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MARCO FILOSÓFICO

2.2.1.5 LA MODERACIÓN EN LA COMUNICACIÓN CENSURANDO LA IRRESPONSABILIDAD SOCIAL

La responsabilidad social está directamente relacionada con el impacto

que puede ocasionar la acción de las personas como consecuencia de su mala

relación con el entorno social; en tal sentido uno de los agentes sociales que se

encuentra implicado a ser socialmente responsable son los agentes

socializadores, como son: la familia (madre, padre y otros miembros de la

familia), la institución educativa, los medios de comunicación masiva, las

relaciones entre iguales, el entorno laboral, las instituciones, entre otras

Estos agentes de socialización en su accionar contribuirán en la

transmisión de ideales, valores, creencias, conductas aceptables y también

inaceptables; que la persona asimilará e integrará en su personalidad.

El problema surge cuando se realiza un análisis comparado entre la

influencia de los agentes de socialización y las etapas del desarrollo humano

de la persona; así tenemos:

a) Que la familia influirá preponderantemente en las etapas: infantil y de la niñez, en las cuales se encuentra vigente el proceso de formación de la

personalidad.

b) La institución educativa, actuará con mayor arraigo en las etapas de la niñez,

pubertad, adolescencia; para luego aminorar en las etapas de la juventud y

la adultez.

c) Los grupos de iguales, influirán en la niñez, pubertad y sobre todo en la

adolescencia; también en la edad adulta.

d) Los medios de comunicación social, son los que en la actualidad tienen una

presencia permanente, durante todas las etapas del desarrollo humano; pero

que podría ser filtrada su intervención por la actuación responsable de la

familia en las primeras etapas del desarrollo de la persona y también por

comisiones colegiadas profesionales de censura, cuya actuación impediría la

vigencia de una programación alienante, tanto en la radio como en la

televisión.

“La socialización viene a ser el recurso del que se vale la sociedad para que incorporemos sus pautas, las aceptemos y nos comportemos de acuerdo a

ellas. Sin este aprendizaje, cada uno de nosotros no podría desarrollarse

plenamente como persona humana, ni actuar en sociedad”. (BRIGIDO, 2006, p. 86).

El hombre al nacer ya encuentra una situación social hecha y no tiene

la posibilidad de elegirla, no obstante, ella le servirá para desarrollarse a través

de la incorporación de pautas sociales, desarrollando hábitos de conducta que

la situación exige y, una cultura que le permitirá asimilar conocimientos,

creencias y normas que implica un aprendizaje de las formas de pensar y sentir

de dicha sociedad (Socialización Cognitiva); que le facilitarán a fin de cuentas

su relación social y el desarrollo de su vida social. Paralelamente a esta

socialización cognitiva se produce la socialización moral, al desarrollar la

persona su conciencia moral que le permite formular juicios morales coherentes

con los códigos sociales aprendidos y que evolucionan conforme avanza su

edad.

El resultado del proceso de socialización va a producir que la persona

se llegue a integrar al grupo social (integración social), adoptando sobre el

particular dos respuestas antagónicas; o se ajusta a los modos de

comportamiento que nos han enseñado o, se aparta, adoptando una conducta

desviada o desajustada, que vendría a propiciar el siguiente resultado del

proceso de socialización que es la inadaptación social, que viene a ser el comportamiento adoptado, pero alejado de los patrones imperantes en la

sociedad, que podría generar marginación, siempre y cuando atente contra los

social que viene a ser la conjunción entre inadaptación y marginación, que generalmente linda con la infracción de la normativa social.

Como puede deducirse, el proceso de socialización afecta de manera

distinta a cada individuo, teniendo en consideración la medida de asimilación

de los contenidos y patrones de comportamiento. En tal sentido, “se suele entender a la individuación como un proceso complementario de la

socialización que comprende la formación de la identidad. Así entendido, el

proceso de socialización es el resultado de la interacción de factores

individuales, grupales y sociales”. (BECERRA, 2013, p. 127).

Si bien los agentes socializadores se encuentran implicados en esa

actitud de moderación social en la comunicación que no censura la

irresponsabilidad que a diario se produce a nivel familiar, en la institución

educativa con sanciones ejemplarizadoras y en las instituciones en general; lo

más alarmante y atentatorio es la falta de responsabilidad social de los

propietarios de los medios de comunicación, responsables directos de los

contenidos que se producen y se llegan a emitir, sin esperar censura de parte

del gobierno de turno o de la ciudadanía que es la receptora y sufre los efectos

de los medios. Parecería que no fueran conscientes del daño que su accionar

pueda ocasionar a cualquier persona o grupo social. Menos aún censurar el

accionar nocivo de otras organizaciones homólogas a nivel nacional.

En la actualidad estamos asistiendo “a lo que DUBET y MARTUCELLI describen como desinstitucionalización de la sociedad. La sociedad actual se

provee cada vez menos de individuos que responden a un modelo institucional,

en normas y conductas. La escuela, la familia y la iglesia, al margen de las

particularidades que las caracterizan y la forma en que responden a los

cambios de la sociedad, tienen algunos puntos en común relacionados con

este proceso de desinstitucionalización”. (BRIGIDO, 2006, p. 119). En otras palabras, estos tres agentes de la socialización han perdido autoridad en el

proceso de socialización y, los medios de comunicación se han convertido en

agente principal de la degradación moral existente en la sociedad.