Mongan, hijo de Fiachna, es un personaje histórico. Las crónicas irlandesas indican la fecha de su deceso y, año mas, año menos, la sitúan en la misma época. Según Tigernach, el más antiguo de los cronistas irlandeses cuyas obras hayan llegado hasta nosotros, Mongan, hijo de Fiachna, fue muerto de una pedrada en 625 por Arthur, hijo de Bicur, bretón. Por lo tanto, Mongan ha existido incluso fuera de la epopeya. Ahora bien, según la leyenda, no sólo era hijo de un dios, sino que, debido a otro prodigio —consecuencia del primero— en él revivió Find mac Cumaill, el célebre guerrero de la epopeya osiánica, el Fingal de Macpherson; y, sin embargo, cuando nació Mongan, hacía aproximadamente tres siglos que Find había muerto.
Una leyenda irlandesa relata cómo fue probada la identidad de Mongan con Find. Ocurre que cierto día estalló una discusión entre Mongan y su file Forgoll acerca del lugar donde
había muerto Fothad Airgtech, rey de Irlanda muerto por Cailté, uno de los compañeros de Find en una batalla cuya imprecisa fecha es fijada por los Cuatro Maestros, audaces cronólogos, en el año 285.
Violentamente irritado al verse contradicho por Mongan, Forgoll lo amenazó con terribles encantamientos que espantaron al rey y a todos cuantos asistían a la escena. Se convino que Mongan dispondría de tres días para presentar la prueba de lo que había afirmado, es decir, para establecer que Fothad no había muerto en Dubtar, Leinster, como pretendía Forgoll, sino a orillas del río de Larne, antaño Ollarbé, en el Ulster, muy cerca del castillo de Mongan. En el caso de que antes de expirar el plazo convenido Mongan no consiguiera probar que tenía razón, de acuerdo con las convenciones en uso todos sus bienes, incluida su persona, pasarían a propiedad del file.
Mongan, seguro del éxito, aceptó ese arreglo sin dudar; y dejó pasar los dos primeros días y la mayor parte del tercero sin perder la calma en absoluto. Su mujer estaba sumida en una profunda tristeza: desde que Mongan contrajera el fatal compromiso, no había parado de llorar. Deja ya de sufrir —le decía Mongan—: alguien vendrá en nuestra ayuda.
Llegó el tercer día y Forgoll se presentó: quería que el contrato fuera ejecutado de inmediato, y pretendía tener derecho a apoderarse desde ya de todos los bienes de Mongan e incluso de su persona. Esperad hasta la noche, le respondió Mongan. Se encontraba en su habitación junto con su mujer, que lloraba y gemía al ver que se aproximaba la hora fatal en que el file se apoderaría de todo, y que el salvador del que hablaba su marido no aparecía.
No te aflijas, ¡oh mujer! —le dijo Mongan—. El hombre que viene en nuestra ayuda ya está cerca, oigo sus pasos por el río de Labrinné.
Se refiere al río Caragh, que corre por el condado de Kerry y desemboca en la bahía de Dingle, en el extremo sudoeste de Irlanda. En ese momento, Mongan se encontraba a unas cien leguas de allí, en la parroquia de Donegore, a cierta distancia al nordeste de la ciudad de Antrim, cabecera de un condado que forma la extremidad norte de la isla. Su alumno Cailté, el compañero de combates de Mongan en la época en que este último se llamaba Find, llegaba desde el país de los muertos para dar testimonio de la veracidad de su antiguo jefe y confundir así la audaz presunción del file Forgoll. Venía por la ruta que siempre tomaran aquellos que quisieron alcanzar el nordeste de Irlanda desde la misteriosa comarca habitada por los muertos.
Las consoladoras palabras del rey lograron calmar a su mujer, y hubo un momento de silencio; pero al instante volvió a llorar y gemir. No llores, ¡oh mujer! —dijo Mongan—. El
hombre que viene en nuestra ayuda está por llegar: oigo que sus pies agitan el agua en el río de Maine. Se trata de otro río de Caragh hacia el nordeste siguiendo el camino que debía
conducir al Cailté hasta el palacio de Mongan. Las palabras de su marido apaciguaron un momento el dolor de la reina; pero, no viendo venir a nadie, volvió a llorar y gemir.
Esta escena se repitió varias veces, ya que Cailté no pasaba río alguno sin que Mongan le oyera y se lo anunciara a su mujer. Por ejemplo, le oyó atravesar el Liffey, que toca Dublín; el Boyne, que corre un poco más al norte; a continuación el Dee, y luego el lago de Carlingforol, cada uno de ellos más cercano que los anteriores al condado de Atrim donde se encontraba Mongan.
