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Extranjeros, Independencia y ejército bolivariano, 1810‐

4.1. Militares extranjeros en la Primera República

El propósito de este capítulo es el de hacer una síntesis y balance de los aportes de un grupo de europeos, norteamericanos y personas de otros continentes, en el proceso de independencia, desde los primeros movimientos autonomistas en 1810 hasta su consolidación. Se considera que la Independencia resulta de un proceso de mediana duración, y no se debe a un solo acontecimiento o batalla en particular y por ello interesa analizar el papel desempeñado por militares, músicos, médicos y comerciantes en los inicios del movimiento que condujo del autonomismo a la Independencia, en el proceso de organización de los primeros batallones patriotas, así como la participación de quienes vinieron luego de la Reconquista española, particularmente en las batallas que se dieron en suelo granadino y en los primeros años de vida republicana. El grupo de estudio se restringe a aquellos extranjeros cuyo campo de acción estuvo en el territorio de la Nueva Granada, aunque muchos de estos individuos se caracterizaron por su movilidad geográfica y social, por lo que sus vidas hacen parte de la historia de otras audiencias del virreinato neogranadino. Por último, se intentará establecer la manera como, al consolidarse el triunfo militar, algunos veteranos extranjeros y otros que inmigraron a partir de 1821, ocuparon cargos en el gobierno de la naciente república, o fueron asesores, ideólogos y proveedores del nuevo estado.

Un grupo destacado de extranjeros que participó en los movimientos políticos y militares de las gestas autonomista e independentista entre el período de 1808-1816

estuvo formado por franceses, quienes obtuvieron algunos triunfos, varios se caracterizaron por su rivalidad con Simón Bolívar y otros murieron en batalla o huyeron al llegar los ejércitos de Pablo Morillo. La intervención de los franceses en las colonias españolas fue una preocupación regular de las autoridades quienes endurecieron no sólo su entrada, sino que también alimentaron emociones de odio hacia los invasores napoleónicos considerados como espías en el Nuevo Reino de Granada. Estos eran vistos por los españoles como insurgentes delincuentes o bandidos “vasallos de otro soberano” y una amenaza latente a su establecimiento en las colonias, particularmente eran considerados desleales e informantes de una supuesta invasión en América. Inicialmente los franceses que tuvieron algún nexo con las gestas de independencia hispanoamericanas fueron los contactados por Simón Bolívar y Francisco Miranda en Europa; es posible que se tratara de personas que coincidían ideológicamente con los criollos americanos y que por voluntad propia decidieron aportar su conocimiento y experiencia militar a la causa o quizás por motivaciones particulares.37

Los movimientos revolucionarios de 1810 en la Nueva Granada y sus principales ciudades Cartagena, Mompox, Valledupar, Cali, Pamplona y el Socorro fueron observados con la mirada expectante y vacilante de varios extranjeros. Se destacan el

médico francés Luis Francisco de Rieux (Montpellier 1755-1840)38, el dominicano

Manuel Froes (1768?-1840)39 y el comerciante y militar Luis Girardot Bressants40. Girardot participó en la primera Junta Suprema de Gobierno, presentándose a la sala del Cabildo Abierto41, ofreciendo sus bienes y persona y la de sus hijos al servicio de la

      

37 Rodrigo de J. García Estrada, “Los extranjeros y su participación en el primer período de la

independencia en la Nueva Granada, 1808-1816”, en Revista Historia Caribe, No 16, Barranquilla, Universidad del Atlántico, 2010, p. 54.

38 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 85. 39 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 89. 40 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 77. 41 José Dolores Monsalve, Atanasio Girardot, p. 11.

