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EL MONASTERIO DE SANTA CATALINA

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 Admirable la ejecución minuciosa y capacidad para realzar los elementos arquitectónicos dentro del lenguaje barroco y al mismo tiempo imponerse así

IX. ANALISIS DE EJEMPLOS CONFIABLES

3. EL MONASTERIO DE SANTA CATALINA

Su estilo arquitectónico es fundamentalmente colonial, pero de naturaleza mestiza. A diferencia de otros restos virreynales de esta parte de América Latina, en Arequipa y especialmente en Santa Catalina, se observa la fusión de elementos españoles y nativos, a tal punto que generan una creación propia.

Su estilo arquitectónico se basa en la influencia española, fundamentalmente colonial, pero hecho con manos indígenas de naturaleza mestiza. Por ello, a diferencia de otras construcciones públicas coloniales Y restos virreynales de esta parte de América Latina, en Arequipa y especialmente en Santa Catalina podemos encontrar la fusión de elementos españoles e indígenas, a tal punto que generan una creación propia, formándose algo COMPLETAMENTE original.

En su interior existe un museo que guarda una de las muestras más importantes de arte religioso del continente, incluye una pinacoteca que contiene obras de la Escuela Cuzqueña, máxima expresión de la fusión de los sentimientos y valores de dos culturas: la incaica y la española.

El Convento de Santa Catalina es probablemente uno de los conventos más grandes del mundo. 450 monjas han vivido aquí por más de 400 años, completamente apartadas del mundo. Los habitantes de Arequipa no tenían noción de lo que sucedía dentro del complejo, muchas historias fantásticas circulan acerca de este convento. Santa Catalina se envolvió en un halo de misterio hasta el 15 de agosto de 1970, cuando una gran parte del convento abrió sus puertas al público.

El área norte del complejo todavía está habitada por monjas. Los visitantes pueden conocer libremente el resto del convento. Todavía se puede respirar la atmósfera de la oscura Edad Media al visitar el comedor, la sala donde las monjas realizan el lavado y una completa biblioteca con increíbles colecciones de libros, desafortunadamente esta biblioteca no siempre está abierta al público. Algunos visitantes permanecen todo el día y pueden entrar al sector habitado del convento, lo cual otorga mucha inspiración. El convento de Santa Catalina ocupa un área aproximada de 20 mil metros cuadrados, se divide en barrios distribuidos de manera similar a los primeros barrios de Arequipa.

Ciudadela

Portal del Monasterio

La portada de ingreso está adornada con un relieve de Santa Catalina de Siena, bajo cuyo patrocinio se fundó el convento. Está labrado en el sólido muro de sillar que bordea toda la manzana. La sobria sencillez de formas y color de esta portada, contrasta con el alegre colorido que el visitante encontrará en los ambientes interiores.

Claustro de los NaranjosData de 1738.

Debe su nombre a la presencia de árboles de naranjo. Las tres cruces ubicadas en medio del claustro forman parte de una tradición del Monasterio de Santa Catalina, donde las religiosas representan la Pasión de Cristo todos los Viernes Santo de todos los años, fecha en la cual, el mismo se cierra al turismo.

Patio El Silencio

Era el lugar donde las monjas se reunían a rezar el Santo Rosario y leer la biblia en completo silencio.

Claustro Mayor 

Construido entre 1715 - 1723, es el claustro más grande del Monasterio, al costado izquierdo se encuentran 5 confesionarios que contaban con la privacidad requerida, la configuración de los espacios abiertos de esta

arquitectura, destaca aquí la armónica relación proporcional y de escala entre la arquitectura del templo, con el propio claustro, como un todo en donde están presentes el color, la vegetación y el tratamiento del piso entre otros cumpliendo su rol original como elementos cualificadores de estos espacios.

Calle Córdova

Se distingue por sus maceteros con geranios rojos colgados a media ventana, que le dan una colorida belleza que nos permite encontrar una semejanza con la comunidad autónoma de Andalucía (España).

En esta calle podemos apreciar arquitectura de dos siglos diferentes. Al costado derecho la arquitectura del siglo XVIII, con el uso del sillar antiguo que medía 40 por 45 cm. y al costado izquierdo se aprecia un edificio moderno Construído entre 1968 y 1970, donde actualmente viven las monjas de clausura.

Plaza Zocodover

"Zoco" es una palabra árabe que significa trueque o intercambio. Los domingos muy temprano las religiosas se reunían en esta plaza para intercambiar algunos hilos, telas u objetos que ellas mismas elaboraban.

