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Moralidad y creatividad

Capítulo V: El Estado

2. Tagore: el Estado occidental frente a la compleja sociedad india

2.2. Moralidad y creatividad

Un segundo problema para Tagore con el concepto del Estado moderno es que su carácter impersonal, derivado de su mecanicismo legal y burocrático, da como resultado un ordenamiento político exento de moralidad y creatividad. Recordemos que la principal preocupación política de Tagore es devolver a la sociedad india a la senda del deber moral de sus miembros para con el bienestar colectivo, base para alcanzar la libertad más completa. Para ello busca revertir la degeneración del principio del dharma por parte del brahmanismo y su ritualismo mecanicista. En búsqueda de una solución al problema

7DJRUHHVFULEHHQXQDFDUWDHQTXH³1XHVWURSUREOema no es espiritual sino social

± el de revivir, a través de la organización y adaptación a un contexto más complejo,

QXHVWURVLVWHPDVRFLDOTXHVHHVWiUiSLGDPHQWHGHVLQWHJUDQGR´380.

7DJRUHFRPSDUDODVLWXDFLyQHQOD,QGLDFRQ2FFLGHQWH³(Q2FFLGHQWHOD situación parece ser justo lo opuesto. Allí vemos, por decirlo de alguna manera, un cuerpo altamente organizado en el que el alma está durmiente, o al menos, no completamente

FRQVFLHQWH´381.

Y es que para Tagore el Estado moderno occidental, debido a su fuerte capacidad organizadora, es una amenaza para el desarrollo de la libertad de conciencia individual por su tendencia a entrometerse en la esfera de las relaciones sociales. Este argumento es similar al que hacen algunos de los liberales tardíos como Alexis de Tocqueville, y que apuntábamos en el capítulo anterior. En Democracia en América, Tocqueville advierte de que la apatía de la sociedad civil frente al intrusismo de un Estado en expansión conlleva

     

380  Tagore,  R.  (2009bͿ͞dŚĞproblem  ŽĨ/ŶĚŝĂ͗ĂƐĞĐŽŶĚůĞƚƚĞƌƚŽDLJƌŽŶWŚĞůƉƐ͕͟Ɖ͘261   381  Ibid.  P.  261  

un riesgo de que aquélla pierda la iniciativa y creatividad, que son las fuentes del progreso humano.

(QVXHQVD\RGH³0HHWLQJRI(DVWDQG:HVW´7DJRUHSURIXQGL]DHQVXWHVLVVREUH

cómo las sociedades occidentales han desertado de su deber moral y delegado sus funciones en HO(VWDGR³/DPiTXLQDSROtWLFDTXHWHQpLV>ORVRFFLGHQWDOHV@DWDFDGHVGHHO H[WHULRU>«@<RVLHQWRTXHODFLYLOL]DFLyQRFFLGHQWDOKR\WLHQHVXOH\\RUGHQSHURQR

personalidad. Ha alcanzado la perfección del orden mecánico pero ¿qué hay ahí para humanizDUOR"´382.

Tagore ilustra la diferencia entre su visión de la organización social ideal con la del Estado

PRGHUQRDWUDYpVGHXQDFRPSDUDFLyQHQWUHHOSXHEOR\ODFLXGDGHQVXHQVD\R³&LW\DQG YLOODJH´

³$OSULQFLSLRORVKRPEUHVVHDJUXSDURQMXQWRVHQSXHblos para recolectar y almacenar por el beneficio colectivo. Ahora se han agrupado en números mucho más grandes, pero cada uno de ellos es el centro de su propia acumulación y disfrute. Y, por tanto, en lugar de la reputación social se encuentra un más riguroso gobierno policial, la solidaridad del

FRPSDxHULVPRKDVLGRVXVWLWXLGDSRUODUtJLGDSUHVLyQGHXQFRPSOHMRVLVWHPDGHOH\HV´383. Aquí vemos cómo Tagore utiliza la ciudad como el símbolo de la sociabilidad en el Estado moderno, una sociabilidad basada en lo impersonal y la competición, en la que se deben imponer leyes para prevenir conflictos basados en la necesidad, la envidia y la rivalidad. El pueblo, por otro lado, representa su ideal de sociabilidad: la sociedad de deberes basada en la cercanía personal, la cooperación y la solidaridad nacidas de la moralidad y deberes compartidos.

Para Tagore la libertad se alcanza cultivándola a través del deber social y la creatividad. Si la sociedad delega sus deberes en el Estado, entonces los individuos pierden el hábito de hacer lo moralmente correcto y caen en la espiral de la búsqueda del auto-interés y la apatía. El resultado es que se vuelven dependientes del Estado para mantener el orden social y, en consecuencia, también se ven expuestos a la manipulación por parte de aquellos que ostentan el poder del Estado:

     

382  Tagore,  R.  (2009dͿ͞The  meeting  of  ĂƐƚĂŶĚtĞƐƚ͕͟Ɖ͘170   383  Tagore,  R.  (2009hͿ͞ŝƚLJĂŶĚǀŝůůĂŐĞ͕͟Ɖ͘271  

³+D\PXFKDVVHxDOHVGHVXFDtGDHQODHVFODYLWXGYROXQWDULDPHQWHULQGLHQGRVXOLEHUWDGGH

auto-gobierno en manos de unos pocos que tienen el poder de subyugar sus mentes a una obediencia estúpida y ciega. La libertad, como todo el resto de cosas buenas en la vida, no puede ser concedida externamente, tiene que ser ganada a través de la personalidad despierta de la gente, verdaderamente reclamándola con inteligencia, sentimiento y

YROXQWDGDFWLYD´384.

Para comprender el rechazo que el Estado moderno produce en Tagore es necesario tener en cuenta que el contexto histórico en el que desarrolla su pensamiento es el período del auge del Estado-nación, en particular durante la I Guerra Mundial y el período de entreguerras. Tagore ve con horror cómo la competición entre Estados en Europa lleva a la guerra y cómo, al mismo tiempo, las sociedades dentro de esos Estados no sólo no hacen nada para evitarlo, sino que incluso caen presas de la ideología y manipulación bélica de sus gobiernos.

En suma, en su búsqueda del orden social ideal que permita el cultivo de la libertad personal, Tagore se enfrenta a dos desafíos. El primero es liberar a la sociedad india del tradicionalismo que representa la sociabilidad bajo el sistema de castas brahmánico. Y el segundo es evitar que la alternativa al mismo sea la instauración de un Estado moderno occidental que igualmente a través de su intromisión en la esfera de la sociedad hace a ésta dependiente y le arrebata su capacidad para tomar cualquier tipo de iniciativa, atrofiando al individuo moral y creativamente y, por tanto, cerrándole el paso hacia la consecución de la libertad.

Para Tagore el poder político que representa el Estado moderno no es más que maya, una ilusión385. En otras palabras, lo importante para la construcción de la buena sociedad es el cultivo de la libertad por parte del individuo a través de la cooperación en sociedad. La alternativa del Estado moderno, por el contrario, es la competición entre individuos, cuyo resultado es el conflicto y la explotación de las personas y su alejamiento de la libertad.

     

384  Tagore,  R.  (1996dͿ͞Freedom:  letter  to  Dr  ^ƵŶĚĞƌůĂŶĚ͕͟Ɖ͘ϳϴϮ   385  Bhattacharya,  S.  (2014)  The  Mahatma  and  the  poet,  p.  26