CAPÍTULO I: MARCO TEÓRICO
1.3.2 Modelos teóricos de evaluación
Un modelo es “la abstracción de un fenómeno o proceso” [L,35-38], de lo anterior
se infiere que en lo referido a evaluación, un modelo es como el sujeto abstrae o entiende el proceso de evaluación, dicho de otra forma el modelo hace operativa
la definición que el autor tiene sobre evaluación, cubriendo desde los fines más altos hasta los instrumentos.
Generalmente los instrumentos de evaluación no se definen de manera previa, sino que van construyéndose mientras se avanza en el proceso de evaluación. Se pueden agrupar todos los modelos de evaluación en seis tipos:
Modelos por resultado: Enfocados directamente a los resultados macro o impactos (eficacia), el seguimiento a graduados sería una forma de evaluación por resultados ya que evalúa directamente el impacto generado por los graduados de una institución.
Modelos explicativos del proceso: Se trata de modelos enfocados a la gestión, generalmente agrupan los resultados del monitoreo y seguimiento
y por tanto se trata de modelos que trabajan “a tiempo real”, buscan
mejorar la eficiencia y la toma de decisiones sobre la marcha.
Modelos económicos: Se relacionan directamente con la evaluación de la administración educativa, utilizan indicadores clásicos de la economía en la institución, relación insumos y resultados, se determinan relaciones costo beneficio, ejecución presupuestaria y otros.
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Modelos de actor: Se trata de la aplicación directa del enfoque subjetivista, se busca que todos los involucrados sean parte del proceso de evaluación, incluso en la valoración final, se crean instrumentos para la coevaluación y la autoevaluación.
Modelos de teoría del programa: Evaluación del porqué de los resultados, que funciona, que no y en que contextos, trata de identificar principalmente la relación del objeto y su contexto, y evaluar estrategias de adaptación y replicación.
Modelos sistémicos: Asumen que el objeto a evaluar es un sistema, se analizan los insumos, la estructura, el proceso y la salida o resultados, de cierta forma integran al modelo por resultados y los explicativos del proceso.
Los modelos como tales son guías para efectuar la evaluación y su selección depende de varios criterios, los cuales se colocan a continuación:
El modelo de evaluación, responde o es consecuencia de la existencia previa de un modelo educativo de la institución, el mismo define previamente o jerarquiza qué se va a enseñar (los resultados), como se va a enseñar (los procesos) y las relaciones entre los diversos actores educativos (quienes), información ineludible al momento de evaluar.
El modelo de evaluación debe ajustarse al presupuesto de la institución, ajustarse a un solo modelo puede derivarse en costos extremadamente altos, siempre hay que considerar la posibilidad de establecer modelos híbridos que abaraten los costos y además permitan explotar las fortalezas de cada uno.
Un modelo de evaluación también será escogido según el propósito que se tiene, si se trata de establecer un plan de mejora, un modelo sistémico o explicativo del proceso podría ser el adecuado, si por otro lado se desea verificar si es necesario intervenir en la institución o en el objeto de la evaluación, un modelo orientado a resultados podría ser útil.
Adicionalmente, si bien ciertos modelos muestran una cierta “afinidad” hacia
los indicadores cualitativos o cuantitativos, ningún modelo está de ninguna forma atado a algún tipo de indicador, incluso, es recomendable que cualquier modelo maneje en la debida proporción ambos tipos de indicadores, que antes que representar opciones contrapuestas son necesariamente complementarias.
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1.4: Modalidad de seguimiento y evaluación para postgrado
Anteriormente se estableció que el monitoreo y seguimiento de los procesos educativos permiten la obtención de insumos para la evaluación, a través de la recopilación de información y su respectivo análisis; el portafolio es una modalidad de seguimiento y evaluación que permite efectuar esta recopilación, pero sobre todo analizar la misma con la principal intención de evidenciar el aprendizaje de un individuo a través del seguimiento y la autorregulación, y
además también gestionar las evidencias de la enseñanza – aprehendizaje ya que la modalidad permite también involucrar el trabajo del mediador.
