En algún sentido, las significaciones de los pacientes sobre el padecimiento son heterogéneas. Las palabras de algunos pacientes a cerca de los primeros síntomas están asociadas a cuestiones biológicas,
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La observación central que hacemos es que para dar cuenta de estas propiedades estructurales, nos referimos a los procesos de formación de las representaciones.
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“Mientras trabajaba en el campo, me corté la planta del pié y ese corte llegó hasta los huesos, pero seguí trabajando con las botas puestas, se me infectó y no se curó mas, se ve que tenía algo en la sangre, priorizar el trabajo te impide caer en situaciones negativas… Mirá, cuando nos toca, nos toca…, tenemos fecha de vencimiento” (Lisandro, entrevistado el miércoles 13/07/16 en su casa).
“…primero se me ulceró mi pierna por la diabetes, veo que la úlcera está viva siempre, me pica, me duele y no me puedo rascar…” (Mariano, entrevista realizada el viernes 15/07/16 en su casa).
“Yo venía enferma, sentía desesperación por tomar agua, entonces voy al hospital y el doctor me dijo: ‘Podemos hablar? Vos sabés que tenés Diabetes?’, luego el doctor del centro de salud me dijo: ‘Vos tenés lo mismo que tu papá y tu hermana y no se cura’ (…)” (Simona, entrevistada el viernes 08/07/16 en su casa).
Aparentemente para estos pacientes, que dan cuenta de la sensación de cansancio, la alteración del sueño y la depresión, que son síntomas comunes en pacientes diabéticos, con independencia del tipo de diabetes y relacionado directamente con la presencia de daño de órgano blanco:
“(…) no me acuerdo de nada, no pensé nada, andaba sin ganas…” (Rino, entrevista realizada el miércoles 20/07/16 en su casa).
De igual manera, lo expresa esta paciente,
“(…) estaba trabajado de mucama en el centro de salud y le dije a un doctor, ya no me acuerdo el nombre porque me falla la memoria y ando media depresiva, que estaba mareada. Me sacó sangre y tenía 400 y pico de azúcar”
(Alicia, entrevista realizada el miércoles 21/12/16 en su casa).
“Me caí de lo floja que andaba por la diabetes… ahora la doctora me dice que si me siento mareada o cansada que me acueste. Yo pienso que la diabetes es una muerte segura… ” (Rita, entrevista realizada el sábado de 10/12/16 en su casa).
Otros pacientes nos narra tres síntomas característicos como polidipsia,32 poliuria,33 polifagia,34 que son signos de diabetes:
“Tenía mucha sed y me tomaba 2 litros de coca, demasiada hambre y me comía un montón de carne, luego 2 alfajores y me daba ganas de orinar toda la noche y no podía dormir, pero yo no lo asociaba con la enfermedad. Bajé 45 kg. en un mes, de 135 bajé a 95 y dormí 2 días seguidos hasta que mi esposa me llevó al centro de salud y me hicieron todos los análisis. A la semana la doctora del centro de salud me dijo que soy diabético” (Darío, entrevista realizada el miércoles 21/12/16 en su casa).
De igual manera, otra paciente agrega,
“Además, yo sentía mucha sed, sed que no la paraba con nada… muchas
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Necesidad exagerada y urgente de beber, que suele ser patológica y se acompaña de enferme- dades como la diabetes.
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Excresión muy abundante de orina. 34
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ganas de orinar, sin parar… y mucha hambre, atacaba cualquier comida que se me pusiera adelante…y de noche no podía dormir” (Simona, entrevistada el viernes 08/07/16 en su casa).
El cuerpo, ese espacio de expresión de los síntomas y el dolor, es preciso concebir las representaciones del cuerpo como históricas, sociales y biológicas, con características específicas que también responden a particularidades de la propia historia de la persona.
Algunos pacientes narran sus síntomas fuera del campo de la biología, en un ambiente hostil, plagado de disgustos, problemas familiares y laborales, asociados al estrés:
“Yo no sentía nada…pero esto va despacio...un día fui al centro de salud porque me sentía angustiado, sin ganas de hacer nada…sino no voy. Yo andaba medio loco porque mi hijo había caído en cana…ya era tarde… a quién le voy a echar la culpa?” (Norberto, entrevista realizada el sábado 17/12/16 en su casa).
