HISTORIA DEL ARTE DE LA BAJA EDAD MEDIA UNED UNED
5. La miniatura gótica y los libros de devoción durante el siglo
La miniatura adquirió durante el siglo XIII una nueva dimensión a consecuencia de la transformación de la forma de producción. En este periodo se consolida una nueva clientela, de carácter urbano, que repercutió tanto en la edición como en el tamaño de los libros. La demanda giró en torno a dos ámbitos, uno intelectual (escuelas catedralicias y universidades), y otro cortesano. Es a finales del siglo XII y comienzos del XIII cuando aparecen los primeros libros de devoción de uso particular, siendo entre ellos el salterio no litúrgico el de mayor éxito. Un segundo aspecto fundamental en su desarrollo concierne a los scriptoria. En el siglo XIII la ilustración de los libros pasó de ser competencia exclusiva de clérigos y monjes a ser elaborados por talleres de profesionales laicos, siendo estos talleres los responsables de la renovación que ocurre en este siglo.
Estilísticamente, la pintura y miniatura gótica parten del Estilo 1200, y en su formación Inglaterra tuvo un papel protagonista. A finales del siglo XII surge una nueva generación de artistas que protagonizó la consolidación de un estilo propio, que añadía a las tradiciones propias, un acusado bizantismo. Este estilo, desarrollado en una amplia zona que incluía Inglaterra, norte de Francia y los futuros Países Bajos, permitió alejar la pintura de los esquemas abstractos románicos y crear imágenes de un mayor naturalismo y
En Inglaterra, donde destacaron las escuelas de Canterbury y de Winchester, uno de los autores más importantes fue el “Maestro de la Hoja Morgan” (fig. 11). La miniatura, fragmento de una obra mayor, se vincula directamente con la Biblia de Winchester. Este maestro ha sido identificado como autor también de la decoración de la sala capitular del monasterio de Sigena.
La influencia de las escuelas inglesas pronto se hizo evidente en obras del norte de Francia. Una de las más representativas es el Salterio de Ingeburge (fig. 12). La obra está dedicada a esta reina de origen danés, que fue repudiada al día siguiente de su boda con el rey Felipe Augusto. Su fecha varía entre el acto de separación, en 1193, y en el momento de su reconciliación, hacia 1213. El manuscrito, realizado por el taller parisino, resulta excepcional por su suntuosidad. Las miniaturas se presentan en series de cuadros que ocupan las hojas precedentes al texto. En ellas destaca la elegancia de las formas, la precisión del dibujo y la sutileza de la paleta. La influencia bizantina se observa en el tratamiento antiquizante de los amplios ropajes, con un estilo de pliegues suavemente ondulado.
5.1. El caso de Francia: el Salterio de San Luis, el Salterio de Blanca de Castilla y el Maestro Honoré Durante los primeros años del siglo XIII la miniatura francesa está fuertemente vinculada a los modelos ingleses, pero pronto se consolida un estilo propio que tuvo su mayor apogeo durante la regencia de Blanca de Castilla y el reinado de San Luis. El estilo se caracteriza por su vinculación con la arquitectura y toma de la vidriera mucho de sus elementos más distintivos. En la paleta priman los verdes, azules y rosas y el movimiento de los personajes se aleja del hieratismo precedente.
Un gran ejemplo es la Biblia de San Luis, conservada en la catedral de Toledo. La obra, que pertenece al tipo de “Biblias moralizadas” fue probablemente un regalo del monarca francés al castellano. En ella se utiliza un sistema compositivo claramente deudor de la vidriera, a base de imágenes incluidas en círculos. Entre los libros no litúrgicos el Salterio de Blanca de Castilla (fig. 13) destaca como el más valioso de este tipo. En la escena de la Crucifixión y Descendimiento de la Cruz la composición deriva directamente de la vidriera. Círculos y semicírculos enlazan ambas escenas con las figuras de la sinagoga y la iglesia, sobre un fondo compuesto a partir de la combinación de colores planos.
De mediados del siglo XIII es la conocida como Biblia Maciejowski, una de las grandes miniaturas de este periodo, aunque es discutida su procedencia parisina. En ella encontramos un tratamiento más amplio y monumental de las figuras, que visten ropajes en los que la tela se rompe formando picos.
El famoso Salterio de San Luis (1235-1270) se sitúa en el punto culminante de este estilo, fijando la forma casi definitiva del libro medieval. Sus sesenta y ocho miniaturas ilustran pasajes del Antiguo Testamento. Las escenas incorporan una decoración marginal caprichosa, de elementos vegetales y animales, mientras que las figuras, de canon alargado, aparecen inscritas en un marco arquitectónico. El conjunto se
caracteriza por un vivo encanto y por la animosidad de las actitudes.
A finales de siglo trabajó en París un miniaturista que abrió el camino al cambio en la práctica pictórica de su tiempo, el Maestro Honoré. Entre sus obras destacan el Brevitario de Felipe el Hermoso (fig. 14) y la
Somme le Roy (fig. 15), un tipo de libro que se popularizó a partir de entonces y que recogía los escritos doctrinales de Fray Lorenzo de Orleans. En ambas obras se asiste a la sustitución de los colores planos por una paleta más amplia y sutil. El Maestro Honoré utiliza un dibujo que en ningún caso pierde la capacidad expresiva de la curva, como se observa en las cabezas y rostros. Sin embargo, en los ropajes se hace patente una progresiva sustitución de la línea por el color, cuya modulación cromática permite crear efectos de volumen.
5.2. La miniatura en Inglaterra y España
Durante el siglo XIII Inglaterra experimenta una apertura hacia el arte gótico que se tradujo al ámbito de la miniatura. Pronto se observa la asimilación de la experiencia francesa en la composición y modelado de las figuras. Sin embargo, perviven diferencias sustanciales, sobre todo en lo referente a la producción. Mientras que en Francia destaca un único taller, en Inglaterra existen numerosos centros, religiosos y laicos que impiden hablar de una unidad formal. Además, junto al desarrollo del salterio devocional, Inglaterra se caracteriza por la continuidad en la ilustración de libros ya abandonados en el continente, como los bestiarios y los Apocalipsis.
Destaca la obra de Matthieu Paris (consejero del rey y artista). En su original estilo se encuentran reminiscencias del Estilo 1200, como se observa en los ropajes, junto a una delicadeza extrema en la representación de los rostros, de gran dulzura y humanidad. Suya es la Virgen con el Niño (1250), que destaca por la claridad de composición, la delicadeza del dibujo y el gusto del modelado. Sus obras más reconocidas son la Historia anglorum y Chronica majora. El estilo de Matthieu se aprecia también en el códice Apocalipsis del Trinity College (fig. 16)
En España, la mayor parte del siglo XIII, se caracteriza por una producción conservadora, ligada a monasterios ya en decadencia. Con la llegada de Alfonso X se puso en marcha una transformación hacia modelos góticos. Fruto de esto se redactan e ilustran obras como Grande e general Historia, el Libro del saber de Astronomía o las Cantigas de Santa María (fig. 17). Este manuscrito, de especial relevancia, tenía como objeto recoger todos los milagros de la Virgen. Cada uno de los folios miniados está dividido en seis o doce escenas. Estilísticamente destaca el conocimiento de la miniatura francesa, pero se percibe también que los artistas no eran ajenos a las experiencias del sur de Italia. Especialmente característico es el uso que se hace numerosos elementos islámicos, convirtiendo todo ello a esta obra en una de las más originales de la miniatura medieval.