nueva “patria”.42 El fracaso de la primera expedición europea a Venezuela hizo que los oficiales y civiles extranjeros se dispersaran por la Nueva Granada tomando rumbos distintos; varios se dirigieron hacia Santa Fe vía Orinoco y otros por Cartagena y Cúcuta, incluyendo a Bolívar. Los extranjeros que llegaron a Santa Fe fueron alistados con Nariño al ejército patriota en las campañas del Sur. Entre quienes tomaron este rumbo estaban Pedro Labatut, Luis Bernardo Chatillon, Manuel de Serviez, Honorato Dufour, Jean Castellux y el alemán José de Shambourg, veterano de los ejércitos napoleónicos. En otro grupo encontramos a Carlos Alejandro Bobin, Antonio Reynal Sasmajous, Petier entre otros, contratados en 1813 en Las Antillas por Agustín Gutiérrez Moreno para organizar la defensa de Cartagena. Un último grupo se integró a la causa republicana como parte de la tripulación del corsario Luis Aury; entre ellos Charles Lauminet, Guillermo Eduardo Coutin, Luis Perú de Lacroix y Luis Ducoudray y el italiano Agustín Codazzi. A estos habría que agregar un caso aislado, el del impresor y polvorero Antonio Bailly, contratado en los Estados Unidos por dos comisionados neogranadinos.43

Según los autores que han estudiado a los denominados precursores, el médico francés Luis Francisco de Rieux estuvo involucrado en el proceso que se le siguió a

Antonio Nariño por la publicación de Los derechos del hombre en 179444. Al cabo de

quince meses de prisión, Rieux fue declarado reo por sublevación, en compañía de los granadinos Francisco A. Zea, Enrique Umaña, José María Cabal, Sinforoso Mutis, entre otros, y el dominicano Manuel Froes.45 Llama la atención de las acusaciones hechas a Rieux por las autoridades virreinales fue aquella según la cual este médico francés había

      

42 Jaime Pinzón Pinzón, Girardot de San Jerónimo al Bárbula, p. 41.

43 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 16

44 Luis Francisco de Rieux nació en Montpellier en 1755 y en la universidad de la misma ciudad hizo sus

estudios de medicina.

45 “Antonio Nariño. Precursor de la Independencia” (Tomado del libro “Escritos de Nariño”), en: Rafael

Montoya y Montoya (Comp.), Grito de Independencia en Colombia, Medellín, Bedout, 1960, pp. 267- 284.

sido el inspirador “de todos los movimientos subversivos”, habiendo sido quien “pervirtió con su trato y continua comunicación”, no sólo a Pedro Fermín de Vargas sino a Don Antonio Nariño, “uno de los principales reos”.46 Después de cinco años en la península, Rieux regresó a Santafe, a rehacer su vida, a ejercer de nuevo su profesión y a recuperar su casa y hacienda en el puerto de Honda. En aquellas ocupaciones lo encontró el 20 de julio de 1810, en cuyos sucesos participó, ingresando al ejército republicano a fines de 1811, en el cual se le otorgó la comisión de comandar el destacamento de Simití, a orillas del río Magdalena. Dos años después, con el grado de capitán fue trasladado a la capital cuando estalló la guerra civil entre centralistas y federalistas, disputa en la que tomó partido por su amigo Nariño, quien lo ascendió a coronel y lo envió a contener el avance de Antonio Baraya. En 1815 pasó a Cartagena, donde formó parte de la junta de oficiales presidida por el gobernador Juan de Dios Amador y estuvo entre quienes se opusieron a las proposiciones de Bolívar, quien se encontraba en desacuerdo con el coronel Manuel Castillo, jefe militar para la defensa de aquella plaza. Fue comisionado para ocupar el puesto de Barranquilla, el cual había sido abandonado por los realistas. Meses después, en Cartagena, estuvo al mando de quinientos hombres que defendían el Castillo de San Felipe contra el sitio impuesto por el pacificador Pablo Morillo.47

Con respecto a Pedro Labatut se sabe que nació en 1778 en Cannes48, ingresó

muy joven al ejército francés, del cual recibió el grado de capitán, se trasladó a las Antillas y luego a Maracaibo, adonde arribó en 1811, se enroló en el ejército republicano siendo ascendido por Miranda al grado de coronel.49 Fracasado el proyecto

      

46 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 96 47 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, pp. 96 y ss.

