2. PSICOLOGIA DE LA SEGURIDAD
2.1.2. MODELOS EXPLICATIVOS DE INSPIRACIÓN PSICOSOCIAL
Este conjunto de modelos consideran e integran parcialmente conceptos de los modelos anteriores y son elaboraciones más complejas y recientes que llevan a cabo un mayor esfuerzo para delimitar los constructo teóricos que intervienen en el origen de los accidentes teniendo en cuenta una orientación psicológica y social. (Meliá, Arnedo, & Ricarte, 1998)
2.1.2.1. ENFOQUE CONDUCTUAL
contrastados en psicología, y particularmente de métodos operantes ha sido extensiva hacia el tratamiento de la conducta segura e insegura, y, en consecuencia, sobre la accidentalidad. La literatura es abundante en programas de intervención y la evidencia acumulada que pone de manifiesto la eficacia de los programas conductuales para aumentar las conductas seguras, reducir las inseguras y disminuir la accidentabilidad es muy convincente.
El enfoque conductual permite entender cómo la conducta insegura tiende por sí misma mantenerse o incrementarse debido a los refuerzos asociados que posee de manera inmediata y a sus consecuencias asociadas claramente. Mientras que, la conducta segura tiene costes inmediatos asociados, en tanto que sus consecuencias no se asocian claramente al manifestarse a largo plazo.
En consecuencia, los programas conductuales han tratado de identificar conductas objetivo concretas rediseñando el mapa de contingencias equilibrando a favor de las conductas seguras. La mayoría de programas de intervención han utilizado incentivos de algún tipo, feedback y economía de fichas, recursos ampliamente investigados y contrastados obteniendo gran apoyo empírico.
Con un distinto enfoque, pero igualmente fundados en la psicología del aprendizaje, están también los programas de modelado, programas punitivos y los basados en mensajes amenazadores. Si bien la aplicación de estos programas ha logrado demostrar eficacia no existe evidencia empírica suficiente de que los efectos logrados sean persistentes en el tiempo, requiriendo estar acompañados de otros elementos intervinientes.
En conjunto, el enfoque de este modelo explica la conducta segura e insegura que antecede a los accidentes desde una base del
aprendizaje.
2.1.2.2. ENFOQUE COGNITIVO
Estos modelos que se enmarcan bajo el enfoque cognitivo incorporan aportaciones de la Psicología Cognitiva y están influenciados por los conceptos de la teoría de la información. Las personas son vistas como procesadores de información, que la reciben y la filtran a partir del entorno, ordenándola y dándole sentido, utilizándola para tomar decisiones y actuar. A partir de la información es que se puede modificar el entorno, registrar resultados y guiar las conductas hacia la meta. Los modelos de procesamiento de información incluyen las fases, percepción, cognición, valoración, decisión y ejecución. Este esquema ha sido aplicado a situaciones del trabajo en las que un fallo en alguna de las fases del procesamiento tendrá como resultado una respuesta mal adaptada y en consecuencia, un incremento del riesgo de lesión.
Los modelos bajo el enfoque cognitivo explican el accidente desde la perspectiva del error en algunas de las fases del procesamiento cognitivo de la información. Existe parcialmente el contraste empírico de los modelos cognitivos, subrayándose la importancia de factores cognitivos en el proceso de control del peligro y el énfasis de que muchos de los problemas ocurren en el estado de entrada de información al sistema humano y en la consiguiente selección del programa o procedimiento adecuado para responder a lo que se percibe.
2.1.2.3. PERSPECTIVA DE PERSONALIDAD
Sin alejarse del enfoque cognitivo, muchas investigaciones han tratado de identificar las características que diferencian a los trabajadores accidentados de los no accidentados. Los resultados de tales
investigaciones sobre accidentes que han estudiado variables cognitivas y de personalidad han sido a menudo controvertidas e inconclusas, especialmente cuando se establecieron conclusiones causales. El modelo quizá más conocido es el de Hansen (1989) en el que la consistencia de accidentes se ven influidos por variables como la habilidad cognitiva, la edad, el desajuste social, la distractibilidad y la experiencia. En general puede afirmarse que no se ha podido descubrir ningún factor individual de propensión al accidente y que la concentración de accidentes en algunos individuos puede ser explicada por razones de azar. Sin embargo, el estudio de los factores de personalidad que pueden estar implicados en los accidentes podría seguir teniendo importancia en la medida en que afecten las conductas de riesgo en un contexto organizacional.
