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BACH MIÑANO LAZARO, KERLYN LIZBETH 92 control de sus hijos, en las cuales ellos aprovechan para estar inmiscuidos en

DISCUSIÓN DE RESULTADOS

BACH MIÑANO LAZARO, KERLYN LIZBETH 92 control de sus hijos, en las cuales ellos aprovechan para estar inmiscuidos en

diversas actividades, como pandillas, consumos, etc.

La familia es el entorno más importante para el crecimiento y fortalecimiento de los valores, normas de los miembros de esta, la cual tiene la responsabilidad de velar por el bienestar de ellos. Pese a las dificultades que se van generando por el difícil acceso a un puesto de trabajo, las familias deben generan un espacio, en el cual establezcan un seguimiento de las actividades de sus hijos, generando espacio de comunicación, afecto.

En relación al siguientes cuadro con respecto el tipo de autoridad familiar que se ponía en práctica en las familias de los residentes, el 53.1% de las familias ejercían la autoridad negligente; el 28.1% el tipo de autoridad permisivo y un 18.8% autoritario.

Hoy en día las familias, ejercen diversas formas de crianza familiar para con sus integrantes, las cuales tienden a reflejar sus propios estilos de crianza con las cuales los padres fueron anteriormente criados, o muchas veces los momentos o circunstancias les hacen que ejerzan un estilo propio.

Con respecto a los padres de los residentes, en su gran mayoría usan un estilo negligente, para lo cual el autor Becoña, Elisardo; manifiesta que el padre o apoderado negligente es aquel que no impone límites y tampoco proporciona afecto. Se concentra en las tensiones de su propia vida y no le queda tiempo para sus hijos. Si además los padres son hostiles entonces los niños tienden a mostrar muchos impulsos destructivos y conducta delictivas. (2013: 12)

“… mis padres siempre se ponían hacer sus cosas, mi mamá vendía en la calle golosinas, mi papá se emborrachaba, y yo con mis hermanos nos salíamos a la calle, con los amigos, al inter y regresábamos tarde, no nos decían nada” (J.V.G; 13 años)

“… mi tía, trabajaba vendido comida en el mercado con una señora, se iba temprano y regresaba tarde, sus hijas como

tenían sus bebé, no se fijaba en nosotros, yo me salía a la calle, vendía mi caramelos y tenía mi plata para comprarme algo, o irme al inter” (J.L.S.H; 14 años)

Es importante considerar que los padres negligentes desde un primer momento generan un descuido notorio del cuidado de sus menores, hijos, dando prioridad a otro tipos de circunstancias, objetos o personas, según como lo refiere Borstein Lea (2010; 56) en la cual manifiesta que los padres indiferentes no muestran preocupación por el bienestar de sus hijos y simplemente no les interesa si son buenos padres o no. Estos padres priorizan otras áreas de sus vidas como por ejemplo el área laboral, social, de pareja, y no les interesa dedicarle tiempo a sus hijos. Son la clase de padres que pasan todo el día trabajando fuera del hogar, dejan a sus niños en la escuela y en cuidados extendidos, llegan a sus casas extenuadas y el tiempo de calidad que deben dedicarle a sus hijos, no solamente pasa a un segundo plano, sino que no existe porque no tienen tiempo para ellos.

Pero así como existen padres negligentes también hay estilos permisivos y autoritarios, en los cuales, el primero se reflejan en cuanto al cariño que se tiene por los hijos, es que se les brinda cierto grado de libertades, consideran o creyendo que son totalmente maduros de poder asumir dichas responsabilidades que conlleva la libertad, en los cuales los padres se enfocan en otras cosas, descuidando a sus hijos; en el estilos autoritario, los padres son más estrictos, poco flexibles a ciertas situaciones que se van produciendo, en los cuales el castigo es el principal modo de corrección, llevan las reglas y normas al extremo.