48 Según el testamento de Pedro Labatut otorgado en Bahía (Brasil) el 18 de julio de 1848, citado en:

Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 101

49 José Dolores Monsalve, Antonio de Villavicencio (El Promártir) y la revolución de la Independencia,

venezolano, Labatut escapó el 31 de julio de 1812 por el puerto de La Guaira en la goleta Matilde y se refugió en Cartagena de Indias. En esta ciudad, el gobernador Manuel Rodríguez Torices lo acogió con el grado de coronel para comandar las milicias

de aquella plaza.50 Según José Manuel Restrepo, en noviembre del mismo año el

aventurero francés fue destinado al Magdalena con doscientos milicianos, la mayor parte vecinos de Barranquilla, con dos lanchas y algunas embarcaciones pequeñas, y atacó varios destacamentos españoles en las riberas del Magdalena capturando varias decenas de piezas de artillería con sus municiones, ocho bongos de guerra y una lancha

cañonera.51 Por sus triunfos el gobierno cartagenero lo nombró jefe de la línea del

Magdalena y lo autorizó para organizar la campaña contra Santa Marta.

Los triunfos de Labatut tuvieron una publicidad muy amplia a través de las gacetas y las comunicaciones oficiales que circulaban en los distintos gobiernos republicanos. Ilustrativo de ello es el oficio encontrado en el Archivo de Marinilla fechado en noviembre de 18 de 1812, mediante el cual el comandante de Mompos Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres le transmite a los antioqueños varias informaciones, entre las que estaba una referente al citado militar extranjero. Según este documento, el 7 de noviembre el “ciudadano La-Batut, oficial francés, emigrado de Caracas”, al mando de doscientos hombres acometió contra Sitio Nuevo y “plantó el pabellón de nuestra república”. Hace un balance de los muertos y prisioneros ocasionados a la guarnición enemiga, la captura de armas y municiones y algunos bongos artillados, y afirma que “el intrépido La-Batut aprovechando aquellos momentos de entusiasmo que inspira la victoria, se precipitaba como un rayo sobre las poblaciones del Guáimaro y Cerro de San Antonio, a que ya considero en nuestro poder, y así

      

50 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, p. 103

51 Los sitios atacados fueron Sitio Nuevo, El Palmar, Sitio Viejo, Barranca y Guaimaro. José Manuel

Tenerife […] Por lo expuesto arriba, conocerá V.E., que las Sabanas quedan pacificadas con ruina de los enemigos”.52 Valga anotar que estas informaciones fueron transmitidas a la población por medio de carteles fijados en la plaza principal.

La difusión de los avances militares hechos por los franceses llegó hasta Quito, cabeza de la Audiencia del mismo nombre que desde 1810 se había vuelto bastión de la causa realista. La prevención que había en esta audiencia frente a la presencia de súbditos franceses se evidenció cuando a comienzos de 1812 el teniente Francisco Viteri levantó un expediente para averiguar por las intenciones que pudo tener el médico galo Juan Godoll para residenciarse en Lambayeque, al final de cuyas averiguaciones se concluyó que era “una persona conocida y solvente por sus conocimientos y su fidelidad a Su Majestad.”53 Coherente con lo planteado antes con relación a la francofobia que experimentaba el Nuevo Reino de Granada, a Quito llegó la noticia según la cual “seiscientos franceses destinados a Cartagena, para el socorro de esa capital, los han cortado los ingleses por los puertos de Santa Marta”.54 Y, con fecha del 5 de enero de 1813, Benito Pérez, desde Panamá le escribió a Toribio Montes, Presidente de Quito, informándole entre otras cosas:

Es indudable que los esfuerzos que por esa puedan hacerse para sujetar a Santa Fé y a Popayán han de refluir necesarios para la sumisión de Cartagena, cuyos reales, que hace muy poco tiempo estuvieron a punto de entregarse, han tomado en el día un tono de prepotencia y atrevimiento inesperado por la llegada a aquella plaza de algunos oficiales franceses y otros revoltosos de Caracas que los han reanimado y organizando aquellas tropas insurreccionales han podido obtener últimamente sobre las orillas del río Magdalena algunas ventajas de

      

52 Comunicación del comandante de Mompos Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres, Noviembre 21 de

1812, Archivo Histórico de Marinilla, República, Concejo, Tomo 95, Doc. 3, f. 92r y ss.

