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NARRACIÓN VISUAL Y VISUALIDAD COMO METÁFORA DE LA REALIDAD, LAS SERIES

Entiendo que el razonamiento que he hecho hasta el momento puede indicar una sobrevaloración del relato en el sentido más estricto, pero lo que pretendo es poner en la posición adecuada la noción de narración como relato, para luego ubicar la visualidad en el campo de la exploración científica social y dramatúrgica, de esta forma entender la incidencia de estas narrativas en la cotidianidad de los niños. Son esos relatos los que van a permitir ubicar la forma como se consolida la experiencia estética, los que develan la memoria y la historia a partir de la metáfora de la realidad. Pero, como lo he indicado en diversos momentos del texto, no es el relato en sí lo que me convoca, sino la manera como se construye, se consolida y la forma de ser abordado por los niños, la mediación constante a la hora de recrear el discurso visual. Igualmente, entender la imagen como base de una investigación que tiene validez para las ciencias sociales.

Ahora bien, me interesa exponer la idea de narrativa visual a la que me inscribo, como una forma de comprender el mundo a través de las imágenes, un modelo visual no único, sino fluctuante pero que obedece a ciertas lógicas del relato, a una “visualidad”. Esta visualidad (Sánchez, 2004:9), o mejor la narrativa visual, hace que las imágenes cuenten una historia de manera particular, hila las ideas del concepto general, e invita a que nos preguntemos ¿qué veo de lo que oigo, y qué oigo de lo que veo? Las narrativas visuales en la primera infancia, obedecen a lógicas particulares (lógicas imposibles), que son parte de esa cultura visual más cercana a la experiencia infantil, y qué generalmente se han tratado de entender desde la perspectiva del adulto. Operan de manera compleja y es necesario comprender esas lógicas para no ponerse en la posición de los niños y niñas, para que el adulto no hable por o desde el niño, sino por el contrario para que el niño hable por sí mismo.

Para empezar, es necesario construir una idea diferente de lo visual, de la mirada, como una forma de acercamiento y no de distancia, de identificación y no de vigilancia, sorteando lo que Aida Sánchez llama el monólogo de la academia, la creencia de que se está en posesión de la verdad (Sánchez, 2004: 8). Y es precisamente en un texto como el actual, dedicado a la reflexión y al análisis de imágenes, donde encontraremos una definición que tiene en cuenta la diversidad de posiciones posibles acerca de la visualidad y las narrativas visuales.

¿Qué es entonces la visualidad? ¿Cómo se entiende? Susan Buck-Morss (2009) nos da algunas pistas, ella habla de una relación entre el mundo-imagen como el mundo compartido, algunas veces empobrecida, oscura y superficial. Mundo-imagen que equivale a la superficie de la globalización. Esta imagen-superficie es toda nuestra experiencia compartida. Pero al ser enriquecida, ampliada permite que emerja una ”nueva cultura ”. Es entonces, cuando consideramos que todo acto de ver es el resultado de una construcción cultural, de hecho también estamos brindando a este acto de ver equivalencia con la experiencia de aquel que ve. Por su parte José Luis Brea invita a entender la visualidad como actos de ver, la visualidad se constituye en un soporte permanente de comunicación, o dicho de otra forma en el momento cuando estos actos de ver se alejan de todo carácter dogmático, entonces se constituyen en estudios sobre la producción de significado cultural. Da a la imagen valor cultural, simbólico, artístico. Subraya la idea de que “no hay hechos de visualidad puros, sino actos de ver extremadamente complejos que resultan de la cristalización y amalgama de un espeso trenzado de operadores” (Brea: 2005). En últimas, lo que concierne para este trabajo con los niños, es la importancia que adquiere lo que llamo imagen-experiencia como forma de visualidad, es decir entendida como acto de ver, pero también el reconocimiento de este acto de ver como resultado de una acción en esencia cultural que deriva en agenciamiento.

Pero no es la visualidad en sí la cuestión a resolver, es la manera como las imágenes y de manera más precisa los dibujos creados y recreados por los niños, derivan en narrativas. Son estas unidades narrativas, generadas por los niños y las niñas las que tienen carácter visual, y eso me llama profundamente la atención, pues no se ha reparado en el significado que adquieren estas prácticas. Pero no por esto se establecen como relatos o narrativas, es el hecho de poner en evidencia la experiencia e insisto en la idea de imagen-experiencia; así como se ha hablado de imagen-mundo e imagen-movimiento, busco dar una equivalencia a la experiencia pero materializada en imagen, en otras palabras cuando la imagen se deja permear por la experiencia personal. Es en esta vía como la narración visual pueda construir a la vez un modo de conocimiento del mundo.

Tal y como lo afirma Sánchez, contemplar la realidad significa dejarse penetrar por la imagen. Contemplar es poner al servicio de la imagen todos los sentidos hasta el punto de ser uno con aquello que se mira. Mirar, invita a asumir una posición, sugiere una subjetividad, una idea más profunda de aquello que se mira. Pero contemplar, observar y mirar suponen niveles frente a la imagen definitivamente diferentes, implica superar los sentidos, dar paso a estadios reflexivos muy distintos. Propongo entonces, buscar una primera equivalencia entre visualidad y mirada, con el fin de empezar a comprender lo que se busca con la visualidad. Mirada que se pregunta de manera permanente que es lo que veo, y la manera cómo lo veo. Pero la mirada no pretende ser inquisidora, da

espacio a la exploración y a la reflexividad. Establece un vínculo sugestivo y delicado entre lo que se mira y su entorno. El ojo que observa busca en el entorno pero no prescinde de él (Guasch, 1997: 9).

