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Enseñanzas del Buda

3. Moralidad y el respeto hacia uno mismo

No estimes jam ás por conveniente para ti lo que alguna vez te M igará a traicionar la leal­ tad, a abandonar el pudor, a odiar a alguien, a sospechar, a maldecir, ser hipócrita...

Marco Aurelio, Meditaciones, III: 7

Porque ya sea que sólo lo honesto es bueno, como piensan los estoicos; o que lo honesto es el sumo bien... es cierto que la utilidad nunca puede estar en conflicto con la hones­ tidad... Porque el sumo bien, según los estoi­ cos, que no es otra cosa que el vivir conforme a la naturaleza, significa esto: estar siempre de acuerdo con la virtud, y las demás cosas que son conformes a la naturaleza escogerlas en cuanto no se oponen a la virtud.

Cicerón, Sobre los deberes, III: 11-13' En la película A lgo m ás que un je fe («In G ood Com-

pany»), el protagonista, Dan Forem an (representa­

do por Dennis Q uaid), decide no vender su alma al 1

1. Traducción de Jo*é Guillen. Madrid, Alianza, 1989 (2001).

diablo y renunciar al poder y a sus propias aspira­ ciones empresariales. En el polo opuesto, su jefe, un chico mucho más joven, parece haberse sum ado en principio a la filosofía despiadadam ente competiti­ va que suele darse en el m undo de los grandes nego­ cios. Aunque al final com probam os que el joven ha hecho suyas algunas d e las enseñanzas vitales que ha aprendido de su m ás m aduro compañero.

Cicerón (106-43 a. C ) , nuestro conocido político y escritor romano, habría entendido perfectamente a D an Forem an. Cicerón observa que la verdadera utilidad nunca puede entrar en conflicto con la ho­ nestidad. Pues aunque parezca que nos hemos im­ puesto sobre el rival metiéndole un rejón o hacién­ dole firmar un acuerdo un tanto turbio, estam os perdiendo una batalla m ucho m ás im portante, la del alma. M ás claramente estam os enfrentándonos a la propia Naturaleza, si por «N aturaleza» enten­ dem os el sistem a com pleto de valores hum anos y le­ yes morales universales.

Puede que este concepto de N aturaleza y de ley natural nos suene algo raro a quienes vivimos en la era del relativismo cultural, donde todo valor moral queda reducido al particular interés, ya sea «históri­ c o » o de «calendario», de determ inado grupo so­ cial. Y, sin em bargo, cuando en la Declaración de Independencia Thom as Jefferson decía: «Sostene­ m os com o evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hom bres son creados iguales; que son

dotados por su C reador de ciertos derechos inalienables»2 3, se estaba refiriendo precisamente a este concepto de ley natural. D e m odo similar, el gran filósofo americano Ralph W aldo Em erson re­ producía en buena m edida el pensamiento cicero­ niano cuando reco rd ab a:«... en el alma del hombre hay una justicia cuya retribución es instantánea y completa. El que hace una buena acción queda ins­ tantáneamente ennoblecido. El que actúa mal que­ da reducido en virtud de la propia acción... Si el hom bre disimula o engaña, se está engañando a sí mismo y pierde la relación con su propio yo».

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¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?

Mateo, 16:26J

A la luz d e este fam oso pasaje del N uevo Testa­ mento, alguien relacionado con el Atma Jyoti As- 2. http://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_de_lndcpenden- cia_dc_los_Estados_U nidos#Texto_de_la_Declaraci.C3. B3 n

3. Traducción tomada de la Biblia de Jerusalén, en http://cs.catholic.net/ biblioteca/libro.phtml?consecutivo=293&capitulo=4162. (N. de tú T.) La palabra griega significa alma, vida o uno mismo. La expresión pierde su alma en el v. 26 equivale a arruina su vida (o se pierde a sí mismo, como en efecto lo expresa L e 9:23), Tomado de http://www.biblegateway.com/pas s a g e /? s e a r c h = M a t c o + 1 6 & v e r s io n = R V R 1 9 9 5 # e s - R V R 1 9 9 5 - 23701 (diciembre 2009)

hram, una institución de espiritualidad hindú, es­ cribía: «... me he pasado la vida viendo cóm o la gente gana un pequeño fragmento de mundo y pier­ de su alma. Y al final pierden también el mundo, bien por los caprichos de la fortuna terrenal, bien por la inexorabilidad de la muerte (en inglés, toma­ do de http://www.atmajyoti.org/up_isha_upanis- h ad_2.asp).

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Yo hago lo que es mi deber. Lo demás no me atrae. Marco Aurelio, Meditaciones, VI: 22

Sarah mantenía una relación com plicada con su madre. Pese a los esfuerzos que había hecho duran­ te años, la m adre nunca le perdonó que se «hubiera ido de casa tan joven y que no hubiera organizado su vida junto a un hom bre decente». En realidad Sarah se fue d e casa para entrar en la universidad, pero su m adre habría preferido que se quedara en casa y le ayudara a llevar el negocio familiar que te­ nían en una ciudad d e provincias, ahora que se había m uerto el m arido. Su m adre también había com entado que lo que Sarah «d eb ía hacer era esta­ blecerse, casarse y form ar una familia por allí cer­ ca». Sarah tenía otros planes; entró en la universi­ dad y se licenció en Administración de Em presas.

Al terminar, Sarah se organizó para pasar seis meses en casa y ayudar a su m adre a resolver unos asuntos fiscales que afectaban a la tienda de ropa. También la acom pañó a diversos m édicos, le arregló algunas cosas de la casa que se habían estropeado y le solu­ cionó otras cuestiones relativas a su economía per­ sonal. Y a pesar d e todo, la m adre d e Sara se m os­ traba distante y «qu ejum brosa». N o iba a permitir que Sarah se le escapara ahora, después d e «h aber­ me abandonado de semejante form a, cuando te lar­ gaste hace unos años».

Sarah, sin duda, era una persona con enorm e sentido de la responsabilidad y de la obligación. Y si en su día no acató los deseos de su m adre, era porque quería seguir su propio rum bo. Y ahora es­ taba haciendo todo lo posible por su m adre. En re­ sumen, Sarah «h abía hecho lo que d eb ía». Lam en­ tablem ente, aunque m uchos cum plam os nuestras responsabilidades, puede que nos quedem os cor­ tos frente a lo que otros esperan o desean d e n oso­ tros. Y a veces, por m ás que ayudem os a nuestros seres queridos, no podrem os evitar que caigan en­ ferm os, que tengan problem as económ icos o que se metan en líos legales. M arco A urelio nos indica que si hem os hecho lo que debíam os, eso es todo lo que buenam ente debem os esperar. Y Epicteto se pronuncia en térm inos similares: « S i cum ples con tu deber, ya tienes lo que te correspon de». Y ¿qu é quiere decir con esto? C reo que E picteto nos

está exponien do que e l único bien que podem os

reivindicar es e l de nuestra propia integridad m oral.

En la vida, todo lo dem ás o bien correspon de a otros o bien escapa a lo que nosotros podam os hacer.