4.1. LOS MORFEMAS LÉXICOS NOMINALES MONOSILÁBICOS
4.1.3.3 Morfemas laríngeos y con codas glotales: una hipótesis de tonogénesis
Según DiCanio (2008: 7), existen dos grandes tipos de relaciones entre los sistemas tonales y el rasgo laríngeo (sea fonológico o morfológico): uno diacrónico en el que el rasgo laríngeo ha participado en la tonogénesis, y uno sincrónico en el que su presencia restringe las oposiciones tonales. En este apartado pretendemos sugerir que para el caso del yuhup, y específicamente para la variedad de habla del pueblo donde se recolectaron los datos, existen razones para pensar en que hay una relación del tipo diacrónico. El sistema sonoro del yuhup incluye las consonantes glotales oclusiva y fricativa — /h/ y /ʔ/. La aparición de los tres valores tonales (A, AB, BA) son posibles en morfemas (tanto léxicos, como gramaticales)
cuya coda es ocupada por cualquiera de estas dos consonantes, como se muestra en los ejemplos (6). (6) [h] [ʔ] |déh| ‘agua’ | ipǒh| ‘mano’ |ûjh| ‘bolsa’ |bɔlʔ| ‘totuma’ | ̰běʔ| ‘flauta’ |kɔ̂ʔ| ‘hueso’ (Tomado de Ospina, 2002:115)
No existen restricciones en la aparición de los tres posibles valores tonales ni cuando la coda la ocupa cualquiera de estas dos consonantes, ni cuando el morfema es laringalizado. Para ilustrar estos dos tipos de usos del rasgo laríngeo considérense dos morfemas léxicos nominales relacionados semántica, y claro, fonológicamente: |bɔ́ʔ|, ‘totuma’ y | bǒk| ‘olla’. En el primero, el rasgo laríngeo es distintivo de su fonema en posición de coda, [ʔ], mientras que en el segundo es un rasgo de toda la expresión del morfema ya que su realización se extiende a todos los segmentos del morfema, mediante la producción de voz crepitante o con al menos tensión laríngea.
Pero, dados el vínculo semántico transparente que existe entre estos dos morfemas y su semejanza fonética, consideramos la hipótesis de que de | ̰̰̰̰bǒk| ‘olla’ pudo haberse originado de |bɔ́ʔ| ‘totuma’, como resultado de la reinterpretación del rasgo [+glotal] de [ʔ] y que originó el tono ascendente que se le asigna.
Si bien el rasgo [+glotal] es distintivo del último fonema de |bɔ́ʔ|, es común que la producción del rasgo laríngeo en |bɔ́ʔ| no se limite a la realización del último segmento. En el oscilograma de la Figura 11, se observa que los primeros pulsos de [b̰̃ɔ́ʔ] (que corresponden a la voz producida antes de disolver la oclusión oral (que también es nasalizada) son irregulares en el transcurso del tiempo, perfil que nos indica la producción de voz crepitante. Los pulsos de la vocal también son irregulares, notoriamente a su inicio y final, antes de producirse la oclusiva glotal. La F∅que se asocia con el inicio de la vocal es 122.483 Hz, mientras que
finaliza con una frecuencia aproximada de 113.259 Hz. Este descenso de la FØbien podría
Time (s) 0 0.3342 -0.1547 0.2035 0 80 91.43 102.9 114.3 125.7 137.1 148.6 160 b̰̃ ɔ̰ ʔ Time (s) 0.578 0.9122 Time (s) 0 0.2439 -0.3892 0.528 0 50 61.11 72.22 83.33 94.44 105.6 116.7 127.8 138.9 150 mb õ̰ k̬
crepitante como la realización de la consonante [ʔ]. Así pues, la voz crepitante con la que suele pronunciarse desde el principio el morfema |bɔʔ| —[mb̰̃ɔ̰́ʔ]—, como anticipación de la realización de la oclusiva glotal en posición de coda, pudo conllevar a que los hablantes asociaran este tipo de fonación con un tono bajo y mantuvieran este tipo de fonación para dar origen a | ̰̰̰̰bǒk| ‘olla’, cuyo perfil de la F∅se representa en la Figura 12 .
Figura 12. Oscilograma y gráfica del rastreo de la curva de FØ, de una proferencia del morfema | ̰bǒk| ‘olla’.
Figura 11. Oscilograma y gráfica del rastreo de la curva de FØ, de una proferencia del morfema |bɔ́ʔ| ‘totuma’.
Una relación más clara entre los tonos y el rasgo laríngeo en el yuhup está dada por la distribución de la consonante oclusiva glotal, que nunca aparece en posición inicial de morfemas léxicos, lo cual coincide con el hecho de que los morfemas con rasgo laríngeo se producen con voz crepitante24 al menos durante la primera porción del morfema. Esto nos sugiere que la laringalización puede ser el resultado de la pérdida de la consonante glotal oclusiva. Este parece ser el caso del morfema | ̰̃ɟǎbm| ‘jaguar’ y | ̰ǎgn| ‘fruto’.
Según Martins (1994: 52, 152), la palabra para ‘perro’ en lengua dâw es [ʔjã́m]25, mientras
que ‘fruto’ en hudpa es [ʔagŋ]. Así pues, parece que el tono descendente en estos morfemas
fue una reinterpretación de [ʔ] en posición de ataque:
(7) Dâw Hudpa Yuhup
[ʔjã́m] → [ ̰jã́m] → [ ̰ ɲjã́m] → [ ̰ɲjã̰̌m]
[ʔagŋ] → [ ̰agŋ] → [ ǎ̰gŋ]
En su trabajo del 2005, Martins detalla el cambio diacrónico de *[ʔ] en las lenguas Makú orientales, en el que no introduce ninguna consideración de factores tonales. De hecho plantea, en oposición a Ospina (2002), que el yuhup tiene esta consonante glotal en posición de ataque. Desde tal descripción, se considera que la voz crepitante es una realización de la consonante /ʔ/. Sin embargo, el hecho de que en yuhup ‘jaguar’, [ɲjã̰̌m], haya cambiado la
semiconsonante palatal por una oclusiva palatal y que la lengua no tenga grupos consonánticos en posición de ataque nos hace descartar la idea de que subyacentemente la estructura de ‘jaguar’ sea |ʔɟǎbm|.
Además de ello, este tipo de cambios ha sido documentado en varias lenguas sin relación genética. Hombert et alt. (1979) señalan que la oclusiva glotal despareció en el vietnamita y
24 En muchos casos, estos morfemas laríngeos no se producen con voz crepitante pero sí con una tensión
laríngea que resulta un tema de interés de estudio por la permitirse tonos de valores altos con las disposiciones de la laringe que caracterizan a dichos morfemas.
dio origen a un tono ascendente, mientras que la consonante glotal que tiene la lengua
jinghpaw corresponde a un tono alto en la lengua birmano.