Decimos gestionar y no “reunir” porque el portafolio no puede entenderse como un repositorio de documentos, sino como “una alternativa adecuada para hacer visible el conocimiento curricular y didáctico generado a partir de la formación pedagógica y la experiencia;….es una vía para integrar el conocimiento profesional y demostrar la experiencia y calidad de trabajo realizado...”, [I,9].
Para conceptualizar el portafolio, se recurre nuevamente al uso de un mentefacto conceptual, de forma que se pueda establecer a profundidad bajo que contexto se
utilizará la palabra “portafolio” como línea base para el seguimiento a graduados,
al tiempo que se plantean diferencias con otras herramientas utilizadas con fines similares.
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1.4.1 Modalidades de seguimiento y evaluación
Son modalidades de seguimiento y evaluación todas las teorías, conceptos y herramientas que establecen formas integrales de hacer seguimiento y evaluación de cualquier proceso.
Como ya se expresó, la competencia es la capacidad humana más alta, y por tanto requiere un tiempo y trabajo mínimos para ser alcanzada, ya que integra y aplica al mismo tiempo tres dimensiones, bajo esta premisa, la competencia requiere no solamente una evaluación final que verifique si el estudiante hace o no lo que se supone debe hacer satisfactoriamente al finalizar un curso, cátedra o una propuesta completa de formación, sino también un seguimiento continuo que asegure que el proceso se alcanzará de manera exitosa al tiempo planificado, seguimiento que es tarea del mediador.
Se admite entonces, que el desarrollo de competencias requiere tanto del seguimiento como de la evaluación, trabajados de manera articulada y no por separado como tradicionalmente se ha trabajado, esto quiere decir que la modalidad de seguimiento y evaluación debe mostrar claramente cómo se articulan estos dos momentos.
Tanto el seguimiento como la evaluación, deben definir con claridad la actividad, la técnica y el instrumento a aplicarse por el mediador [S, 22-26], entendiéndose como:
Actividad: ¿Qué se va a evaluar? (Acción del estudiante);
Técnica: ¿Qué haré para evaluar? (Acción del profesor), y;
El instrumento: ¿Con qué voy a evaluar?
En lo operativo, el seguimiento y la evaluación se diferencian principalmente en lo referido a la actividad, siendo objeto del seguimiento acciones del desarrollo de la competencia, y de la evaluación, la competencia como tal.
Por supuesto, es opción del mediador como seleccionar y utilizar en conjunto la actividad, la técnica y el instrumento que va a utilizar, no necesariamente estos componentes están atados entre sí y es posible, por ejemplo, evaluar una actividad a través de diversos instrumentos o que la misma técnica sea común a varias actividades.
A continuación se describen las diversas actividades más utilizadas a nivel de postgrado (por ser esta la naturaleza del instituto) para el seguimiento y evaluación de los resultados de aprendizaje:
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ACTIVIDADES DE
EVALUACIÓN
ACTIVIDADES
Presentación oral: Exposición de un tema específico al mediador o
a un grupo.
Exposiciones: Participaciones cortas que explican un tema particular.
Disertaciones: Posición o postura del disertante sobre un tema definido.
Defensas: Argumentación y demostración de resultados de una investigación.
Documentos/Textos: Agrupa todo tipo de textos académicos
que se generan durante un proceso de formación o
capacitación.
Trabajos escritos: Ensayos, análisis, síntesis o similares.
Simulaciones: Representación de escenarios y otros estudios prospectivos.
Proyectos: Plan de proyecto, que incluye todos los elementos estándar.
Estudio de caso: Solución argumentada a un caso presentado por el mediador.
Investigaciones de campo: Proceso y resultados de investigaciones realizadas in situ.
Encuentros grupales: Principales actividades que se realizan en grupo, dentro o fuera de la clase.
Debates: Defensa argumentada, en donde cada facción toma una postura respecto a un tema contradictorio.
Entrevistas: Preguntas (prediseñadas o no,) que buscan obtener información de expertos o autoridades de un tema específico.
Foros y mesas de trabajo: Los participantes realizan aportes y comentan los de sus pares otros en busca de llegar a consensos o solucionar algo.
Desempeño: Actividades tradicionales de evaluación,
como pruebas y lecciones escritas.
Pruebas: Preguntas a ser contestadas por el estudiante, en un tiempo definido.
