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I Congreso Nacional del pueblo Indígena, 2006 (Observatorio por los Derechos y la Supervivencia de los pueblos Indígenas en Colombia. Tomado de la pagina web http://observatoriopic.org/emberaca
47 CAPITULO 1
Del Desarraigo Espiritual, Hacia una Vida Incierta
“El desplazamiento forzado, es entendido como proceso y no solo como resultado de la guerra, hace parte (…) de dinámicas históricas relacionadas con la estrecha asociación entre el incremento de la violencia armada, (…) y la concentración de recursos,
particularmente de la propiedad territorial” (Riaño, 2006), según la ley 387 en el Art 1 dice que “El desplazado es toda persona que se ha visto forzada a migrar dentro de un territorio nacional abandonando su localidad de residencia o actividades económicas habituales” porque se encuentra afectado el núcleo fundamental de los Derechos Humanos tales como: la vida, la integridad física, la seguridad o libertad personales han sido
vulneradas o se encuentran directamente amenazadas, conflicto armado interno, disturbios y tensiones interiores, violencia generalizada, violaciones masivas al Derecho Internacional Humanitario” (Bedoya), Entre los actos de violencia que realizan los grupos armados para causar esta problemática se encuentran, masacres, asesinatos selectivos de familiares y constantes amenazas, como lo manifiesta “Juan de Dios” quien fue amenazado y
confundido por ser hijo de un político y también acusado por el ejercito de tener nexos con la guerrilla. Históricamente las personas desplazadas han tenido que salir de su territorio a causa del conflicto armado, económico, político y social que vive el país desde hace ya algunos años, por esta razón las comunidades en situación de desplazamiento, en especial los indígenas Embera Katio, se ven obligados a abandonar su tierra, su sitio de trabajo y con esto su estilo de vida cambia al tener que trasladarse a la ciudad en busca de un lugar
48 donde sea posible vivir. Teniendo e n cuenta que las dinámicas sociales son diferentes en la ciudad. Como lo relata Juan de Dios.
“Después de que yo llegué acá a mi me siente muy complicado pa que aquí en ciudad si es muy complicado a veces cuando uno no tenga formas de recurso, siente como sufre de la vida siente como sufre de la comida o queda preocupado para pagar el arriendo y cuando no tengo forma queda preocupado para conseguir ropa pa los familia que a veces queda muy duro, acá hay que tener su plata para poder vivir , allá en el territorio allá casi no necesitaba plata sabe por qué nosotros mismo cultivaba cacao café plátano todo, de todo que uno quiere (ehh…) pero lo que pasa acá es muy difícil”…
Después de lo expuesto anteriormente, se analiza que el ser humano desde su nacimiento, este se va adaptando al mundo que lo rodea, y de esta manera se familiariza con su entorno, a tal punto que su apariencia física y su lenguaje se adaptan según los modos habituales de la cultura en la que se encuentran inmersos, es por ello que se hace difícil para la población indígena llegar a la ciudad en tanto que las condiciones de vida cambian y el subsistir se convierte en una lucha constante, debido a la coyuntura
económica y social que representa estar en la ciudad, a diferencia del territorio en donde se encontraban.
Teniendo en cuenta el vínculo que tiene el indígena con el territorio es demasiado fuerte, pues este representa la vida; por esto, cuando se es desterrado y se ven obligados a
49 abonar sus tierras, no cuentan con los elementos para sobrevivir en la adversidad de la ciudad. Esto lo manifiesta Ritalina:
“Cuando me encontraba en mi territorio, allá todo era bueno, era feliz; tenía mis cultivos de maíz y plátano. Tenía mis animales, (gallinas y marranos) mi casa y mi vida… aquí no tengo nada”.
Por lo tanto, los indígenas en condición de desplazamiento van perdiendo sus costumbres ancestrales y tradiciones, en efecto la comunidad va presentando una ruptura cultural como consecuencia del desplazamiento; aspectos tales como: la lengua, la cosmovisión, el jaibanismo, la movilidad territorial, la vida selvática, y sus formas de organización y de representación como ritos y fiestas, porque al ser despojados de sus territorios estas tradiciones se van perdiendo por las distintas vivencias y contextos. De esta forma se observa como el desplazamiento va llevando a los indígenas Embera Katío al cambio de toda una tradición cultural e histórica, para tener que acoplarse a leyes, normas, y hábitos de los cuales no poseen conocimiento y no están acostumbrados. Así que la única posibilidad que tienen es hacer parte de este sistema, donde prima la invisibilidad y la violencia niega cualquier intento de organización de la comunidad.
Retomando la tercera generación de los derechos humanos vemos como el derecho “al desarrollo que permita una vida digna” se ve vulnerado cuando se genera una situación de desplazamiento a otras ciudades, estas comunidades se enfrentan a situaciones precarias en la ciudad y las condiciones de vida son inhumanas, en tanto que los barrios donde se
50 ubican los Embera Katío se caracterizan por ser zonas de alto impacto debido a los altos índices de delincuencia, drogadicción, prostitución y vandalismo entre otros, en donde no reciben la atención necesaria por parte del Estado y los proyectos que se realizan en pro de esta comunidades son paliativos los cuales no generan ningún impacto, tal como se
evidencia en el relato de Juan de Dios .
“Después de que yo llegue acá a mi me siente muy complicado pa que aquí en ciudad si es muy complicado a veces cuando uno no tenga formas de recurso, siente como sufre de la vida siente como sufre de la comida o queda preocupado para pagar el arriendo y cuando no tengo forma queda preocupado para conseguir ropa pa los familia que a veces queda muy duro, acá hay que tener su plata para poder vivir”,..
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