Lejos del discurso biomédico, esta paciente combina sus intentos de describir y explicar cómo su estado de salud mental está tan fuertemente puesto en estas cosas que le produce la activación de los síntomas:
“…tuve un disgusto, situaciones de estrés porque mis hijos están sin trabajo y la diabetes se me subió muchísimo” (Tomasa, entrevista realizada el lunes 13/06/16 en su casa).
“Yo tuve un mala vida35, no fui a la escuela, mi marido me dejó y exploté de estrés con un coma diabético, me internaron de urgencia y casi no cuento el cuento” (Nicola, entrevista realizada el lunes 19/12/16 en su casa).
Y en el convencimiento de que cada cuerpo es y funciona como una unidad particular con reglas propias individuales y de la experiencia de cada paciente,
“…me agarró estrés, me empezó a doler todo el cuerpo, me sentía mal; cuando comía me empezaba a doler el estómago y me agarraban los nervios, entonces me mandaron a la psicóloga” (Rigoberto, entrevista realizada el jueves 11/08/16 en su casa).
Afirma Jodelet, D. (1993:17) que “… la estructura imaginaria de la representación se vuelve guía de lectura y como ‘generalización funcional’, teoría de referencia pa- ra comprender la realidad”. Notamos que, en determinados pacientes, donde se alude a las cuestiones emocionales, son “derivados” al psicólogo del centro de salud. Según palabras de este paciente, lleva adelante un tratamiento analítico con la psicó- loga del equipo de salud donde cuenta con el espacio para su decir sostenidamente desde hace un tiempo, ya tomó una posición de implicación en su padecimiento y en su palabra.
Estos pacientes asocian la enfermedad a las emociones y al contexto, pero, para apropiarse del diagnóstico, a pesar de que había conocimientos, experiencias, saberes que tenían que ver con sus vidas por lo que les había pasado a sus parientes, requirieron de la mirada y la palabra del médico. En las narrativas de los pacientes
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61 podemos observar que tanto el diagnóstico como el tratamiento son actos médicos que ellos no pueden refutar y sus puntos de vista o sus perspectivas de tratamiento quedan relegados a una mera opinión personal ya que lo que prevalece es el saber médico por la presión social de su autoridad y por la asimetría establecida en la relación en términos de hegemonía y subordinación (Menéndez, 2009). Esta situación no implica la reproducción de la hegemonía, sino y de manera especial en el campo de las relaciones puede generar espacios de resistencia que se pueden constituir de diferentes maneras, en abierta, directa o la resistencia implícita de aquella que impugna el silencio.
De parte de los informantes existe un reconocimiento de las mayores implicaciones de la diabetes en su salud física así como en su estado emocional.
VI.3. Percepciones sobre las condiciones de vida y la enfermedad
Menéndez, E. (1997:83-100) argumenta que para comprender la raíz de la enfermedad, generar y ofrecer mecanismos adecuados de atención y apropiadas políticas de promoción de la salud, se debe estudiar las condiciones y modos de vida desde la etnografía.
Las construcciones que se hacen sobre la enfermedad en relación a las condiciones de vida son heterogéneas. Para ellos los principales problemas que tiene que afrontar son la falta de agua, la regularización de la tenencia de la tierra y la vivienda y la desocupación. Es decir, que reconocen como más importantes los problemas de tipo socioeconómico, es decir el hecho de perderse de trabajar, como relata este paciente, “(…) cuando estuve internado en el hospital de tercer nivel de complejidad por una gran descompensación, mi esposa estuvo una semana sin volverse a casa porque no tenía ni para el colectivo” (Lisandro, entrevistado el miércoles 13/07/16 en su casa).
Su organismo va claudicando ante el impacto de las complicaciones diabéticas, se acentúa de este modo, aún más, la pérdida de los sentidos del proyecto vital previo al enfermar. Este aspecto es central en las narrativas de este paciente.
Más allá de la diabetes, esta paciente se mueve para poder conseguir y mejorar su situación socioeconómica,
“(…) es difícil la economía de la casa, yo antes trabajaba con los jóvenes en actividades barriales y pedí ayuda económica en el Consejo Municipal y me la dieron por dos años. También pedí chapas para hacer mi casa en el Servicio Público de la Vivienda y obtuve la respuesta a mis demandas; la Gestión Municipal siempre estuvo muy presente. Además me dieron la Tarjeta de Ciudadanía en el Distrito Noroeste durante la primera gestión de la actual Intendenta. Ahora preparo viandas de comida casera por encargue y mi marido con mi hijo mayor las reparten a domicilio. Desde que cambió el gobierno nacional, está todo caro y tengo que seleccionar muy bien lo que