IDENTIDAD, CULTURAS JUVENILES Y PARTICIPACIÓN
2.7. Los jóvenes y su lucha por ser “visibles”
2.7.1. Los movimientos juveniles
Antes de empezar con la definición de movimiento juvenil daremos lugar a una breve explicación de lo que es un movimiento social y la relación que conllevan ambos procesos.
Los movimientos sociales son aquellas formas de acción colectiva que guardan una relativa estabilidad organizativa, y una comunidad de objetivos, ideas e intereses entre sus miembros. Además mediante una línea de acción organizada refleja la voluntad de intervenir en lo político, de manera que incida en la gestión de un conflicto social.
64 Para Raschke, un movimiento social es un actor colectivo que interviene en el proceso de cambio social78. Los movimientos son un contexto de acción colectiva formada por individuos ligados entre sí, no son simples “medios” del cambio social, son actores que se involucran activamente en el desarrollo de las cosas con el fin de influir sobre ese periodo.
De esta manera “Un movimiento busca y practica una identidad colectiva. Esto quiere decir que las personas quieren vivir conjuntamente una específica forma de ver, estar y actuar en el mundo. Puede ser que en algunas ocasiones la intensidad de este hecho llegue a ser muy débil, sin embargo, debe existir para poder concebir un movimiento social. Debe haber un mínimo de compartir sentido, una común forma de interpretar y vivir la realidad79”.
Efectivamente un movimiento se configura y toma fuerza porque hay gente “dispuesta”
a integrarse de esta forma. Todos quienes pertenecen a un movimiento tienen una forma específica de ver la realidad y de querer transformarla.
Los individuos eligen a los movimientos sociales como el medio para reclamar sus derechos. Observamos que en ocasiones algunos conflictos de la sociedad se presentan a través de los movimientos sociales en un contexto en particular. Así los movimientos nacen, se ponen en marcha, algunos permanecen y otros desaparecen.
Para Benford un marco de acción colectiva es "el conjunto de creencias y significados emergentes y orientados a la acción que inspiran y legitiman las actividades y campañas del movimiento".80
En el momento de la interacción simbólica se define y aceptan situaciones y acontecimientos sociales. Con ello se recupera nuevamente el rol de los significados y los procesos interpretativos. De la misma forma sobresale la importancia de las redes de
78 RASCHKE Joachim, SozialeBewegungen. Ein historisch-systematischer GrundrijJ, Francfort, Nueva
York, 1985
79 webpages.ull.es/users/ctinobar/1docencia/Movimientos/PEDRO.pdf
80 BENFORD, R.D. "You could be the hundredth monkey: colectiveaction frames and vocabolaries of
65 relación, redes íntimamente ligadas que funcionan como el origen de nuevas propuestas culturales y sociales.
En este sentido Snow y Benford señalan que los movimientos sociales pueden
considerarse como “agentes de significación implicados en esa contienda por definir la realidad social y una de sus tareas fundamentales consiste en "enmarcar, asignar significados e interpretar condiciones y hechos relevantes con la intención de movilizar a sus potenciales bases y simpatizantes, de ganar el apoyo del público y de desmovilizar
a sus oponentes”81
Sin duda, un movimiento social nace a partir de redes sociales preexistentes. Aquellas redes sociales son resultado de la solidaridad que se vivía entre los individuos. Esto hace que las partes confíen en que su participación en un movimiento le permitirá lograr los bienes políticos, culturales, sociales, que para ellos son relevantes. Por esa constante
búsqueda de “aliarse” con iguales porque tienen objetivos en común similares. Por lo
tanto, la identidad colectiva del movimiento muestra un potencial movilizador, esto se evidencia en el surgimiento de un discurso alternativo y performativo sobre la realidad del mundo.
A lo largo de la historia se han presenciado cambios respecto a la concepción y a la estructuración de un movimiento social. Varios autores afirman que los nuevos movimientos sociales construyen o tratan de construir una identidad colectiva. Esto se refleja en la creación y fortalecimiento de sus propias claves, de los símbolos que utilizan, y de las propuestas que ellos construyeron.
Los nuevos movimientos sociales afirman la autonomía del individuo frente a las imposiciones exteriores. Así mismo, tienden a organizarse muy informalmente bajo la idea de que todos los individuos que están en el movimiento participen a favor de la igualdad en el mismo.