53 “Expediente promovido por el Teniente de Jaén Don Francisco Viteri en 29 de enero de 1812, relativo a

averiguar el motivo y las razones para haber ingresado a esta Provincia el médico francés Don Juan Godoll”, Archivo Histórico Nacional de Ecuador, Fondo Especial, Caja 193, Tomo 469, Doc. 10.905, f. 65 y ss.

54 “Comunicado de Martín Chiriboga y León al Presidente de la Real Audiencia sobre diversos asuntos”,

Mayo 2 de 1813, Archivo Histórico Nacional de Ecuador, Fondo Especial Presidencia de Quito, Caja 195, Tomo 476, Doc. 6, f. 9

consideración, que los han puesto en el caso de amenazar a la Plaza de Santa Marta […].55

Entretanto, había llegado a Cartagena el coronel Simón Bolívar, quien venía huyendo por el mismo motivo que lo había hecho Labatut meses atrás y fue puesto bajo las órdenes del comandante francés, quien lo asignó para la defensa del sitio de Barranca, lugar del cual no debería moverse. Sin embargo, Bolívar se insubordinó y le propuso al presidente Rodríguez Torices una campaña ofensiva para restablecer las comunicaciones con el interior. El 21 de diciembre emprendió aquel ataque que resultó

exitoso contra Tenerife, Mompos, Chiriguaná, Tamalameque, Puerto Real y Ocaña.56

Por su parte, Labatut atacó a los realistas de Santa Marta con una columna de poco más de quinientos hombres y los derrotó el 6 de enero de 1813, adquiriendo, según Restrepo, una fama “que no pudo sostener en lo sucesivo”.57 Al enterarse Labatut de los triunfos de Bolívar, solicitó al gobierno cartagenero someter al futuro Libertador a un consejo de guerra por insubordinación, propuesta que fue ignorada, ante los importantes triunfos del venezolano.58

Para Ernesto Restrepo Tirado, las políticas adoptadas por Labatut como comandante de la plaza de Santa Marta fueron erróneas, al permitir que la tropa se dedicara a todo tipo de excesos, según el historiador, porque sus soldados eran “aventureros extranjeros en gran parte”.59 Lo cierto es que los militares comandados por

el francés hicieron múltiples saqueos, expropiaron bienes raíces, robaron joyas y otros artículos de valor y tomaron prisioneros al obispo Manuel Redondo, a españoles y criollos realistas. Labatut obligó a la ciudad a jurar la constitución de Cartagena, con la

      

55 Benito Pérez comunica al Presidente Toribio Montes diversas noticias desde Panamá, enero 5 de 1813,

Archivo Histórico Nacional de Ecuador, Fondo Especial Presidencia de Quito, Caja 195, Tomo 484, Doc. 10.936-1, f. 1r-4v.

56 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, pp. 102-104 57 José Manuel Restrepo, Historia de la revolución de Colombia, 1969, Tomo I, p. 247 58 José Manuel Restrepo, Historia de la revolución de Colombia, 1969, Tomo I, p. 253

59 Ernesto Restrepo Tirado, Historia de la provincia de Santa Marta, Sevilla, Imprenta y Librería de

aprobación del presidente Rodríguez Torices y se constituyó en Jefe Civil y Militar de la jurisdicción samaria. El militar francés tomó además algunas medidas económicas que hicieron insostenible su gobierno, cuando introdujo el papel moneda de curo forzoso, impuso un empréstito de treinta mil pesos y amenazó con penas capitales y pecuniarias a los habitantes de Riohacha y Valledupar si no juraban la constitución cartagenera y se sometían a su gobierno. Por sus triunfos contra la ciudad realista, Labatut y su tropa fueron declarados “beneméritos de la patria en grado eminente”, y a aquél se le concedió, además de su sueldo, una pensión vitalicia de cien pesos mensuales.