Por fin Cailté estuvo muy cerca: atravesaba el Ollarbé, el río de Lame, a muy corta distancia hacia el sur del palacio de Mongan. Pero todavía no se le veía, y sólo Mongan lo había oído. Caía la noche. Mongan estaba en su palacio, sentado sobre su trono; a su derecha se encontraba su mujer, deshecha en lágrimas; frente a él, el file Forgoll reclamaba la ejecución de los compromisos contraídos por el rey y le llamaba a demostrar la buena fe de sus cauciones. En ese momento se vio que un guerrero al que nadie —salvo Mongan— conocía, se acercaba a la muralla por el lado de mediodía.
Llevaba en la mano un asta sin punta con ayuda de la cual saltó sucesivamente los tres fosos y los tres terraplenes que formaban el recinto de la fortaleza. Llegó hasta el patio en un abrir y cerrar de ojos; desde allí pasó a la sala y se situó entre Mongan y la pared. Forgoll estaba del otro lado de la sala, frente al rey.
El recién llegado preguntó qué pasaba, y Mongan le contestó: El file aquí presente y yo
Fothad murió en Dubtar, en Leinster, y yo digo que no es así. El guerrero desconocido
exclamó: Pues bien, el file ha mentido, a lo que éste replicó: Te arrepentirás de lo que has
dicho.
No está bien que hables así —le dijo el guerrero—. Voy a probar lo que he dicho. Nosotros estábamos contigo —dijo dirigiéndose al rey—; estábamos con Find —agregó
dirigiéndose al auditorio—. Cállate, cometes un error al revelar ese secreto, le dijo Mongan.
Nosotros estábamos con Find —continuó el guerrero—. Veníamos de Alba (es decir, de Gran Bretaña) cuando, cerca de aquí, a orillas del Ollarbé, encontramos a Fothad Airgtech y le presentamos batalla. Yo le lancé mi venablo de tal suerte que le atravesó el cuerpo; y el hierro, desprendiéndose del asta, fue a clavarse en la tierra del otro lado de Fothad. He aquí el asta de ese venablo. Encontraréis el hierro clavado en el suelo, hacia el este, a poca distancia; y un poco más lejos, siempre hacia el este, encontraréis la tumba de Fothad Airgtech. Un ataúd de piedra rodea su cadáver, y dentro de aquél están sus dos anillos de plata, sus dos brazaletes y su collar de plata.1 Sobre la tumba se yergue una piedra en cuya
extremidad inferior se puede leer esta inscripción, grabada en ogámico: "Aquí reposa Fothad Airgtech; combatía contra Find cuando fue muerto por Cailté."
Fueron al lugar indicado por el guerrero y encontraron la roca, el hierro de lanza, la piedra erguida, la inscripción, el ataúd, el cadáver y las joyas que había mencionado: Mongan había ganado su apuesta. El guerrero desconocido era Cailté, alumno de Find y compañero suyo de armas, que había regresado del país de los muertos para defender a su antiguo maestro contra un ataque injusto.
Ya hemos visto que, al divulgar el secreto que Mongan guardara hasta entonces, Cailté había proclamado públicamente la identidad de Mongan con el célebre Find.. Y esta extraña identidad era consecuencia del maravilloso nacimiento de Mongan, quien no debía la vida al rey Fiachna, su padre aparente, sino a un ser perteneciente a una raza superior. Porque Mongan era hijo de Manannan mac Lir, o sea, hijo de un dios, de uno de esos personajes sobrenaturales que, según la creencia gala recogida por San Agustín, se enamoran de las esposas de los hombres.
1 Airgtech, el sobrenombre del rey, probablemente significa "que posee plata", "que posee
CAPITULO XV
LA CREENCIA EN LA INMORTALIDAD DEL ALMA EN IRLANDA Y EN LA GALIA.
1. La inmortalidad del alma en la leyenda de Mongan. 2. La raza céltica, ¿creía en la metempicosis pitagórica? Opinión de los antiguos sobre esta cuestión. 3. Comparación entre la doctrina de Pitágoras y la de los celtas. 4. El país de los muertos. La muerte es un viaje. Texto del siglo IV antes de nuestra era. 5. Algunos héroes fueron a guerrear al país de los muertos y de los dioses: tal fue el caso de Cuchulainn, Loegairé Liban y Crimthann Nia Nair. Leyenda de Cuchulainn. 6. Leyenda de Loegairé Liban. 7. La recomendación de no desmontar del caballo en la antigua leyenda de Loegairé Liban y en la leyenda moderna de Ossin. 8. Leyenda de Crimthann Nia Nair. 9. Diferencia entre Cuchulainn por un lado, y Loegairé Liban y Crimthann por el otro.