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2007 El mito de la serpiente Tsukán Universidad Autó-

In document TEMAS ANTROPOLÓGICOS (página 95-98)

noma de Yucatán (UADY), Mérida.

Las realidades sociales se manifiestan de diferentes formas, los mundos que se construyen tanto los reales como los posibles, se alimentan mutua- mente; la posibilidad guía a la realidad y la realidad se ajusta para tratar de acercarse a la posibilidad. Los mitos forman parte de esta cadena de reali- dades incorporadas a la posibilidad y a la realidad vivida, se nutren de está última pero también se alimentan de la misma.

Y la manera particular de mirar la naturaleza, la distancia entre sociedad y naturaleza, o la cercanía entre ambas, son elementos clave para dar cuenta de aspectos centrales de las relaciones sociales. La serpiente Tsu- kán, en la voz de la población yucateca, revela un conjunto de relaciones pero también permite imaginar otras, es un modelo de y un modelo para: refleja y construye.

En cuatro capítulos, 247 páginas, con epílogo y anexos, Carlos Evia nos propone un pueblo (Calcehtok), una aproximación teórica, un contexto ser- pentino y un análisis del mito de la serpiente Tsukán. Oímos la voz propia de quienes lo vivieron, de los que fueron testigos de ese encuentro con el ser sobrenatural y sagrado, pero también sabemos cómo fue trasmitido de voz en voz, para hacer de él algo verdadero y legítimo, pues no es suficien- te una voz para ello.

Del pueblo parece importante señalar su historia y geografía, y su topo- grafía también; son estos paisajes, integrados en uno, los que dan pie y cabida a la Tsukán, las cercanías de ese pasado profundo. Su relación con

ella en Oxkintok y la presencia y fortaleza de un sistema de grutas y caver- nas presentan el contexto histórico sociocultural que permite entender su presencia en las narraciones, en la tradición oral de la comunidad. Es igualmente fundamental señalar las particularidades de la relación pasada y presente con la naturaleza, con las modalidades de apropiación de la mis- ma, donde la milpa jugó y aún lo sigue haciendo (por lo menos para la mitad de la población económicamente activa), un papel importante y donde a pesar de que no es más el elemento principal que alimenta ni rige el ritmo de sus vidas; en el marco de las modificadas relaciones con la naturaleza es todavía central esta relación por la fuerte presencia de actividades eco- nómicas del sector primario, ligadas obviamente al campo. Veremos pues, cómo estas relaciones particulares con el contexto son centrales para entender la presencia y persistencia del mito de la Tsukán en estas tierras.

Carlos hace varios señalamientos sobre las formas que ha adoptado el análisis de los mitos y cómo en primera instancia hay que romper con la idea del término mito como algo falso, e inscribir a éste dentro del marco más amplio de la tradición oral. El mito es así una manifestación de un tipo particular de narraciones que coexiste con las leyendas y los cuentos, coe- xistencia que impide en muchas ocasiones poder deslindarlo de esos otros dos géneros de la tradición oral. Otro aspecto importante, señalado en el capítulo dos, refiere a las variaciones que presentan los mitos; estas varia- ciones regionales, locales e incluso personales, le dan al mito dimensiones que permiten su articulación con personajes reales, con lugares reales, ubi- cándolos en el plano de comportamiento y de las actividades humanas. Estas variaciones denominadas versiones hacen vívidas las experiencias como testimonios, ya sea directos o indirectos.

Es hasta el capítulo tres que se plantea una definición, de trabajo, de mito que bien conviene citarla:

El mito es uno de los géneros de la tradición oral y como tal se puede decir que es una construcción social que se expresa y transmite en el lenguaje de un grupo humano, propio de la sociedad específica. El mito como elemento de la

cultura, persiste a través del tiempo, pero no es vulnerable a él, y suele cambiar de forma. La fuente del mito es la sociedad pero la autoría es anónima. El mito aborda asuntos serios relacionados con la existencia y supervivencia de la comunidad; sus protagonistas, dioses, héroes o animales son representados por símbolos. El contenido del mito hace referencia al tiempo, explícita o implí- citamente, marcando el pasado y su incidencia en el presente. Como le es pro- pio a todo relato, el mito incluye en su trama acciones y conflictos los cuales son resueltos con actos y poderes sobrenaturales o mágicos (Evia, 2007:

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Pero el autor señala que aún con esta definición que acota los elemen- tos básicos, persiste el problema de la clasificación, de los límites. Es justa- mente donde la labor del antropólogo se vuelve singular criterio; basado en el amplio conocimiento de la región, de las versiones y de las narraciones no míticas se conjuga con la propia definición para hacer tangible una cla- sificación funcional y operativa; para situar cada cosa en su lugar y para entender por qué cada cosa fue puesta en ese lugar.

