Lograr que el caballo aparte su tren posterior de nosotros, girando sobre sus manos y permita que avancemos hacia su grupa, ocupando el lugar donde él estaba parado, es la finalidad de
VII. PRIMERA MONTA NATURAL.
7.1 MONTA CON SILLA.
Una vez que el animal nos acepta sin ningún problema sobre su lomo y acepta la silla sin problema, es un buen momento para montar al potro con la montura puesta; por lo cual debemos de acariciarlo en todo el cuerpo por los dos lados, una vez que el animal está relajado, se procede a poner la montura de manera normal, ajustando la carona correcta al sitio de postura normal, la montura se ajusta en la cincha no muy apretada, ya que se ajustará en el momento en que el potro vaya a ser montado (Cameron, 2004).
Posteriormente se lleva al potro al round pen y ahí se le pide que de un medio giro, guiado por el ronzal, se le acaricia y se procede a ajustar la montura, en medio del corral redondo, una vez ajustada la montura y que esté correctamente colocada, debemos cerciorarnos de que la montura, no se ladea de un lado a otro, ya que es una medida de suma seguridad para el manejador (Kevil, 2003). El siguiente paso y más importante, es montar al potro, para lo cual, hay diferentes variantes utilizadas por muchos manejadores, las cuales, han dado resultados muy satisfactorios, por lo que es importante mencionarlos:
Apoyo de la estructura del corral redondo.- Esta es una medida bastante segura para el jinete y consiste en cabestrear al potro hasta la estructura del corral, una vez ahí, el jinete se sube a dicha estructura, entrecruzando las piernas sobre la estructura, con la mano derecha el jinete toma el ronzal y con pequeños tirones intermitentes le indica al potro que acerque su cara a la estructura, mientras que con la mano contraria sostendrá una fusta (fuete largo con un extremo de soga flexible), para dar pequeños estímulos a nivel de las ancas del lado externo, para que el animal pueda juntar su cuerpo paralelo a la estructura del corral redondo y cuando el animal accede a la petición del manejador, se le debe de retribuir con un refuerzo positivo a dicha acción. Una vez que se le acaricia a nivel de la tabla del cuello se intenta poner una pierna desde arriba del corral, en el asiento de la montura, de manera gradual, recargando un poco de peso y quitándolo, de manera alternada y cuando observamos que el animal no se inquieta, se procede a voltear nuestro cuerpo, por dentro del corral redondo quedando nuestras dos piernas en el peldaño del corral (como si intentáramos subir tranca por tranca), dando la espalda al potro, que está en posición paralela a nuestro cuerpo, sentándonos en el asiento de la montura, sosteniendo nuestras dos piernas en un peldaño del corral dando la espalda al potro.
Es de suma importancia que esto sea gradual y no tengamos un asiento de nuestro cuerpo en la montura por más de dos segundos, por lo que se debe de alternar, para que el caballo no se incomode y poco a poco nos permita estar mas tiempo sobre su cuerpo. El animal poco a poco se familiariza y después podemos cruzar una pierna sobre la montura, montándonos sobre el caballo y la otra pierna, la sostenemos en el peldaño del corral, por lo que es importante que el animal esté completamente relajado y siempre pegado de manea paralela a la estructura (www.jayojay.com, 2007).
Figura 88, Preparando al potro para montarlo.
Utilización de un caballo “madrina”, o subirse amadrinado.- Este método es muy antiguo, era la forma de la usanza vaquera de antaño para amansar a un potro y hoy en día se sigue utilizando mucho, por muchos vaqueros de ranchos; la cual consiste en que el potro, una vez ensillado, se le pone un bozal con riendas (Hackmore western), el cual, un extremo de la soga va anudado al bozal de cuero crudo de la jáquima, mientras que la cabezada, tiene su misma rienda; la parte que va anudada al bozal tendrá de 2 a 3 metros de longitud, y será el extremo del ronzal que estará atado en vueltas a “cabeza de silla“, (término utilizado pos los vaqueros, referido a inmovilizar a un animal con una soga, cuando se ajustan vueltas amarradas en el cuerno o cabeza de la montura sobre otro caballo).
Una vez que el potro ha sido amadrinado, el vaquero procede a ajustar la montura, dando pequeñas sacudidas a los estribos hacia abajo y a los lados, para que el animal no se asuste con dichos movimientos, al mismo tiempo de ser acariciado y relajado con palabras suaves, posteriormente el vaquero pone un pie en un estribo y acaricia al animal, con la mano izquierda, hace una flexión lateral del cuello, mientras que con la derecha se sostiene de la cabeza de la silla y sube su cuerpo sosteniéndose sobre un estribo con un pie, mientras acaricia al caballo y se vuelve a bajar, repitiendo esto de 3 a 5 veces para después montarse muy despacio.
Monta sin ayudas. Este tipo de monta es cuando el manejador, no utiliza ni la estructura del corral redondo, ni tampoco otro caballo, por lo que hace el procedimiento anterior, como cuando se sube amadrinado, que es subirse en un estribo, poner su abdomen en el asiento de la montura y acariciar la tabla del cuello del caballo, alternando subidas y bajadas, hasta que el potro se familiariza con este movimiento. Cuando el potro está tranquilo y acepta así al jinete sin ningún problema, se puede intentar hacer lo mismo del otro lado (Kevil, 2003., Cameron, 2004).