porque es del pueblo. "esta valiente acción libertaria de Radio Landa enaltece a la prensa arequipeña" (Reynoso, 2002, p. 121).

Mientras tanto, una comisión de la Liga Nacional Democrática se apersonó al local de la Prefectura y manifestaron a las autoridades políticas que esta agrupación se encontraba ajena a los hechos estudiantiles del día anterior, comunicado que fue presidido por Javier de Belaúnde y publicado en el Diario "El Deber" ". . . por lo tanto exigieron la libertad de Arturo Villegas y de Enrique Chirinos; fue en ese momento que el Prefecto pidió que Mostajo contribuyera a canalizar la protesta pública, que era totalmente anárquica" (Belaúnde, 1995, p. 84).

2.5.3. El papel de Francisco Mostajo Miranda

El Doctor Mostajo comenzó a intervenir con valentía y ponderación para solucionar el problema. Se dirigió a la Universidad San Agustín en compañía de algunos miembros de la Liga, ahí se encontró con los cadáveres de las personas victimadas el día anterior y "Mostajo se sintió envuelto por la indignación popular y arengó al pueblo que estaba en la calle, en forma calurosa, pero tratando de dar directivas de organización. De ahí se le condujo en hombros al local del Concejo, aclamado como caudillo" (Mostajo, 1950, p. 11).

Al llegar a la Municipalidad, las puertas que estaban cerradas fueron violentadas por la multitud. Allí se dieron a conocer la nómina de un Comité Popular y le pidieron que asumiera la responsabilidad del movimiento, pero no sin antes formar un comité más sólido donde participaran las instituciones más representativas de Arequipa y convocar a un Cabildo Abierto a las tres de la tarde. Mientras tanto el Comité trataba de controlar el desborde popular en varios lugares de la ciudad, el pueblo reclamaba la renuncia del Prefecto, en tanto debido a la falta de vigilancia, se produjo algunos desmanes, entre ellos un grupo de personas se apoderaron de la Casa del Prefecto ubicado en Yanahuara asi mismo se dio el asalto al Casino Militar ubicado en la Calle Mercaderes que ocurrió al

mediodía donde todos los enseres fueron saqueados y quemados en la vía pública, así lo relata Belaúnde:

" ... En el crucero del portal de Flores y la esquina de la Catedral.. . encontré a mi amigo Óscar Manrique ... que gritaba a todo pulmón ¡El pueblo no es ladrón, no roba!, mientras la gente traía enseres del Casino Militar; como sillones, mesas, cuadros, lámparas, cortinas, etc. Y los arrojaba a la pira. Las llamas crecían y cada vez más y Manrique seguía implorando, cada vez con mayor euforia que todo se quemara. Miré a mi amigo Óscar, lo saludé con preocupación y luego pensé ¿Por qué el pueblo no puede robar a los ladrones? Confundido ingresé al Casino Militar. Estaba casi desierto. Todo estaba roto y tirado en el suelo, cuadros, pinturas muy bonitas. El piano y varias pequeñas mesas talladas estaban destruidos. Me dolió ver como habían devastado las cosas y volví a preguntarme: ¿Por qué no se llevan las cosas a sus casas? Recordé a mi amigo de secundaria Jorge Montesinos Monroy Hartley que me decía: "cuando un pueblo sin ideología se levanta, su furia no tiene límites, no es racional, nadie lo contiene" (Reynoso, 2002, p. 122).

Mostajo formó vanas comisiones, una integrada por Javier de Belaúnde, José Muñoz Najar y Ernesto Rivas para dirigirse a la empresa de luz eléctrica a las 10:30 pm, la que consiguió dotar de electricidad a la ciudad, pero no al concejo hasta el día 15, llegó el fluido eléctrico a las principales radiodifusoras locales, como Landa, Arequipa y Continental. El Comité Popular con Mostajo a través de las emisoras trataron de controlar al pueblo enfurecido, pedían ecuanimidad en el comportamiento y que siguieran las indicaciones de la municipalidad pero la población seguía llegando a la Plaza de Armas con palos, piedras, armas, etc.

Mostajo comprendió que la situación se agravaba y podía producirse un desborde popular, acordó formar la Guardia Urbana a cargo del comandante del Cuerpo de Bomberos Luis Kaemena Weis, y con miembros de su compañía así comunicó el diario El Deber en:

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