CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO
3. Modelo teórico desarrollado
La Teoría del Comportamiento Planificado (TCP) ha sido utilizada en multitud de ocasiones. Exiten multitud de estudios cuyas referencias pueden ser encontradas en la página personal en internet del creador de la teoría: Icek Ajzen. En relación con temas sociales o de salud hay algunos estudios considerados de referencia por el creador de la misma (Armitage & Conner, 2001; Canary & Seibold, 1984; Godin & Kok, 1996; Huchting, Lac & LaBrie, 2008; Sheppard, Hartwick & Warshaw, 1988).
MARCO TEÓRICO
La importancia y viabilidad del marco teórico que hemos seleccionado para esta investigación, se presume a través de revisiones por parte de investigadores de reconocido prestigio tales como Albarracin, Johnson, Fishbein & Muellerleile, 2001; Armitage & Conner, 2001; Godin & Kok, 1996; Hagger & Chatzisarantis, 2009; Manning, 2009; Rivis & Sheeran, 2003 o Schulze & Wittmann, 2003. Además revistas indexadas como “Journal of Applied Social Psychology” (IF: 0.834) y “Current Psychology” (IF: 0,448) le han dedicado números enteros a su divulgación como se observa en la bibliografía. Analizando la cuantificación de cuan de eficaz es la teoría, se refleja que a través de esta teoría se pueden explicar el 39% de la varianza en la Intención y el 27% de la varianza conductual (Hassan & Shiu, 2007; Norman & Conner, 2006). Se trata de un porcentaje bastante alto aunque aún resta mucho para alcanzar cotas en las que la predicción pueda ser fiable.
Con el fin de seguir haciendo la teoría más precisa, se incluyen en dicha teoría elementos adicionales como la conducta pasada, los prototipos, el nivel de conocimiento o los valores (Høie, Moan & Rise, 2010; Kaiser, Wölfing & Fuhrer, 1999); la variación del método de medición de algunos de los componentes (Middlestadt, 2007); o la sustitución de algunos de los elementos, por ejemplo el Control Percibido por la autoeficacia o el locus de control, o las variables normativas por las normas morales (Hwang, Kim & Jeng, 2000).
Continuando con la línea de mejora de la fiabilidad de la teoría utilizada, se sugiere que se introduzcan otros elementos de otras disciplinas como los rasgos de la personalidad, aspectos sociológicos (Ben‐Yehuda, 1984; Saiz, 2007) y biológicos (Pineda & Torrecilla, 1999; Wise, 1999).
El segundo pilar del modelo final desarrollado es la teoría de la motivación o auto‐determinación (Self‐Determination Theory [SDT]) es una teoría centrada en la motivación humana que ha sido ampliamente empleada en el dominio de la salud. Ha sido contrastada en distintos ámbitos como el deporte o la endocrinología (Chatzisarantis, Hagger, Biddle, Smith, & Wang, 2003; Hagger & Chatzisarantis, 2007).
Esta teoría define dos tipos de regulación del comportamiento. En primer lugar la motivación intrínseca: referida a la participación en una conducta de interés, goce o satisfacción inherente a este comportamiento. En segundo lugar y con igual importancia se sitúa la motivación extrínseca describiendo la participación en un comportamiento por razones ajenas al propio comportamiento tales como la aprobación social.
MARCO TEÓRICO
Figura 16. Modelo de la Teoría de la Auto‐Motivación
Realizando un desarrollo más profundo, la motivación intrínseca representa el prototipo de la motivación autónoma o autodeterminada según los estudios presentados por Ryan & Deci en el año 2000. En ellos se asocia con la calidad y con la persistencia del comportamiento. En el lado opuesto se encuentran las formas extrínsecas de regulación que están asociadas con una falta de comportamiento sostenido en el tiempo (Ryan & Deci, 2000). La teoría utilizada de la motivación (SDT) también identifica cuatro tipos de motivación extrínseca, colocados en varios puntos intermedios a lo largo de un continuo que va desde motivacional intrínseca a motivación extrínseca. El continuo se conoce como el locus percibido de causalidad (PLOC).
La teoría de la motivación (SDT) posee un valor práctico considerable, de hecho en distintos estudios (Edmunds, Ntoumanis,
& Duda, 2007) se ha demostrado que aumenta la persistencia conductual. Sin embargo la SDT predice que los individuos, mostrando una motivación extrínseca o controlada, están poco predispuestos a mostrar una persistencia conductual.
Publicaciones recientes han sugerido que las motivaciones autónomas y controladas o las razones para involucrarse en comportamientos deberían ser distintas de los objetivos que una persona persigue (Vansteenkiste, Soenens, & Lens, 2007). Otros modelos como el de auto‐concordancia (Sheldon & Elliot, 1999) predice que los individuos pueden perseguir objetivos que son auto‐concordante o autónomo, o por cuenta propia discordante‐ o no autónomo. Sheldon y Elliot mostraron que los individuos experimentan un mayor progreso hacia lo autónomo o lo concordante en lo que a las metas de comportamiento se refiere, ya que ejercen un mayor esfuerzo en su búsqueda. Por lo tanto el aumento de la intención de uso de la conducta determinada deberá venir precedida de un fomento de la persistencia del comportamiento.
En el presente estudio, se utilizará la regulación del comportamiento para apoyar la persistencia y con ella la predicción de la intención de uso descrita en la Teoría del Comportamiento Planificado.