La definición operativa del mito, y en particular la narración de la ser- piente Tsukán como tal y no como otra forma de género de la tradición oral, permite su ubicación dentro de un contexto más amplio de significación que rebasa las fronteras de Calcehtok, de Yucatán y de México. La presen- cia de la serpiente dentro de los sistemas mitológicos es una constante, la encontramos en Grecia, en África, pero también en Colombia y en Cuba, e igualmente aparecen en Estados Unidos y en Mesoamérica antigua y moderna; y aunque se encuentra en diferentes contextos, parece irreme- diablemente asociada al agua, guardiana de la misma. Aquí se resalta otra de las características del trabajo antropológico, la necesidad de comparar para entender procesos de creación y construcción social, para resaltar diferencias y similitudes, pero sobre todo para entender al menos algunas de las motivaciones generales y particulares que provocan el mito, un tipo particular de comunicación.

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Hay muchas versiones del mito de la serpiente Tsukán, para sintetizar- las se agrupan en cinco relatos a saber: 1) “La Tsukán y el cenote Xkike”, 2) “La Tsukán del camino”, 3) “La Tsukán que mató a Álvaro Chí”, 4) “La Tsu- kán que mató a Yepa Quintal” y 5) “La huella de la Tsukán”. Estos cinco rela- tos señalan los aspectos centrales y expresan también las relaciones sociales fundamentales que el mito pretende significar. Así el análisis de los atributos expresa este conjunto de relaciones. La Tsukán vive cuidando las cuevas y el agua subterránea, de las cuales es dueña; es grande y se concibe como sobrenatural, si la matan reaparece; deja huellas en el suelo y produce temor a quien la ve, pero también a quien le cuentan. Su aliento encanta a los pájaros cheel, que atraídos por éste son engullidos tranquila- mente. Verla o no verla es cuestión de “suerte” y matarla trae consecuen- cias negativas a quien lo hace. A la Tsukán le salen alas y vuela hacia el mar en el mes de septiembre y herida expele un líquido singular.

Más allá de la narración, Carlos señala cómo el mito se relaciona con la realidad y la expresa en este juego de ser modelo “de”; pero también habla de una realidad inexistente que procura ir constituyéndose como modelo

“para”. Los elementos centrales para realizar la tarea de análisis se ubican

en los atributos de la serpiente mencionados arriba, de cada uno de ellos se desprende un componente de ese doble sentido de modelo.

Alejándonos del orden establecido en el trabajo, en particular en lo que se refiere a los atributos, parece pertinente señalar en principio el del temor: lo que los individuos y las sociedades hacen está en estrecha rela- ción con los sistemas de clasificación que rigen su comportamiento, en par- ticular en lo que se refiere a lo que se considera puro o contaminado. El temor generado por la Tsukán impone condiciones y restricciones, los habi- tantes actúan en consecuencia; la serpiente impide que se cometan exce- sos, regula el acceso a bienes preciados, el agua, el excremento de los murciélagos que se emplea como abono en la milpa; pero también está relacionada con la lluvia, que significa otra fuente de abastecimiento de agua, y regula en el mismo sentido su cantidad, pues poca y mucha afec- tan en la misma dirección a la cosecha. Pero esta situación, que revela un

orden específico de la sociedad con la naturaleza, manifiesta otra cara, las restricciones impiden no solamente la destrucción natural, sino también contribuyen a prevenir el acaparamiento por parte de individuos o grupos de los medios de subsistencia que deben distribuirse entre todos, a los que deben tener acceso en las mismas condiciones, con ello se procura evitar o minimizar conflictos sociales.

Otros atributos reflejan otras realidades, ahora pasadas. El autor ya ha advertido que la persistencia del mito de la Tsukán puede trazarse desde tiempos prehispánicos, por tanto las relaciones y deseos, o realidades deseadas presentes en el mito pueden encontrar lugar en él. Es justamen- te el caso del aliento y de la comida de la serpiente, el primero tiene la capa- cidad de atraer, y atrae especialmente pájaros y dentro de ellos a los pája- ros cheel. Muy importante es la relación con estos pájaros, pues represen- tan a los españoles que dominaron a la sociedad maya; la serpiente se ali- menta simbólicamente de los españoles revirtiendo el orden de los hechos y replanteando una nueva relación.

Aunque los relatos abundan y las versiones dan cuenta no solamente de las posibilidades de expansión de un mito, sino de las posibilidades de expresión, esto, cuando podemos leer las formas locales de organización del pensamiento maya, rural y yucateco expresados en estas narraciones que no son solamente ejemplos de modalidades de la tradición oral, sino también expresiones de una realidad donde los límites entre la naturaleza y la sociedad son perfectamente suaves.

Temas Antropológicos, 2008 [Vol. 30, núm. 1, págs. 193-200]

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