G. La pobreza
2. Más mujeres pobres
La pobreza afecta en mayor medida a las mujeres que a los hombres y la mayoría de los países de la región presenta un índice de feminidad entre los pobres superior a 100. La información para 2010 muestra que hay más mujeres que hombres en situación de pobreza e indigencia, incluso tras haber aumentado en 10 puntos porcentuales la distancia con relación a los años noventa (véase el gráfico III.12). “Es importante destacar que las diferencias en la exposición de mujeres y hombres a la pobreza no alcanzan a ser captadas en toda su magnitud en estas cifras. El método más común para medir la pobreza utiliza el ingreso per cápita del hogar como indicador de bienestar de las personas, y por tanto no tiene en cuenta la asignación de recursos en el interior del hogar” (CEPAL, 2009d).
Es preciso subrayar el aumento del índice de feminidad de las poblaciones pobres o indigentes durante el período del auge de crecimiento (2004-2008) registrado en la región (CEPAL, 2010b). Si bien la disminución de este índice podría estar vinculada, en cierta medida, a la redistribución de los frutos del crecimiento —por lo menos los salarios reales se incrementaron un 1,5% anual (CEPAL 2010a)—, esta redistribución no fue suficiente para volver a los niveles de 1990.
Gráfico III.12
AMÉRICA LATINA (PROMEDIO SIMPLE): ÍNDICE DE FEMINIDAD DE LA POBREZA Y LA INDIGENCIA, POBLACIÓN ADULTA DE 20 A 59 AÑOS, ZONAS
URBANAS, ALREDEDOR DE 1990 A 2010 a 118 117 119 119 117 125 132 130 128 108 109 111 110 109 111 113 119 115 118 95 100 105 110 115 120 125 130 135 1990 1994 1997 1999 2002 2004 2005 2006 2008 2010 Indigencia Pobreza 100=Paridad mujeres/ hombres 116
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.
a El índice de feminidad representa al número de mujeres por cada 100 hombres que
viven en situación de pobreza o indigencia. El índice se presenta ya ajustado según la estructura por sexo de la población.
Países que participan en el promedio de cada período:
1990: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Venezuela (República Bolivariana de) y Uruguay.
1994: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Venezuela (República Bolivariana de) y Uruguay.
1997: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
1999: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.
2002: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
2004: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
2005: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
2006: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana.
2008: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay. 2010: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras,
La proporción de hogares encabezados por una mujer que se encuentran en situación de pobreza o indigencia monetaria también ha aumentado de manera significativa. El aumento de 16 puntos porcentuales de los hogares indigentes encabezados por una mujer contrasta con el alza de solo 12 puntos porcentuales en el total de hogares urbanos con jefatura femenina en el mismo período (véase el gráfico III.13).
Gráfico III.13
AMÉRICA LATINA (PROMEDIO SIMPLE): HOGARES ENCABEZADOS POR
MUJERES, ZONAS URBANAS, ALREDEDOR DE 1990, 2002, 2005 Y 2010 a
(En porcentajes)
Indigentes Pobres No pobres Total
Condición de pobreza de los hogares 27 21 21 22 43 38 33 34 15 20 25 30 35 40 45 1990 2002 2005 2010
Fuente: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de los respectivos países.
a Países incluidos en el promedio:
1990: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay. 2002: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
2005: Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
2010: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Para concluir, se pueden señalar varias tendencias. En América Latina y el Caribe, el avance hacia la autonomía económica de las mujeres es aún limitado, situación que se origina en las rigideces de la distribución del trabajo reproductivo y se potencia por la heterogeneidad estructural y la extrema desigualdad social que imperan en la región.
A esto se suma que las mujeres insertas en el mercado de trabajo remunerado se concentran en los sectores de menor productividad, tanto en
el trabajo remunerado dependiente como independiente, perciben menores ingresos, tienen condiciones laborales más desventajosas y gozan de escasa protección social.
La globalización de la economía ha configurado flujos de mano de obra y capital que condicionaron fuertemente las modalidades de inserción laboral de las mujeres, con oportunidades de empleo de signo contradictorio en sus países y en el extranjero. Estas mujeres aportan ingresos y recursos a sus hogares y países a través de las remesas, aunque en condiciones laborales precarias.
La flexibilización laboral ha recaído sobre las mujeres y tuvo un impacto negativo en la calidad del empleo. En el caso de las trabajadoras por cuenta propia, la inestabilidad macroeconómica ha favorecido su inserción en las ramas de más baja productividad y de mayor competencia. En cualquier modalidad o sector de inserción laboral, y en todos los grupos socioeconómicos, zonas urbanas y rurales, las mujeres soportan una carga de trabajo total mayor que la de los hombres. Las demandas de cuidado en el hogar obstaculizan el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo remunerado, potenciadas por la escasa presencia de servicios públicos y la falta de distribución del cuidado entre los hogares, el Estado y el mercado, así como entre mujeres y hombres en los hogares.
Por último, cabe destacar que las políticas sociales han estado orientadas a mejorar el acceso de las mujeres a la protección social y a combatir la pobreza, con persistentes sesgos de género, mientras que las políticas laborales y la escasa institucionalidad del mercado de trabajo remunerado han favorecido la flexibilización de la mano de obra femenina. Si bien se han registrado algunos avances, aún no se han abordado las causas y las estructuras del trabajo remunerado y no remunerado.
Capítulo IV