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La FA es una enfermedad que raramente se presenta en solitario, y especialmente a nivel hospitalario. La “FA solitaria”, no asociada a otras enfermedades, fue insignificante en este trabajo (2% de los pacientes con FA). Esto es concordante a otros estudios que muestran la baja prevalencia de la FA no asociada a otras comorbilidades (0,2 y el 11%). Esta horquilla es muy amplia, ya que varía dependiendo de la definición de FA utilizada

(187, 192, 205, 206).

Las consecuencias clínicas de la “FA en solitario” son controvertidas en la literatura médica. Algunos trabajos recogen que es una enfermedad benigna con una expectativa de vida normal, sobre todo en las formas paroxísticas y cuanto más precozmente sea diagnosticada (24, 187, 205, 207).Por el contrario, otros estudios aprecian que esta forma de

presentación se asocia con un riesgo elevado de eventos cardiovasculares, así el riesgo de ictus puede ser hasta 4 veces mayor (24, 187, 192). En paralelo se observó una mayor

mortalidad que en los pacientes que no presentan FA. Esto puede deberse a que la “FA en solitario” sea la primera manifestación de otras enfermedades cardiovasculares subclínicas que aparecerán a lo largo de los años (187, 208-210) o bien que favorezca el

desarrollo de otros eventos cardiovasculares (187, 208). En definitiva, la presentación de la

“FA en solitario” sin asociarse a otras enfermedades es muy poco frecuente, no obstante pese a pensar que puede tratarse de una patología benigna, conlleva mayor riesgo de eventos cardiovasculares y mortalidad que los que no la tienen (187). En todo caso los

ingresos hospitalarios por esta condición son infrecuentes.

El envejecimiento progresivo de la población, las mejoras en la calidad asistencial y el desarrollo de tratamientos cada vez más eficaces para los procesos agudos, han modificado la realidad sanitaria y vamos hacia un escenario asistencial en el que predominan los pacientes ancianos con una mayor carga de multimorbilidad (211). Así, la

elevada prevalencia de la pluripatología y multimorbilidad es una realidad de cualquier sistema sanitario (212). La Encuesta Nacional de Salud (SNS) realizada en España en

2011(213), muestra que el 73% de la población adulta padece alguna enfermedad crónica,

y más del 50% tienen dos o más. En nuestro estudio se ve reflejada esta realidad, de modo que el 71,3% de los pacientes hospitalizados presentan al menos dos o más enfermedades. Este porcentaje es ligeramente mayor que el recogido por el SNS, probablemente porque éste es un estudio a nivel poblacional y el nuestro a nivel hospitalario. Existen otros estudios publicados que muestran la alta prevalencia de

enfermos con multimorbilidad. Un ejemplo es el estudio Octabaix, que se realizó a nivel comunitario con pacientes de 85 años de edad, en el que solo el 4,9% tenía una única enfermedad crónica(214). El estudio de Marengoni et al, realizado en Suecia, el 55% de

la población estudiada tenía multimorbilidad(8).

En nuestro estudio apreciamos que el 97,5% de los pacientes con FA hospitalizados tienen dos o más enfermedades crónicas asociadas. Esto es un dato muy relevante, ya que es el primer estudio en España que analiza a todos los pacientes con FA hospitalizados en el área médica, con una muestra de mayor tamaño y que alcanza un gran nivel de detalle. Existen otros trabajos que también describen que los pacientes con FA presentan mayor multimorbilidad que los de su misma edad sin FA (187, 207, 215).

Sin embargo, muchos de ellos se han realizado en el ámbito de Atención Primaria, y los realizados a nivel hospitalario (32, 152) se ciñeron a determinados grupos, pacientes

mayores de 70-75 años ingresados en los servicios de Medicina Interna y Geriatría, y no a la población global de pacientes con FA hospitalizados. Por tanto nuestro estudio ofrece una descripción más detallada y análisis más veraz de la realidad clínica de estos pacientes.

Por tanto, la FA se presenta asociada a múltiples y diferentes enfermedades (26, 32, 35, 45, 46, 50, 89, 93, 207, 216, 217). En nuestro trabajo mostramos las patologías con las que se

relaciona esta arritmia (tabla 9). Existe una prevalencia significativa entre estos pacientes de HTA ICC, DM, dislipemia, ictus, valvulopatía, EPOC, cardiopatía isquémica, anemia e insuficiencia renal crónica (tabla 9). Destaca la fuerte asociación de la FA con la HTA; así el 66% la presentan. Este porcentaje es semejante al de otros estudios(89),

llegando al 80% en alguno de ellos (32, 50). Por otro lado, entorno al 30% de los pacientes

tenían DM, dislipemia y valvulopatía asociada; porcentaje también similar al de otros trabajos (35, 89). Muchas de estas asociaciones parecen razonables, ya que pueden

explicarse a que compartan mecanismos fisiopatológicos o al envejecimiento endotelial que favorece el desarrollo de enfermedades como la HTA, la DM, la cardiopatía isquémica, etc. Por otro lado, existen otras asociaciones esperables, con enfermedades que son consecuencia de la propia FA, como el ictus o la ICC. Sin embargo, existen otras asociaciones con enfermedades como la anemia, la insuficiencia renal crónica, la EPOC, la demencia, etc., en las que no se conoce con exactitud el mecanismo de esta asociación. Además, sabemos que la prevalencia de la FA aumenta con la edad. De modo que lo lógico sería que se asociase a otras enfermedades que también aumentan

la baja asociación entre estas dos patologías. Llama también la atención la fuerte asociación de la EPOC con la FA, y sin embargo presentan una baja relación con el cáncer de pulmón que está estrechamente relacionado con la EPOC. Es significativo además la baja prevalencia del cáncer de mama entre las mujeres con FA. Todo esto muestra que la FA se presenta relacionada con otras enfermedades, sin embargo estas asociaciones no son causales y tampoco se explican por factores como la edad. De ahí la importancia de conocer cuáles son estas asociaciones, configurando un clúster de enfermedades en la que se presenta la FA. Esto permitirá un mejor manejo en el tratamiento de los pacientes con FA.

En resumen, este estudio que es el primero que analiza a todos los pacientes con FA ingresados en el área médica de un hospital, muestra que la FA en el ámbito hospitalario no cursa en solitario, sino que lo hace asociada a otras enfermedades crónicas. Estas asociaciones no son causales, sin embargo sabemos poco sobre ellas. Además el comportamiento de la FA dentro de estos grupos es diferente al que presenta en solitario. De forma que es necesario definir el clúster de enfermedades en el que se desarrolla la FA y conocer sus características y comportamiento clínico. De modo que permita un mejor manejo en la práctica clínica de estos pacientes, mejorando su calidad de vida y pronóstico.

4. MULTIMORBILIDAD SEGÚN EL SEXO EN LOS PACIENTES CON