81 SNOW, D. y BENFORD, R. "Ideology, Frame Resonance and Participant Mobilization." En B.
Klandermans, H. Kriesi y S. Tarrow (eds.): From Structure to Action: Comparing Social Movement Researchacross Cultures. International Social Movement Research, vol. 1. Greenwich, Conn. JAI Press, (1988).
66 También en un nuevo movimiento social se busca el consenso, para que nadie sienta violentada su voluntad individual. Además, los nuevos movimientos sociales utilizan frecuentemente medios no convencionales y reivindicadores. En este sentido vemos como la expansión de las redes y la difusión de múltiples bienes culturales da lugar a uno de los fenómenos más controversiales de este tiempo: la globalización.
La diferencia con los movimientos sociales anteriores es que éstas son solo organizaciones de defensa de intereses concretos, por lo que podríamos decir que su prioridad no es construir una identidad colectiva ni reivindicar la autonomía. De hecho en ellas las relaciones están construidas jerárquicamente.
Las nuevas tendencias de los movimientos sociales si bien es cierto difieren en la forma, más no en el contenido ni en las condiciones, mucho menos en sus bases. La arista que hoy sobresale y tiene más peso dentro de la constitución de un movimiento social es la prioridad de constituir una identidad colectiva.
La voz juvenil ha ido tomando fuerza desde algunas décadas atrás y se ha ido posicionando como un movimiento social con novedosas propuestas y consideraciones. Los movimientos juveniles en América Latina, como en casi todo el mundo, son muchos y muy variados. A lo largo del tiempo han demostrado que están sujetos a cambios de forma y de fondo en la mayor parte de sus dimensiones constitutivas y sus dinámicas de acción, y esto torna sumamente difícil su estudio sistemático en términos comparados.
En líneas generales, podrían establecerse cuatro grandes grupos:
“1) los movimientos más politizados (organizaciones estudiantiles y ramas juveniles de
partidos políticos);
2) los que funcionan en el marco de ciertas lógicas adultas (scouts, pastorales, rurales, etc.);
3) los que se relacionan con iniciativas programáticas en espacios locales (impulsadas por Comisiones Municipales de Juventud) y
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4) Grupos más informales (incluyendo aquellos que operan en torno a expresiones
culturales, pandillas juveniles, etc.).” 82
Los movimientos que centran su atención en la esfera política inciden especialmente en las dimensiones más estructurales de la sociedad. Muchas veces tienden a ser inestables en sus dinámicas particulares y tienen un escaso interés por la parte estrictamente juvenil.
Los que trabajan con problemáticas adultas, tienen una clara vocación de servicio y una importante estabilidad en el tiempo, pero por este cierto tipo de dependencia con el
“mundo adulto”, cuentan con menos autonomía.
Por otro lado los movimientos juveniles más informales funcionan con una gran autonomía, son muy diferentes entre sí, y –en general- son difíciles de encuadrar en lógicas relacionadas con políticas públicas en general. Es decir, los movimientos juveniles cuentan con pocos y muy débiles nexos en relación a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales de juventud, lo que les quita posibilidades de incidencia efectiva en la dinámica de las políticas públicas de juventud.
De esta manera se consolidan los movimientos juveniles con una gran diversidad en su origen, desarrollo y evolución.
Los jóvenes día a día construyen “capital social juvenil”. Esto se da a través de las
experiencias que recogen en su cotidianidad. Es evidente la espontaneidad con la que surgen muchas veces estos movimientos. Pero a pesar de este tipo de “improvisación”,
por así decirlo, se ubican como movimientos sociales por las propuestas que ejecutan respecto al mejoramiento de las condiciones de vida para ellos. Se observa en estas organizaciones la construcción de sentimientos de pertenencia por parte de los jóvenes, en relación a las sociedades de las que forman parte.
Una muestra de esto ha sido la ejecución y desarrollo de acciones de
“empoderamiento”, esto es, acciones que puedan brindar a los jóvenes las herramientas necesarias para negociar con los tomadores de decisiones (los adultos) y construir
82 RODRIGUEZ Ernesto, “Evaluación de las Capacidades Institucionales de los Movimientos Juveniles
en la Región Andina y en el Mercosur”, implementado por el Centro Latinoamericano sobre Juventud (CELAJU).2005.
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“cuotas de poder” propio, imprescindibles para procesar su integración social. Una de
estas acciones son las propuestas culturales y estéticas que van más allá de colores vistosos y de un ritmo de música en particular, se trata de una identidad propia que busca ser mediadora entre los jóvenes y la sociedad a partir de un sinnúmero de conflictos y demandas.
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