Con el fin de entender con mayor claridad la dimensión de las narrativa visuales explicaré algunos conceptos sencillos acerca de los tipos de narrativas, tanto en la literatura como en el cine, y que probablemente tienen algún vínculo con los relatos visuales que he hallado a en el transcurso de la investigación.

Al hablar de los géneros narrativos, se habla de aquel que utiliza el narrador para contar una historia, pueden ser sucesos reales o ficticios. Me remito inicialmente al género literario pero han permeado los espacios audiovisuales.

El cuento: una narración breve, cuya trama es protagonizada por un grupo reducido de personajes, con argumento sencillo y por ende fácil de entender. El cuento, dice el escritor Julio Cortázar, como en boxeo, se gana por Knock out, mientras la novela se gana por puntos. El cuento recrea situaciones, mientras que la novela recrea mundos y personajes.

La novela: es una obra, generalmente literaria y en prosa, en la que se narra una acción ficcionada en su totalidad o en parte. La Real Academia de la Lengua la define como una obra narrativa de cierta extensión. Se distingue por su carácter abierto y su capacidad de contener diversos elementos en un relato de cierta complejidad. Integra varios personajes, historias cruzadas o subordinadas unas con otras, y combina diversa técnicas narrativas y hechos en un orden distintos a aquel en el que se produjeron inicialmente.

El relato épico: Es una narración en prosa o en verso que cuenta hechos o hazañas de héroes o guerreros populares, presenta hechos legendarios, y parten de las rapsodas (poemas homéricos que eran cantados por un pregonero o recitador)

De igual forma, se encuentran en los géneros narrativos las siguientes formas del relato, a tener en cuenta si hablamos de narración:

El melodrama: este género da cuenta de unos relatos donde los personajes buscan la felicidad. En su desarrollo se exponen de pasiones, emociones y relaciones que deben experimentar los protagonistas para conseguirla. A esta búsqueda de la felicidad, se

oponen los antagonistas y los obstáculos o resortes dramatúrgicos que se oponen a la consecución del fin principal. Sin embargo, al final de esta lucha, él o los protagonistas logran su cometido.

La tragedia: es una forma dramática cuyos personajes protagónicos se ven enfrentados de manera misteriosa e inevitable contra el destino o los dioses. Existe, con frecuencia un obstáculo imposible de vencer. Las tragedias acaban generalmente en la muerte o en la destrucción física, moral y económica del personaje principal, quien es sacrificado así a esa fuerza que se le impone.

La comedia: La comedia principalmente se caracteriza porque sus personajes protagonistas se ven enfrentados a las dificultades de la vida cotidiana y por eso ellos afrontan las mismas haciendo reír a las personas o a su "público", movidos por sus propios defectos hacia desenlaces felices donde se hace escarnio de sus propias debilidades. El personaje principal suele ser caricaturizado y representar un arquetipo enamoradizo, mentiroso, fanfarrón ó charlatán.

Los tiempos narrativos son muy importantes por lo tanto considero pertinente hablar de estos tiempos que veremos, están presentes en las obras de los niños y las niñas, en especial cuando hablamos de la retrospección.

Lineal: se narras hechos de manera secuencial, en orden cronológico de principio a fin sin alterar la linealidad temporal. Invertido: el relato se hace comenzando por el final para darle una vuelta a la línea de tiempo.

Atemporal: el tiempo de los hechos no tiene ningún orden cronológico, hay saltos permanentes adelante y atrás. Prospección: Es un salto en la historia hacia el futuro, se narran los hechos que sucederán.

Luego de este somero recorrido por algunas categorías y tipologías de la narración, insisto que pertenece más al audiovisual y la literatura, es importante advertir que quedan varias preguntas por resolver, no solo en materia de visualidad, sino también concernientes a las narrativas visuales. No pretendo dar cuenta de toda una significación, lo que se busca es sugerir preguntas y plantear la necesidad de ahondar en esas narrativas visuales que crean y recrean permanentemente los niños y las niñas, especialmente sobre eventos extraordinarios e inusuales. Este texto no busca dar respuestas definitivas sobre el concepto narratividad, el objetivo principal es encontrar elementos comunes entre narrativas visuales y que hace a estos relatos construidos por los niños atractivo, desde una perspectiva eminentemente visual, algo equiparable con las imágenes. Relatos que en el fondo se pueden leer en imágenes.

A continuación presentaré unos ejercicios visuales a modo de análisis comparativo, haciendo uso de los instrumentos o herramientas expuestas en el capítulo anterior. Adicionalmente expondré la idea de series, como lo llamo, al acto de secuencialidad explícita de las imágenes, al igual que cuando se fragmentan o se ponen en conjunción, o en comunión unas al lado de las otras. La idea de las series no es nueva, emerge de la inquietante reflexión que ha hecho Jesús Gonzalez Requena en sus sesiones fílmicas y cuya idea he adaptado al trabajo con los niños.