Lecciones escritas: Preguntas limitadas a temas puntuales, para tiempos cortos.
Plurievaluación: Actividades que recogen los aportes de todos los actores, y los relacionan entre sí, estas actividades mantienen una relación fuerte con el enfoque
subjetivista de la evaluación.
Autoevaluación: Cuestionario, o microensayo, donde el estudiante y el profesor declaran como han percibido su propio desempeño.
Coevaluación: O la evaluación por pares, el estudiante es evaluado por un compañero y a su vez evalúa a otro, existen variaciones como por ejemplo, la evaluación del grupo en general por parte de cada participante.
Heteroevaluación: Evaluación entre actores, del estudiante al profesor, y la tradicional del profesor al estudiante, por ejemplo.
Sociometría: Teniendo como base la información obtenida por la autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación, se puede inferir la dinámica relacional del grupo.
Tabla 1.1: Descripción y tipos de actividades de evaluación [G]
La tabla 1.1, agrupa las actividades de evaluación en cinco grupos, vale la pena reiterar que se han tomado en cuenta solamente las actividades pertinentes al IAEN, es decir actividades de postgrado y de materias sociales relacionadas con el estado, muchas otras actividades pueden existir, en especial aquellas relacionadas con competencias de especialidad, y aún más a nivel de pregrado, por ejemplo una maqueta para carrera de arquitectura, o una representación teatral por el lado de las artes son actividades de evaluación que no se han considerado aquí.
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La tabla 1.2, muestra un resumen y una breve descripción, de las técnicas e instrumentos que se pueden utilizar en los procesos de seguimiento y evaluación.
TÉCNICAS DE EVALUACIÓN
Observación directa: El mediador observa la actividad a evaluarse, analiza y toma nota sobre la base del instrumento a utilizarse.
Análisis de los documentos-productos realizados: El mediador analiza los documentos escritos entregados, verifica cumplimiento de las
disposiciones y califica en base al instrumento a utilizarse.
Preguntas, interacción oral: El mediador realiza preguntas y repreguntas para verificar el desarrollo del estudiante, al tiempo establece la
pertinencia de las respuestas.
Pruebas: Requieren colocar disposiciones y reglas para su aplicación, por parte del mediador.
INSTRUMENTOS DE
EVALUACIÓN
Lista de cotejos: Se trata de una rúbrica compuesta, que declara criterios a observarse en el estudiante, junto con una escala de calificación, que permite cuantificar la evaluación.
Registro anecdótico: Es eventual, no requiere diseño previo, sino que busca registrar sucesos imprevistos del estudiante mientras realiza la actividad.
Registro descriptivo: Describe el comportamiento del estudiante durante la actividad de evaluación, a través de criterios definidos previamente.
Guía de observación: Permite verificar el cumplimiento de varios rasgos de una actividad de evaluación, es más conocida como "Check list" y una de sus variaciones más aplicadas es cambiar los niveles básicos de: "Cumple", "No cumple" por otro más amplio de cinco niveles.
Escala de estimación: Es la descripción estimada que hace el estudiante de un indicador de la competencia en cuestión, la estimación puede tener de tres a cinco niveles.
Guía de Proyecto: Verifica que el proyecto entregado cumple con los componentes básicos de un proyecto: diagnóstico, objetivos, marco lógico, presupuesto y estudio de impacto.
Pruebas objetivas: Se forman de preguntas cerradas, como preguntas con opciones múltiples, emparejamiento, completar o similares.
Pruebas tipo ensayo: Se forman de preguntas abiertas, donde los estudiantes deben contestar a través de sus propias palabras preguntas relacionadas con conceptos, argumentos o derivaciones.
Pruebas mixtas: Contienen preguntas abiertas y cerradas.
Diferencial semántico: Se trata de una herramienta de análisis psicológico que aplicando cinco niveles que tienen como extremos actitudes opuestas pertinentes a la actividad de evaluación, permite calificar la actuación del estudiante.
Tabla 1.2: Técnicas e instrumentos de evaluación [G]
Finalmente, la siguiente tabla resume las relaciones que pueden existir entre las diversas actividades, técnicas e instrumentos, la intención es describir un mapa completo de las estrategias que puede seleccionar un mediador al momento de evaluar, nótese que un mismo instrumento puede aplicarse a varias actividades de evaluación, o por otro lado una actividad podría evaluarse a través de distintos instrumentos.
