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Mirada al ser humano sujeto de cuidado: clave antropológica

6. MARCO TEÓRICO

6.3 Mirada al ser humano sujeto de cuidado: clave antropológica

El ser humano es una integri dad y, a la vez, una diversidad que nos proporciona grandes interrogantes, que ni los estudios más avanzados han logrado responder, porque la persona v a más allá de sus propios límit es, y así mismo se encuentra limitada, pero, ¿limitada por qué?, limitada por todas aquella s normas que la hacen un ser potencialmente social, por los diferentes parámetros que lo integran y le permiten convivir con otros seres de forma pacífica, pero en sí por su propia conducta y el autojuzgamiento de esta, es decir, su conciencia.

Más allá de esto enc ontramos lo que per mite tener una perspectiv a más cercana de lo que el s er humano es y por qué lo es. “El hombre desde su int egridad como un ser pensante y racional, parte de una interacción social, originada de la necesidad que tiene de relacionarse y vincularse con ese otro”31, esta interacción puede verse beneficiada o perjudicada por las diferentes experiencias propias de un contexto y de una soci edad, bajo la cual entra en participació n lo que consideramos como ética o filosofía moral, es decir, el comportamiento desde la experiencia de la culpa, a través de la cual no solo experimenta la diferencia entre las acc iones malas o buenas, sino que es allí dond e encuentra mandatos propios, mandatos bajo los cuales continúa su proceder y evalúa su comportamiento.

31 LOLAS STEPKE, Fernando. Bioética y Cuidado de la Salud. Equidad, Calidad, Derechos. Segunda Reunión del

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En este s entido vale la pena pensar al ser humano en forma “holística, activo y trascendente”32, ya que este punto de vista permite ir más allá de una simple ideología a una estructuración completa de los comportami entos y la razón, condiciones bajo las cuales está inmerso. Desde este concept o se puede entender al sujeto de cuidad o en todas sus dimensiones, visto desde sus ante cedentes e influencias psico- sociales y culturales insertas en su historia familiar, personal, laboral y corporal.

Estas dimensiones del ser humano lo inv olucran en su actuar como un ser único e inalienable inmerso en un conjunto de víncul os sociales que le permiten desarrollars e de manera integral, abarcando todos aquellos aspectos que evalúan su comportamiento y, de la misma forma, intent an darle una explicac ión, lo cual permite entenderlo no desde lo s ubjetivo, sino desde lo objetivo. Activo, porque siempre influy e en el medio, parte de sus percepciones y ex periencias, no se mantiene estático; al contrario, interactúa con otros seres y con la natura leza. Trasc endente, porque es portador de cultura, creencias, conocim ientos, porque se manti ene en actitud de reciprocidad consigo mismo, con los otros, con la natu raleza y con un ser s obrenatural. En este sentido la espiritualidad forma el com ún denominador de toda experiencia humana que trasciende, que va más allá, que crece y se hace libre, que se recrea y cultiva una forma propia de ser y de vivir.

Ahora bien, no basta conocer y comprender al ser humano desde una perspectiva quizá cerrada y fugaz; es necesario comprenderlo en todas sus dimensiones, partiendo desde la más sencilla comprensión como ser único e irrepetible, hasta llegar a su comprensión lógica como “ser racional y por ende objetivo”33, en este sentido vale la pena reconocer que muchos de sus comportamientos y a cciones emanan de un sentimiento que nace y no se encuentra definido ni estructurado so cialmente para que sea as í. Por ejemplo, el

32 GRUPO DE CUIDADO. Dimensiones del Cuidado. Conceptualización e Interpretaciones del Cuidado. Facultad

de enfermería. Universidad Nacional de Colombia. 1997.

33 FORO DE FILOSOFÍA. Involución Humana. Disponible en: http://www.elforro.com/filosofia/34216-involucion-

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sentido del cuidado que, aunque con el pasar del tiempo se ha venido dando como una construcción social, es algo innato al comportamiento emocional del s er humano; muchas de las acciones que se llevan a cabo para definir el cuidado son ac ciones que quizá no s e encuentran prem editadas, como, por ejemplo, el c uidado q ue brinda un a madre a su bebé; aunque social y culturalm ente se ha venido br indando una forma de llevarlo a c abo, muchos de los comportami entos allí dados no s on más que aquellos que se basan en el amor propio, no se imponen line amientos precisos, sino que, por el contrario, son únicos de la madre, quien es la que los ejecuta. A partir de la construcción anterior se podría entender al ser humano como un animal cultural, que se expresa y desarrolla como persona en el seno de un imaginario religioso y a partir de unas determinaciones culturales.

Francesc Torralba habla del s er humano como una estructura co mpleja, plural, que mantiene matices, extractos y niveles diferentes de expres ión, es decir, que tiene una estructura pluridimens ional, y pr eciso es aquí donde radica la complejidad de lo

humano; estructura, dice T orralba, no ajena al entorno, al contrario, se encuentra e n total interacción con el entorno, por tanto, se convierte en una estructura plurirrelacional, es decir, que el ser humano tiene la c apacidad de establecer relaciones de distinta naturaleza con su entorno. En tender esta dimensión del se r humano desde enfermería es fundam ental; es desde est a dimens ión co mo se puede originar la interrelación recíproca entre el cuidador/suj eto de cuidado y viceversa. Po r tanto, cuidar desde esta perspectiva antropológica es asist ir a un suje to que sufre una des estructuración global en su ser, porque la desestructuración nunca es global, sino que afecta a todas las dimensiones34. Torralba señala que el ser humano es un ser vulnerable, frágil, expuesto a muchos peligros: peligro de enfermar, p eligro de s er agredido, peligro de fracasar, peligro de morir, es decir, que el ser hum ano, en algunos aspectos, es mucho más vulnerable que otros seres vivos, con el adjunto de que posee conciencia de

34 TORRALBA, Roselló Francesc. Antropología del Cuidar. La Persona una Estructura Pluridimensional. ISBN: 84- 7100-842-4. Pág. 109-118, 1998.

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vulnerabilidad, es decir, que puede controlar y apropiarse int electualmente de su vulnerabilidad.

En este marco de vulnerabilidad y fragilidad del ser h umano, sujeto de cuid ado, hemos de poner suma atención, como enfermeras/ros, a la hora de determinar las acciones de cuidado; téngase en c uenta que no tratamos con un s er cualquiera, es un ser humano, necesitado, que está ahí y depende en es e mo mento en gran parte de la atención nuestra; en este caso, vista la delegación del cuidado, ha de pensarse seriamente en no solo la delegación del cuidado, sino en la omis ión de este en muchos mo mentos de la praxis. Frente a la fragilidad hay que po ner una bu ena dos is de cuidado humano, cuidado donado, ent regado por el sujeto a nuestro cuidado; de ello dependen los resultados en el proceso de su curación.