Torío López, Susana (2008; 151-178) refiere que el estilo de crianza permisivo es aquel en que los progenitores que a pesar de que les demuestran el cariño a sus hijos, no les exigen que cumplan con ciertas pautas como por ejemplo, el llegar a la casa a cierta hora. En el estilo de crianza autoritario se caracteriza por ser un estilo muy estricto e inflexible, no toma en cuenta la participación de los hijos en el proceso de la crianza y la toma de decisiones, e impone reglas muy rigurosas y castigos severos.

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“… mi mamá no me decía nada cuando salía, me dejaba salir, me daba permiso, le decía que voy a ver a mis amigos o a jugar y normal, llega tarde, no me gritaba, ya cuando llegaba muy muy tarde ya se enojaba y a veces me pegaba pero después no” (A.S.M.M; 15 años)

“… mis padres siempre han sido muy malos, nos pegaban cuando se iban a trabajar, nosotros teníamos que cocinar para comer, mi papá nos decía que como ellos trabajan nosotros debemos ver la casa, limpiar, y salíamos a jugar cuando no estaban y si llegaban y no nos encontraban nos daban con el látigo, y dolía feo” (M.A.V.G; 16 años).

En el cuadro N°9, se puede observar que el 68.7% consideran que no fueron inculcados en la práctica de valores y normas manifestando que dentro de su hogar no existían normas y valores de conducta que rigen su actuar, manifestando que los miembros de su hogar son individualistas, cada quien realiza sus actividades personales, el tema familiar los dejan a un lado. Sin duda la comunicación es crucial para el proceso de construcción de valores, debido a que es la familia donde los hijos aprenden sobre la formación en valores, aprenden a respetar normas y reglas.

Tener una comunicación familiar permite que los valores sean válidos e integrados a la formación de los hijos, debido a que los padres son el ejemplo para los hijos, siendo así que la familia podrá tener una verdadera cohesión y estabilidad.

De acuerdo a los manifestado por los residentes, ellos hacen mención que sus progenitores dan prioridad a otros tipos de actividades como el trabajo, quehaceres del hogar, salir al mercado, conversar con amigos, entre otras cosa, pero no haciéndoles parte para realizar acciones de interés común, así

mismo las dificultades de pareja que también influyen a que los padres se aíslen y cada uno realice sus propias cosas.

“… en mi casa cada quien hace lo que quiere, mi papá no dice nada, hay veces que les llega lo que cada uno haga, pero a veces también cuando se amarga nos castiga con lo que encuentre” (A.Y.P.S; 15 años)

El 18.8% indicaron que fueron influenciados para la práctica de valores y normas por su familias, en la cual están debían ser de manera casi permanente, en donde los padres habían establecido como normas el respeto, ayudar hacer los quehaceres de la casa, ayudar a limpiar la casa, mantener el orden; por otro lado el 12.5% manifestaron que eran pocas la veces que se mencionaban y que se ponían en práctica las normas y valores. Por lo general se ponían en práctica por presión, muchas veces las personas mayores eran quienes exigían, es decir tíos mayores, abuelos, etc.

“… cuando me iba a visitar a mi abuela, nos decía buenos días hijito, nos decía ya ellos lavan las cosas, él nos ayuda a limpiar, ven ayúdame acomodar, era un vacilón, llegábamos a su casa y nos hacía a todos ayudar y hacer las cosas, en la hora del almuerzo debía orar antes de comer, todos tranquilos, no mirábamos televisión, por eso casi no me gustaba ir a ver a mi abuela” (P.V.S; 15 años)

Este tipo de acciones que se ejercían, la falta de autoridad, el no ejercer cierto control en cuanto a la formación de los hijos, se relación al tipo de autoridad que se viven en las familias, considerando a las familias de los residentes en su mayoría tenían un estilo negligente, por lo cual no existía cierto grado de control, de autoridad, sino libertades que se les atribuye.

Los padres permisivos generan valores de autodirección como la autonomía y la independencia e inhiben valores como la solidaridad y la justicia, que poco a poco lo aleja de las acciones y actividades que hacen sus hijos en su día a

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