A los dos meses de iniciada su dictadura, Labatut fue derrotado por los indios de Mamatoco y los samarios que habían huido de la ciudad, obligándolo a huir en una corbeta con rumbo hacia Cartagena, llevando consigo 80.000 pesos en alhajas y otros bienes. A su regreso a “la heroica”, el coronel francés fue fuertemente reprendido por el gobierno de Cartagena y este a su vez, por el Congreso de las Provincias Unidas. Meses después de su regreso, Labatut intentó una expedición de reconquista, pero su resultado fue desastroso, quedando su prestigio militar por el suelo, luego de lo cual fue nombrado comandante del bajo Magdalena, el mismo del que pronto fue destituido, hecho prisionero y desterrado del país, sin recompensa alguna. Labatut, se dirigió a Las Antillas donde residió por tres años y luego retornó a Francia. En 1819 volvió a tierras americanas entrando por Río de Janeiro, se incorporó al ejército brasileño, donde por sus servicios fue ascendido a general de división y Mariscal de Campo del ejército imperial, terminando sus días en la ciudad de Bahía en 1849.60

Luis Bernardo Chatillon, quien llegó a Cartagena de Indias en compañía de Bolívar y otros criollos y extranjeros, se integró primero a las fuerzas comandadas por el venezolano, luego a las de su compatriota Labatut en su intento de recaptura a Santa

      

Marta, y luego de ser ascendido al grado de coronel, comandó su propia expedición contra la ciudad realista el 6 de mayo de 1813, con siete barcos y algo más de seiscientos hombres. Este cuerpo militar fue derrotado en la vereda de San Antonio por algo más de doscientos hombres y seis piezas de artillería, bajo el mando del mulato Narciso Vicente Crespo. En aquella acción murieron 305 patriotas, entre los que estuvo tanto Chatillon como sus coroneles subalternos, mientras que 95 milicianos fueron capturados.61

A mediados de 1813 Nariño se encontraba disciplinando sus tropas para marchar hacia el Sur a combatir a Juan de Sámano y a Toribio Montes, quienes dominaban a su antojo casi todo el sur de la Nueva Granada. El santafereño había renunciado a la dictadura de la cual había sido revestido en circunstancias excepcionales por la guerra civil contra Camilo Torres en Tunja.62 Cada día llegaban peores noticias del Sur del país en donde se luchaba con las tropas españolas que avanzaban hacia el centro. Nariño no cesaba de hacer preparativos militares para marchar al Cauca, con anuencia y recursos del Colegio Electoral de Cundinamarca y del Congreso de las Provincias Unidas que sólo esperaban de él la salvación al encararse con los realistas. La marcha de Nariño fue difícil y penosa, sobre todo en el paso del río Magdalena.63

En La Plata, donde empieza el camino que pasa por el páramo de Guanacas hacia Popayán, Nariño tenía reunido todo su ejército mientras llegaban los recursos y pertrechos de Cartagena y Antioquia. Entretanto, empleaba su tiempo y el de su tropa en adiestrarse y disciplinarse en los temas militares, aprovechando la experiencia de los militares extranjeros que lo acompañaban: los españoles José Ramón de Leiva, Manuel Cortés de Campomanes, Narciso Carretero, Pascual Andreux, José María Barrionuevo,

      

61 Sergio Elías Ortiz, Franceses en la Independencia de la Gran Colombia, pp. 115 y ss.

62 Soledad Acosta de Samper, Biografía del General Antonio Nariño, Bogotá, Imprenta del Departamento

de Cundinamarca, 1910, p. 227.

José María Aguilar, Francisco Botío, entre otros; los ingleses Arthur Beverly y Guillermo Enrique Virgo; los franceses Manuel de Serviez, Carlos Alejandro Bobin y Honorato Dufour; el alemán José de Schambourg, el holandés Carlos Ludovico y el italiano Carlos Castelli.64 A continuación resulta pertinente presentar los perfiles de

algunos de los mencionados.

Entre los citados merece una alusión más amplia el francés Carlos Alejandro Bobin quien ostentaba el título de capitán ayudante 65 e inventó un aparato o máquina

“para oír a grandes distancias”, que Nariño ordenó comprarle por 24 pesos. Este individuo fue cercano a Nariño: lo acompañó en Calibío y estuvo entre los soldados que forzaron el paso del río Juanambú, aunque al final de la tarde se perdió la batalla66. Bobin fue tomado prisionero por un escuadrón realista en el punto llamado el Tablón de

los Gómez67 Según el testimonio del abanderado José María Espinosa, lo capturaron por