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TIPO DE ACTIVIDAD
TÉCNICA
INSTRUMENTOS
1.
PRESENTACIÓN ORAL
Observación directa Lista de cotejos Registro anecdótico Registro descriptivo Guía de observación
2.
DESARROLLO DE
DOCUMENTOS, TEXTOS.
Análisis de los documentos- productos realizados Escala de estimación Lista de cotejos Registro anecdótico Registro descriptivo Guía de observación Guía de Proyecto3.
ENCUENTROS
GRUPALES
Preguntas, interacción oral Escala de estimación Lista de cotejos Registro anecdótico Registro descriptivo4.
DESEMPEÑO
Pruebas Pruebas objetivas Pruebas tipo ensayo
Pruebas mixtas
5.
PLURIEVALUACIÓN
Autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación, sociometría Diario de clase Escala de actitud Diferencial semánticoTabla 1.3: Resumen de actividades, técnicas e instrumentos de seguimiento evaluación. [G]
Se había dicho que al aplicar una modalidad de seguimiento y evaluación, la misma debe agrupar de manera articulada un conjunto de actividades, técnicas e instrumentos que permitan hacer un seguimiento del desarrollo de la competencia y finalmente evaluar la misma, la aplicación de pruebas y proyectos finales, o los trabajos en clase que tradicionalmente se aplican a nivel educativo, son indudablemente actividades de evaluación, pero no son por sí mismos una modalidad, si no se muestra una intención previa del ordenamiento y aporte de cada actividad en el universo completo de la evaluación, hay la posibilidad de que cada actividad de evaluación quede aislada de las demás.
Considerando esto, se puede calificar como modalidades de seguimiento y evaluación al: portafolio, repositorio, diario y anecdotario, los cuáles se revisan más a fondo a continuación.
30 1.4.2 Isoordinadas del portafolio
En un mentefacto, las Isoordinadas son las características del concepto en cuestión, en este caso el portafolio, como modalidad de seguimiento y evaluación, tiene las siguientes características:
Registro sistemático de logros académicos y profesionales en proceso, ejecutados y evaluados: El portafolio debe agrupar todos los “hitos” del
proceso de formación, y ya que se trata de seguimiento y evaluación, deber tener no solamente el producto final, sino los avances de cada logro, la razón principal es que mientras se desarrolla la competencia, el estudiante puede recibir retroalimentación del mediador, o revisar constantemente su propio desarrollo. Es sistemático, pues se procesa información, constituyéndose en entradas del sistema las evidencias del trabajo realizado en la enseñanza – aprendizaje y en salida los productos terminados, cada entrada procesada (logro académico o profesional) tiene su propia realimentación del mediador o sus pares, cuyas recomendaciones y observaciones son tomadas en cuenta en trabajos posteriores.
Figura 1.9: El portafolio como registro sistemático [G]
Modelo de certificación de competencias basado en el aprehendizaje significativo y autónomo: En un sentido amplio, se puede entender como certificación el proceso mediante el cual dos o más actores acuerdan el cumplimiento mínimo de un servicio, producto, servicio o competencia sobre la base de ciertos criterios y desempeños.
El portafolio puede considerarse como un modelo de certificación de competencias, ya que independiente del aula, curso, o cátedra donde se aplique, debe demostrar bajo una u otra forma los criterios o desempeños mínimos de la competencia, de ahí que la aplicación de portafolios certificaría que el estudiante es competente. Más importante aún, el portafolio permite que el estudiante verifique sus avances, desde un punto de vista crítico a través de la comparación con sus pares y la retroalimentación del mediador, generando en sí mismo un auto-evaluador, que le permite discernir buenas y malas prácticas respecto a su desempeño, condición fundamental para establecer autonomía.
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Conectado a los componentes del currículo: El seguimiento y evaluación realizado a través del portafolio, no se trata de reunir completamente todo lo realizado en el proceso de enseñanza – aprendizaje, el portafolio debe tener una conexión completa con la planificación curricular y reflejar el progreso en los propósitos de aprendizaje y en alcanzar la competencia, el portafolio entonces demuestra una intencionalidad pedagógica muy marcada ya que permite seleccionar y jerarquizar las actividades y evidencias a evaluarse.