Calle Sevilla

 Al fondo de esta calle apreciamos la antigua iglesia de Santa Catalina, posteriormente convertida en cocina. En cuanto a arquitectura podemos apreciar dos arcos contrafuertes, característicos de la arquitectura arequipeña.

La Cocina

Esta cocina llama mucho la atención de los visitantes por la particularidad de su ambiente que nos remonta siglos atrás.  Algunos expertos creen que su techo tan alto y de cúpula se debía a que fue o iba a ser destinado a una capilla. La cocina funcionaba con carbón de piedra, leña y otros combustibles, por eso todas las paredes se ven tiznadas y los utensilios que en ella se aprecian son originales de esa época.

Calle Burgos

La Calle Burgos colinda con la antigua huerta de la Congregación, la cual se inicia en la lavandería, culminando al ser cruzada por la Calle Sevilla. Desde este punto se puede apreciar la cúpula del templo del Monasterio, asì como una de las torres de la Catedral de Arequipa.

La Lavandería

Fue construída en 1770, cuando Arequipa se abastecía de agua mediante acequias, en ella encontramos 20 medias tinajas (grandes recipientes de barro, usados antiguamente para almacenar granos, maíz o vino), que servían de bateas.

El agua corría por un canal central, que se desviaba a cada tinaja colocando una piedra y en el fondo de la batea ponían un tapón, que luego de lavar quitaban y el agua corría hacia el canal subterráneo que llevaba los desechos al río.

Torre del Campanario

La distinguida torre que luce el Monasterio de Santa Catalina fue construido en 1748 siendo Presidenta del Consejo, la subpriora Sor Catalina de San José Barreda y Obispo Juan Bravo de Rivero.

Su campanario tiene cuatro campanas dispuestas con frente a las calles que rodean el monasterio.

Iglesia

Bella y antigua iglesia de larga nave y de cúpula de media naranja, que tiene una construcción de planta básica de 1660 aproximadamente. Esta, debido a diversos terremotos que sacudieron la ciudad de Arequipa desde la época de la

colonia, ha sido reconstruida varias veces respetando su original diseño.

Su altar principal es de plata repujada que representa un trabajo muy esmerado, con bellos y delicados motivos religiosos, de los antiguos artesanos a los que se les encomendó la obra.

El Mirador

Desde lo alto de una de las construcciones del Monasterio puede apreciarse una excelente vista panorámica de la ciudad.

Este mirador nos permite, además, tener una visión global del conjunto arquitectónico y de los volcanes que rodean Arequipa.

Beata Sor Ana de Los Ángeles

En el Monasterio de Santa Catalina vivió Sor Ana de los  Angeles Monteagudo, una religiosa que fue priora del Monasterio y que murió en 1686. El año 1985 fue beatificada por el Papa Juan Pablo II.

Se le atribuyen innumerables milagros y predicciones y es objeto actualmente de culto popular. Dentro de la ciudadela existe su celda y los utensilios y enseres que utilizó en vida.

En esta ciudadela reside un encanto en la solidez y plasticidad de sus volúmenes, y la belleza que maestros y alarifes lograron en la arquitectura de esos recintos mediante soluciones arizantes como los arbotantes o la construcción de recias arquerías asentadas sobre pilares.

En los interiores, las cúpulas y las cubiertas de bóveda amplían considerablemente el espacio y aumentan la sensación de fortaleza de los edificios. Se percibe así mismo, sobre todo en la zona de las callejas, la intervención de albañiles que, carentes de un diseño propiamente arquitectónico, fueron levantando muros, tejados, celdas, patios y portadas de sencillo planteamiento.

Lo interesante de Santa Catalina es que se trata de una verdadera ciudadela ya que está organizada a través de un conjunto de calles y espacios que relacionan zonas de diferente imagen y jerarquía, en una trama de recorridos diversos.Todo Dentro de un emplazamiento de predominancia horizontal, en el que destaca como elemento hito al volumen del templo que como es lógico se encuentra junto al claustro mayor. La trama del conjunto, su zonificación y organización en general corresponden al tipo de actividades y requeriminetos que en su época se llevaba en este convento, y dentro de

esto es necesario referirse al hecho de que aquí existe una zona de viviendas llamadas celdas en el que habitaban las monjas de forma separada de las demás, estas viviendas tenian los ambientes necesarios a modo de un departamento que incluian pequeños patios asoleados. Estos bloques de viviendas constituyen verdaderas manzanas con calles que tienen nombres de ciudades españolas, como Córdoba, Toledo, Burgos, Sevilla Esto a determinado el carácter de ciudadela del conjunto.

