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5. Resultados

5.4. Número de hojas y Área Foliar Estimada

Para determinar el área foliar primero se determinó el número de hojas por individuo. Esta variable presentó una importante dinámica debido a que algunas hojas fueron susceptibles a podrirse, sumado a lo que se esperaba inicialmente sobre el cambio de fase que sufrirían las mismas de joven a seca o viceversa, en las diferentes mediciones a través del tiempo. En la tabla 6 se observa el recuento de la producción de hojas en las parcelas evaluadas, divididas en hojas catalogadas como nuevas o rebrotes, establecidas, que fueron las hojas con calidades sobresalientes, erguidas y en buena condición, y hojas secas, con tejidos muertos o afectaciones como mordeduras o pudrición.

Tabla 6. Producción de hojas por parcela

Parcela totales Hojas nuevas Hojas establecidas Hojas Hojas secas

A1 139 21 95 23 A2 133 26 86 21 A3 126 18 82 26 C1 93 16 50 27 C2 106 16 59 31 C3 94 17 60 17 Total general 691 114 432 145

Las parcelas ubicadas en bosque perturbado presentaron mayor cantidad de hojas totales (57,6%), nuevas (60,9%) y establecidas (57%), mientras que en las parcelas

de bosque perturbado se encontró la mayor cantidad de hojas secas, con 51,8% del total. Se observa que la parcela A2 fue el único caso en que la producción de hojas nuevas superó la cantidad de hojas secas obtenidas, lo que implica que fueron más las hojas que murieron probablemente por factores edáficos que las que se iban desarrollando. Las parcelas de bosque perturbado llegaron a mantener 30% más hojas con respecto al bosque perturbado a lo largo de las tres mediciones.

Con los datos detallados tomados de la matriz de resultados se pudo determinar que en bosque perturbado al final del estudio el 45% de los individuos presentaba una hoja seca y el 50%, al menos una hoja nueva. Por su parte para el bosque conservado se obtuvo que el 34% de los individuos tenía una hoja seca y el 38%, al menos una hoja nueva o rebrote. En las figuras 17 y 18 se presenta el número de hojas total por sitio y por parcela, respectivamente.

Figura 17. Número de hojas por sitio

Al realizar el análisis gráfico de esta variable se observan ligeras diferencias por sitio principalmente por la cantidad de hojas promedio obtenidas en bosque perturbado, con una mediana de tres hojas mientras que en conservado es de dos. El análisis por parcela no presentó el mismo comportamiento ya que como se observa en la figura 18, cuatro de ellas presentaron valores promedio de tres hojas por individuo y solo dos parcelas (C1 y C3) registraron individuos con dos hojas en promedio. Teniendo en cuenta la similitud de los datos tanto en el análisis por sitio como en parcelas, se asume entonces que el comportamiento de esta variable se

encuentra ligado mayormente al desarrollo fenológico y ciclo de vida de la planta que a la influencia de factores edáficos o lumínicos.

Figura 18. Número de hojas obtenido por parcela

En cuanto al análisis de número de hojas por individuo, que se presenta en el anexo 8, se obtuvo que los individuos de bosque conservado presentaron la menor cantidad de hojas en especial en la tercera medición. La tasa de producción de hojas entre mediciones en ningún caso fue mayor a dos hojas, excepto en un individuo trasplantado en bosque perturbado, que a su vez fue el que presentó mayor cantidad de hojas totales con seis.

En lo que respecta a área foliar estimada (figuras 19 y 20), se observó una disminución en esta variable en la segunda medición respecto a la primera, debido a la capacidad de adaptación de los individuos a las nuevas condiciones de su entorno, que provocó en algunos casos pérdida de una parte de la hoja o sequedad. No obstante, para la medición final esta variable nuevamente presentó valores altos aunque con menos individuos evaluados (eliminando los que habían muerto) permitiendo inferir que estos pudieron establecerse, desarrollar sus hojas y aumentar su área foliar. Los resultados obtenidos por sitio se presentan en la figura 19, en donde se observa que la mediana presenta un ligero cambio entre los dos casos y son los límites superiores los que determinan las diferencias significativas entre los dos, incluyendo varios datos atípicos en los dos casos, los cuales pueden deberse al número de hojas mucho mayor que presentaban algunos individuos en el caso particular de bosque perturbado, a la competencia por luz.

Figura 19. Área Foliar Estimada por sitio

Figura 20. Área foliar Estimada por parcela

En la figura 20 se observan los resultados obtenidos por parcela, en donde A2 presentó mayor área foliar respecto al resto de parcelas y coindice con la que obtuvo mayor altura, evidenciando la relación que existe entre estas dos variables. No obstante, se observa que esta variable presentó gran cantidad de valores atípicos, el más llamativo el obtenido en la parcela A3 que se sale de la tendencia debido, probablemente, a su ubicación dentro de la parcela, en donde se encontraba cerca de dos grandes rocas que pudieron haberla protegido de afectaciones biológicas o competencia, razón por la cual la planta invirtió más energía en la producción de hojas para captar la luz incidente. Caso contrario

sucedió en dos parcelas de bosque conservado, en donde mordeduras por insectos y pérdida de tallo principal provocaron los datos atípicos que se observan en el límite inferior de C1 y C3.

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