El propósito de un sistema de monitoraje es que los músicos se puedan escuchar bien entre ellos a un nivel de volumen suficiente.
los ejecutantes se colocan de manera que puedan escucharse los unos a los otros; ya que aún que un músico controle perfectamente el compás de una pieza, difícilmente dará con la expresión correcta si no escucha bien el trabajo de sus compañeros.
El problema del monitoraje aparece al mismo tiempo que la multiamplificación en los escenarios, cuando el desarrollo de la música y de la industria comenzó a exigir más potencia musical para abarcar mayores audiencias. En efecto, el aumento de potencia en los sistemas de amplificación para el público (Public Adress) comportó serias dificultades para escucharse encima de un escenario; y ahí se inició el diseño de unos sistemas que facilitaran estas escuchas: los monitores de escenario.
La definición de un monitor sería la de unos altavoces de referencia, que entregan un sonido independiente del que recibe el público.
Los monitores de escenario son sistemas complementarios de sonido orientado hacia los músicos, pensados para entregar a cada intérprete las señales de los instrumentos que deseen escuchar, y a unos niveles adecuados.
Queda claro que el propósito de un sistema de monitoraje es que los músicos se puedan escuchar bien entre ellos a un nivel de volumen suficiente, que no debe ser ni demasiado bajo ni demasiado alto respecto al volumen del sistema principal. En efecto, no resulta adecuado sobredimensionar el sistema de monitores, ya que se incrementa el peligro de generar la temible realimentación acústica (feedback) que pueda confundir a los propios músicos. Es recomendable utilizar el menor número posible de altavoces de monitor, los que sean imprescindibles para que los intérpretes escuchen su mezcla de referencia a un volumen adecuado, de manera que se sientan cómodos tocando.
El monitor tipo cuña tiene la forma trapezoidal, se sitúa en el suelo y con el altavoz dirigido hacia el músico; las cuñas de escenario deben tener un patrón de
direccionalidad muy cuidado, para que su cobertura pueda ser controlada con exactitud y para que no se solapen entre ellas.
Figura 31. Monitor de Cuña Activo Meyer Sound MJF212.
Los monitores de cuña activos hacen referencia a que su etapa de amplificación (amplificador) está incluido dentro de la cuña, por lo que requiere para su funcionamiento una conexión AC para alimentar el amplificador incluido, la ventaja respecto a los pasivos es que estos amplificadores están diseñados óptimamente para el monitor, y el ahorro de espacio respecto a usar monitor (cuña) y rack de amplificadores, una de las desventajas es que debido a que la etapa de amplificación esta insertada en el monitor este tiende a calentarse y en ocasiones a apagarse para protegerse cosa que no sucede en los monitores activos de altas gamas.
Lección 19: El feedback (Retroalimentación).
Un equipo de amplificación de sonido consiste al menos de un micrófono, un amplificador y uno o más parlantes. En todo momento que se cuente con estos tres elementos existe la posibilidad de que se produzca retroalimentación.
La retroalimentación consiste en ese molesto sonido como un aullido que se escucha por los parlantes de vez en cuando. La retroalimentación sucede cuando el sonido de los parlantes es captado por los micrófonos, re amplificado y reenviado nuevamente por los parlantes creando un bucle (loop).
Este bucle sucede tan rápidamente que produce su propia frecuencia, y eso es lo que se escucha como un aullido. La distancia entre el micrófono y los parlantes tiene mucho que ver con la frecuencia del aullido, porque la distancia controla la velocidad con la que el sonido forma el bucle a través del sistema.
Evitar la Retroalimentación:
La retroalimentación acústica puede ser un problema en cualquier sistema de sonido. Los sistemas audio que incluyen micrófonos inalámbricos son algo más propensos a tener retroalimentación que aquellos que usan sólo micrófonos con cables, simplemente porque la libertad de movimiento con los sistemas inalámbricos hará que sea más probable que el usuario camine delante de los altavoces. Además, los micrófonos omnidireccionales se usan a menudo con los sistemas inalámbricos, y no proporcionan la misma protección contra la retroalimentación que la ofrecida por los micrófonos vocales direccionales más familiares.
Seguir estos pasos para hacer que sea menos probable que el usuario del sistema inalámbrico camine delante de los altavoces. Estos pasos podrán incluir más tiempo de ensayo, señales en el suelo, reubicación de los altavoces y algunas otras opciones.
Bajar el nivel de sonido de los altavoces más cercanos al usuario del sistema inalámbrico, y aumentar el nivel de los otros altavoces para compensar. Si es posible, girar los altavoces más cercanos para dirigirlos ligeramente hacia fuera de la posición del usuario del sistema inalámbrico.
Mover el micrófono más cerca a los labios del usuario y bajar la ganancia de audio del transmisor. Esto mantendrá la voz del usuario al mismo nivel en el sistema de sonido, al reducir la ganancia que causa la retroalimentación.
Si la retroalimentación es el resultado de usar un transmisor Body-pack y un micrófono omnidireccional de solapa, cambiar a un micrófono direccional.
Tratar de cambiar a un tipo diferente de micrófono o la cápsula del micrófono. Los diferentes micrófonos varían en características y un modelo particular podría ser menos propenso a la retroalimentación en una situación específica.
Asegurar que la ganancia del sistema se fija apropiadamente para cada aplicación. En las situaciones con un nivel de presión de sonido alto (SPL), si la ganancia del sistema se fija demasiado alta, podría causar una sobrecarga de los circuitos inalámbricos y podría aumentar las probabilidades de retroalimentación. La mayoría de las técnicas normales para reducir la retroalimentación también funcionarán con los micrófonos inalámbricos. Debido a la probabilidad aumentada de retroalimentación con los sistemas inalámbricos, será útil entender y poder aplicar estas técnicas.