Un aspecto importante de referir al tratar de Santa Catalina es su carácter paisajístico que está determinado primeramente, primeramente por la trama de recorridos del conjunto que en este caso no es totalmente ortogonal, sino que existen recorridos sinuosos, como es el caso de la zona de viviendas, luego por la diversidad de zonas con diferente configuración formal y jerarquía; además del hecho de que las zonas se articulan indirectamente, lo que hace que en el recorrido se tenga una secuencia de espacios que se van descubriendo sorpresivamente. En este aspecto radica la riqueza paisajística que hoy se reconoce en Santa Catalina. Sin embargo en su momento la forma como se manejaron los espacios y elementoa arquitectónicos también respondian al propósito de lograr un ámbito de misticismo,tranquilidad, afianzamiento de la religiosidad, etc.

La sensación al ingresar a este antiguo convento, y estarlo paseando se tiene la sensación de haber retrocedido en el tiempo y estar en un mundo aparte, solo el escuchar el ocasional sonido de la bocina de un auto o el paso de un avión hace ver que no es así.

Santa Catalina es verdaderamente una especie de muestrario de la arquitectura colonial arequipeña.

En este sentido aquí se puede ver muchos de los elementos que forman parte de su carácter y evolución, en primer término salta a la vista el colorido de sus paredes, todas llevan los colores característicos ya mencionados, las típicas edificaciones de un solo nivel con sus techos de bóvedas de cañón y de cruceria aunque se puede ver aquí también edificaciones con techos de tijeral con cobertura de tejas correspondientes a la segunda etapa de la evolución de esta arquitectura.

 Aquí se puede ver la presencia de los elementos hispánicos, latinos, árabes conjuntamente con manifestaciones de la cultura regional que aluden al carácter mestizo de esta arquitectura, en diferentes sectores o manifestaciones arquitectónicas; sin embargo es bueno anotar que aquí en Santa Catalina, como en otros conventos no se dan grandes expresiones del arte del tallado barroco mestizo,pero existen pequeñas muestras

puntuales, en determinados lugares generalmente en ingresos a algunos locales. Como es típico en los conjuntos conventuales

destaca el Templo conjuntamente con su claustro mayor, en este caso por su majestuosidad en su configuración externa. Este tiene una sencilla planta de una sola nave, con un lado que da hacia la calle y el otro hacia el exterior junto al claustro mayor; el techo es de bóveda de cañón que remata en una gran cúpula de media naranja, la misma que es el elemento de destaque visual del templo y del todo el convento. Lo que es llamativo de este templo es su elevación lateral que da a la calle Santa Catalina, en la que aparecen los contrafuertes, que en este caso no se presentan

como volúmenes independientes, sino que están ensamblados a otro volumen horizontal en la base, a modo de zócalo que también cumple la función estructural de evitar el desplazamiento del muro que recibe las cargas de la bóveda conjuntamente con los contrafuertes.

X.

CONCLUSIONES

La formación europea jesuítica, el conocimiento de los tratadistas, así como la influencia de la arquitectura de los lugares de procedencia, jugaron un papel determinante en la concreción de las obras.

De esta manera, la actividad de los arquitectos jesuitas contribuyó a la evolución de la arquitectura española desde las formas renacentistas a las barrocas, debido a las numerosas fundaciones que la orden llevó a cabo en la Península desde las últimas décadas del XVI.

La Compañía de Jesús fue uno de los principales impulsores de la creación del nuevo estilo en Italia, el cual fue irradiado a América, donde Vignola definió en el Gesù de Roma (1568) el modelo deseado por los jesuitas que después, con diversas variantes locales, se convirtió en el prototipo de iglesia barroca, porque su diseño se adecuaba exactamente a las exigencias de los ideales contrarreformísticos imperantes en el arte de la época de facilitar la participación de gran número de fieles en las funciones litúrgicas, creando un tipo de iglesia congregacional.

La planta, de cruz latina, con una sola nave y capillas laterales intercomunicadas, presenta un esquema longitudinal pero con una pronunciada integración espacial, lograda mediante el protagonismo del centro fundamental señalado por la cúpula sobre el ancho y corto crucero. Se configura así un amplio y unitario espacio para facilitar la congregación de los fieles, su participación en los actos litúrgicos y la difusión y propaganda de la fe católica.

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