El exceso de los actos escandalosos file preciso para que la impureza de Santa se lavara y se convirtiese, finalmente, en un ejemplo de sufrimiento a traves de la enfermedad. La degradation corporal de Santa, que llega a lo monstruoso, es la met&fora del espiritu de los tiempos modemos: angustia y vaclo existencial:
despuds de que la echaron de todas partes; llena de dolores y de pobreza; medio borracha; sus ojos opacos; su esplendido cuerpo donde no anguloso, hinchado, convertida en ruina, en despojo y en harapo (288).
Precio espantoso que habria que pagar para que el terror inherente a la mancha-castigo se transformase en miedo de no am ar lo bastante y se disociase del temor al sufrimiento y al fracaso; en una palabra, para que el tem or de la muerte espiritual se desvinculase del temor
de la muerte flsica” 114;
Pero la muerte es la invencible, la superior a todo lo malo y a todo lo bueno; la muerte pulveriza a los individuos mas fuertes y los proyectos mas cuidados; y era la muerte la que aparecla en el preciso momento en que Hipolito principiaba la idol&trica cura de Santa. Sus energias para luchar y esperar evaporabanse, doblaba las manos... jTodo en balde! Santa, que se durmiera creyendo que la llevaba a la salud y a la vida, habia traspuesto ya el postrimero dintel augusto [...] El sufrimiento, el amor y la muerte hablanle purificado a Santa -conforme al criterio del ciego-...(323)
La limpieza de la inmoralidad est£ marcada por el sufrimiento y el dolor, imagenes que
presentan a la m ujer en el origen de su existencia. Los excesos corporales con su cambio
hacia el sufrimiento y el castigo explican de antemano las caracteristicas propias de lo vedado, porque aunque el tabu es advertencia a la sancion, en la advertencia de lo prohibido se cifra anticipadamente la idea de condena.
Transgredir la advertencia de abstenerse del placer va mucho mas alia que un juicio de valor negativo, m&s que un simple “eso no se debe hacer”, “eso no debe ser” va
implicita, pues, la sentencia y el pago de la trasgresidn: la muerte. “Eso es el tabu: el presentimiento anticipado del castigo en la misma prohibicidn; en ese terror anticipado, preventivo, el poder de lo vedado es un poder mortal” 115. A trav6s del sufrimiento corporal
y el dolor existencial se aniquila el ser humano y en esa anticipacion de la muerte encuentra
inscrita la posibilidad de pureza inicial:
... d icen q u e lo s m uertos, reposan en calnta que no h a y su frim ien to s en la o tra m ansion....
que Santa (cantaba) sin descanso, obsesionada ya por la muerte, creyendo a pie juntillas en lagarantia de los versos sepulcrales
que s i e l cuerpo m uere, ja m d s m uere e l alm a, y ella es la que te am a con c ie g a p a sid n ...
[...] si el alma de ella, la que “jam&s moria”, era la que anhelaba que Hipolito se diera prisa a rescatarla, o si Hip61ito no la rescataba porque ya el alma de Santa obrase en su poder y 61 mantuvi6rase custodiando el sagrado deposito. (292. Cursivas en el original.)
M atar lo fisico, lavar lo etico es el propdsito fundamental de enunciado de exclusion
corporal, prerrogativa de lo impuro en Santa. La enfermedad la aleja de la concupiscencia; en el sentido medico ella se encuentra desahuciada, pero en el sentido anagdgico salvada.
Con su incurable enfermedad purga y purifica lo plenamente moral, de tal modo que la muerte, la pulcritud, la nitidez del orden, la gulan a la tersura de la integridad espiritual.
La transicidn hacia su total deshonra estd completa, el alcoholismo y el cancer cierran el clrculo de conversion corporal de lo voluptuoso y lascivo en lo mortificado y
honesto; de esa manera la muerte la deviielve a la tierra “infinita madre amantisima”,
verdadero principio de incorporation del cuerpo a la naturaleza y el alma a la redencion. La
muerte se constituye en la via que separa esta vida de aquella infinita y absoluta libertad:
Y sucedio una vez, cuando Hipolito ya no tenia nada que dar a Santa -n i lagrimas, porque se las habia dado todas- que de tanto releer en alta voz el nombre tallado en la piedra: j Santa...! jSanta...!, vinole a los labios, naturalmente, una oration: y oraciones si que no se las habia dado nunca. Pero ^podria rezarle...? Siendo 61 lo que era y ella lo que habia sido, ^valdria su rezo... ?
De rodillas junto al sepulcro, resisdase a orar... ^Qu6 era ella y 61...? jAh!, ahora si que veia, veia lo que eran: jella, una prostituta, 61 un depravado y un miserable! Sobre ella habianse cebado los hombres y las concupiscencias, hallabase manchada con todos los acoplamientos reprobados y con todas las genituras fraudulentas; habia gustado todas las prohibiciones y todo lo vedado, inducido al delito, sido causa de llantos y de infidelidades ajenas... El no andaba mejor librado y los dos habian vivido en todos los lodos y en todas las negruras, fuera del deber y de la moral, jdespreciados y despreciables!
S61o les quedaba Dios. jDios queda siempre! Dios recibe entre sus divinos brazos misericordiosos a los humildes, a los desgraciados a los que apestan y manchan, a la teoria incontable e infinita de los que padecen hambre y sed de perddn... jA Dios se asciende por el amor o por el sufrimiento! (326, 327)