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Nacimiento del Barrio Antonio Ricaurte

Capítulo Cuatro

BARRIOS PARA OBREROS QUE NO LO FUERON

5.2. Nacimiento del Barrio Antonio Ricaurte

Como se había mencionado anteriormente, las personas interesadas en abrir calles tenían que pedir autorización del Concejo Municipal, solicitando una licencia de construcción con la reglamentación estipulada, es así que a la familia González Ponce, se le concedió la licencia para abrir una calle por medio del acuerdo 46 de 1912, el Concejo consideró de utilidad pública la apertura de la calle 10 que iba desde la carrera 19 hasta la 27, de igual manera se dispuso que los gastos de la obra estarían a cargo de los interesados y la intervención del municipio se representaría en la gestión judicial que fuera necesaria.

De acuerdo con lo anterior se determinó según el parágrafo 2º del acuerdo 46, que las calles 5º, 7º, 8º, 9º, 11º, y 12º y las carreras 20º, 21º, 22º, 23º, 24º, 25º, 26º y

111 27ºse construirían por cuenta de los empresarios Gonzáles Ponce, pues éstas atravesaban sus predios, y estaban sometidas a las disposiciones sobre urbanización. El plano para iniciar la obra se tenía que presentar a escala 1: 5.000, al ingeniero municipal el siete de septiembre de 1912.

En cuanto a la intervención del Municipio en la obra éste se limitaría a hacer llegar oportunamente la provisión de aguas hasta la Plaza España y a los barrios que se formaran mediante la apertura de las calles, para hacer mantenimiento de las nuevas calles el Municipio autorizó a los González Ponce para que en el nuevo barrio levantaran una plaza de ferias con la finalidad de fijar un impuesto que sería manejado por el municipio sobre los animales que se negociaran, y con ese mismo dinero se realizarían los mantenimientos de las vías.

A los empresarios Gonzáles Ponce se les indicó disposiciones para empezar con la construcción, la nueva urbanización tenía la obligación de proveer a sus predios y sin indemnización ninguna el total de las calles y carreras, que era de 62, 239-50 metros cuadrados; estos ascendían a unas diez mil varas cuadradas por escritura pública, además dentro del acuerdo se solicitó a los González Ponce donar cinco mil varas cuadradas por escritura pública a la Sociedad de Industriales y Obreros de Bogotá, en el sitio que eligieran tan pronto como lo solicitaran y para que dieran a ellas el uso que a bien tuvieran.

Por otra parte, al Municipio se le dio la posibilidad de adquirir terrenos en la nueva urbanización a un precio de diez centavos oro la vara y para los particulares interesados sería de quince centavos oro mínimo la vara, durante el primer año. En el acuerdo se aclaró que durante el primer año los urbanizadores no podían

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113 vender más de media manzana a la misma persona y “que en todo caso y en igualdad de circunstancias, tendrían preferencia en las ventas los obreros por tratarse de un barrio para ellos”. Al respecto si conviene decir que para ser un barrio para obreros los costos eran un poco elevados, como veremos más adelante, los obreros tenían salarios muy bajos y sus familias eran numerosas.

Así mismo, si pasado el año no se había vendido una tercera parte de la totalidad del terreno, se prorrogaría un año más para adquirir lotes, sin subir de quince centavos oro la vara cuadrada, en los mejores sitios. Al mismo tiempo el Concejo manifestó en el acuerdo las consideraciones que se debían tener con los obreros y estipuló que los obreros podían pagar el precio a cuotas y sin intereses.

Los González Ponce cedieron al Municipio un área de terreno de diez mil varas cuadradas en la nueva urbanización, el terreno cedido fue empleado para una iglesia y edificios municipales. Las diez mil varas se dividieron de la siguiente manera cuatro mil en la parte central de la manzana frente a la plaza de ferias para la iglesia con su casa cural, mil varas para la inspección municipal y dos mil quinientas para cada una de las dos escuelas, (AB. Concejo municipal).

Con respecto a la posibilidad que tenía el Municipio de comprar lotes en el nuevo barrio obrero, el Concejo en el acuerdo No 2º de 1913, se abstuvo de comprar lotes, porque consideró que era suficiente con las 10.000 varas cuadradas que los empresarios González Ponce habían cedido voluntariamente al Municipio, y además se otorgó a dicha familia la posibilidad de ceder o traspasar los derechos y obligaciones que habían adquirido en el acuerdo 46 de 1912, de vender el resto del predio.

Aunque el barrio obrero Antonio Ricaurte no fue una urbanización gestada por el municipio, en apariencia se tendría en cuenta a los obreros, sin embargo los lotes los podían adquirir personas que no fueran obreros, ya que quedó estipulado que se le daría prioridad en igualdad de circunstancias a los obreros, no dice, es un

114 barrio exclusivo para obreros y si se mira un poco más allá, este fue un barrio construido para quienes pudieran pagar el lote.

El Barrio Obrero Antonio Ricaurte, es la primera propuesta solida de urbanización de ensanche de Bogotá, ubicado fuera del perímetro urbano al occidente de la ciudad, aunque no fue una urbanización generada por el Municipio directamente, se construyó siguiendo las normas establecidas y las reformas hechas según el acuerdo 10 de 1902.