AMBICIÓN DE PODER
IX. Y ALCANCE DE LA TEORÌA
IX. 9. NÚCLEO DE LA PERSONALIDAD CRIMINAL
Lo que debe estudiarse como tema fundamental son los rasgos que influyen en la disminución del umbral criminal, y que constituyen el núcleo central de la personalidad criminal.
Según Pinatel y Landecho, los cuatro factores básicos son: egocentrismo, labilidad, agresividad e indiferencia afectiva; los que desprenden de la formulación de Georges Heuyer, de la Universidad de París, que encuentra cuatro elementos básicos del estado peligroso, a saber: inintimidabilidad, nocividad, perfectibilidad y readaptabilidad social. El desarrollo es el siguiente:
48 Hay personas que no llegan al paso del acto, esto indica que hay mecanismos inhibitorios que lo impiden, a pesar del estímulo criminógeno. Estos frenos pueden actuar en dos momentos diversos, o bien al formarse la decisión delictiva, o bien cuando se intenta la realización de la misma.
En el primer caso, se presentan bajo el común denominador de temor ante las consecuencias del delito, en el segundo, en forma de carencia de medios y cualidades para realizarlo.
Decisión Temor delictiva
NO DELINCUENTE (SUJETO SOCIAL)
Tentativa Carencia de medios y De realización cualidades
Por el contrario, el sujeto que pasa al acto carece de inhibidores, o éstos no son suficientes para rechazar el estímulo criminógeno.
En primer lugar, no tiene temor a las consecuencias de sus actos, a esto se denomina inintimidabilidad.
Y en segundo lugar, posee los medios y tiene las cualidades para cometer los hechos, lo que constituye la nocividad.
Desarrollemos estos dos conceptos: A) Inintimidabilidad
El temor a las consecuencias del delito puede provenir de dos situaciones: el reproche social y el miedo a la pena.
El reproche social se produce por la valoración que la comunidad hace del hecho antisocial; por lo general nos importa lo que nuestro grupo de pertenencia opine, y tenemos una necesidad de reconocimiento. La comunidad rechaza las conductas por las que se siente agraviada y percibe que afectan los valores compartidos, por lo tanto reprocha a aquellos que las cometen.
Al antisocial no le importa el reproche, o no le interesa lo suficiente como para abstenerse de violar las normas.
El rasgo que determina este desinterés es el egocentrismo, en que al sujeto le interesa más su propia satisfacción que el bien común.
En cuanto al temor a la pena, es natural que todos procuremos evitar el castigo, así como buscar la recompensa por nuestros actos. La amenaza de la pena es un inhibidor natural, mayor en cuanto menor impunidad exista; la comunidad advierte qué conductas son indeseables a través de un catálogo de sanciones.
49 El antisocial no es amedrentado por la advertencia de que será castigado, esto se debe en mucho a un rasgo denominado labilidad afectiva.
B) Nocividad
No basta que el sujeto carezca de temor al reproche social y a la pena para pasar al acto, es necesario que además tenga las cualidades y los medios para realizarlo. Las cualidades más reconocidas son dos: la perseverancia y las dificultades afectivas. La perseverancia es la constancia en la intención de la comisión del crimen, es un impulso interno que lleva al sujeto a vencer los obstáculos y a no detenerse ante las dificultades externas que pudieran surgir, como pueden ser la falta de medios idóneos para realizar la conducta antisocial.
El rasgo más importante en este caso es la agresividad. Además, entran en juego los afectos, aquellos sentimientos de piedad y probidad de que hablaron los autores clásicos.
La ausencia de éstos o la aparición de dificultades afectivas, llevan al sujeto a no sentir el sufrimiento de la víctima o de la familia o seres queridos de la víctima, o de los suyos propios. El rasgo predominante en esta área es la indiferencia afectiva. Resumiendo podemos presentar el cuadro siguiente:
Reproche social Egocentrismo Inintimidabilidad
Capacidad Temor a la pena Labilidad Criminal Afectiva Perseverancia Agresividad Nocividad Dificultad Indiferencia Afectiva afectiva (*) Adaptabilidad Perfectibilidad Social Readaptabilidad (*) SUJETO ANTISOCIAL
El núcleo central de la personalidad criminal estará formado, por lo tanto, por egocentrismo, labilidad, agresividad e indiferencia afectiva. Es claro que estos factores D E L I N C U E N T E
50 no deben considerarse aisladamente, aunque cada uno de ellos tenga su peso específico en el umbral criminal. La forma en que se combinan es lo que nos servirá para la constitución de los diversos tipos criminológicos.
CAPITULO X
COMPONENTES DE LA PERSONALIDAD CRIMINAL
X.1. INTODUCCIÒN
En este capítulo haremos una revisión de la teoría del núcleo central de la personalidad criminal. Nos basamos principalmente en las obras de Pinatel y Landecho, que desarrollan la teoría trazada por Heuyer y que han seguido también diversos autores. Nos explica Tocavén, cómo las tipificaciones delincuenciales estuvieron en vigor hasta la segunda guerra mundial, pero en una nueva época se llega a la conclusión de que el método utilizado trabaja con unidades demasiado grandes.
- Las diferencias entre los individuos concretos y los tipos esquemáticos son tantas, que una tipificación apenas nos da un conocimiento adecuado del sujeto en cuestión.
Kretschmer había propuesto ya que se trabajara sobre las formas radicales de personalidad, que son los elementos básicos que la integran, y la Psicología Diferencial intenta aislar ciertos factores o radicales del carácter, que fueran como los últimos elementos, irreducibles entre sí, de los que dependieran ciertas facetas del comportamiento humano.
De aquí la Psicología Criminológica primero, y la Criminología después, se dieron a la tarea de fijar los factores que pudieran identificar el núcleo de una personalidad criminal. Trataremos los cuatro componentes del núcleo, a saber: egocentrismo, labilidad, agresividad, e indiferencia afectiva, dando en cada caso el concepto, las clases, las teorías que intentan sustentarlas y sus diversas manifestaciones.
Pero como concluye Tocavén, “no olvidemos que tal personalidad no puede ser mas que un concepto referencial, puesto que los delincuentes son de varios tipos. En tal sentido parece que el análisis factorial debería utilizar las enseñanzas de la era de las tipificaciones y que podrá aislar más fácilmente los factores de la personalidad, si trabaja en tipos definidos de delincuentes”.
X. 2. EGOCENTRISMO