Adicionalmente muestra de manera integral y contextualizada los resultados de aprendizaje atando completamente los objetivos o propósitos al impacto obtenido.
Cultura individual de autoevaluación, autocrítica y autorreflexión: El portafolio genera por sí mismo una nueva forma de seguir el proceso de enseñanza aprendizaje, a través de la autoevaluación, la autocrítica y la autorreflexión, sumado a la comparación con los pares y la retroalimentación del mediador, el estudiante es testigo de su propio progreso, y como reflejándose en un espejo toma acciones por sí mismo para generar mejores propuestas, esta motivación combinada con el acceso a las TIC permite que el estudiante adquiera un rol más activo ya que investiga y obtiene nueva información que le permite realizar una reflexión y crítica más profunda, por eso esta modalidad de seguimiento y evaluación es la que más se ajusta a los estudiantes adultos (sin quitar la posibilidad de utilizarse en educación inicial), que requieren generar competencias de crítica sólidas, y no tienen apoderados u otros tipos de acompañantes a diferencia de los niveles iniciales de educación.
Proceso interactivo y formativo: Interacción e interactividad se refieren a las relaciones que el sujeto tiene con las personas y con los contenidos, respectivamente.
Los contenidos del portafolio deben alejarse de la idea tradicional del repositorio (que se tratará más adelante), no se trata de documentos cuyo único propósito es contener información, sino que promueven la reflexión y la actividad para que el estudiante pueda apropiarse del conocimiento, a través del debate, y del diálogo interactivo entre el mismo y su obra.
La indexación y administración que presta el portafolio para generar estos contenidos supone una transición del archivo tradicional a una verdadera hoja clínica del proceso educativo [R, 43-64], una transición difícil, por decir lo menos.
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Estos “contenidos vivos” que contiene el portafolio, e invitan al diálogo a través de implementar dudas e interrogantes por la constante mejora, son fruto de la planificación del mediador (ya se habló de la relación estrecha con el currículo), quién consciente de la necesidad de generar autonomía en el estudiante, (por su inevitable ausencia a mediano y largo plazo), planifica de manera que los contenidos principales se puedan identificar son facilidad, y sobre todo propone que el estudiante los contextualice dentro de diversas realidades y problemáticas, que hacen aún más significativas las actividades. El portafolio y su configuración deben estar en constante dinamismo, y al tiempo que forma al estudiante, forma también al mediador ya que este último está siempre en constante inquietud y reflexión sobre su propia práctica, ya que la planificación de las actividades del portafolio va más allá de una descripción articulada, secuencial y con alto rigor científico (que si debe serlo), sino que además debe provocar, crear crisis y proponer estrategias de solución a problemas, que después el estudiante analizará si son pertinentes o no, y su aplicación se evidenciará en su portafolio.
De esta manera el aprendizaje y la enseñanza se van afinando progresivamente, a través de la experiencia que el mediador va adquiriendo al planificar y evaluar actividades significativas y del progreso constante del estudiante mientras avanza en su proceso de formación.
Seguimiento y evaluación de las metas, resultados e impactos. El portafolio permite visualizar y cuantificar con claridad las metas, resultados e impactos.
Se estableció que las metas se refieren a los aspectos más grandes de una propuesta de formación, por ejemplo la meta de un módulo de estudio, los resultados generalmente se relacionan con aquellos efectos que se buscan alcanzar en una cátedra y los impactos tratan de lo que ocurre posteriormente en el estudiante y su entorno al terminar una propuesta de estudio, por ejemplo que tan aplicables han sido las competencias adquiridas en el entorno laboral, o cuan significativa es una competencia aprehendida en el desempeño individual o grupal.
Viabiliza la innovación y homologación de las competencias: Anteriormente se habló de la certificación como el proceso que determina los desempeños mínimos para admitir que un estudiante es o no competente, si estos desempeños son comunes, o se protocolizan dentro de un área definida (un país, un continente o a nivel mundial) se pueden crear estrategias de homologación.
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Homologar significa equiparar o dar el mismo valor a documentos,