4. ANÁLISIS Y HALLAZGOS
4.1 Las mujeres no son reconocidas como sujetos de derechos en el discurso informativo
En el discurso del medio informativo se reproduce el imaginario de las mujeres como seres vulnerables y a su vez, responsables de la violencia de la que son víctimas. Esta afirmación resulta paradójica en cierta medida, sin embargo, así es como se identifica de acuerdo a los elementos encontrados tanto en el contenido de las noticias como en las reacciones de los usuarios de la red social frente a las mismas.
Uno de los aspectos identificados en el desarrollo de las noticias consiste en la responsabilización de la mujer víctima de violencia de género, de la sanción del agresor, en tanto se da de forma reiterada la idea de que, gracias a la denuncia de la víctima y la información proporcionada, se posibilita la captura del mismo, de manera que no se deja claridad frente a las acciones concretas de la institución de acuerdo con sus competencias, más allá de la captura, puesto que la información es suministrada por las víctimas, sin mencionar, que en algunas situaciones las
ser sometida al escarnio público o a recibir amenazas. Si bien es clave que el ejercicio de la ciudadanía trae consigo unas responsabilidades en tanto se cuenta con la agencia de actuar de manera autónoma, se encuentra que en el discurso mediático y en la opinión pública, se responsabiliza de la oportuna denuncia, ignorando otros aspectos que son claves para la erradicación de la violencia de género y el óptimo ejercicio del derecho a la ciudad, que parten de comprender la violencia como un problema social.
En el discurso informativo, así como en las reacciones de usuarios de Facebook, no se encuentra la problematización de la violencia como un fenómeno estructural, ni como una limitación para habitar la ciudad, a pesar que se menciona el problema de inseguridad en espacios como el medio de transporte, lo cual en alguna medida quita la atención del problema que se está abordando, como un problema de discriminación por género. Otro aspecto, tiene que ver con el hecho de que no se encuentren referencias frente al actuar ciudadano de quienes son testigos de una agresión basada en género contra las mujeres tanto en espacio público, como en el ámbito privado, siendo este último aún más difícil de visibilizar sosteniendo el imaginario de que los problemas de la vida privada deben permanecer en secreto, aun cuando se trate de una violación de los derechos humanos o cuando incluso, en este escenario, se produzcan crímenes de lesa humanidad en el marco de la violencia intrafamiliar.
Frente al hecho de la representación de las mujeres como sujetos vulnerables, se evidencia que en el discurso se suele mostrar que las mujeres permanecen a merced de la protección de los demás, y más allá de esto, la persistente representación de las mujeres como seres que pertenecen a la sociedad o a otro, más no a sí mismas, siendo ese carácter de pertenecer a, que le merece gozar de derechos humanos constitucionales. Así como ya ha sido referenciado en este trabajo, el reconocimiento de los derechos de las mujeres parte de la necesidad del reconocimiento como
seres humanos en igualdad de condiciones frente a los hombres, de allí surge una larga lucha social por el reconocimiento de una autonomía que pasa por las esferas de lo público y lo privado y se manifiesta en hechos como poder titular sobre los bienes familiares, poder decidir sobre el divorcio, poder ejercer la participación en política, tener cargos de poder entre otros derechos, como lo muestra Mariette Sineau (2000) y aunque estos derechos han sido reconocidos en la constitución, sigue existiendo en el pensamiento común, la noción de que las mujeres no son como tal, sujetos completos y muchas veces, cuando se alude a un delito por violencia de género en el espacio urbano, se tiende a la ridiculización del mismo por ejemplo, por medio de dramatizaciones del hecho violento. Esta situación se muestra en algunos de los elementos semióticos del desarrollo de las noticias, en donde no se hace explícito el carácter delictivo de una agresión sexual en el espacio público, sino que se muestra como una exageración de las víctimas frente a la cual no tienen poder de defenderse, percepción que se manifiesta igualmente en las reacciones de usuarios de redes, en expresiones como “nuestras mujeres” en la que persiste la idea de la necesidad de respetar el cuerpo femenino en tanto hay un sentido de pertenencia de la sociedad sobre este, más no, por tratarse de un ser humano, la cual a su vez, se alimenta de la exaltación que se hace de las
mujeres como seres “puros” o mujeres abnegadas a su rol de madres, esposas, hermanas, abuelas, etc, y no como seres individuales en función de sí mismas. De esta manera, se problematiza el ejercicio de la violencia como una agresión a la sociedad y no hacia un sujeto de derechos.
Por último, dentro de las reacciones de usuarios de la red social frente a las noticias analizadas, se identificó la tendencia a reproducir imaginarios que estigmatizan la figura de lo femenino, estos se manifiestan en adjetivos encontrados en los comentarios como “solapada”, “locas”, “burra”, “bruta”,”vívora”, entre otros, que son utilizados para referirse a las mujeres, tanto aquellas que se
sin embargo, las reacciones de indignación frente a tal legitimación, siguen estando en el marco de los imaginarios negativos utilizados tradicionalmente sobre lo femenino, reproduciendo desde el lenguaje escrito, un acto de violencia de género. Igualmente se encuentra la reproducción de los imaginarios de la violencia en tanto se establece que las mujeres son responsables de la violencia sufrida, pues se supone que no actúan de “forma adecuada” y de igual manera, se objetan estas
posturas, a partir de la idea de que las mujeres que “actúan correctamente” también son víctimas de violencia, entendiendo que en este comportamiento esperado (políticamente correcto), se encuentra la restricción normalizada de habitar la ciudad.
4.2 La violencia contra las mujeres, en el discurso mediático de Canal Capital y City tv,