2.1.2.4. PERSPECTIVA SOCIOLOGICA
Frente a las perspectivas conductual, cognitiva y de personalidad que enfatizan procesos psicológicos, esta perspectiva trabaja sobre el marco contextual de naturaleza social e histórica que condiciona y facilita la aparición de los accidentes. Como primer modelo desde el campo sociológico está el de Dwyer y Raftery (1991), para quienes los accidentes son fruto de las relaciones sociales en el trabajo en cada uno de sus tres niveles de relaciones sociales: recompensas, organización e instrucciones y también a nivel de miembro individual.
Un concepto básico de esta teoría es el de “relación social” que es definida como la forma en la que se rigen las relaciones entre las personas y su trabajo. (Meliá, Arnedo, & Ricarte, 1998)
Si bien el modelo sociológico no ha tenido los suficientes procedimientos para establecer conclusiones, ha tenido la importante virtud de presentar una orientación centrada en las relaciones sociales por lo que los aspectos sociológicos de una organización deben ser
considerados en la explicación de los accidentes.
2.1.2.5. MODELO DE JOSE L. MELIÁ
Para reducir los accidentes laborales se han ido desarrollando en las últimas décadas técnicas psicológicas de prevención de accidentes y se han obtenido resultados favorables en cuanto a la disminución de los accidentes y lesiones de los trabajadores. Una de las que más se ha desarrollado en el ámbito laboral es la modificación y cambio de conductas inseguras. (Armengou Marsans & Lopez Fernandez, 2006)
En este sentido, el psicólogo José Luis Meliá propone un modelo que analiza cuáles son las explicaciones que se generan cuando ocurre un accidente en el trabajo y cómo las atribuciones del accidente influyen en las conductas y actitudes hacia la seguridad de los trabajadores. La investigación sobre siniestralidad laboral, según este autor, ha demostrado la importancia de las actitudes relacionadas con la seguridad en la configuración de las conductas de seguridad en las organizaciones. Este modelo identifica una serie de variables psicosociales que, junto al riesgo presente en un determinado puesto, van a constituir el riesgo real al que está expuesto el trabajador. Las variables son las actitudes de:
Los superiores hacia la seguridad
Los compañeros hacia la seguridad
El clima organizacional hacia la seguridad
El propio trabajador
De esta manera, los componentes de seguridad e higiene, vinculados con la siniestralidad, tienen una estrecha relación con los factores de riesgos psicosociales. Meliá afirma que las variables psicosociales y comportamentales están directamente ligados a la generación de accidentes laborales, como demuestra la altísima prevalencia del
factor humano como causa de accidentes en innumerables estudios sobre siniestralidad en todos los ámbitos. (Meliá Navarro, 2007) (Toledo Castillo & Salvador Martinez, 2014)
Cabe destacar que en todos los modelos presentados, el estudio de causas de los accidentes ayuda de modo específico a formular los objetivos de mejora en acciones de seguridad, por lo que es parte del carácter investigativo de la Psicología de la Seguridad. Sin embargo, desde un punto de vista teórico, las aportaciones psicológicas no se basan en indicadores de accidentes como variables criterio sino más bien lo que le corresponde estudiar a la psicología como son las variables comportamentales. La labor psicológica no atañe sólo el diagnostico, intervención y prevención de riesgos psicosociales sino que es cada vez más reconocida e integrada entre los procedimientos de intervención en seguridad ocupacional. Su metodología y objeto de estudio hacen que esta ciencia y su aplicación sean más necesarias en la prevención y contribución al desarrollo de la seguridad y salud en el trabajo y sus respectivas herramientas.