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Siguiendo a Alicia Fernández (1987) se puede afirmar que en cada sujeto se observa una manera particular de acercarse al conocimiento, en definitiva, cada uno desde su individualidad despliega modalidades de aprendizaje diver- sas y de esta manera conforma su saber. Estas modalidades, puede afirmarse entonces que se construyen desde el nacimiento, y a través de éstas se presen- ta la posibilidad de encontrarse con la angustia del conocer - desconocer.

Las modalidades de aprendizaje conforman una matriz, un esquema de operar, al cual se lo va utilizando de acuerdo a las distintas situaciones de aprendizaje con las que el sujeto se encuentra.

En una modalidad de aprendizaje puede observarse: - La imagen que el aprendiente tiene de sí mismo;

- El vínculo que el sujeto establece con el objeto de conocimiento.

- La historia de los aprendizajes, que hacen a la historia personal del apren- diente que cada uno construye.

- La forma de juego.

- La singularidad de aprendizaje que se da a nivel familiar.

En el marco del planteo de esta autora, cabe diferenciar “modalidad de aprendizaje” de “modalidad de la inteligencia”. En el proceso de aprendizaje intervienen algunos factores, que resulta importante mencionar, entre ellos: el organismo, el cuerpo, el deseo y la inteligencia, los cuales deben articularse en un determinado equilibrio.

En este sentido los aportes de Piaget (2003), en cuanto al funcionamiento de la estructura intelectual también proponen la existencia de un equilibrio que debe darse para estructurar la realidad y sistematizarla permanentemente a través de dos movimientos que define como: asimilación y acomodación. La vida estudiantil presenta continuamente exigencias de adaptación y de esta manera una secuencia ininterrumpida de aprendizajes.

En cada uno de nosotros, el aprendizaje presenta una historicidad con con- tinuidad y discontinuidad, siendo cada acto de conocimiento el eslabón de una cadena. Permanentemente construimos una actitud y estilo de aprendizaje, de sensibilidad, de pensamiento, un modelo o matriz de contacto con el medio. Esta matriz está multideterminada por la interacción de varios factores, como

ser la relación con el otro y con la realidad, siendo este modelo el que aporta a nuestra identidad, sintetizando y condensando tanto nuestra historia como nuestras experiencias.

En cuanto a la dimensión de lo vincular, si este movimiento se piensa y tras- lada a la situación tutorial, puede decirse que en los procesos de aprendizaje de la díada tutor - tutorado los conocimientos adquiridos se transforman para ambos actores; tanto en la transmisión como en la recepción de los mismos, los cuales nuevamente se acomodan a la situación particular que se genera a través de este vínculo.

Es a partir de esto que se puede pensar en una de las ventajas tanto a nivel académico como personal que se genera en esta modalidad de aprendizaje en- tre pares. Cobra relevancia en este sentido, los aportes de la historia personal, las experiencias, sensaciones, emociones y la historia académica de los involu- crados, así como los factores externos a éstas.

Según Coll (2001) Gagné plantea que el aprendizaje se produce como re- sultado de la interacción del sujeto y el medio generando una modificación comportamental, y al mismo tiempo otorga relevancia a los procesos mentales o encubiertos que subyacen a este cambio en una situación de aprendizaje. Es entonces que todo acto con estas características depende de una serie de sucesos y factores externos al estudiante que se diseñan para estimular los procesos internos de aprendizaje.

A medida que los estudiantes adquieren mayor experiencia, esos sucesos de forma más frecuente tienden a ser proporcionados por los propios estudian- tes, en lugar de que sean dados por agentes externos.

De acuerdo a lo anteriormente planteado, es que a partir de la experiencia de formación de tutores que PROGRESA ha venido desarrollando desde hace algu- nos años, se observa que ante cada exigencia adaptativa, el estudiante elabora, construye, afianza o modifica un modelo ya adquirido, despliega lo propio y lo ajeno donde transforma su estilo de aprendizaje y a su vez genera nuevos mo- delos, teniendo en cuenta que no sólo aprende de lo que hace de forma efectiva sino también de lo que observa hacer a los demás actores de su entorno.

Al tutorado se le aporta un sostén que cumple la función “yoica”, siendo esta organizadora, transformadora, discriminadora y de esta manera posibilita la organización del universo de experiencias, permitiendo alcanzar distintos niveles de representación y pensamiento. Esta apoyatura se internaliza, esta función yoica es necesaria para aprender, para acceder al pensamiento, a la simbolización.

Al hacer referencia al acto de aprender no puede dejar de mencionarse ne- cesariamente el lugar del deseo en este, donde confluyen tanto el deseo de uno como el del otro. Al hablar de deseo, se parte de este como elemento fundante al momento de conocer y aprender. En el vínculo tutor - tutorado puede plan- tearse en un inicio que este se visualiza con claridad en la figura del tutor, quien a través de un acto solidario lo vehiculiza y tiene como tarea esencial descifrar el deseo y necesidad del tutorado de aprender y de ser ayudado, acompañado y así que este logre identificarlos para utilizarlos en pos de su desarrollo perso- nal. “Entiendo al hombre como configurándose en una actividad transformado- ra, en una relación dialéctica, mutuamente modificante con el mundo, relación que tiene su motor en la necesidad” (Pichón Riviére, 1973, citado Pampliega de Quiroga 1991, p 15)

Por lo tanto al generar nuevos espacios y encuentros donde se produce y reproduce conocimiento, el estudiante recobra nuevos entendimientos. De ahí la importancia de este tipo de dispositivos. En esta línea es que desde PROGRE- SA, valoramos las TEPs, como estrategia educativa que promueve la autonomía de los estudiantes en sus procesos de aprendizaje, el tutor par oficia como un andamiaje, brindando diversos apoyos que habilitarán aprendizajes significa- tivos.

Para el aprendizaje y el proceso formativo, las experiencias más importan- tes son las interpersonales principalmente con aquellas figuras significativas para uno mismo, en este caso el grupo de pares, el colectivo docente, si al ám- bito educativo se hace referencia, entre otros.

“Definimos entonces como matriz o modelo interno de aprendizaje a la moda- lidad con la que cada sujeto organiza y significa el universo de su experiencia, su universo de conocimiento. Esta matriz o modelo es una estructura interna, compleja y contradictoria y se sustenta en una infraestructura biológica. Está socialmente determinada e incluye no solo aspectos conceptuales sino tam- bién afectivos, emocionales, y esquemas de acción. Este modelo, construido en nuestra trayectoria de aprendizajes, sintetiza y contiene en cada aquí y ahora nuestras potencialidades y nuestros obstáculos. Estas matrices no constituyen una estructura cerrada, sino una gestalt, una estructura en movimiento, suscep- tible de modificación salvo en los casos de extrema patología”. (Pampliega de Quiroga, 1991 p 35)

BIBLIOGRAFIA

Coll, C, Palacios, J; Marchesi, A (2001): Desarrollo Psicológico y Educación 2.

Psicología de la Educación Escolar. Editorial Alianza. Madrid. España.

Fernández, A (1987): La inteligencia atrapada. Abordaje psicopedagógico clí-

nico del niño y su familia. Ediciones Nueva Visión. Buenos Aires. Argentina.

Freud, S (1915): “Pulsiones y destinos de Pulsión”. En Obras Completas. Tomo

14. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. Argentina.

Pampliega de Quiroga, A (1991): Matrices de aprendizaje: constitución del su-

jeto en el proceso de conocimiento. Ediciones Cinco. Buenos Aires. Argentina.

Piaget, J (2003): La Psicología de la inteligencia. Editorial Crítica. Barcelona.

Aprendizajes entre pares.