MARCO TEÓRICO
Con todo lo descrito la evolución del modelo desarrollado parte del modelo de la Teoría del Comportamiento Planificado como pilar principal:
Figura 17. Teoría del Comportamiento Planificado
Como se puede observar en la tabla siguiente, el factor R2 que nos permite validar la calidad del modelo. Los valores obtenidos lo confirman al ser superiores a 0,2 (Chin, 1998). Sin embargo más adelante se mostrará como estos valores pueden ser mejorados en el ámbito del estudio.
Tabla 3. Resultados TPB
De otra parte, el segundo pilar del modelo final desarrollado es, como se ha indicado previamente, la Teoría de la Auto‐Motivación:
Figura 18. Teoría de la Auto‐Motivación
Al igual que en el caso de la aplicación de la Teoría del Comportamiento Planificado de forma individual, en la aplicación de la Teoría de la Auto‐Motivación se puede observar en la
Constructo R² Actitud 0,301 ControlCond. Percibido 0,276 Creencias Normativas 0,224 IntencióndeUso 0,306
UsodelasRedes
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siguiente tabla que los coeficientes R2 confirman la calidad del modelo al situar los factores de correlación sobre 0,2 (Chin, 1998). Igualmente se observará a posteriori como estos valores pueden ser mejorados con el modelo a desarrollar. Tabla 4. Resultados SDT La conjunción de ambas teorías, proporcionará una predicción más precisa de la intención de realización de la conducta en cuestión.
Figura 19. Modelo diseñado en la investigación
Constructo R² Motivación Autonóma 0,239 Motivación Controlada 0,286 IntencióndeUso 0,298
UsodelasRedes
Los resultados obtenidos del uso de este modelo y que después se analizarán en detalle, arrojan los siguientes resultados sobre el factor R2 que se observan en la tabla mostrada. Los coeficientes R2 confirman la calidad del modelo al situar los factores de correlación sobre 0,2 (Chin, 1998).
Tabla 5. Resultados Modelo Creado
Uniendo estos resultados parciales se obtiene una tabla comparativa donde se observa la mejoría de los resultados al utilizar el modelo compuesto:
Tabla 6. Comparativa de los resultados del parámetro R2
Constructo R² Actitud 0,523 ControlCond. Percibido 0,432 Motivación Autónoma 0,396 Motivación Controlada 0,409 IntencióndeUso 0,451
UsodelasRedes
Sociales 0,511
Constructo R² Constructo R² Constructo R²
Actitud 0,301 MotivaciónAutonóma 0,239 Actitud 0,523
ControlCond. Percibido 0,276 Motivación Controlada 0,286 ControlCond. Percibido 0,432 Creencias Normativas 0,224 Motivación Autónoma 0,396 Motivación Controlada 0,409
IntencióndeUso 0,306 IntencióndeUso 0,298 IntencióndeUso 0,451
UsodelasRedes
Sociales 0,352
UsodelasRedes
Sociales 0,301
UsodelasRedes
Sociales 0,511
MARCO TEÓRICO
Con la presente investigación se pretende contrastar la hipótesis acerca de la negativa por parte de los trabajadores sociales a utilizar las redes sociales masivas como herramienta para compartir experiencias y conocimiento en aras de mejorar las intervenciones sociales. Para ello se utilizarán distintos enfoques de la Teoría de la Conducta Planificada (Ajzen, 1985, 1988, 1991, 2001).
Esta investigación basará sus pilares en:
Analizar los determinantes cognitivos, motivacionales y conductuales que llevan al conjunto de profesionales del trabajo social a no usar las redes sociales como herramienta habitual que les permita optimizar su trabajo ofreciendo además una calidad superior en sus intervenciones.
Determinar áreas de intervención y mejora para diseñar así mejores herramientas a futuro, a través del conocimiento de los factores descritos en el marco teórico referido con anterioridad.
En el camino de alcanzar estos objetivos generales, se establecerán hitos intermedios que hagan posible el control de la investigación:
Planificar las distintas fases de desarrollo de la investigación, elaborando seguidamente un cuestionario basado en la Teoría de la Conducta Planificada de Ajzen. El
fin de este cuestionario es evaluar los elementos cognitivos que describen el rechazo de los trabajadores sociales a usar las herramientas informáticas destinadas a la gestión de masas sociales.
Analizar, a través del modelo establecido por Ajzen en sus revisiones de 1985, 1988, 1991 y 2001, la viabilidad de los elementos que componen a la intención conductual y al control conductual percibido con el fin de poderlos usar.
Analizar tanto el perfil de los trabajadores sociales como el perfil de los usuarios a los que deben atender para así encontrar patrones que nos puedan servir para establecer mejoras.
Aplicar análisis estadístico de los resultados de los cuestionarios recogidos con el fin de poder obtener conclusiones basadas en elementos cuantificables y no en suposiciones sin base científica que nos puedan llevar a seguir prototipos cuya fiabilidad no sea elevada.
Describir los grupos principales obtenidos del análisis anterior junto con sus características específicas y a través de ellas, establecer las variables presentadas en la descripción del marco teórico de Ajzen. Una vez determinadas, aplicar el modelo teórico.
MARCO TEÓRICO
Proponer mejoras para estas herramientas informáticas que permitan aumentar el grado de uso por este conjunto de profesionales.