CAPÍTULO 2. REFERENTES TEÓRICOS Y CONCEPTUALES
2.2 Modelo argumental de Toulmin
Como se expuso anteriormente, para el análisis del discurso argumentativo llevado a cabo en la
presente investigación, se retoma la propuesta epistemológica planteada por Stephen Toulmin, de
la cual Henao y Stipcich (2008) realizan un análisis, y establecen:
De acuerdo con la filosofía toulminiana, las ciencias constituyen culturas en permanente
transformación: generación de preguntas y problemas, invención de explicaciones,
establecimiento de herramientas conceptuales y utilización de elementos tecnológicos;
componentes cuyo carácter evolutivo implica igualmente entender la racionalidad como
ligada a la flexibilidad intelectual o disponibilidad al cambio. Desde la perspectiva
y, al mismo tiempo, tener la capacidad de tomar posturas críticas y cambiar (p.51).
Al entender las ciencias como culturas, Toulmin (1977) considera el devenir de las ciencias como
un proceso plural, dinámico y comunitario, de interacción de teorías explicativas. Para Arango
(2012) “En este proceso de interacción se llevan a cabo actividades como la generación de
preguntas y problemas, la invención y explicación de explicaciones, el establecimiento de
herramientas conceptuales, la utilización de elementos tecnológicos, entre otros” (p.22). Las teorías explicativas encuentran en la argumentación la externalización de razonamientos
sustantivos, es decir, la argumentación como expresión de la racionalidad.
En cuanto a la racionalidad entendida como aquella en la que los argumentos se centran en
conceptos abstractos y las explicaciones apelan a leyes universales, neutrales, atemporales y
descontextualizadas, Toulmin (2003) la encuentra muy limitada. Por otro lado, la razonabilidad
caracterizada por su énfasis en las narrativas específicas, contextualizadas, éticas y temporales
parece complementar a esta «parcial» y tan en boga racionalidad. De acuerdo con Toulmin (citado
en Chamizo, 2007):
El balance entre estados formas de conocer, racionalidad y razonabilidad, se perdió hace
ya varios siglos por lo que proclama que el regreso a la razón consiste en el
reconocimiento de lo que de razonable hay en nosotros. De esta forma nuestras
ambiciones de racionalidad absoluta quedarían comprometidas y mediadas por la
incorporación de razonabilidades relativas (p.135).
Para Toulmin (citado en Henao y Stipcich, 2008) la racionalidad deberá estar menos relacionada
con la disposición a responder a situaciones nuevas con espíritu abierto, reconociendo los
problemas y defectos de procedimientos anteriores y superándolos.
En las ideas anteriores Toulmin (2003) hace un llamado a tomar distancia de la lógica formal y de
la búsqueda de la validez universal, y hace énfasis en indagar por los asuntos relacionados con lo
relevante, pertinente o atinente al caso. Mostrando una visión dialógica, sustantiva y contextual en
relación con el razonamiento y la argumentación. Al hacer un análisis de la postura de Toulmin
sobre la lógica formal Henao y Stipcich (2008) establecen “Éste es un enfoque que permite
visualizar interacciones entre los aspectos sociológicos y los asuntos de orden individual, en
relación con la construcción y negociación de significados, explicaciones y predicciones” (p.52).
En relación con la educación en ciencias, Toulmin (1977) enfatiza que la calidad de los procesos
de enseñanza de las ciencias debe estar dirigida, no tanto a la exactitud con que se manejan los
conceptos específicos, sino a las actitudes críticas con las que los estudiantes aprenden a juzgar
aún los conceptos expuestos por sus profesores. En este sentido, cobra especial importancia
enseñar actitudes críticas y propositivas, es decir, es fundamental la enseñanza explícita de
procesos de razonamiento y argumentación (Sánchez, Gonzales y García, 2013).
Para Pipitone, et al. (2008):
El modelo de Toulmin, adaptado a la práctica escolar, permite reflexionar con el
alumnado sobre la estructura del texto argumentativo y aclarar sus partes, destacando la
importancia de las relaciones lógicas que debe haber entre ellas. Es decir, posibilita una
meta reflexión sobre las características de una argumentación científica racional,
el uso de los diferentes tipos de conectores (adversativos, causales, consecutivos...), sobre
la no linealidad de los razonamientos, etc. (p.109).
En el modelo de Toulmin (2007) para hablar de un argumento, se requiere por lo menos de dos
proposiciones, una referida a una aseveración de mayor o menor fuerza y otra, que fundamenta la
anterior, por medio de datos, hechos, pruebas, consideraciones, componentes. La argumentación
sería el resultado de la puesta en entredicho de la afirmación. Para Toulmin (1958) en un
argumento se reconocen seis elementos a saber: Una conclusión, datos, garantías, matizador
modal, refutaciones y respaldo a garantías.
En la estructura del argumento la conclusión, afirmación o tesis (C) se sustenta inicialmente en
Datos (D), esta relación permite entender que los datos generan el sustento teórico de la afirmación
realizada.
Por su parte en el MAT las garantías (G) se refieren a los enunciados hipotéticos, que permiten
legitimar el paso de los datos a la conclusión, están constituidos por reglas o principios que
dependen del campo argumental en cual se construya el argumento. La legitimidad que
proporcionan las garantías al paso de los datos a la conclusión, permite dar diferentes grados de
fuerza al argumento, los calificativos que permiten realizar esta función reciben el nombre de
matizadores modales (M) que en muchos casos son adjetivos.
Otro elemento que se encuentra presente en un argumento es el respaldo a garantías (R), que
permite establecer el campo argumentativo desde el cual se propone la garantía, por ultimo
encontramos las condiciones de excepción o refutaciones (E) con las cuales se intenta descartar la
En relación con el modelo argumental de Toulmin y la concepción epistemológica que se ha
expuesto en ideas anteriores, mostrando un alejamiento de la lógica formal, con una visión
dialógica, sustantiva y contextual en relación con el razonamiento y la argumentación, esta
investigación se desarrolla desde el análisis de los argumentos sustantivos, para Pinochet (2015) “Aquellos que deben ser examinados atendiendo a su contenido, lo cual marca una profunda diferencia con la tradición aristotélica, que se interesa únicamente por la forma o estructura de un
argumento” (p.31). En síntesis, existe un interés por profundizar en la racionalidad que desde
Toulmin (2003) es local y sujeta al grupo social desde el cual opera.