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Mujeres en el ciberespacio

In document Movimientos Sociales en La Red (página 89-91)

La capacidad del movimiento de mujeres de tejer nexos y puentes más allá de las fronteras nacionales se ha destacado en torno a algunas coyuntu- ras internacionales. Una de las principa- les fue el proceso preparatorio, en 1993- 95, de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de la ONU, escenario que coinci- dió con el momento de expansión de la Internet, y generó un terreno fértil para que las organizaciones de mujeres se interesen en conectarse a ésta. En

América Latina este contexto despertó el

interés de una amplia gama de organiza- ciones involucradas en la defensa de los derechos de las mujeres, por buscar formas de intercomunicación que permi- tan tener una presencia más contunden- te, coordinarse y concertar propuestas de cara (o para algunas, en oposición) a ese evento.

El impulso, en esta oportunidad, vino

de una iniciativa mundial desarrollada en

el seno de la Asociación para el Progre- so de las Comunicaciones (APC): el «Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres», cuyo propósito fue promover un mayor entendimiento de las NTIC y el uso oportuno de la Internet, entre las organizaciones de mujeres. Este pro- grama priorizó, dentro del proceso pre- paratorio de la Conferencia, la

facilitación de flujos de información, la

formación y la vinculación e

interpelación a las organizaciones del

movimiento, a partir de una propuesta política sobre género, nuevas tecnologías y empoderamiento.

La iniciativa se construyó a partir de

puntos multiplicadores: entidades provee- doras de información y medios alternati- vos, organizaciones con redes de difusión propias, puntos focales del proceso hacia Beijing y secretarías de redes temáticas. De esta forma, el interés por utilizar las redes electrónicas se expandió rápida- mente y en el marco de esta iniciativa numerosas organizaciones de mujeres se conectaron por primera vez a Internet,

motivadas para poder recibir información

oportuna y compartir información entre

ellas.

Desde su concepción, el Programa

priorizó particularmente el trabajo con los

países del Sur, sin descuidar otras latitu- des, e identificó a América Latina como potencial punto dinamizador, que podía tener un efecto demostrativo para el resto del mundo. Esto, debido a la existencia de un movimiento dinámico en la región y una relativa accesibilidad de servicios de Internet.

Para la difusión desde Beijing, se arti- culó previamente un pool de información y un mecanismo de distribución que permi- tió que la información fluya directamente a las organizaciones en sus países y de ellas, a rincones más remotos a través de mecanismos de comunicación más am-

pliamente accesibles, como el fax; tam- bién en varios casos, se la retransmitió a los medios masivos. Así, por primera vez un evento geográficamente distante era

noticia diaria para las organizaciones

concernidas pero ausentes. Ello significó el acceso a un contenido alternativo, afín a las preocupaciones locales y los enfo- ques del movimiento, en contraste con la tónica dominante (más sensacionalista) de lo difundido por las grandes agencias de prensa. Permitió, además, que por primera vez en torno a un evento de esta naturaleza fluya abundante información en español y portugués a través de Internet.

Esta experiencia constituyó un estímu- lo para que muchas organizaciones de mujeres de la región integren el uso del Internet a su quehacer cotidiano, con lo cual la actividad de las redes se multiplicó y muchas de estas se dinamizaron. Hoy, en la región, se encuentran conectadas a la Internet la casi totalidad de las redes y coordinadoras de mujeres de carácter continental, una mayoría de las organiza- ciones nacionales y, en menor proporción, las locales. Se ha creado un sin fin de listas electrónicas en torno a temas preci- sos, o como mecanismo de enlace de dinámicas específicas, muchas de ellas con flujos diarios. De este modo se ha venido conformando un tejido permanente de intercambios de información,

interrelaciones y solidariad, que ha gene- rado lazos de traajo más estrechos, aun-

que con altibajos. En muchos casos es- tos enlaces se extienden a otras partes del mundo.

Justamente una de las recientes accio- nes de mayor envergadura del movimien- to fue la Marcha Mundial de las Mujeres, en octubre del año 2000, en la cual partici- paron 6000 organizaciones de base de 150 países, articuladas bajo dos ejes

centrales: la lucha contra la violencia y la

pobreza. Una marcha de tal magnitud no hubiera sido posible sin este entramado de redes de comunicación e información que han ido creando las mujeres en la última década.

Otra iniciativa mundial de comunica-

ción, en el mismo año, se articuló en torno a la sesión especial de revisión de los acuerdos de Beijing, cinco años después, que organizó Naciones Unidas en Nueva York, en junio. Bajo el nombre de Women Action 2000, esta red involucró a más de 40 medios y organismos de comunicación que trabajan con perspectiva de género, tanto de América Latina y el Caribe, como de otros continentes. Preparada casi enteramente a través del correo electróni-

co, esta iniciativa logró una amplia cober- tura informativa multilingüe, previo a y

durante la sesión especial, combinando páginas web, listas electrónicas, un perió- dico, radio por Internet y Web-tv, entre otros medios.*

* Ver http://www.womenaction.org (sitio global) y http://www.mujeresaccion.org (sitio latinoamericano).

opinión ciudadano que logra parar las negociaciones gubernamen-

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