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6.4 Modelo de la interacción entre diferentes variantes de la cuasiespecie del VFA como determinante de la virulencia in vivo

Para explicar los resultados obtenidos se propone como hipótesis que la virulencia en ratón de las poblaciones virales de suero, bazo y páncreas está determinada por el tipo de variantes virales que componen el espectro de mutantes y sus interacciones, que podrían facilitar la replicación en ratón, sin el requisito de una firma genética específica asociada a virulencia. Así, los mutantes que conforman cada una de

las tres poblaciones virales pueden ser “patogénicos” o “no patogénicos” para ratón, ya sea individualmente o en el contexto del espectro de mutantes en el que se encuentran. Se propone un modelo según el cual las cuasiespecies del VFA de suero, bazo y páncreas estarían compuestas por genomas “patogénicos” y “no patogénicos” en distinta proporción (Figura 6.1). En las poblaciones virales recuperadas de páncreas la proporción de genomas “no patogénicos” sería mayor que la proporción de genomas “patogénicos”, mientras que las poblaciones virales de suero presentarían mayor proporción de genomas “patogénicos” que “no patogénicos”, entendiendo que los fenotipos “patogénico” y “no patogénico” es una propiedad del conjunto del espectro de mutantes, influida por interacciones entre productos génicos de los genomas individuales. El bazo, que es un órgano muy irrigado, estaría compuesto por una proporción intermedia de genomas “patogénicos” y “no patogénicos”. Los datos obtenidos a partir de las transfecciones de células BHK-21 con el RNA de páncreas apoyan esta hipótesis (apartado 5.1.7). Así, el virus recuperado a tiempos tempranos post-transfección fue patogénico para ratón, mientras que el virus recuperado a tiempos tardíos post-transfección fue no patogénico, mostrando que las poblaciones virales de páncreas contenían subpoblaciones de distintas virulencias en ratón. Además, el virus intracelular (partículas ensambladas a las 24-36 horas post-transfección) fue tan virulento en ratón como el virus extracelular a las mismas horas post-transfección, sugiriendo, de nuevo, que la atenuación corresponde a subconjuntos de genomas que replican y se ensamblan a horas tardías post-transfección. De esta manera, la cuasiespecie viral recogida a tiempos tempranos post-trasfección estaría enriquecida por subconjuntos de genomas “patogénicos” en relación a su contraparte “no patogénica”, mientras que a tiempos tardíos la cuasiespecie estaría dominada por genomas “no patogénicos”.

Se han descrito dos mecanismos por los que la interacción entre diferentes genomas puede determinar la virulencia de una población viral. El primero de ellos consiste en que un conjunto de genomas “no patogénicos” puede suprimir a los genomas “patogénicos”, como se ha manifestado previamente con variantes atenuados y virulentos del VP en preparaciones de vacunas (Chumakov et al., 1991), o en infecciones con mezclas de variantes de LCMV causantes del síndrome de la deficiencia de la hormona de crecimiento o no causantes de la enfermedad (Teng et al., 1996). La supresión de variantes virales por el espectro de mutantes también se ha documentado

2004; Perales et al., 2007). El segundo mecanismo se basa en la necesidad de que subconjuntos de genomas complementen entre sí para causar patología. Así, en un trabajo realizado con el VP, se demostró que la complementación de un mutante específico por un espectro de mutantes era necesaria para que el mutante llegara al cerebro de ratones susceptibles (Vignuzzi et al., 2006). Dado que las poblaciones virales de páncreas están compuestas por subpoblaciones patogénicas y no patogénicas para ratón, el fenotipo atenuado resultante podría ser consecuencia de la supresión de los variantes “patogénicos” por los “no patogénicos”.

Figura 6.1. Modelo de la interacción entre diferentes variantes de la cuasiespecie del VFA como

determinante de la virulencia in vivo. Las líneas horizontales representan genomas virales y los

símbolos sobre las líneas indican mutaciones. Las poblaciones virales procedentes de suero, bazo y páncreas de un ratón individual infectado con el VFA C-S8c1 están compuestas por genomas “no patogénicos” (líneas azules) y genomas “patogénicos” (líneas negras) en distinta proporción. Una mayor proporción de genomas “patogénicos” que de genomas “no patogénicos” (virus de suero) daría lugar a virulencia en ratón. Una proporción intermedia de genomas “patogénicos” y “no patogénicos” (virus de bazo) daría lugar a una virulencia intermedia en ratón. Una cuasiespecie compuesta por una proporción mayor de genomas “no patogénicos” que de genomas “patogénicos” daría lugar a un fenotipo atenuado en ratón (virus de páncreas).

En el modelo que se propone (Figura 6.1), la dominancia de genomas “no patogénicos” sobre “patogénicos” en las poblaciones virales de páncreas podría deberse a que los genomas no patogénicos llegaran al páncreas en mayor proporción. También, debido a que el páncreas es un órgano poco irrigado, es probable que la relación entre virus y células susceptibles fuera baja, de manera que la falta de competición entre variantes virales facilitaría la replicación de los genomas atenuados o “no patogénicos”. Sin embargo, dado que los genomas “patogénicos” replican más rápido, como se observa en las transfecciones con RNA viral del páncreas (apartado 5.1.7), producirían más progenie en estadios tempranos de la infección y se verterían a la sangre en mayor proporción, enriqueciendo la cuasiespecie circulante con una mayor proporción de genomas “patogénicos”. Esto explicaría el fenotipo virulento de la población viral de suero. Por otra parte, el bazo es un órgano muy irrigado, de manera que el flujo de partículas virales sería mayor que en el páncreas y, por tanto, también la proporción de genomas “patogénicos”. En el caso del bazo hay que tener en cuenta que la perfusión no permite eliminar toda la sangre del tejido, por lo que cierta proporción de la población viral podría proceder de la sangre. En relación con este modelo, en un trabajo realizado con el virus de la polihedrosis nuclear se observó que el virus transmitido a tiempos tempranos post-infección de un hospedador infectado a otro susceptible era más virulento que el virus transmitido a tiempos tardíos, aunque este último era más productivo porque podía emplear más tejido del hospedador para la replicación (Cooper et al., 2002).

6.5- La complejidad del espectro de mutantes como determinante de